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EQM_040815

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Delitos orales

Dice Artur Mas con motivo de la firma del Decreto para las nuevas elecciones autonómicas, que disfraza su ilegal, manifiesta y repetitiva voluntad plebiscitaria por la independencia:

– “todo el mundo sabe que el 27S el recuento que se hará tendrá un carácter plebiscitario.
– “queremos un Estado porque queremos un país mejor, donde la gente pueda vivir mejor”.
– “Estamos en un punto de nacimiento de una política nueva en Catalunya, una etapa en que muchas cosas serán diferentes. Estas elecciones tiene el propósito de poder responder aquella pregunta de si los ciudadanos de Catalunya quieren que sean un Estado, y un Estado independiente“.

Más claro agua, Mas.

A medida que pase el tiempo resulta cada vez más evidente que la Constitución del 78 está llena de barbaridades como la dedicada a premiar la singularidad de un Condado con una historia meramente supeditada a la Corona de Aragón y sin ninguna singularidad que sea mayor que las que tienen CCAA como Galicia, C Valenciana, Canarias, I. Baleares o el resto de las mismas, que le haga acreedora a un trato diferente y superior que dé al traste con la igualdad de derechos del ciudadano y quiebre el principio de igualdad.

También resulta muy extraño que a un Presidente autonómico que, como todos los demás, es el representante ordinario del Estado en su Comunidad, se le permita el uso público y continuado de su palabra para dedicarse durante los últimos tres años a lanzar contra ese mismo Estado toda clase de imprecaciones, falsedades y calumnias, hasta el punto de repetir incansablemente que su objetivo político y el proceso al que dedica todas sus fuerzas es la independencia de Cataluña y la creación de un nuevo Estado catalán fonzando cualquier impedimento derivado del principio de legalidad o del Estado de derecho.

Tan extraño como que el Presidente del Gobierno de España, hasta hace pocos días haya calificado tal sediciosa actuación como simple ‘algarabía‘. Palabrería, vamos.

Sin que deje de resultar curioso que en un país donde la palabra dada siempre ha tenido un gran peso contractual y lo sigue teniendo en sectores como, por ejemplo, la ganadería o el comercio de cítricos o, más recientemente, la manifestada telefónicamente en aceptación de contratos varios, sea tomada a chirigota por el Gobierno de España si el que se expresa es el Presidente de la Generalitat de Cataluña.

O choque que el Código Penal considere delito al que ‘amenazare a otro con causarle a él, a su familia o a otras personas con las que esté íntimamente vinculado un mal que constituya delitos de […] contra el patrimonio y el orden socioeconómico’ [arts. 169 y ss y 234 y ss], y que este insurgente goce de bula, como también le ocurre respecto al delito de injurias y calumniosa [arts. 205 y ss]. Algo falla cuando nuestra normativa persigue al ciudadano y exonera al político.

En definitiva, que Mariano Rajoy se deje de palabrería desde sus vacaciones en Doñana en tan graves tiempos como los actuales y, si menester fuere, prepare un decreto-ley que impida que un alto cargo y representante del Estado se cisque verbalmente en él y en el principio de legalidad, poniendo en grave riesgo la unidad soberanía nacionales, entre otros derechos de este país.

Y, por supuesto, aplíquese el art. 155 de la Constitución sin necesidad de esperar a que las actuaciones de Artur Mas atentando gravemente al interés general de España se produzcan ‘por escrito’.

¡Valiente estupidez!

EQM

pd.- Volviendo a la lamentable realidad, sigo pensando que este muchacho del mentón a lo Douglas y gafas de Boro-Kay, tiene muy claro que en este ‘procés’ épico la Cataluña nacionalista no tiene nada que perder y sí que ganar.

Si ganan el plebiscito, tirarán de la cuerda tanto como lo permita el acojone españolista y el buenismo europeo, que, como es bien sabido, son, ambos, proverbiales,

Si lo pierden, harán un descansito en el cual seguirán solicitando al G. de Espanya singularidad y respeto a sus in[m/v]ersiones, que a buen seguro conseguirán.

Por supuesto, en cualquiera de los casos, ni un paso atrás, sabiendo que, en el mejor de las situaciones para España, Madrit ni siquiera intentará deshacer el entuerto sino más bien acomodar la Constitución al cariño que merece el independentismo, con esa milenaria historia que le adorna.

Y al poco, vuelta a empezar.

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Declaración institucional del presidente de la Generalitat tras la firma del decreto de convocatoria de las elecciones del 27S

President.cat – 03-08-2015 21:27

[Traducción exprés de EQM, del original en catalán]:

Palacio de la Generalidad, 3 de agosto de 2015.

Estimadas y estimados compatriotas,

Acabo de firmar el decreto de convocatoria de las próximas elecciones al Parlamento de Cataluña, que tendrán lugar el domingo 27 de septiembre. Una convocatoria siguiendo el marco legal vigente, similar a todas las que se han hecho hasta el día de hoy en cuanto a la forma. Sin embargo, todos sabemos que estas elecciones serán muy diferentes en cuanto al fondo.

En circunstancias normales, estas elecciones deberían haberse hecho a finales del año próximo. Cataluña, sin embargo, no vive en condiciones normales. Cuando una mayoría muy clara y rotunda de un país quiere ejercer su derecho a decidir, democráticamente y pacíficamente, y se le niega constantemente este derecho, impidiendo el diálogo y la negociación, y por tanto el acuerdo y el pacto, significa que estamos ante una situación excepcional, que requiere decisiones también excepcionales. Responder y dar salida a este anhelo democrático es el que fundamenta y justifica esta convocatoria de elecciones anticipadas en el Parlamento.

Ahora hará dos años dejé escrito en un debate de política general que estaba dispuesto a hacer uso de la facultad legal que me corresponde de adelantar las elecciones si el Estado pretendía silenciar la voz y el voto del pueblo de Cataluña. Queríamos una consulta sobre nuestro futuro político, y la queríamos legal y acordada. La negativa total del Gobierno incluso a hablar de ello precipita ahora la decisión anunciada desde hace tiempo.

Como Presidente de Cataluña hago un llamamiento a que responsablemente todas las fuerzas y coaliciones políticas presenten sus propuestas y sus proyectos para el futuro de este país. Todas las propuestas, mientras respeten los derechos humanos, son legítimas en democracia y son sólo los ciudadanos libres con su voto los que pueden hacerlas posibles. Mi llamada es a respetar, todos, lo que los ciudadanos decidan, y a asumir el compromiso de encontrar las vías políticas y legales para implementar el mandato democrático de las urnas.

En las próximas semanas el mundo nos volverá a observar. Seamos conscientes y volvamos a ofrecer nuestra mejor cara. Hacemos de la legítima confrontación de propuestas un gran ejercicio de diálogo.

Somos un país plural y diverso. Somos un país con una historia milenaria, fruto del trabajo de mujeres y hombres que generación tras generación han construido Cataluña y lo han querido. Somos un país hecho por personas de orígenes, hablas y creencias diferentes, que han visto en esta tierra la oportunidad de crecer, desarrollarse y dar un futuro a sus hijos ya sus nietos. Somos una nación milenaria que tiene derecho a decidir su futuro, somos una nación de personas libres que nos hemos ganado el derecho a decidir cómo queremos ser y cómo queremos gobernarnos. Contraponemos modelos, defendemos los mismos apasionadamente; hacemos del civismo y el respeto a la opinión del otro la característica de nuestra democracia; hacemos de la convivencia en la diferencia, un activo; de la pluralidad y el respeto, virtud; y del derecho a soñar y hacer posible el futuro que queremos, un horizonte de esperanza para construir un país mejor. Una vida mejor para cada uno de nosotros.

Pienso, humildemente, que podemos hacer del próximo 27 de septiembre una fecha señalada en nuestra historia. La democracia es ahora la protagonista. Las urnas, los votos y la decisión libre, los instrumentos. Un futuro hecho de democracia, justicia y libertad, es el horizonte. Asumimos cada uno de nosotros la responsabilidad y el protagonismo que el momento pide y hacemos de él dignas.

¡Viva Cataluña!

Aquí no pasa nada

Luis María Ansón en El Mundo, 040815.

Después de cinco siglos de Historia unida, el Gobierno autónomo de una región española organizó el año pasado un descarado referéndum de secesión y firmó ayer la convocatoria de unas elecciones que, eufemismos aparte, son claramente plebiscitarias. Pero aquí no pasa nada, no pasa nada.

En las provincias vascongadas se entona cada día la apología del terrorismo, los proetarras lo inundan todo con los retratos de sus presos dispersos y se han adueñado de la comunidad navarra. En Galicia, en Baleares, en Canarias, en Andalucía se escuchan en cascada clamores secesionistas y menos mal que se salva Cartagena. Pero aquí no pasa nada, no pasa nada.

Al himno nacional y al Rey de España se les dedican silbidos vejatorios en un estadio deportivo, a Juan Carlos I se le desmonta con alardes audiovisuales de su pedestal barcelonés, a la Familia Real se le ha perdido el respeto. Pero aquí no pasa nada, no pasa nada.

Los indignados de turno han llegado a cercar el Congreso de los Diputados, sede de la soberanía nacional, mientras la desobediencia civil se extiende por municipios y autonomías de forma imparable. Una asaltacapillas in púribus y una dama que micciona en plena calle ante los fotógrafos ocupan cargos relevantes en Madrid y Barcelona, ambas capitales en manos de la extrema izquierda antisistema. Pero aquí no pasa nada, no pasa nada.

No pocas Universidades sindicalizadas y contritas han perdido todo atisbo de excelencia mientras en los centros educativos a diversos niveles se hace mofa de los profesores y se les veja sin piedad. Un Gobierno de mayoría absoluta se muestra incapaz de hacer una reforma de la ley electoral que hubiera evitado el chantaje de los partidos minoritarios y no digamos la reforma ordenada de la Constitución que las nuevas generaciones exigen y que se hará de forma revolucionaria si se confirman las encuestas electorales. Pero aquí no pasa nada, no pasa nada.

Se sangra a los ciudadanos con unos impuestos casi confiscatorios y se imponen austeridades asfixiantes menos para la clase política y la casta sindical que se enseñorean de España. En la Sevilla de los eres y los cursos de formación, en el Madrid de Gürtel y Púnica, en la Barcelona del Palau y las mordidas reconocidas por el propio Parlamento, en incontables ciudades y pueblos españoles, a todas las escalas y a todos los niveles, la corrupción se ha convertido en una serpiente que repta arrogante por la geografía nacional. Pero aquí no pasa nada, no pasa nada.

Desde hace ocho años, el régimen está agotado y ahora el sistema creado en la Transición se le desmorona a Mariano Rajoy entre las manos mientras se dibuja para arrumbar sus escombros un futuro Frente Popular ampliado. Pero aquí no pasa nada, no pasa nada.

¿Qué tiene que pasar, en fin, qué tiene que pasar para que el Gobierno nefelibata se baje de la nube en la que habita y se enfrente, al margen de las excrecencias electoralistas, con los problemas de fondo que amenazan con la fractura de España y con la devastación de la vida democrática en nuestra nación?

Luis María Anson, de la Real Academia Española.

Idigoras y Pachi em 040815Viñeta de Idígoras & Pachi en El Mundo, 040815.

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Las cuentas y los cuentos

Josep Borrell en El Periódico, 040815.

El conseller Mas-Colell ha querido tranquilizar a los partidarios de la independencia diciendo que con los impuestos que pagan los catalanes se cubrirán sin problemas los costes de los servicios públicos que ahora reciben del Estado y aún quedaría un «petit excedent». ¿Cómo que un «petit excedent»? ¿Pero Mas y Junqueras no habían asegurado que eran 16.000 millones?

¿Pero no se han hartado de decir que con esos 16.000 millones, contantes y sonantes, no habrían sido necesarios los recortes y se podría liquidar rápidamente la deuda? Junqueras debe corregir rápidamente al conseller, porque ha llenado las hemerotecas con declaraciones según las que Catalunya tendría el mayor superávit presupuestario de Europa y la independencia traería el equivalente a cuatro veces los recortes en el gasto. Mas ha ido contando cuentos parecidos por medio mundo.

Un informe presentado por Mas-Colell el diciembre pasado estimaba que, en el 2015, la diferencia entre los impuestos que los catalanes aportan al Estado y lo que reciben a cambio sería de 3.228 millones, del orden del 1,6% del PIB. Y, curiosamente, nadie pareció sorprenderse por la gran diferencia entre esta cifra y los míticos 16.000 millones. El mismo periodista que daba la noticia, al día siguiente le preguntaba sin inmutarse a Pablo Iglesias si podía comprender que disponer de 16.000 millones era un poderoso argumento a favor de la independencia.

Y, en efecto, si fuera cierto, lo sería. Pero no lo es. La cifra de 16.000 millones está calculada por un método muy particular que la sobrevalora de forma injustificada, basado en supuestos nada realistas y que confunden a la opinión pública con su significado. Las cuentas mal hechas y peor explicadas -o mejor dicho, presentadas con la manifiesta voluntad de engañar sobre su significado- han generado un cuento que mucha gente se ha creído de buena fe.

Hay que reconocer que la venta de esta fábula a la opinión pública ha sido un gran éxito de comunicación política para los independentistas. Pero es un engaño tan grande como la inventada comparación con las balanzas fiscales alemanas que nunca existieron. Se podría decir en descargo de Mas y Junqueras que no entienden la particular forma en que se ha fabricado ese cuento, contando el déficit fiscal de una forma muy particular, el llamado método monetario y con neutralización del déficit publico estatal por los ingresos. Algo difícil de entender para la mayoría de los ciudadanos, pero nada equivalente a los recursos adicionales de los que se podría disponer con la independencia. Sí, es posible que ni Mas ni Junqueras entendieran de dónde salía esa cifra, pero les daba igual, se limitaban a repetir un eslogan exitoso. No sería la primera vez. Quizá Junqueras recuerde la carta que escribió en el 2011 a todos los eurodiputados pidiendo que Catalunya tuviese el mismo trato fiscal que un land alemán, ya que, según él, una sentencia del Tribunal Constitucional había limitado el déficit de los länder al 4,5% de su PIB. Mas lo repetía poco después en una entrevista en Le Monde: «Alemania calcula cada año las balanzas fiscales de sus länder y limita el déficit al 4% de su PIB; queremos ser tratados como los alemanes».

Durante años se ha estado creando un sentimiento de agravio usando el argumento de esa comparación y de las famosas balanzas fiscales alemanas. Todavía hoy en las tertulias hay indocumentados que las reclaman. Pero en realidad el Gobierno alemán nunca ha calculado las balanzas fiscales de sus länder. Y no existe en ninguna parte de la legislación alemana ningún límite a su déficit fiscal. Llevamos años invocando algo que no existe. Nos lo habían advertido académicos alemanes de paso por aquí. Y, para estar seguro de lo que digo en un libro que aparecerá en septiembre sobre las cuentas y los cuentos de la independencia, me lo ha confirmado por escrito la embajada de la RFA en España.

Tras hacer el ridículo contando cuentos por estos mundos de Dios, Mas y Junqueras ¿van a reconocer su error, o vamos a pasarnos la campaña electoral apelando a fantasmagóricos argumentos? Se han contado muchos más cuentos como estos, entre ellos el de la permanencia automática en la UE o el reconocimiento universal del derecho a la autodeterminación. Se trata de vender una independencia-sin-costes. La presentan envuelta en datos falsos para calcular los beneficios y en la ficción de una estimación cero de los costes.

Es posible, y respetable, que para algunos la independencia sea una cuestión de dignidad cualesquiera que sean sus costes. También debe ser respetable querer saber cuáles son las ventajas y los inconvenientes de una decisión tan trascendental. Y muchos querrán que no les cuenten cuentos haciendo mal las cuentas.

El autor es expresidente del Parlamento Europeo

concentración en la plaza s jaime 040815La grandiosa cifra de unas 600 personas se congregaron hoy en la Plaza San Jaime de Barcelona para celebrar el inicio del ‘procés’ independentista. Para ganar la República Catalana, como reza la pancarta, pocos me parecen.

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Notas.-

Enlaces [en azul cuando se trata de textos ajenos] y corchetes son aportados por EQM. También, por razones discutibles de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace.

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