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Ornette Coleman Quartet – Violoncello Suite no.1 en sol G major BWV 1007, primer movimiento, de J.S. Bach. En directo, 9 de julio de 2010, Rotterdam, Holanda. Tony Falanga – double bass; Ornette Coleman – trumpet & altosax; Joshua Redman – tenorsax; Al MacDowell – bassguitar; Denardo Coleman – drums. Vídeo vía: jazzbest68.

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Ornette Coleman Quartet – interpretando temas de su álbum ‘Sound Grammar‘ [2005], en directo, Jazz Middelheim 2007. Vídeo vía: Michel Proesmans.

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Ornette Coleman – Lonely Woman [1959], en directo, Jazz en Viena 2008. De su álbum ‘The Shape of Jazz to Come‘ [1959]. Vídeo vía: GreenJellyfishes.

Ornette Coleman Quartet – North Sea Jazz Festival, en la edición de 2010; [part 1-5]. Vía vídeo: Tom Pijnenburg.

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Ornette Coleman Quartet – North Sea Jazz Festival, en la edición de 2010; [part 2-5]. Vía vídeo: Tom Pijnenburg.

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Ornette Coleman Quartet – North Sea Jazz Festival, en la edición de 2010; [part 3-5]. Vía vídeo: Tom Pijnenburg.

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Ornette Coleman Quartet – North Sea Jazz Festival, en la edición de 2010; [part 4-5]. Vía vídeo: Tom Pijnenburg.

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Ornette Coleman Quartet – North Sea Jazz Festival, en la edición de 2010; [part 5-5].Vía vídeo: Tom Pijnenburg.

 

Ornette Coleman – Prime Time. 1988 Montreal Jazz Festival. Vídeo vía: szymbl.

 Ornette Coleman Sextet – Free Jazz [1/3]. Alemania, 1978. Ornette Coleman (Saxo y violín); Bern Nix (Guitarra); Charlie Ellerbee (Guitarra): Albert Arnold (Bajo): Shannon Jackson (Batería y percusión); Ornette Denardo Coleman Jr. (Batería y percusión). Vídeo vía: Bob Hardy.

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 Ornette Coleman Sextet – Free Jazz [2/3]. Alemania, 1978. Vídeo vía: Bob Hardy. 

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 Ornette Coleman Sextet – Free Jazz [3/3]. Alemania, 1978. Vídeo vía: Bob Hardy. 

Ornette Coleman Quartet – Roma 1974. Grabación de la televisión italiana (Schegge, Rai 3), interpretando “School Work”, melodía recurrente que más tarde volvería a aparecer como “The Good Life” en su obra sinfónica Skies Of America (1972) y que finalmente se convertiría en el núcleo de Dancing in Your Head (1973). A la guitarra James “Blood” Ulmer, Ornette empezaba en esta época a experimentar con nuevas configuraciones del cuarteto introduciendo instrumentos eléctricos. La cinta presenta a Coleman en el periodo de transición y experimentación en que se formó Prime Time. Vídeo vía: interplanetarymusic.

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 Ornette Coleman Quartet – “Dancing in Your Head” (1973). Vídeo vía: LightningTrident.

Ornette-Coleman-Quartet.

Ornette Coleman (Fort Worth, 9 de marzo de 1930 Nueva York, 11 de junio de 2015).

Saxofonista, trompetista, violinista y compositor estadounidense de jazz. Figura fundacional de la vanguardia jazzística con un cuarteto en el que estaba Don Cherry, sus innovaciones en el ámbito del free jazz fueron tan revolucionarias como controvertidas.

Inspirado en sus orígenes por Charlie Parker, comenzó a tocar el saxofón alto a los 14 años y el tenor dos años después. Sus primeras experiencias musicales fueron en bandas texanas de R&B, entre las que estaban las de Red Connors y Pee Wee Crayton, pero su tendencia a ser original estilísticamente le granjeó hostilidades entre las audiencias y los músicos. Coleman se trasladó a Los Ángeles a comienzos de los cincuenta, donde conoció a músicos con aspiraciones similares en cuanto a originalidad: Don Cherry, Charlie Haden, Ed Blackwell, Bobby Bradford, Charles Moffett y Billy Higgins, pero no fue hasta 1958 cuando Coleman consiguió un núcleo de artistas con los que poder tocar su música. Apareció durante un breve período como miembro del quinteto de Paul Bley en el Hillcrest Club y grabó dos discos para Contemporary. Con la ayuda de John Lewis, Coleman y Cherry entraron en la Lenox School of Jazz en 1959, y estuvieron durante un largo período en el Five Spot en Nueva York, etapa que alertó al mundo del jazz acerca de la llegada de una nueva y radical forma de hacer jazz. Desde ese mismo momento, Coleman fue calificado a partes iguales como genio y como fraude.

Entre 1959 y 1961, Coleman grabó una serie de discos para Atlantic que se han convertido en clásicos; formando un cuarteto con Don Cherry, Charlie Haden, Scott LaFaro o Jimmy Garrison en el bajo y Billy Higgins o Ed Blackwell en la batería, Coleman creó una música que influiría enormemente en muchos de los grandes improvisadores de los sesenta, incluyendo a grandes figuras como John Coltrane, Eric Dolphy y la mayor parte de los intérpretes de free jazz de mediados de los sesenta. Uno de esos discos, una jam session de casi cuarenta minutos llamada Free Jazz, fue realizado con un doble cuarteto con Coleman, Cherry, Haden, LaFaro, Higgins, Blackwell, Dolphy y Freddie Hubbard.

En 1962, Ornette Coleman, sintiéndose infravalorado por su compañía discográfica y por los clubes donde tocaba, sorprendió al mundo del jazz retirándose durante un periodo. Empezó a tocar la trompeta y el violín (tocando este último como si fuese una batería) y, en 1965, grabó con todos estos instrumentos con un trío formado por el bajo David Izenzon y el batería Charles Moffett. A finales de la década, Coleman formó un cuarteto con el saxo tenor Dewey Redman, Haden y Blackwell o su hijo Denardo Coleman en la batería. Además, Coleman escribió algunas obras atonales y clásicas para grupos de cámara y actuó en unas pocas ocasiones con Don Cherry.

A comienzos de los setenta, Coleman entró en la segunda mitad de su carrera. Formó un doble cuarteto compuesto por dos guitarras, dos bajos eléctricos, dos baterías y su propio saxo alto. El grupo, llamado “Prime Time”, produjo una música densa, ruidosa y frecuentemente ingeniosa; todos sus miembros parecían tener un estatus similar, aunque Coleman tenía un papel más relevante. Coleman llamaba a su música harmolodics, simbolizando con ello la similar importancia que tenía en ella lo armónico, lo melódico y lo rítmico. Técnicamente, se la ha calificado de free funk. Entre sus acompañantes en el grupo estuvieron el batería Ronald Shannon Jackson y el bajo Jamaaladeen Tacuma, además de su hijo Denardo.

Prime Time fue una gran influencia para la música del grupo M-Base de Steve Coleman y Greg Osby. Pat Metheny (un constante admirador de Coleman) colaboró con él en Song X, Jerry García tocó como tercera guitarra en una grabación y Ornette se reunió ocasionalmente con los miembros de su cuarteto original durante los años ochenta.

Ornette Coleman creó su propio sello discográfico, Sound Grammar.

Fuente: Wikipedia y elaboración propia [EQM].

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En la portada de uno de los discos del legendario cuarteto de  Ornette Coleman —gran libertador del jazz y extraordinario saxofonista alto fallecido hoy a los 85 años de un paro cardiaco en Manhattan—, se veía a los miembros de la banda mirar a cámara con ademán desafiante bajo un título rotundo: This is Our Music. Aquella era su propuesta y solo quedaban dos opciones: embarcarse en la revolución estética o dejar pasar el tren del progreso.

Han pasado 54 años, y aquella música suya, convulsa y perturbadora, suena ya con el tranquilizador aroma de los clásicos. En el día de la desalentadora desaparición del último superviviente de aquel irrepetible conjunto sin piano, que completaban Don Cherry, Charlie Haden (1937-2014) y Ed Blackwell (1929-1992), This is Our Music aún hace justicia a la segunda composición del álbum: Beauty is a Rare Thing. La belleza siempre fue un asunto raro en manos de uno de los músicos más importantes del siglo XX, gracias a sus experimentos con el ritmo y la armonía. Como buen ejemplo de ello puede servir la temprana Lonely Woman, tal vez una de las canciones más tristes y bonitas del mundo.

Cuando los conservadores años cincuenta tocaban a su fin, el saxofonista  había sacudido los cimientos del edificio del jazz tradicional con la ayuda de Cherry (1936-1995) en discos como Something Else!!!! (¡con cuatro exclamaciones!) o Tomorrow is the Question! Iconoclasta trompetista, Cherry, otro grande del género, fue el inseparable amigo que remó en la misma dirección desde las primeras correrías de ambos en los garitos de Central Avenue, en Los Ángeles, donde la pareja probó pronto la amargura de la incomprensión.

Se puede discutir tan incansable como inútilmente sobre la paternidad de aquello que se dio en llamar free jazz por su afán de liberar el género de sus corsés y llevar un paso más allá la revolución del be bop de Charlie Parker o Thelonious Monk. Lo cierto es que las composiciones de Coleman, como las improvisaciones de Cecil Taylor, los arreglos orquestales de Sun Ra, el lirismo de Eric Dolphy o los primeros viajes fuera de este mundo de John Coltrane (con quien Coleman se mediría en un disco titulado The Avant-Garde) abrieron tantas puertas como cerraron las ventanas del provecho económico y la supervivencia para una legión de músicos que, en Nueva York, Chicago, París, Estocolmo o Berlín, practicaron una religión tan devota de lo nuevo que hubo quien no encontró mejor manera de definirla que The New Thing.

El corpus de la obra que Coleman y su cuarteto original grabó a principios de los sesenta para el sello Atlantic de los hermanos Nehusi y Ahmet Ertegun (productores de elástico e infalible olfato) representa una música tan importante como desafían a imaginar los títulos que se emplearon para bautizarla. The Shape of Jazz to Come (El cariz del jazz por venir), Change of the Century (Cambio de siglo) o el programático Free Jazz, en el que una action painting de Jackson Pollock invitaba desde la tapa a adentrarse en una música caótica interpretada por dos cuartetos enfrentados, cimentaron la fama de hombre indomable del instrumentista y compositor, nacido en 1930 en Fort Worth (Texas), fecunda tierra de saxofonistas. Allí, en el Sur segregado, creció como el hijo de un trabajador de la construcción que murió demasiado pronto y una empleada de funeraria.

La irrupción de su figura en dividió literalmente las aguas del jazz, una música que estaba a punto de perder su influencia en la cultura de masas ante la llegada de las relucientes promesas del pop. El espectro de reacciones de la vieja guardia viajaba entonces entre la estupefacción del trompetista Dizzy Gillespie (“No sabría decir qué toca, pero sí que no es jazz”) y la rendida admiración del pianista John Lewis (“[Su música] supone la innovación más importante del género desde los años cuarenta”).

La escasez de contratos y la incomprensión, cuando no directamente la burla y el desprecio (espoleados por sonoros desafíos de Cherry y Coleman como la decisión de emplear instrumentos de plástico), acabaron con la retirada temporal del saxofonista de la escena neoyorquina. “El que aquellas composiciones salieran a la luz provocó mi reclusión”, escribió el saxofonista en 1993 en las notas de la integral de sus grabaciones en Atlantic.

El músico reaparecería en grabaciones realizadas en Londres o Estocolmo y con nuevas provocaciones, como el añadido del violín y la trompeta a su paleta instrumental o los trabajos que publicó con su hijo preadolescente Denardo a la batería, cuando el chaval contaba poco más de 10 años, en discos como The Empty Foxhole u Ornette at 12. En la portada de este último, en la que se podía contemplar felices a padre e hijo, Ornette lucía uno de las característicos trajes azules, de un azul que no dejó de electrizarse nunca, tampoco cuando el héroe se convirtió en un respetable septuagenario al que le llovían reconocimientos como la concesión en 2007 del Pulitzer de Música por su álbum Sound Grammar.

Aquel trabajo sobresaliente sirvió de broche a una sólida producción discográfica en la que cupo casi de todo; desde trabajos orquestales como Skies of America (1971), donde empezó a desarrollar su teoría filosófico-musical harmolódica (fusión de armonía, melodía y ritmo que permitía la improvisación simultánea de varios intérpretes gracias al empleo de la modulación), coqueteos con los maestros de Jajouka, en Marruecos, intensos duetos (con Pat Metheny o Charlie Haden) o excursiones hacia el ritmo (con Prime Time, su banda más longeva).

De entre las muchas cosas en las que resultó un pionero, también lo fue en el ejercicio de la autonomía artística de los músicos de jazz; casi siempre logró controlar el destino de sus arriesgados proyectos desde sus propios sellos y desde el loft en el que se instaló a finales de los sesenta en el SoHo, un barrio que, en la forma bohemia en la que Coleman y los suyos lo conocieron en los tiempos heroicos, murió hace décadas.

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Notas.-

Enlaces [en azul cuando se trata de textos ajenos] y corchetes son aportados por EQM. También, por razones discutibles de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace.

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