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Rafael Nadal: toda una referencia

Una serie de circunstancias interrelacionadas en torno a la salud, su ya larga carrera, condición física, edad y evolución técnica del deporte del tenis, cada vez más alejado de la importancia de la habilidad y la constancia, le han conducido a una situación en la que se le complica, día a día, mantener el nivel necesario para competir con un Novak Djokovic. que se encuentra en la misma cima que antes él coronó. Signo de los tiempos.

El problema sólo tiene tres soluciones: intentar adquirir la competitividad perdida -algo harto difícil pero no imposible en él-, seguir compitiendo en la medida en que pueda -como hace Roger Federer– o retirarse de la competición, cambiando de vida.

Lo de ayer, en un mundo olvidadizo, cainita y deseoso de liquidar al ídolo para regodearse en su decadencia, es muy duro y él no tiene ninguna necesidad de pasar por ahí. Y menos en Roland Garros, cuna y cima de su estrellato. Y, por si algo faltara, teniendo que dar explicaciones.

Así pues, que quede claro, cualquier opción que tome, por equivocada que me parezca, tendrá siempre mi respeto y no seré yo quien aproveche para bajarlo del justo pedestal que le sitúa entre los más grandes deportistas de la historia de España.

Por sus logros competitivos, irrepetibles, pero, sobre todo, por sus valores humanos y, también, por qué no decirlo, patrióticos, que le han convertido en un símbolo de lo español y una referencia para tantos.

Suerte, campeón.

EQM

Nadal: “Volveré para ganar”

El español admite la superioridad de Djokovic: “Yo sigo mi camino. La vida continúa”

Alejandro Ciriza en El País, 041615.

No fue, a buen seguro, el cumpleaños más feliz de Rafael Nadal. Ayer, el tenista español cumplía 29 años. Desayunó temprano y a media mañana peloteó en la central, por espacio de una hora, a una intensidad relativamente elevada. Al abandonar la pista, cruce fugaz y apretón de manos con Novak Djokovic, temible adversario primero y verdugo después. El serbio caminaba con parsimonia. Junto a él, su entrenador, Boris Becker, con una cojera más que notable. A diferencia de Nadal, el serbio no se ejercitó a un ritmo superior al 30%, poco más de media hora. Así de sobrado está hoy día Nole.

“Aún le quedan un par de partidos, pero seguro que esto le da más confianza. Está en el mejor momento de su carrera”, subrayaría el español después, ya batido. Camuflado en una gorra, Nadal compareció en la sala de prensa de la Chatrier triste, pero entero. Con el orgullo herido propio de un campeón que ha sido sometido. Destacó, desde el primer momento, la superioridad de Djokovic. “Fue mejor, así de simple. Ante eso solo puedo hacer cuatro cosas: uno, darle la mano y felicitarle; dos, aceptar la derrota; tres, analizar por qué ha ocurrido; y cuatro, trabajar para ponerle remedio”, desgranó.

Le preguntaron a Nadal por las dudas, por si como le ocurrió en el tramo inicial del año, llegó a dudar de sí mismo ante el número uno. Y fue tajante. “He dudado de mí mismo los 11 años que he jugado aquí. Gané nueve y he perdido dos. Las dudas son buenas en la vida. Algunos días las cosas salen bien y otros mal”, indicó, con tono seco. “Perdí en 2009 y no fue el final. He perdido en 2015 y tampoco es el final. El próximo año volveré aquí y seguiré luchando”, continuó; “aunque no haya sido un día alegre, la vida sigue y mi carrera sigue. En el tenis, ganes o pierdas, la semana que viene vuelves a jugar”.

Una vez que se marche de París, el de Manacor pasará unos días en su tierra antes de disputar los torneos de Stuttgart y Queen’s, como preparación para Wimbledon. A partir de la próxima semana, le recordaron, caerá como mínimo al número 10 del ránking; incluso, puede salir del top-10 si Jo-Wilfred Tsonga se impone a Stanislas Wawrinka en las semifinales. “Yo sigo mi camino”, expresó; “lo he seguido cuando las cosas iban de manera fantástica, según vosotros. Yo siempre veo las cosas de un modo ni muy positivo ni muy negativo. Si soy el 10 es porque no he competido en seis meses. Eso me ha impedido sumar puntos, pero mi nivel real es mejor que ese y te aseguro que voy a estar por encima de ese”.

Remató Nadal su despedida del torneo con un mensaje claro y contundente: “Volveré aquí. El próximo año volveré a Roland Garros y espero que no solo sea para competir, sino para ganar. ¿Qué pasará? No lo sé. Solo sé que hay una cosa segura, y es que trabajaré duro para volver más fuerte”. Ahí estará Djokovic, el nuevo Djokovic, con un juego y un discurso más maduro. “Al final, él también es humano. Entiendo que ahora cuestionen su juego, pero si quieres recordar quién es, solo tienes que mirar los números de su carrera y los Grand Slams que ganó”, le defendió el serbio.

“Obviamente es un buen escenario”, prosiguió Nole, “pero mañana es un día nuevo. Esto son solo unos cuartos de final y yo quiero pelear por el título. Por eso he venido aquí”. “¿Y consideras que estás en el pico de tu carrera, como dice Rafa?”, le inquirieron. “Probablemente. Todo ha venido a la vez a mi vida. Soy una persona más completa, dentro y fuera de la pista”.

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Notas.-

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