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Peligra el mismísimo estornudo

El Mariano quiere mostrar su capacidad regenerativa transformando las gradas futboleras en nichos: como si de un partido de tenis se tratara.

Creo que quieren prohibir en los campos hasta el menosprecio. Que ya es prohibir. Y ya ha convertido a los árbitros en inspectores acústicos: y lo mejor de todo es que se han dejado.

Está claro que la silente reacción de una ciudadanía educada en la idiocia muestra a las claras que aquí el producto consumido por excelencia es la vaselina. Que nadie espere la llegada de la ya justa desobediencia civil.

Ahora, la nueva ley de la patada en la puerta del Ministro Fernández amenzaza con amordazar administrativamente con multas astronómicas a quien insulte al policía, con objeto de que los pocos que ya se manifiestan, dejen de gritar.

Aunque eso de confundir a los criminales futboleros con el fútbol tiene sus riesgos: están tratando de excepcionar al Barça para que sus muchachada secesionista pueda seguir cagándose en la ‘puta España’ y va y resulta que ayer dos criminales apuñalaron a seguidores del Paris Saint-Germain a la salida del Camp Nou.

En el ‘resto de España’ los marianistas ya están ensayando la nueva educación para la mansedumbre: hace nada, el Congreso de los Diputados se blindó ante una manifestación de ancianos.

EQM

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vía

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Él verdugo, ella víctima

Arcadi Espada en su blog de El Mundo, 111214.

El lector Camilo Vázquez escribe: «Por eso, cuando en el fútbol se ha empezado a expulsar a gente por insultar a personas y entidades, raro es que en la política permanezcan insultadores profesionales como Carmen Montón, esa ultra con sueldo amparada por la poesía, que acusa de “verdugo” de mujeres a un ministro al día siguiente de la muerte de tres de ellas.»

Las palabras de Montón fueron exactamente: «Es evidente que Rajoy no le ha llamado como experto, sino como verdugo».

El periodismo, y su lectura, sirve para esto. Para vincular el estadio y el hemiciclo, cuando coinciden el tiempo y la vileza. Por supuesto es un error perseguir los insultos en el Estadio. Al Estadio se va a insultar: el fútbol es un deporte muy aburrido, que solo salvan el insulto y la nación, y algo de Benzema. De ahí que sea un absoluto atentado contra la infancia la presencia de niños en el Estadio. ¡Y sin pixelar! Ahora bien, cuando una diputada es capaz de mantener una conducta retórica y moral como la de Carmen Montón, la solución no es llamarla al orden (la idea que tiene el presidente Posada del orden es más o menos parecida a la que tiene el presidente Rajoy). Ni siquiera expulsarla del hemiciclo.

Es probable que la ineficacia de las soluciones convencionales sea lo que ha impedido que la diputada no haya pedido excusas ni haya recibido más reprimenda de sus colegas propios o ajenos. ¡Quiá excusas! La cantidad de veces que la diputada Montón coloca el vídeo de su intervención en twitter da a entender que se siente algo más que satisfecha. Hay una explicación profunda y profundamente inmoral de todo esto: la diputada se siente víctima y ha logrado convencer a todos de que lo es. ¿Quién discute a una víctima que llame verdugo a su verdugo? Si ella por ser mujer es víctima, ¿cómo no va a ser el hombre, cualquier hombre, su verdugo?

Lo único interesante que podría hacerse con la diputada Montón es sacarla de la política, de la política entendida como un ejercicio democrático. El lugar de la diputada Montón es la calle, el putsch, el grafiti de toilette y la red social. El problema no es lo que se dice en las tabernas. El problema es la gentuza que lo ha convertido todo en una taberna. Un problema del que ni siquiera el verdugo es consciente. Esta mañana hablaba donde Herrera. No parecía ufanarse de lo que le habían dicho. Casi. Ufano estaba, hay que ser justos.

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Notas.-

 

Enlaces [en azul] y corchetes son aportados por EQM. También, por razones discutibles de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace.

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