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Iniesta, el Duque de Alba y la nueva cara de IKEA

Juan M. Rodríguez en LD, 010415.

Si no lo he entendido mal, y creo que no, para la prensa adicta al régimen lo mejor del partido contra Holanda han sido los pitos dirigidos contra Iniesta nada más saltar al campo en sustitución de Cazorla. Esos pitos, duramente criticados por Hiddink (sería interesante conocer su reacción si se viera obligado a escuchar a aficionados del Ajax y del PSV pitando el himno nacional holandés en una final de Copa) son el fiel reflejo de lo que fuimos, de lo bien que jugamos y de todo lo que ganamos… en el pasado. Es fácil deducir por lo tanto que si lo mejor del partido fueron precisamente esos pitos, convertidos en el nostálgico símbolo del daño irreparable que España causó en 2010 a una selección que ha sido ni más ni menos que tres veces subcampeona del mundo, es porque lo acaecido el 31 de marzo de 2015, o sea ayer, pasó con más pena que gloria… otra vez.

Estoy seguro de que, dentro de dos o tres siglos, Iniesta se habrá consolidado como el perfecto sustituto para el Duque de Alba, que así podrá descansar por fin, en los cuentos de terror que los padres holandeses cuentan a sus hijos para que se vayan a la cama: “¡Uhhh, que viene Iniesta y te comerá… Uhhh!”… Andrés está llamado a ser el hombre del saco del siglo XXIII, sí, pero… ¿y hoy? ¿Y mañana? ¿Qué pasa con el año que viene?… Si Del Bosque alineó ayer un equipo totalmente distinto al del viernes ante Ucrania no fue desde luego por su afán renovador sino por ese deseo oculto suyo de convertirse en portavoz de la ONU o en embajador de UNICEF. Tal y como yo lo veo, el primer objetivo de Vicente ya no es ser entrenador ni mucho menos seleccionador sino trascender más allá del mundo del fútbol y erigirse en un mediador, sustituir a Manuel Pimentel como la nueva cara de IKEA.

¿Alguien puede creerse en serio que De Gea, Albiol, Bernat, Cazorla, Mario Suárez, Juanmi o Pedro serán titulares en la Eurocopa de 2016? ¿Qué tiene que hacer, por ejemplo, Vitolo, que está echando abajo la puerta de la selección a porrazos, para considerarse un fijo con Del Bosque?… La renovación de Vicente no es tal, es una renovación de quita y pon, una revolución de cartón piedra como las murallas que levantaba Samuel Bronston en Orgullo y Pasión. Si ayer hizo un montón de cambios fue exclusivamente para engordar sus estadísticas personales de nuevos futbolistas convocados para que así puedan airearlas por sus medios los periodistas afines y también para repartir minutos entre los jugadores y que así no se molestaran con él ni los clubes ni los futbolistas. En goles perdimos por 2-0, y ante una selección holandesa muy criticada porque Hiddink sí está en plena transición, pero en pitos ganamos por 1-0 porque a Iniesta le recibieron muy mal por lo bien que jugamos… en el pasado. Ahí estamos, ahí seguimos, cómodamente repantingados en el sofá de un Mundial que acabó hace cinco años. Para Del Bosque, Webb no ha pitado aún el final, y así nos va. ¿Hasta cuándo?

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La pregunta del Hermano Lobo

Julián Ruíz en El Mundo, 310315.

La selección perdió ante Francia, con Alemania en casa, ahora con Holanda, pero ni se preocupen, como dice nuestro marqués de los milagros o más bien de las pesadillas. Eran partidos amistosos. Total, que más da, que presuman de ganar a la selección con más títulos en los últimos años

Hombre, es que además no nos han metido ni tres. Si se compara con los cinco de Brasil, la mejora es francamente positiva. Además, el marqués, con su inefable lupa de sabueso para oler jugadores, nos ha descubierto a jugadores de talla como Juanmi -absoluto nombre de crack-, a Carvajal, que no lo querían ni las ratas. A una promesa como Albiol. Jugadores de gran calado para jugar a 60 metros de la puerta como Cazorla.

Y además es que tenemos a Isco. No se fijen en ese fenómeno que dice que tiene el PSV Eindhoven con Depay. Es un pobre desgraciado si le comparamos con nuestro enorme Isco, el de las piernas increíbles, el as de parar el balón y todos los contragolpes.

Cada día, precisamente en ese terreno, el marqués, nuestro gran seleccionador, ensaya con mayor precisión cómo marcar un gol debajo de larguero o cómo meter tantos en el área pequeña. Nuestro seleccionador es un genio y, en ese sentido, está descubriendo el fútbol moderno a pasos agigantados.

Seguro que culpará a Vitolo y Morata. Y es que no saben jugar al fútbol de área pequeña, como los Silva, Cazorla, Iniesta, Cesc, los que el marqués Del Bosque nos llevó hasta las mismas lindes del paraíso terrenal futbolístico.

Ni hablar del retrato futbolístico que pintó el gran Luis Aragonés. Era un pintor o fotógrafo absolutamente reaccionario, con ese fútbol de toque rápido y vibrante. Hay que jugar al bellísimo juego de un fútbol parsimonioso, lento, brillante, como el de nuestro nuevo líder Isco, que no quiere tonterías como lo de mover con rapidez el balón.

Además, Holanda es una megaselección. Bien es verdad que no jugaron sus dos megaestrellas, Van Persie y Robben, pero ahí estaban esos nuevos chavales, jabatos de los países bajos.

En fín, en estos casos, siempre me acuerdo del gran Chumy Chumez y su revista satírica Hermano Lobo. Siempre hacía la misma pregunta en los años 70, cuando en nuestro país todavía no había llegado la democracia. Siempre se acababa con la misma pregunta: ¿Y cuándo llegará la democracia?. Y la misma respuesta siempre: “El año que viene si Dios quiere”. Y no se equivocaron, llegó, llegó, en el año 78 . Ahora es lo mismo, con el franquismo de Villar en la Federación. “¿Y cuando se irán Villar y Del Bosque?”. Ya saben la respuesta: “El año que viene, si Dios quiere”. Amén.

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El Marqués de las Pesadillas

Julián Ruíz en El Mundo, 270315.

Créanme. Se me había ya olvidado el sufrimiento de ver a la selección española, como en los tiempos del doctor Toba o Miera. De repente, ante nuestros ojos, la pesadilla de volver a ver a un señor calvo y bigotudo. El Marqués de las Pesadillas. El Marqués que debió dimitir en Brasil, junto con Casillas, y que se han convertido como dos fantasmas del pasado, capaces de crearnos las más horribles pesadillas futbolísticas. Y eso que el pánico y el desahogo por el resultado lo producían algunas almas inocentes y víctimas del déspota de Putin, una selección llamada Ucrania, en la cola de la división futbolística europea.

Pues, así y todo, aunque se les lesionaron los que tenían que meter goles en Ucrania, aún así, nos pusieron la carne de piel de gallina, a balón parado, con esa leyenda Casillas, escondido en su área, como un guardia urbano en una plaza antigua, antes de los semáforos.

Claro que la selección española, dado su estatus actual, no va tan mal. Si anteponemos el hecho de que nuestro héroe futbolístico nacional es Isco, con ese cuerpo de “atleta”, fornido, de piernas largas y maravillosas y de increíble concepción del juego, pues la cosa no anda mal. ¿Qué queremos?. Isco es nuestra divisa nacional.

Otros de nuestros ídolos son Silva, Iniesta, es decir los héroes del viejo curso de Aragonés, por los que no hay que renunciar a nuestros baluartes, a nuestra gloria nacional, a los que hace unos años nos hicieron grandes. Que sentido hay que tener sino más nacionalista en el fútbol y conservador. Los experimentos son para otros. No para el marqués Del Bosque.  Nuestro marqués de las pesadillas no quiere otra cosa.

Y para un acierto que tiene, en el caso de Morata, el mejor ejemplo del fraude que han cometido Pérez, Ancelotti y Benzema y al que regalaron a la Juve, pues lo quita en medio de la zarzuela de un conjunto roto por la lentitud de Isco, de Busquets y ese desconocido que es Koke en la selección. Una cosa horrible, como una tétrica historia de un cuento de Poe.

Y no quiero herir susceptibilidades. El Marqués de las Pesadillas existe .Es un título nobiliario español creador por Carlos II casi en el siglo XVIII, casi como el fútbol antidiluviano del marqués Del Bosque.

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Notas.-

Nenuco.- Marca comercial española de productos infantiles.

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