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En la mañana de ayer, el perfil de Twitter de la revista (@Charlie_Hebdo_) colgaba una caricatura de Abu Bakr al-Baghdadi, el autoproclamado califa del Estado Islámico. “Mis mejores deseos, por cierto”, reza el texto que acompaña a la imagen. Vía LD, 070115. Entre los asesinados, se encuentran los dibujantes CharbCabuWolinski y Tignous.

El supremo arte de la guerra es doblegar al enemigo sin luchar

Sun Tzu [China, 544ac-496ac].

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¿A seguir poniendo el culo?

Después de haber escondido veronzosamente el ala en el proceso de investigación del 11M, Europa recibe un nuevo regalo en forma de masacre yihadista, como premio a un repugnante buenismo -también conocido como multiculturalismo o Alianza de Civilizaciones– que está liquidando hasta nuestro sagrado principio de libertad de pensamiento y expresión.

Oriana Fallaci ya lo pregonaba hace años: si nos dedicamos a menospreciar nuestra cristiana cultura mientras tendemos buenistas puentes de plata a un fanatismo invasor orgulloso de su anticristianismo, tendremos como resultado esa falsa Alianza de Civilizaciones del arruinador ZP, que es un vivero de terror.

La cultura de un pueblo, su estabilidad, el bienestar de que goza, se mantiene frente al enemigo exterior combatiendo, amedrentando, defendiendo sus fronteras, sus principios y sus costumbres, no cuestionando vallas y aplicando discriminaciones en favor de las minorías asentadas.

Con unos Estados-Nación europeos debilitados moral y culturalmente hasta el vómito, también por el nacionalismo regional, esa gubernamental porquería financiera europea a la que llamamos Comisión todavía no tiene un marco común de actuación política frente a todos estos problemas y ni siquiera sabe qué hacer con los asedios marítimos inmigratorios o con que un terrorista pueda esconder tranquilamente su Kalashnikov bajo un consentido burka.

Tenemos, pues, lo que merecemos. Por jilipollas y desnaturalizados.

Desde que calificamos las fobias como actitud a extinguir, se están forrando los psicólogos y el terror crece/rá a sus anchas por nuestras calles.

El otro día un inmigrante asesinó a un policía tirándo a la vía del tren y el asunto ha pasado entre la población sin pena ni gloria para evitar otra fobia, esta vez colectiva.

Criminalmente, se está extendiendo la idea de que un pueblo se defiende sin necesidad de defensa, fronteras o cultura propias. Sólo con filias.

Y así nos va.

EQM

portada revista francesaEsta es la portada en español que presentaba ayer mismo la revista en edición digital

París. Place de la République. Anoche la gente, levanta en silencio bolígrafos y lápices. Vía.

¿Llamando a Dios? 

Artículo de EQM editado el 13 de septiembre de 2010.

De antiguo, la defensa de la religión propia, junto con el deseo de aniquilar la ajena, mueve a los pueblos a la confrontación. Porque decir religión es tanto como referirse a una cultura, pueblo, comunidad:

Desde los sumerios o los nomos egipcios. La cristianización del Imperio romano se inicia con la batalla del Puente Milvio [312], guerra religiosa entre el pagano Majencio y el cristiano Constantino. El providencialismo teocrático medieval de S. Agustín [354-430], a partir de su De civitate Dei contra paganos [412-426]  que se desarrolla en el agustinismo político. La Reconquista española [722-1492] o las Cruzadas [1095-1291] frente a la yihad o guerra santa musulmana, concepto religioso presente no sólo en el islam o el cristianismo, sino también la Walhalla nórdica-germánica. La Reforma protestante [1517]; la guerra de los campesinos alemanes [1524-1525] o los anabaptistas [1529]; la Contrarreforma católica [1560-1648];; la  Matanza de San Bartolomé [1572]; la Guerra de los Ochenta Años [1568-1648];  la Guerra de los Treinta Años [1618-1648]; las guerras de los tres reinos [1639-1651]; la Guerra de la Convención [1793-1795]. Más tarde el anticlericalismo, anti-ateísmo, el movimiento obrero y su represión: la Revolución mexicana [1910]; la Guerra civil rusa [1917-1923], la Guerra Civil Española [1936-1939} o la Guerra fría [1945-1989].

A la caída del comunismo soviético [1991] le sustituye el renovado auge del fundamentalismo islámico, lo que ha dado lugar a la reapertura del eterno debate, planteado como si fuera algo reciente: el llamado, en 1993, ‘choque de civilizaciones‘ por Samuel Huntington, como una teoría que explica los grandes movimientos políticos y culturales de la Historia Universal, distanciándose de los fundamentos que explicarían las ya mencionadas guerras entre estados-nación o ideologías. Se habla, así de las civilizaciones, como culturas más o menos cerrada y en oposición a otras civilizaciones con tradiciones diferentes.

Sobre ello ya escribieron Oswald Spengler y Arnold J. Toynbee, aunque éste se limita a las beligerancias derivadas de contactos terrritoriales entre civilizaciones, es decir, como un fenómeno de desafío y respuesta que acaba en la derrota de una de ellas, que puede acabar aniquilada. Principalmente porque la perdedora, que suele ser la agredida, no reacciona suficientemente, bien sea por prepotencia, bien por falta de recursos fruto de la misma.

Huntington mantiene que, ante el fracaso del fin de la historia, es decir, del triunfo absoluto de la democracia occidental [tesis de Francis Fukuyama]:

‘Los estados-nación seguirán siendo los actores más poderosos del panorama internacional, pero los principales conflictos de la política global ocurrirán entre naciones y grupos de naciones pertenecientes a diferentes civilizaciones. El choque de civilizaciones dominará la política global. Las fallas entre las civilizaciones serán los frentes de batalla del futuro.’

Pero, como siempre ha ocurrido, las líneas de fractura entre civilizaciones son predominantemente religiosas:

También sostiene que tales conflictos son inevitables, puesto que cada una cuenta con sistemas de valores significativamente distintos. Argumenta que el crecimiento de nociones como la democracia o el libre comercio desde el fin de la Guerra Fría sólo ha afectado realmente a la cristiandad occidental y que el nivel de crecimiento del Asia oriental hará de la civilización sínica un poderoso rival de Occidente. Asi como que el crecimiento demográfico y económico de otras civilizaciones derivará en un sistema de civilizaciones mucho más multipolar que el que existe actualmente. O que la conexión islámicoconfuciana está emergiendo, con lo que ello podría significar para Occidente.

Aun cuando tales tesis adolecen de debilidades tales como las fracturas internas -étnicas, religiosas y culturales- de las propias civilizaciones, la notable  ‘exportación democrática’ o la fuerza actual del pacifismo, no hay que perder de vista fenómenos como los atentados del 11 de septiembre en Nueva York, los correspondientes ataques occidentales a Iraq y Afganistán o la resistencia de la Unión Europea a que se integre Turquía.

Al fondo, como siempre, las religiones, engendradoras de culturas harto diferenciadas, porque contrariamente a lo que dice Obama y pretende la lunática ‘Alianza de Civilizaciones‘, no llamamos al mismo Dios con diferentes nombres.

Ni hablar. Porque se trata de moral, costumbres, tradiciones, principios, bien distintos. Porque incluso se declaran, abiertamente o no, enemigas de las otras.

Y porque muchos integrantes de la Occidental, ni siquiera necesitan llamar a Dios, dado que, sencillamente, no creen en su existencia.

Para los que sí creen, todo mi respeto y comprensión. Las creencias son tan humanas como los temores. Incluso llegando a la sublimación. ¿Alguien podría, por ejemplo, explicar la repetida elección popular para permitir gobernar al Presidente que ni siente ni padece, sin apelar a la irracionalidad? Con más razón, pues, muchos seres humanos necesitan del temor de Dios, encontrando esa autodefensa desde la , que también es, para ellos, esperanza y caridad, que les predispone a la prudenciajusticiafortaleza y templanza, cuestiones mucho más importantes que las que suelen aparecer en la Educación para la Ciudadanía.

Por eso, cada vez me cuesta más comprender al ateo que al agnóstico y me resulta inhumano el anticlericalismo que, como casi todo lo anti, es la forma más irracional de tomar la parte por el todo. Y de atentar contra la libertad de los demás. Ese prohibicionismo, tan actual en España y tan antiguo como la prostitución.

EQM

pd.- En relación con lo expuesto, la situación en Europa es muy muy preocupante. Y, lo que es peor, los preocupados no tienen audiencia. Lo digo a propósito de algunas de las manifestaciones de Thilo Sarrazin, como antes, verbigracia, de Oriana Fallaci en ‘La rabia y el orgullo‘ [2002] y ‘La fuerza de la razón‘ [2004]; de Henryk Broder en ‘Hurra, capitulamos‘ [2006]; y de Udo Ulfkotte en ‘SOS Occidente. La sutil islamización de Europa‘ [2008].

Si seguimos con el buenismo que, como hemos visto, ya alarmaba a Toynbee, permitiendo aquí el asentamiento de una cultura que en sus paises de origen no nos tolera ni una cruz al cuello, con un crecimiento demográfico que allá no significa más que emprobecimiento pero que aquí supone cada vez más representación parlamentaria, ESTAMOS PERDIDOS. No hay más ciego que el que no quiere ver.

‘El supremo arte de la guerra es
doblegar al enemigo sin luchar’

Sun Tzu [China, 544ac-496ac]

Todos a los lápices: así se están solidarizando con Charlie Hebdo dibujantes de todo el mundo
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Notas.-

Enlaces [en azul] y corchetes son aportados por EQM. También, por razones discutibles de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace.

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