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EQM_190615.

Los que entran, por los que salen

No se molesten en leer el discurso de Mariano Rajoy, ayer, Presidente del PP, en la reunión regeneradora de su Comité Nacional. Por fin, nuestro Presidente del Gobierno ha hecho, en el salón popular, el cambio que él quería, es decir, la bombilla de 60 watios de toda la vida la voy a sustituir por otra más moderna, que me han dicho que da más luz gastando incluso menos energía. O lo que es lo mismo: el PP soy yo.

Seguramente porque se ha dado cuenta, él también, de que su truco estaba en adelantar las elecciones, para así hacerle por detrás a Arturet lo que no ha sido capaz de explicarle cara a cara. Y tampoco a eso se ha atrevido. Bueno, realmente, no puede. Tiene que cerrar la legislatura con los Presupuestos presentado y los costurones políticos algo remendados, al menos.

Así que se ha dicho, tomo yo el mando a través de Moragas, mi Director del Gabinete de Presidencia del Gobierno; arrincono a Cospedal aun manteniéndola de Secretaria General; y cambio a unos segundones por otros, dejando la regeneración para cuando Dios diga.  Que bastante tiene con los independentistas, con el coletas y con el Pedrito de piloto suicida.

Quien mejor lo ha resumido, a las puertas de la sede y con cara de circunstancias, ha sido el más preparado y para el que algunos esperábamos incluso su ascenso a la Secretaría General: A. Núñez Feijóo:

– Se trata de un cambio… que no es menor…

O sea, que sí lo ha sido. Y tan menor. Siguen la Cospedal, aunque públicamente debilitada, como ya he indicado, y Javier Arenas, sacando de la ejecutiva exclusivamente Esteban González Pons y Carlos Floriano. El primero -quizás porque no quiere volver a Valencia y prefiere ver la deriva desde Bruselas- ha sido sustituído por la catalana Andrea Levy; al segundo, absolutamente quemado, le ha reemplazado Pablo Casado, que da, como comunicador, ese perfil juvenil  y optimista que ha creado tendencia: P. Sánchez [PSOE], P. Iglesias [Podemos] A. Ribera y A. Garzón [IU].

Para mí no ha sido, en absoluto, uns sorpresa. Es su perfil. Más de lo mismo. Quítate tú que me pongo yo. ¿Quién sabe de la verdad del Mariano cuando trata de empatizar inutilmente a base de esconderse en una timidez extrema que le hace tener un lenguaje gestual cómico-taurino-musical?

Esos ojos salidos de las órbitas ante cualquier pregunta del montón; esa boca con rictus de Fofito y encojimiento de hombros, cuando dice no saber, sabiendo; esa lengua, que se pasea nerviosamente por el extraradio como si estuviera lamiendo un helado…

Lleva 15 días gloriosos, alternando el voy a hacer una reforma; será de calado; pero tampoco va a ser para tanto, no exageren; está en camino; un día de estos; aunque de eso, yo no sé nada, dichoso vd que lo sabe…

De su discurso de ayer:

“Los que no nos han votado nunca van a caer en la cuenta de qué es lo que de verdad nos conviene a los españoles”.

Mala pinta, pues.

EQM

De remodelación del Ejecutivo, ni una palabra. Cuando se produzca, les cuento. Pero no esperen grandes sorpresas, claro.

Ha vuelto a la vera del Presidente, Pedro Arriola, gurú de las campañas electorales y que, según cuenta él mismo, no fue responsable de las dos últimas [europeas y locales]. Parece que asesorará a Jorge Moragas, hombre de absoluta confianza de Rajoy, que ha sido nombrado Director de Campaña y que tambien contará con Pablo Casado.

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El adulto con el pijama de rayas‘. Collage de Giovanni sobre The Peacemakers, de George P. A. Healy. En Libres e Iguales, 170615.

Rajoy reemplaza en el PP a Cospedal con Jorge Moragas

El presidente hace cambios mínimos en el partido y releva a los actuales vicesecretarios por dirigentes más jóvenes y televisivos

Javier Casqueiro en El País, 180615.

Mariano Rajoy quiere dar la señal de que vuelve a tomar las riendas del PP para el momento clave de la legislatura. Tres años después de haber delegado la gestión del día a día del PP en la secretaria general, Dolores de Cospedal, Rajoy ejecutó este jueves finalmente una remodelación en la dirección del partido que se limita a sustituir los nombres de los vicesecretarios actuales por otros dirigentes más jóvenes. Rajoy deja a Cospedal formalmente como secretaria general, pero en un partido que entra ya en campaña pone al frente a un nuevo jefe para organizarla y diseñarla: Jorge Moragas, su director de Gabinete en La Moncloa.

Tras casi media hora de discurso para justificarse, para formular alguna autocrítica sobre la escasa repercusión de la recuperación económica y los costes de la lentitud y mala gestión de la corrupción interna, y para atacar al PSOE y a su líder, Pedro Sánchez, Rajoy entró a dibujar la reestructuración “de calado” que se anunció “para activar al PP y ponerlo en campaña para ganar las próximas elecciones generales”. No hubo revolución alguna. Tampoco ningún cambio relevante en la estructura o el organigrama. El modelo es el mismo que el actual pero con caras nuevas, más jóvenes y más televisivas.

El gran ajuste interno es que Rajoy toma el mando del PP tras tres años en los que apenas ha aparecido por la sede central, en los que no ha querido asistir a los comités de dirección que se programan todos los lunes por su labor en la presidencia del Gobierno. En ellos ha confiado esa tarea, sobre todo, a dos personas de su máxima confianza que ahora quedan apartadas. La marginación más evidente es la del actual número tres del PP, Carlos Floriano, vicesecretario de Organización hasta ahora, que será destinado para algún puesto en el comité de dirección del Grupo Parlamentario en el Congreso, bajo las órdenes de Rafael Hernando y es señalado como el responsable de los últimos fracasos electorales. La sustitución más fina, delicada y a las maneras de Rajoy es la de Dolores de Cospedal. En diferido.

Secretaria general formal

Rajoy ni mencionó a Cospedal en su discurso ni comentó nada sobre sus nuevas funciones. Se sobreentendió, por tanto, que sigue siendo secretaria general formalmente. En las comparecencias posteriores a la intervención de Rajoy de diversos dirigentes se confirmó ese dato y también que en el partido no saben qué hará a partir de ahora, si comparecerá en alguna rueda de prensa ni tampoco quién comandará los semanales comités de dirección. “Rajoy volverá a ser el líder del PP, se recuperarán los maitines que él suprimió al principio de la legislatura entre el Gobierno y el partido, porque había muchas filtraciones, y será también él quien se hará más presente para contar nuestro relato de la recuperación económica y de la crisis”, enumeró la nueva estrategia uno de los nuevos responsables de la dirección del PP.

El primer gesto de la sustitución real de Dolores de Cospedal por Jorge Moragas se produjo minutos después de terminada la cita del comité ejecutivo del PP. Mientras los barones territoriales abandonaban la sede, tras resumir sus intervenciones sobre la necesidad de ponerse las pilas para intentar ganar las elecciones generales, se anunció la aparición en la sala de prensa del partido de los tres dirigentes que se disponen a protagonizar en distintos ámbitos la nueva etapa del partido. No bajó Dolores de Cospedal, claro. La primera figura que sobresalió, habló, insinuó y dibujó la futura estrategia fue la de Jorge Moragas, que ya fue coordinador de la campaña electoral de Rajoy en 2011, entonces bajo la dirección de Ana Mato.

Moragas no quiso anticipar muchas ideas. Solo admitió que había tenido numerosas conversaciones a solas con Rajoy, que este le había escuchado mucho y que se había enterado de su nombramiento en la propia ejecutiva. También resumió el discurso del líder en dos ideas: unidad y ganas de ganar. Y anunció su estilo de trabajo: “Las estrategias no se explican, se realizan”. Moragas será desde ahora el director del gabinete de Rajoy en la presidencia del Gobierno en La Moncloa y el jefe de campaña en el partido. El propio afectado apostó porque también estará en los comités de dirección semanales, en los maitines y en el origen del pistoletazo de salida del PP de esa determinante campaña electoral.

Rajoy encargó así en esta reunión de la cúpula del partido la programación de una Convención Nacional los días 11 y 12 de julio para abordar algunos asuntos ideológicos, algunas propuestas de reformas para disputar el terreno electoral al PSOE (como la ley electoral) y las bases del futuro programa. En el calendario, además, se fijó dos retos: elaborar los presupuestos generales del Estado y presentarlos antes del 30 de septiembre y plantarle cara “con toda la firmeza de la ley” a las elecciones catalanas y la deriva independentista de Artur Mas.

Cinco vicesecretarios

El presidente Rajoy acometió, además, algunos ajustes en el PP para el funcionamiento diario “y la puesta a punto de su estructura”. Por debajo de Cospedal, habrá ahora cinco vicesecretarios generales con distintos nombres para muy parecidas labores. El nuevo encargado de Organización y número tres in pectore será Fernando Martínez Maíllo, presidente de la Diputación de Zamora, de 46 años; y el nuevo encargado de Sectorial será Javier Maroto, exalcalde de Vitoria, de 43 y una de las figuras en alza para el futuro. El PP, además, está obsesionado por su imagen pública, por la antipatía que provoca y por los ataques que recibe en las tertulias políticas de las televisiones privadas.

Rajoy nombró así a un nuevo vicesecretario de Comunicación, Pablo Casado, de 33 años, habitual ya en muchos de esos programas, que multiplicará aún más su presencia en todo tipo de platós. Para reforzar ese trabajo, el PP ha fichado de su organización catalana a una vicesecretaria de Estudios y Programas, Andrea Levy, de 31 años, que aparece también frecuentemente en las televisiones de proyección catalana y con una imagen más liberal y moderna. La presidenta del PP catalán, Alicia Sánchez Camacho, ofreció su nombre el lunes a Cospedal en una reunión en Madrid.

El único referente entre los vicesecretarios generales del futuro PP que no es diferente es Javier Arenas, de 57 años, que seguirá al frente de Administraciones y Ayuntamientos y que es el dirigente histórico que conoce todos los rincones de la organización y es amigo personal del presidente.

ricardo em 180615Viñeta de Ricardo [R.Martínez Ortega, Chile, 1956] en El Mundo, 180615.

Por un Ministerio de la Verdad

Arcadi Espada en El Mundo, 180615.

Escribo cuando el presidente Rajoy no ha comunicado aún sus cambios en el Gobierno. Lo único que ha comunicado ha sido, cuando le han preguntado, «¿cambios? ¿qué cambios?». El presidente está cerca de convertirse en un personaje literario y solo es preciso que él se dé cuenta. Aunque comprendo sus desesperadas renuencias hacia sí mismo. Él hizo circular desde los primeros tiempos que se distinguía por el manejo infalible de los tiempos y un cambio de gobierno a cuatro meses de las elecciones no es algo que afiance la leyenda.

Pero por si esta columna prospera antes de que haya resuelto, mi intención es urgirle a la creación del Ministerio de la Verdad. La verdad, que es el principal problema de las democracias contemporáneas, ha sido también el principal fracaso de Rajoy. Su gobierno ha asistido impasible a la construcción y desarrollo de la gigantesca mentira secesionista en Cataluña y a la conquista del prime time político por parte del infecto populismo.

Como toda respuesta a dos construcciones que han sido sobre todo mediáticas, el Gobierno ha mantenido sumida en la postración, por ejemplo, a la televisión pública del Estado. Incapaz de proveerla de recursos e incapaz de hacer de ella el principal aparato de contraprogramación política. Nunca como en nuestra época se había producido una circulación tan caudalosa de mentiras, a partir de la conversión mediática de la política en una variante de la pornografía y de la degeneración sistemática de los hechos y opiniones en las redes sociales.

Esta situación inédita debe suponer un añadido crucial a las competencias del gobierno democrático: el derecho a la verdad debe convertirse en uno de los derechos fundamentales de los ciudadanos. Por supuesto, su reivindicación incluye el rasgo clásico y rubalcabo de un Gobierno que no nos mienta, pero debe abrirse de modo inequívoco a la necesidad de una sociedad que no nos mienta, porque el Gobierno ha dejado de ser el principal propagador de las mentiras. Esto no debe suponer la prohibición de la mentira, ni que deje de ser el espectáculo favorito de la industria mediática. Prohibirla sería prohibir la libertad. Pero es evidente que su despotismo analfabestia ha de ser contrarrestado con tajantes recursos públicos. La distopía de Orwell sobre la verdad y la intimidad se ha cumplido. Solo que no ha sido obra del Estado sino de la sociedad.

O sea que es el momento, sí, de una profunda crisis de Gobierno que ha de acometer nuestro decidido presidente.

Viñeta de ‘ULISES‘ [México, 1963] en El Mundo, 190615.

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Un retoque, un parche

Raúl del Pozo en El Mundo, 190615.

En Génova 13 el miedo crece, el valor duda, el continuismo se hace fuerte y aumenta la decepción. «Está ofreciendo el poder a la izquierda radical. Se está suicidando. Si cree que entregando la cabeza de Floriano y de Pons se reconcilia con el electorado y recupera el apoyo perdido, está listo», me dice un dirigente político de la era Aznar. Manda carallo, por fin el ajuste en el PP tras los sádicos silencios. Resultado: no cambia casi nada en el partido y, aún menos, en el Gobierno.

El jueves, milagro: 22 días después de la catástrofe de las elecciones municipales y autonómicas apareció el presidente del Gobierno en el Comité Ejecutivo del PP, entre María Dolores de Cospedal y Javier Arenas, convertido en la síntesis de dos aborrecimientos, y propuso un retoque, un parche, dicen algunos de sus compañeros de partido. Mientras trinaba o se iba de la larga Marjaliza, socio de Granados, sobre la Púnica, la montaña de Génova apenas parió cambios superficiales; muchos vicesecretarios más jóvenes, más burocracia, las mismas ideas. Celia Villalobos describió la sesión como un programa de Sálvame, pero fue menos divertido. El presidente del PP enumeró las causas de la derrota electoral; según Rajoy, las decisiones duras que hubo que tomar y la corrupción han sido las causas de la desafección. Aunque se ha mantenido el Estado del Bienestar, el reparto de cargas ha sido equitativo y la gente se ha desencantado. Dijo que hay que recuperar el apoyo perdido e informó de que todas las encuestas, después del 24-M, colocan al PP como primera fuerza política. «Ahora -declaró- tenemos que ganar las elecciones. Es nuestra obligación».

Las víctimas, Floriano y Pons, que ya tienen cara de exilados en Bruselas. Ascensión, la de Jorge Moragas, el de la mochila. El diplomático que lleva la agenda del presidente ha sido nombrado director de la campaña electoral. El eterno superviviente, el intocable, Javier Arenas, sigue donde estaba y Mariano Rajoy ha aceptado el paquete de propuestas que le hizo María Dolores. Han sido nombrados vicesecretarios Martínez Maíllo (Organización), Andrea Levy (Estudios) y Javier Maroto (Sectorial), ex alcalde de Vitoria, junto a la estrella ascendiente, Pablo Casado, secretario de Comunicación y diputado por Ávila, aunque nació en Palencia. Fue jefe de gabinete de José María Aznar.

Tiene razón Rajoy: es previsible. «Soy como soy. A ver si lo entendéis, coño». Como dice Graciano Palomo, su biógrafo, desprecia el chismorreo y aborrece las especulaciones. Durante tres semanas, nos ha tomado el pelo con sus respuestas de doble sentido. Pero no hay que interpretar las actitudes del presidente como sadismo celta, sino como retranca gallega. El sentido del humor gallego se apoya, muchas veces, no en intención maliciosa y oculta, sino en el don de decir una cosa y la contraria. La retranca, de origen campesino, es en Rajoy una forma de defenderse. Pero los más críticos creen que a ese paso, con mucha ironía, el partido se va hundiendo en Finis Terrae.

Viñeta de Gallego y Rey en El Mundo, 190615.

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Notas.-

Enlaces [en azul cuando se trata de textos ajenos] y corchetes son aportados por EQM. También, por razones discutibles de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace.

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