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ulises em 110315Ilustración de ‘ULISES‘ [México, 1963] en El Mundo, 110315.

Cambio de montura

Antonio Lucas en El Mundo, 190315.

Iba yo a echarme un fino cuando alguien comentó en la calle Sierpes de Sevilla que lo del próximo domingo será el primero de los pulsos contra la corrupción. A ver. En Andalucía la política no se mueve enteramente por la fuerza de las cosas, sino por un álgebra de compraventa de peonadas. De los tabancos a las poltronas. Durante años el PSOE ejerce un derecho de pernada electoral y los demás miran de lejos. Pero la corrupción ha convertido la mala política social en un peligro electoral. Aquella fea estampa del andaluz que preludia un chiste ha cambiado a una realidad de ciudadanos que lanzan frases detonantes contra el sebo de esos partidos que se han concedido la impunidad. Esto recuerda a aquel aforismo estupendo del poeta estadounidense Charles Simic, traducido por Jordi Doce: «Nuestros políticos (y nuestros ricos) son más hábiles robando que nuestros ladrones comunes».

Con la certeza de que las encuestas mienten y que los indecisos en Andalucía suman el 40%, el alumbrao dominical puede ser un espectáculo grandioso. Cuentan que Susana Díaz ya tiene pacto armado con IU y que se repetiría lo de antes si las urnas les pitan. Mal plan. Eso sería afianzar la chapucería del caciquismo, del atado y bien atado, del farale a remojo judicial. Cuentan que Moreno Bonilla aún se está presentando a la gente. Cuentan que Podemos es el primero que plantea el cambio de montura, pero asusta. Y dicen que Ciudadanos ha venido a sustituir al confesionario de los que no tienen nada que confesar mientras busca sitio en los carteles. Que nadie espere una levantá política de gran clase. La cosa está más centrada en los falsos progresos publicitarios del mitin, la pasamanería y el cartel de las farolas.

El tercermundismo andaluz es el tercermundismo español: la corrupción más formidable y becerra de esta parte de Europa. Y las soluciones que ofrecen las dinastías de siempre (PSOE/PP) suenan a pringá metafísica para su propia subsistencia. Hasta ahora no se ha logrado la incorporación del rechazo cívico al pufo más que de un modo retórico: en la cola del pescao. Y eso fragiliza a un pueblo que se queja cuando le duele, pero esconde la mercromina.

La corrupción sureña (el viejo caciquismo del señorito y sus ramplones) es el pornazo de quien finalmente se aferra al error por no admitirlo. Su victoria, su silencio y su complicidad ha sido a costa de arrasar a sus clientes. La continuidad o el fin de esto mismo será lo que se decida el domingo en Andalucía. En ninguna empresa española se aceptaría una dirección como la que han tenido por el Hondo Sur los dos grandes partidos en los últimos 40 años. Conviene desterrar de una vez aquel grito tahúr: «¡Antes partía que doblá!» (Maleni). Pues ahí se concentra el rizoma de esa otra forma de ejercer la violencia: humillando a la gente con una siniestra fórmula de gracejo y espuela. Que cada cual que escoja. Pero recuerden que con su dinero (ERE, cursos de formación y demás celestineo económico) se pagaron también paladas de cocaína, «volquetes de putas» y otras yemas camastronas que aviva toda corrupción. Suerte.

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Notas.-

Enlaces [en azul cuando se trata de textos ajenos] y corchetes son aportados por EQM. También, por razones discutibles de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace.

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