.

eqm_251214.

En conmiseración hacia sus familiares

Pena mediática mediante campaña, sin parar y por goteo, durante años y años. Pena de telediario día tras día, sin parar y por goteo, durante años y años, en hora punta y aprovechando el incívico y pro analfabético ‘Corazón, corazón’ de TVE, esa televisión que pagamos los españoles más que nunca porque han quitado la publicidad.

Con la familia, hijos menores incluído, pixelados o no, contemplando el escarnio y soportando la mofa social.

¿Pecado? El haber ignorado como esposa lo que -según la justicia- debería saber como contribuyente fiscal. Es decir, por haber dejado en manos de su marido -o del gestor administrativo de la declaración de Hacienda- la cumplimentación de sus obligaciones tributarias.

Como tantas y tantas millones de españolas.

¿Argumento del linchamiento? Se ve que la masa quiere chivos expiatorios para intentar ser el tuerto en el país de los ciegos.

¿Argumento de la disparidad en la aplicación de la igualdad? Se ve que esta democracia de medio pelo se conforma con que la justicia no suelte presa en favor de la injusta ejemplaridad que, por si faltara poco, es, además, asimétrica.

Por de pronto, me contento con lanzar desde aquí la peor de las maldiciones a todos los linchadores.

Aunque soy incrédulo y sólo lo hago por si sirve de ejemplar escarmiento simétrico.

EQM

Auto del juez Castro.

pd.-

Como notas de color añadidas, el auto se dió a conocer por su Señoría horas antes del discurso de Nochebuena de su hermano el Rey. Al parecer, no había otras fechas posibles y, sin embargo, más asépticas.

En consecuencia, ayer, todos atentos al primer discurso navideño del nuevo Rey, a ver si, como dejaba caer TVE en su telediario principal, Felipe le guardaba un sitito en su texto a su hermana, invitándola a rematar la faena con la renuncia a sus derechos de sangre.

Punto y final [por ahora]: Y también queda en la recámara esa figura penal que tan de moda se pone cuando se quiere, que consiste en la de “partícipe a título lucrativo”, o sea, si tu pareja de da buena vida vigila para que su origen no sea demoniaco.

El auto de la Infanta

Santiago González en El Mundo, 241214.

El juez Castro ha escrito un auto muy singular para sentar a la ciudadana Cristina de Borbón en el banquillo. No tanto por la decisión, que no discutiré, (creo que la ley es igual para todos y que la Infanta debe ser procesada por su presunta participación en los presuntos delitos de su marido) sino por alguno de los argumentos que emplea.

Como sabrán los lectores atentos, el Tribunal Supremo había declarado inviables las causas sustentadas únicamente por la acción popular, (el sindicato Manos Limpias) si no acusan la Fiscalía ni la acción privada (la parte perjudicada, la Abogacía del Estado). El juez Castro incluye entre los Fundamentos Jurídicos que, tal como dice la publicidad de la Agencia Tributaria, “Hacienda somos todos”, por lo que cabe considerar a Manos Limpias parte perjudicada.

Teníamos que acabar en esto. Los jueces se han apuntado al populismo y fundamentan con eslóganes publicitarios. O con refranes. Castro acaba de enmendar la plana al Supremo y se ha cargado la doctrina Botín. Cualquier delito perjudica al sistema en su conjunto. Y todos me disminuyen “porque formo parte de la humanidad”, habría escrito el poeta John Donne.

Luego está la fecha. Pero hombre de Dios. ¿No tenía otra que no fuera la víspera de Nochebuena? Los daños colaterales. La hermana del Rey en el banquillo cuando Felipe VI pronuncia su primer discurso de Navidad a los españoles. La decisión del juez Castro afecta a una institución capital de la democracia española. Hace pocos días un líder emergente de la misma fue preguntado por los presuntos enjuagues de su novia mientras fue concejal en Rivas Vaciamadrid. Y calificó la pregunta de ‘machista’. Esta noche veremos al Rey de España tratando de responder a una pregunta análoga del juez Castro. Y una hermana siempre es más colateral que una novia.

Sobre la oportunidad, un precedente: En 1991, la Audiencia de Burgos aplazó hasta septiembre el juicio de la construcción para no perjudicar las expectativas del principal encausado, el alcalde Peña, que se presentaba como candidato en mayo.

El pueblo español se pone muy calcetero al paso de la realeza en la carreta. Es el mismo pueblo que aplaudía a Messi al salir de declarar por un fraude de cuatro millones de euros. A nadie le indigna que Hacienda reclame otro tanto a Joaquín Sabina, casi un millón al Gran Wyoming, medio a Montserrat Caballé.

La Infanta Cristina era miembro de la Familia Real y es eso lo que no perdona el alma republicana del buen pueblo español. Nuestra relación con la monarquía es como la que tenemos con la Iglesia. Siempre vamos detrás de los curas: con un cirio o con un palo. Alternativamente.

Después del convulso lustro que siguió al derrocamiento de Isabel II, al volver su hijo para ser coronado, fue recibido con una gran manifestación de júbilo popular. Mandó parar el futuro Alfonso XII la carroza para felicitar a un joven que gritaba con mucho entusiasmo ‘¡Viva el Rey!’, a lo que el mozalbete respondió: “Esto no es nada. Tenía que haber visto la que organizamos cuando echamos a la puta de la Reina”.

Actualización 251214; 20:30

Por encima de la ley

Arcadi Espada en El Mundo, 251214.

Una discusión interesante en torno de la renuncia a los derechos dinásticos que se le exige a la Infanta Cristina es lo que pasaría si el tribunal que ha de juzgarla la absuelve de sus acusaciones. La absolución es algo más que una mera posibilidad matemática. La opinión del juez instructor sobre las responsabilidades penales de la Infanta no es la misma que sostienen el Fiscal y la Abogacía del Estado. Aunque, naturalmente, esto puede soslayarse a través de la zafiedad populista de sostener que las dos instituciones están contaminadas por el interés espurio y no por la misma búsqueda de la verdad que anima al brioso juez Castro.

En cualquier caso es extraordinario observar cómo resuelven algunos la hipótesis de una absolución. Un catedrático (a distancia) de Derecho Constitucional daba ayer en un periódico un método que, más allá de su eficacia, describe adecuadamente parte del estado moral de España. Ese momento cruel en que el populismo ya infecta a las élites, si es que el populismo es otra cosa que una creación de las elites, claro está. Minimizaba nuestro catedrático el problema que impondrían la renuncia previa y la absolución posterior subrayando que la opinión pública ya había condenado a la Infanta y que, en consecuencia, su obligación era renunciar.

Es por este tipo de letales estupideces que la resistencia de la Infanta a dejar de ser quien es me alegra, y por lo que siento la tentación de decirle que el hambriento tribunal de la opinión pública solo merece que le tiren croissants con afrancesamiento y desprecio.

La Infanta Cristina debe no solo renunciar a sus derechos dinásticos, sino también, y en una medida íntima (la única posible) a su título y a su condición nobiliaria, renunciar, en fin, a lo que fue y apartarse del mundo como una cartuja, no por la opinión pública de los catedráticos ni por una hipotética acusación o sentencia de los tribunales. Se trata de que eligió mal y su pareja defraudó. Una certeza que el propio duque de Palma ha admitido. La responsabilidad penal es solo relevante desde la perspectiva de la ley. Algo inexorablemente mundano. ¡Un extremo al que un noble jamás debe llegar!

La actitud de la infanta muestra su escasa comprensión del more nobilium. Una triste noticia para la monarquía. Aunque mucho peor noticia es, para la generalidad de los ciudadanos, que los catedráticos le exijan su renuncia en nombre de la turba.

•••

Notas.-

Enlaces [en azul] y corchetes son aportados por EQM. También, por razones discutibles de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace.

Anuncios