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EQM_080915_3España duda si jugar en el Santiago Bernabéu por Piqué
Del Bosque: «Los pitos a Piqué son desagradables»
Del Bosque: el himno se debe respetar
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Los pitidos a Piqué

Yo creo que el público tiene sobradas razones, justificaciones, para silbar al barcelonista por militante antiespañol y por antimadridista divulgativo.

Por tanto, no me refiero a que no me gusta lo que hace en el campo sino a sus repetidas declaraciones en el terreno político o futbolero. Tampoco tiene ningún sentido que el marqués Del Bosque convoque a un jugador con manifiesta vocación independentista ni que éste acepte jugar en la selección de un país que éste no siente como propio.

Del mismo modo que el aficionado puede pitar a un futbolista por, supongamos, sus comportamientos ‘machistas’, defraudar a Hacienda o conducir a 234 kms por hora, es perfectamente legítimo que el espectador ponga a parir a un sujeto como Piqué, acostumbrado a emplear la falta de respeto como arma contra terceros.

Item mas: este muchacho del balompié es extremadamente comprensivo con los pitidos al himno nacional con el argumento de que cada quien es libre de expresarse como quiera.

Pues esa doctrina es la que, para muchos, es aplicable a su comportamiento.

Y estoy con Federico Jiménez Losantos cuando escribía ayer que lo más lamentable del partido en TVE fue la contínua defensa de Piqué por parte de los comentaristas, que se posicionaron repetidamente contra el público [?], mientras esa misma televisión pública enmudecía ante el píterío general contra nuestros símbolos en el Nou Camp.

Repugnante.

EQM

pd.- También me resulta repugnante la colaboración de este tipo de ‘estrellas’ en la divulgación de los juegos de azar con dinero, especialmente el poker, que con tanta frecuencia arrastran a tantos a la terrible adicción ludópata. Pero ese es otro tema, tan de moda entre los anuncios televisivos patrocinados por Ronaldo, Neymar y otros.

El síndrome de Piqué

Santiago González en El Mundo, 070915.

El sábado, durante el partido clasificatorio de la Eurocopa en el Carlos Tartiere, una parte del público abucheó repetidamente a Gerard Piqué, ese mocetón sin malicia que ejerce de defensa en el Barça y en la selección. El héroe del partido, el manchego Iniesta, dijo al final del encuentro: “me gustaría que se acabaran los pitos a Piqué”. En vísperas de la final de la Copa del Rey en la que se abucheó al Rey y al himno nacional el pasado 30 de mayo, el fenómeno de Fuentealbilla se limitó a decir: “quien quiera dar sus opiniones que las dé”.

El sábado, tras un monumental e injustificado abucheo al barcelonista, uno había tuiteado: “Piqué debe de sentirse como el Rey en el Camp Nou”. Había una diferencia: mientras los compañeros del español Piqué en la Selección se mostraban solidarios con él, en la final de Copa que el Rey patrocinaba, no eran capaces de solidarizarse con el mecenas. Los jugadores que no callaban invocaban la libertad de expresión. Junto al Monarca, el representante ordinario del Estado en la Comunidad, Artur Mas i Gavarró, se reía entre dientes como el perro Pulgoso.

Ayer, Mas escribió un artículo en El País bajo el título ‘A los españoles’. Era evidente ya desde el título que replicaba a la tribuna publicada por Felipe González el 30 de agosto, “A los catalanes”, en la que el expresidente mostraba una delicada ambigüedad entre el Gobierno, obligado a cumplir y hacer cumplir la ley, y quienes, en opinión de su otrora vicepresidente y amigo, Alfonso Guerra, tratan de perpetrar un “golpe de estado a cámara lenta”. Felipe que elevó a la categoría de arte el cantinfleo, consideraba que esto no podía llevarle a “una posición de equidistancia entre los que se atienen a la ley y los que tratan de romperla”, sin que aclarase finalmente de qué parte estaba.

La incapacidad de los secesionistas catalanes y sus partidarios para entender la diferencia entre analogía y equiparación estricta llevó a Felipe a recular: a la reforma federal que propone su partido para la carta magna añadió su propuesta de que esta incluya la consideración de Cataluña como nación. La respuesta a su estrategia apaciguadora estaba en el artículo de Mas de ayer, en el que, por si no bastara con sus insuficiencias sintácticas, recabó el auxilio de sus compañeros de la lista Junts Pel Sí. El País pedía perdón en su primer editorial de ayer por la publicación de un artículo “que no resiste el más ligero análisis razonado” y al que consideraba indigno de sus páginas.

El representante ordinario del Estado en la Cataluña autonómica ama (a) España, pero detesta al Estado al que tan mal representa. El primer ciudadano de Cataluña se siente súbdito. El segundo de Pujol (Espanya ens roba) se queja de los insultos, de que les piten, como el público del Carlos Tartiere al pobre Piqué. No fue un espectáculo edificante, ciertamente, pero a la hora de calificar los hechos, es preciso determinar quién empezó antes, quién compró los silbatos y quién se reía por lo bajinis.

Si el 20D fuera el 27S

Federico Jiménez Losantos en LD, 070915.

Si las elecciones Generales se hubieran celebrado cuando aconsejaba el interés general, la integridad nacional y la seguridad institucional, la fecha elegida habría sido el 27S. Al hacerlas coincidir con las autonómicas catalanas, la participación hubiera sido, con toda seguridad, mucho mayor, logrando lo que dice que quiere el PP: que vote el mayor número posible de catalanes para derrotar la lista de «Juntos por el Sí (odiamos a España)» gestada en La Vanguardia y que alinea a la banda de Mas, ERC, los columnistas del medio y los titiriteros y futboleros de guardia, léase Guardiola.

Por cierto, Del Bosque y las cloacas deportivas, como antes Cardenal, el boixo noi de Moncloa, critican que a Piqué lo piten donde juega. Pero el fondón central de las bombas fétidas y el escupitajo al currito de la Selección, el que se burlaba de los «españolitos» del Madrid, dice que pitar el himno de España es libertad de expresión. ¿Por qué hasta TVE (!!!) abronca la libertad de expresión de los pocos aficionados de Oviedo que sestearon con «La Roja», antes Selección Nacional de Fútbol? ¿Es que la libertad de expresión, para Del Bosque y su colla, se limita al Nou Camp?

Estoy seguro de que la sanción al Barça, cierre del campo y aviso de expulsión de la Liga de esa España a la que afrenta institucionalmente -insisto: Guardiola cierra esa lista de Menos a Mas- concienciaría decisivamente a los que, marginados en Cataluña, sólo votan en las Generales porque creen que las Autonómicas no van con ellos. Y es cierto: van contra ellos. Pero si Rajoy quisiera más participación, con poner las Generales el 27S, ordenar el furbo y no financiar las embajadas de la archiquebrada Generalidad -50.000 millones de euros-, se vería que «la broma» va en serio.

Y tanto que va. Pero no altera la pachorra partidista de Rajoy, que espera recoger la Pedrea de los votos del caos catalán y el miedo español. Tampoco el cainismo del PSOE, que, tras arrepentirse González (patriota de sabadete: sólo seis días), anuncia la reedición, con podemitas y separatistas, del espíritu del Prestige y el 13M -con el agit-prop de la SER y las teles progres-, cuando la cosecha sangrienta del 11M, cebada en Perpiñán, hundió a Rajoy. Pancismo y sectarismo, PP y PSOE, ven cómo el golpismo catalán se lleva por delante a España. Y les da igual.

A Piqué no le afectan los pitos

Emilia Landaluce en El Mundo, 070915.

Soy de esas personas a las que la falsa modestia empalaga. Desde su salida de la ducha del Real Madrid, Vicente del Bosque (dicen que un desnudo sí que tiene orgullón) se erigió en campeón de esa humildad que tanto gusta al piperío y a la prensa. Hay quien piensa que el entrenador de España debería haber marchado tras la humillación del Mundial de Brasil. Sin embargo, Del Bosque sigue resistiendo en el cargo como si el bigotón le fuera en ello. Es más, tras vencer a Eslovaquia, presume (modestamente, claro está) de que España lidera su grupo de clasificación para la Eurocopa. ¡Qué gran éxito!

Lo más sorprendente del encuentro no fue, sin embargo, el cambio generacional -¿cuál?- ni el juego desplegado por la selección sino los recurrentes pitos a Piqué (se repitieron a las seis de la mañana en una discoteca de Gijón) que apenas deberían molestarle considerando la tonalidad vocal que tiene que alcanzar su señora cuando le reproche sus largas veladas de poker. [Ni los 15.000 pitos que sufragó Jordi Pujol Ferrusola para pitar el himno pueden igualar el alarido de Shakira cantando Ciega, Sordomuda].

Por eso, me extraña que el guapo Piqué se haya sentido dolido; especialmente porque él mismo justificó en su día los pitos que la grada del Camp Nou le dedico al Rey Felipe. “La gente no pita de gratis. Al final la gente expresa un malestar”, dijo en una rueda de prensa. Ningún compañero le afeó entonces el gesto. Ni siquiera Iniesta, cuyos orígenes distan mucho del lebensraum catalán. El sábado, el jugador albaceteño defendió a su compañero tanto como el marqués. [El seleccionador advirtió a los Sálvames (lo digo como un cumplido) deportivos de que no se cebaran con el jugador.]

Pese a sus desbarres (y mi madridismo), he de reconocer que Piqué me cae bien. Me gustan los chulos tanto como detesto los falsos humildes. Por eso soy más de Mourinho que de Del Bosque y me gusta cuando Rafa Nadal (que es un chulo educado) protesta una línea y Fernando Alonso se cabrea. Precisamente, este fin de semana tampoco ha sido bueno para ellos. Nuestro Nadal fue eliminado en un suspiro del US Open; Alonso abandonó y volvió a aguantar la retahíla de chistes sobre la velocidad de su monoplaza.

Ningún jugador, ningún deportista, ningún torero (es decir: nadie) está libre de los abucheos. ¿Acaso no pita el Santiago Bernabéu a Bale? ¿No aguantó Iker Casillas un infierno la temporada pasada?

En el fondo, Piqué tiene razón. “La gente se expresa”. Aunque le moleste al marqués.

Para eso está la verdadera modestia.

@emilialandaluce

La invasión de los ultracuerpos

Juan Manuel Rodríguez en LD, 080915.

Anoche, en El primer palo, dije que llegaría el día en el cual alguien acusara al Real Madrid de estar detrás de los pitos a Piqué. Y el día llegó. Lo dije el 7 de septiembre a las once y diez de la noche y el 8 de septiembre a las doce y cuarto apareció Sor Del Bosque en Onda Cero diciendo más o menos eso: “Los pitos a Piqué responden más al enfrentamiento Madrid-Barça que a un tema político”. Sin embargo, Real Madrid y Barcelona llevan midiendo sus fuerzas desde tiempos inmemoriales y jamás ha sucedido lo que ahora ocurre con Piqué, ¿por qué?… El seleccionador nacional de España, cabeza de cartel publicitario de la ANC, comentaba el lunes por la tarde que ni sabía ni quería saber nada del cambio de campo, pero sus declaraciones de la noche no hicieron otra cosa que encajar ambas piezas, una detrás de otra. Por supuesto que sabía, claro que sabía, naturalmente que conocía pero, como siempre, calló.

Del Bosque (o sea, la federación) piensa que los pitos a Piqué son fruto de la competencia del Real Madrid con el Barça… luego hay que poner a salvo cuanto antes a Gerard sacándolo de un campo en el que la selección nacional sólo ha disputado cuarenta y cuatro partidos hasta la fecha. Inicia así nuestra selección una curiosa huida por territorio nacional al objeto de proteger a un jugador del que duda un sector cada vez más amplio de la población. Huye España por España, corre buscando refugio para Piqué, y sin embargo Angel Villar se niega a ver lo que, según su teoría, sería evidente: si los pitos a Piqué son producto del enfrentamiento deportivo con el Real Madrid y hay que sacar al jugador del Bernabéu para que los cocos merengues no se lo coman por los pies… ¿por qué no llevar el partido de la selección al Camp Nou?… De León a Oviedo, de Oviedo a Alicante regateando Madrid… ¿Por qué no Barcelona, que está ahí?… ¿Por qué no Barcelona, que está al lado?… El dato es demoledor: la selección ha disputado 44 partidos en ese campo tan peligroso para el internacional Piqué y 6 en el Camp Nou. 44-6. Goleada.

En junio, el seleccionador nacional sacó espectacularmente los pies del tiesto acusando a “algunos medios” de incitación al odio. No aclaró, por supuesto, ni qué medios ni qué periodistas son esos tan peligrosos a los que convendría poner a buen recaudo y después echar la llave al río. La teoría de Del Bosque es alimentada por algunos profesionales de la información, por ejemplo Héctor Fernández, que anoche entrevistó a Vicente: “¿Crees como yo que…?” Lo que yo creo es que aquí existe un bochornoso conchabeo entre algunos periodistas y Del Bosque con el fin de llamarle al pan, vino, y al vino llamarle pan. Porque, por mucho que se empeñen, las cosas están más claras que al agua clara. Yo sí que les acuso a ellos, pero con nombres y apellidos, de fomentar la idiocia entre la población, de extenderla como un virus, de irradiar la tontez más supina, que una vez inoculada no tiene cura. La invasión de los ultracuerpos versión española. Qué pena!…

Ese zigzagueante trocito de la marca España…

Juan Manuel Rodríguez en LD, 070915.

El 11 de junio, en León, y el 5 de septiembre, en Oviedo, se repitió la misma escena: pitos a Piqué, jugador del Barça, internacional español y uno de los apóstoles del derecho a decidir… la independencia de Cataluña. Y la reacción de Sor Del Bosque fue exactamente la misma en ambos casos: el seleccionador justificó la indefinición del chico (que muchos aficionados interpretan que seguirá los pasos de Guardiola y Xavi y atacará a España cuando cuelgue las botas) e insultó a los aficionados (pocos o muchos) que decidieron mostrar su desacuerdo con Gerard. Lo del fin de semana ha sido apoteósico porque a los pitos a Piqué, la consiguiente defensa de Del Bosque y los ya casi tradicionales insultos a la afición se sumó además la lamentable imagen de ese zigzagueante trocito de la marca España saliendo a altas horas de la madrugada de un garito de Gijón con los ojos vidriosos entre gritos de “¡borracho, borracho, borracho!”…

La explicación de Sor Del Bosque, tendente como siempre a empeorar las cosas, fue psicodélica: “Tenía permiso para salir”… ¡Acabáramos!… ¿Alguien se imagina que, después de todo lo sucedido, el jugador se hubiera descolgado a hurtadillas desde la ventana de su celda con una liana hecha a base de trozos de toalla al objeto de mamarse a escondidas?… El seleccionador nacional español llamó impresentables a los aficionados españoles que pitaron a Piqué y, luego, se fue a dormir al convento. No es de extrañar la reacción de Vicente puesto que, como dije el otro día, la Asamblea Nacional Catalana le eligió no hace mucho como cabeza de cartel propagandístico con el único objetivo, supongo, de convencer a los turistas de que si él, un tío de Salamanca, defendía públicamente sus tesis era por la sencilla razón de que la verdad y la justicia estaban decididamente de su lado.

Lamentable, querido Del Bosque, es que en el Camp Nou se organice un akelarre independentista y tú aguantes, inconmovible y, aparentemente, falto de ese líquido rojo (éste sí) al que conocemos popularmente como sangre, como una estatua de sal gorda mientras se acosa a tu Rey y se insulta a tu himno nacional. Lamentable, admirado Del Bosque, es que te alinees del lado de quienes sostienen que Cataluña no es un irremplazable, insustituible e irrenunciable pedazo de la nación española. Lamentable, estimado Del Bosque, es que el diario As, que como diría mi amigo Manuel Esteban “bebe por ti los vientos” editoriales, sugiera hoy que a lo mejor cambiáis Bernabéu por animal de compañía para que así el personal no la tome con tu chiquitín el 14 de noviembre ante Inglaterra… ¿Por qué no lleváis el amistoso a Barcelona? ¿O a Bilbao?… Atreveos. Dad el paso de una puñetera vez. Porque a lo que se ve “dimitir” continúa siendo para vosotros un nombre griego.

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Notas.-

Enlaces [en azul cuando se trata de textos ajenos] y corchetes son aportados por EQM. También, por razones discutibles de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace.

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