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EQM_130215.

Demos la vuelta.. que vienen los nuestros!

Si el Mariano y compañía hubieran tenido el mismo interés en que los españoles recuperaran el noble conocimiento de saber leer y escribir que el que manifiesta don Wert ahora con la incorporación del ajedrez a la enseñanza, otro gallo nos cantaría.

Lo de Pablemos es un fiel reflejo de la miseria cívica, cultural, ética, educativa, española, como Syriza lo está siendo en Grecia. A tal señor, tal honor.

Como lo era ya, mucho antes, el asamblearismo universitario entre la multitud de estudiantes tipo beca black Errejón, es decir, mirad a ver que se nos ocurre que no sea trabajar allí donde es nuestra obligación.

Sin olvidar que también en la casta izquierdosa ese proceso de primarias -tan semejante a los ‘circulos’ de Pablemos- ha contribuido a institucionalizar el cretinismo popular, desde el arruinador ZP, como forma de gobierno de España…

El suceso de Gómez/Sánchez, terminando por liarse a goyescos garrotazos, enfangados en el barro de unos frágiles pies de demagógicas bailarinas primarias, parece que va a terminar, por el momento, con la elección a dedo de un señor, Gabilondo, que, al menos, como el Mariano, tiene estudios, su edad, experiencia y algo del sentido que antes se consideraba común.

El viraje, consiste, pues, en ir mandando a tomar por viento la elogiada ‘democracia popular’ con simpatizantes incluídos… Cómo se va notando, desde que están los de Pablemos, que con los populismos tonterías las justas…

A fin de cuentas, es otra forma de pacto de Estado, de gobierno coaligado, frente a la imparable idiocia que nos acecha… porque la falta de educación y de valores de lo españoles con derecho a voto no es algo que se pueda revertir a corto plazo.

Y es que llevamos + de 30 años empolvados por sistémicos caminos de analfabetización, amoralidad, corrupción, insolidaridad y de destrucción de los modelos de convivencia y de reconciliación.

Demasiado para el cuerpo, colega.

EQM

pd.- Cuando el Pedrito y los que le apoyan se han percatado de que los famosos ‘círculos’ de Pablemos era netamente viciosos, puro humo, se han decidido, de una puta vez, por tirar por la calle de enmedio, la de siempre, antes de que el populismo -el suyo, el chavista o ambos- les convierta en pura chatarra electoral.Y Pedrito se ha dicho: más vale liderazgo mola juvenil que asamblearismo primario de analfabetos.

Y vuelvo a repetir, la decisión de sustituir a un imprevisible modelo de pasarela como Tomás G por un Ángel G, catedrático universitario, filósofo y entradito en años [66] sólo tiene una explicación socialista: nuestros candidatos, como antes, deben saber leer y escribir.

Antes de que sea demasiado tarde.

 idigoras y p em 120215Idígoras & Pachi en El Mundo, 120215.

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Sánchez da tres pasos

Arcadi Espada en El Mundo, 120215.

EL LÍDER momentáneo del Partido Socialista ha dicho: «La política ha de ir tres pasos por delante de la legalidad». Se interpreta que el líder ha formalizado la doctrina de los tres pasos a propósito del dirigente socialista en Madrid, Tomás Gómez, al que acaba de echar del partido. Sobre Gómez se han publicado rumores, porque el rumor va tres pasos por delante de la verdad, que lo vinculan con el sobrecoste de la construcción de un tranvía en Parla y con otras confusas derivaciones de una llamada Operación Púnica contra la corrupción. Pero, evidentemente, nada que un juez haya probado; ni siquiera nada que haya fundamentado las acusaciones de un fiscal.

El populismo rampante, que ya es el primer problema de España (lo vean o no los españoles, que son un poco lerdos y aún señalan que ETA es un problema más grave que las drogas para la vida patria), ha llegado a exigir que cualquier imputado no forme parte de la listas electorales, aunque con la excepción, por supuesto, del presidente Artur Mas, que es un imputado de tipo político y no se mezcla con corrupciones de orden menor. La exigencia, obviamente, se trata de una de esas barbaridades populistas que incluso envilece explicarlas. Una imputación no debería acabar con la carrera política de nadie no solo por la prudencia estadística que muestra que buena parte de las imputaciones referidas a este tipo de delitos acaban con el sobreseimiento o la absolución del acusado; sobre todo porque la imputación, que en puridad no es más que el inicio de investigaciones sobre un particular, es un arma letal de destrucción política. Si fabricar aparentes pruebas contra cualquiera es relativamente sencillo, qué decir de hacerlo con indicios.

La gran aportación del joven Sánchez a la política consiste, justamente, en la formulación del tercer paso. Ni procesamiento ni imputación: basta el rumor. Es decir, el venticello de la calumnia, «un’auretta assai gentile (…) si propaga, si raddoppia e produce una esplosione come un colpo di cannone». Desconozco absolutamente la relación de Gómez con el tranvía de Parla, pero es evidente que no consta una acusación razonada y formal. Y desde luego me impresiona poco la posibilidad de que el joven Sánchez disponga de una información más o menos secreta que implicara a Gómez: porque si así fuera, su única obligación sería llevarla al juzgado más cercano y solo luego tomar decisiones políticas radicales sobre el implicado.

Sí. Hay algo que va tres pasos por delante de la legalidad y es la jauría.

 

Cambio o desaparición

Nicolás Redondo Terreros en El Mundo, 120215.

Pedro Sánchez ha disuelto la Ejecutiva del PSM. Los disueltos se han rebelado ante una decisión arbitraria y sorprendente. El conflicto se puede enmarcar en las luchas intestinas de la prestigiosa y veterana Federación Socialista Madrileña, origen de todas las disputas y conflictos del socialismo español, pero también de los más intensos debates y de las ideas más innovadoras. Es la organización de Gómez Llorente, injustamente olvidado, de Pablo Castellano, de Miguel Boyer, socialdemócrata y popperiano, de Javier Solana o de Joaquín Leguina, brillante y casi siempre con un pie más allá del partido; de los mejores y más heterodoxos socialistas de los últimos 50 años.

Siempre a la gresca, incapaces de un esfuerzo común, siempre tuvo que poner orden la dirección del PSOE, aunque en muchas ocasiones terminara sirviéndose de ellos para apuntalar su poder. Hace ya algunos años, el eterno conflicto entre renovadores y guerristas y todos juntos contra la UGT, o el cese-dimisión de ‘Rafa’ Simancas a petición de José Luis Rodríguez Zapatero para imponer al «alcalde más votado de España», en aquel entonces un Tomás Gómez desconocido para la inmensa mayoría del partido.

Las maneras empleadas en el cese de Tomas Gómez, la cercanía de las elecciones autonómicas para las que había sido elegido candidato mediante primarias, que el ejercicio de fuerza sin precedentes en la historia reciente del PSOE haya sido realizado por un líder débil, la falta de explicaciones razonables en las horas posteriores, etcétera, son argumentos todos que pueden llevarnos a creer que el conflicto, con más o menos virulencia, termina en las fronteras de la Comunidad de Madrid.

Habrá quién querrá que veamos lo que está sucediendo en Madrid como un conflicto más de una organización territorial del PSOE, como un nuevo espectáculo del personalismo cainita del socialismo madrileño o como una guerra de desunión provocada, en esta ocasión, por las negativas expectativas electorales, pero se equivocan los que así piensen.

La crisis del socialismo madrileño sólo corrobora la crisis general del socialismo español. El PSOE atraviesa una crisis de identidad ideológica y orgánica desde hace mucho tiempo. «El señor Turnbull había predicho malas consecuencias… y luego hacía todo lo que podía para provocar el cumplimiento de sus propias profecías», dice Anthony Trollope en Las Torres de Barchester. Yo nunca quise ser como el protagonista de la novela. Al contrario, he visto con tristeza, pero sin coadyuvar a cumplir mis negras expectativas, cómo el PSOE se ha movido exclusivamente a impulsos del poder y de la rutina hasta devenir en un instrumento ineficaz para sus propios objetivos.

Hace tiempo que el Partido Socialista necesitaba adaptar su política a una realidad que se ha trasformado radicalmente y, en vez de acometer esa imperiosa necesidad, se han conformado con elaborar una amplia panoplia de medidas, algunas sensatas, otras meras ocurrencias, que les han evitado la obligación de una ubicación ideológica comprensible para quienes quieren representar. Han querido ser el 15-M sin bajarse del coche oficial, republicanos y monárquicos a la vez, autonomistas y federalistas… Y ya se sabe desde siempre que todo a la vez no se puede ser durante mucho tiempo.

El PSOE no sólo tiene un problema en Madrid. Todo el socialismo español se encuentra en una encrucijada definitiva: o se refunda o deja de ser útil a medio plazo. No se trata de cambiar unas personas por otras, de adornarse con elecciones primarias o de recurrir a un saldo de ideas. Necesita adquirir unas señas de identidad ideológicas estables y modernas, debe ocupar una posición reformista e institucional, dirigiendo su discurso a la mayoría de centro-izquierda. Una mayoría muy poco amiga de saltos en el vacío, pero convencida de que para conservar lo que hemos construido estos últimos 35 años es necesario un cambio amplio y profundo.

El problema es que el miedo al cambio de unos, la comodidad de otros y el egoísmo de muchos ha retrasado demasiado la toma de decisiones y hoy, acuciados por elecciones, el tiempo transcurre en nuestra contra… Una pena.

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Notas.-

Enlaces [en azul cuando se trata de textos ajenos] y corchetes son aportados por EQM. También, por razones discutibles de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace.

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