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Espartaco 060415_2Espartaco sale a hombros por la Puerta del Príncipe, tras cortarse la coleta. Fot. de Raúl Caro [efe]. El País, 060415.

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Así defiende Mariano nuestra cultura

Mientras Mariano, el siestas, a pesar que Ciudadanos se está merendando su partido por los pies, sigue sin resolver aquella repugnancia producida en Cataluña cuando se prohibieron las Corridas de Toros y se retiraron de los puestos de La Rambla las típicas muñequitas de bailaoras andaluzas, si que ello afectara a la continuidad de los fantásticos toros en la calle, nos encontramos con que ni siquiera la televisión pública trata de paliar el intencionado olvido en el que están hundiendo a la por muchos considerada, culturalmente, la Fiesta Nacional.

Y ya no me refiero a que no se dé apenas algun festejo en la tele, no; que también.

Es que ayer se retiró en Sevilla, de los ruedos, uno de los toreros que han dejado huella en los últimos tiempos y que se llama ‘Espartaco’ y TVE, ayer, hizo mutis por el foro.

O sea, haciendo el juego al Arturet y toda su panda. ¡Viva la libertad de expresión cultural!

Al tiempo, Francia prosigue en su protección del espectáculo taurino y acaba de detener en Arles a unos anti que pretendían soltar a los bichos por la ciudad.

EQM

pd.- Actualización: Hoy, en el telediario de la 15 horas, TVE sí ha reseñado el acontecimiento con la dignidad justa. Juasta, ya digo. Pero sin ni siquiera una minientrevista al diestro. Más vale tarde que nunca.

Lo que queda de España

Fernando Sánchez Dragó en El Mundo, 060415.

Ayer pronuncié en Sevilla el Pregón Taurino de la Real Maestranza de Caballería. Es el más alto honor que la vida me ha conferido. Voy a incluir aquí, abundando en lo que Ortega pensaba acerca del connubio indisoluble entre los toros, la política y la historia, algunos fragmentos de ese Pregón. Son de estricta actualidad…

«Tirar de ese hilo nos llevaría al tarro de las esencias de España y de lo que de España queda. Mucho antes de que Isabel y Fernando casaran sus coronas ya se corrían toros desde el cabo de Creus hasta el roquedal de Finisterre, desde el ídolo de Peña Tú hasta el Peñón del Estrecho. Recordaba aquí mismo Aquilino Duque en 1998 que el rey godo Sisebuto tuvo que amonestar a Eusebio, obispo de Barcelona, por su desenfrenada afición a los toros y que Felipe II explicó al Papa Sixto V, tras recibir el breve en el que el Santo Padre condenaba la agitatio taurorum, que la pasión taurina era ‘costumbre tan antigua en España que se podía considerar como parte de su misma sangre’.

Hay que ser muy ignorante para no saber que en la querella de los taurinos y antitaurinos no es de hoy; siempre la hubo fue el pueblo llano quien una y otra vez se colocó del lado de la Fiesta y la respaldó con cañas o con lanzas. La historia de la lidia, desde que existen datos, ha sido siempre la de los de abajo frente a los de arriba. Si el pueblo no la hubiese hecho suya, hace ya mucho que ese rito arcaico, sacramental, sexual, dionisíaco, pánico y mistérico habría desaparecido. ¡Más cornadas da el hambre! fue el grito de dolor y de valor que durante muchos siglos sirvió al toreo y a sus maletillas de banderín de enganche. Entérese la progresía taurofóbica -también la hay taurofílica- de que en los años de la República se celebraban las corridas con idéntico empaque al que hoy acogerá en la Maestranza el primer festejo de la Feria y lucía la tricolor en palcos, balconcillos, barreras y burladeros. En 1936, al amartillar sus fusiles los generales sublevados, buena parte de los diestros y casi todas las gentes de sus cuadrillas estaban inscritos en sindicatos de clase. La izquierda española y también la -por nacionalista- antiespañola tendrá que retocar y afeitar los pitones de su historia si insisten en el empeño de forjarse un pasado antitaurino. ‘Hoy en día es en la plaza de toros donde los españoles menos dudan de su identidad’. Eso dijo Aquilino Duque en 1998. Las cosas, ahora, están bastante peor».

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Notas.-

Enlaces [en azul cuando se trata de textos ajenos] y corchetes son aportados por EQM. También, por razones discutibles de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace.

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