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Diarios de la Peste.

Guía para no entender el independentismo.

Editorial Funambulista, 2015. Puestos en imágenes por Ana Cortils – Antología de textos y guión de Max Lacruz.

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En este insólito y patafísico ensayo gráfico (que bebe tanto en la estética gráfica del montypython Terry Gilliam como en la filosofía del contralenguaje de los recordados Escritos subnormales de M. V. Montalbán o en el universo del film Freaks de Tod Browning) se recoge una antología de textos de los diarios de Arcadi Espada, aparecidos en el diario El Mundo, sobre el proceso independentista catalán, en jocosa reinterpretación de la artista y diseñadora Ana Cortils.

Es esta la bitácora del pestilente año de la independencia, de la Historia reinventada y del esperpento nacionalista catalán percibidos —más que a través de una parodia de la pandemia de Defoe— como un circense desfile de monstruos, pero siempre con el contrapunto de vista de la intelligentsia antinacionalista en que militan Espada y otros intelectuales, artistas invitados de la función: Azúa, Boadella, F. Ovejero, Pericay, Savater, Sosa, Trapiello, Vargas Llosa et alii.

Como dice el propio Espada en su primera entrada:

«Vuelvo hoy 11 de septiembre a Cataluña, después de varios años, como dijera Defoe, “por las particulares circunstancias de mi vida y en atención a la seguridad que debo prestar a mi negocio”. Volver en uno que no se ha ido podría tener su delirio. En absoluto. La circunstancia física es irrelevante. Las primeras impresiones del regreso son pura parada de monstruos. En esa vuelta me espera una variada cadena de monstruos físicos y morales. ¡Y el primero el mío, no me pillaréis, mendrugos, que gasto peluca! I am the master of my fate, I am the captain of my soul. Pasan los años y una pesadilla se repite: vuelvo a Barcelona. Y ya estamos en el año de la peste. Y he vuelto, joder».

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Lee un fragmento
Bonus track

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Tráiler del nuevo libro de Arcadi Espada, ‘Diarios de la peste‘ [2005], realizado por Maria Espada.

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1714: Diario del año de la peste

Blog de El Mundo. Abierto el 11 de septiembre de 2013. El año catalán de 1714, Año del Burro en chinesco, se contará aquí en detalle, día a día, hasta su nueva e inexorable derrota del 11 de septiembre próximo. El diario seguirá el ejemplo de aquel admirado Defoe que pudiendo marchar de Londres en el año de la peste decidió quedarse en atención “a las particulares circunstancias de mi vida y la atención que debía prestar a la seguridad de mi negocio.»

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Actualización: 190915;12:10

Arcadi Espada: “Un supuesto grande de España, el conde de Godó, no sintió repugnancia al apoyar al independentismo”

Afilado como su apellido, el periodista y escritor catalán presenta Diarios de la peste, un libro que que, como la novela de Defoe, describe una afección: el independentismo. Faltando menos de una semana para las elecciones del 27S en Cataluña, Arcadi Espada analiza la situación política y legal.

Karina Sainz Borgo en Voz Pópuli, 190915.

La gran plaga que asoló Londres en el siglo XVII inspiró a Daniel Defoe para escribir Diario de la peste. Cuatro siglos más tarde, el periodista y escritor Arcadi Espada tomó el título de aquella novela para dar cuenta de un malestar tan febril como el que narra Defoe: el independentismo catalán, un proceso que atraviesa hoy uno de sus rebrotes más severos. Publicado por el sello Funambulista, el Diario de la peste de Espada recoge los textos publicados en su blog sobre el soberanismo catalán desde 2013 hasta 2015.

Cuando queda todavía una semana antes de las elecciones catalanas, ¿cuál es la posibilidad de una victoria de los soberanistas? ¿Habría realmente una declaración unilateral de independencia? Y, quizá, lo más importante: ¿cuál es la responsabilidad política de los individuos en este proceso? De qué forma cada posición ciudadana, por acción u omisión, ha acercado el tema catalán a la línea roja. Ese es uno de los puntos en los que más insiste el periodista y escritor en esta conversación.

Si algo caracteriza a Arcadi Espada es justamente el hecho de que su forma de hablar se parece a su apellido. Es afilada y cortante, un arma blanca empuñada por un razonamiento tan provocador como lúcido. Arcadi desenvaina y señala figuras concretas, desde el fallecido editor José Manuel Lara, dueño del Grupo A3Media, hasta “un supuesto grande de España, como el conde de Godó”, dice refiriéndose al editor de La Vanguardia, quien, a su juicio, “no ha tenido ninguna repugnancia en brindar su cadena de medios, desde la radio hasta el periódico, a la exposición de la irracionalidad independentista”.

Promotor y portavoz de la plataforma Libres e Iguales, creada el año pasado contra “el secesionismo catalán” y que el próximo 22 de septiembre celebrará un acto en el Ateneo de Madrid con más de 30 intelectuales, Arcadi Espada no transige, no cede un centímetro en un tema que para él no tiene vuelta de hoja: el proceso que lleva adelante el presidente de la Generalidad, Artur Mas, es ilegal. Pero eso no exime a los catalanes y españoles de una responsabilidad cívica en todo este asunto.

Sin embargo, hay bastante más… ¿Por qué los independentistas se verán obligados a asumir la derrota de su causa como quien pierde la Champions? ¿Cuáles son los escenarios de cara al 27S? ¿Por qué la puesta en escena del secesionismo comparte con los triunfos del Barça ese aire de rúa y tumulto? Sobre estos asuntos conversa Arcadi Espada en esta entrevista concedida a Vozpópuli.

Diarios de la peste reúne los textos de su blog desde 2013 hasta 2015. Vistos en perspectiva, ¿el independentismo es una discusión cíclica o hubo una escalada en la última legislatura?

-Llevo 30 años ocupándome de este asunto y es cierto que tiene sus sube y baja. Sin embargo, el nivel de degradación política al que hemos llegado con el presidente Mas es inédito. Supongo que esto va a durar hasta el 27S. Y pueden pasar dos cosas. Una, la tranquila, que es que los ciudadanos de Cataluña asuman por fin una responsabilidad que han usado frívolamente durante todo este tiempo y derroten al nacionalismo. Lo otro, lo no ideal, es que el nacionalismo gane las elecciones. Entonces tendrá que caer sobre ellos todo el peso de la ley. Será algo más incómodo, más intranquilo, pero en cualquier caso supondrá exactamente la misma derrota.

-El independentismo se ha apropiado de la derrota como espacio épico. ¿Cómo cree que gestionarían los independentistas una victoria electoral?

-Sobre esto de las derrotas hay mucha literatura mala. El 11 de septiembre no se conmemora una derrota del nacionalismo, el 11 de septiembre se conmemora algo mucho peor: una guerra civil entre catalanes y una guerra civil entre españoles. Eso fue lo que realmente ocurrió el 11 de abril de 1714. Sobre el tema de cómo gestionarían una victoria los independentistas, no es una hipótesis plausible. Sea por las urnas o por la ley, van a perder. Su victoria es inexistente.

-Pero no se puede desestimar. Es una posibilidad real. ¿Qué consecuencias traería?

-¿Quiere decir que qué va a pasar si ganan los independentistas? Pues declararán la independencia unilateralmente. Harán sus shows, sus manifestaciones con happenings como las que se hacen en Brasil cuando ganan los cariocas o cuando el Barca gana la Champions… En el momento en que hagan algo, que esa declaración tenga efectos prácticos, pues el Estado se defenderá.

-Hace unos días, en una entrevista de prensa, aseguró que, de perder las elecciones, los independentistas superarían la derrota como se supera una derrota de Champions. ¿Qué estaba intentando decir?

-Yo sostengo la idea de que el proceso kafkiano de independentismo de Cataluña es inseparable de los éxitos del Fútbol Club Barcelona. Hay una correlación evidente entre ambos. Las celebraciones de las múltiples victorias de ese equipo no se diferencian demasiado de las rúas y de los happenings independentistas. La independencia es como ganar la Champions: se trata de jugar mejor que ellos, de engañarlos, de hacerles un regate. Siempre repito hasta la saciedad una frase de un historiador independentista, Josep Fontana, quien dice que la independencia de Cataluña no es tal, porque una independencia necesita una guerra. Y es verdad, ese carácter sonriente, lúdico, eso se puede utilizar cuando uno está enamorado, pero cuando uno va a asaltar un banco no se ríe. Y lo que están intentando los catalanistas: convencernos de que van a realizar un robo a mano armada o a sonrisa armada de la soberanía de todos los españoles. Eso es una ficción más del nacionalismo, y todos sabemos que no va a ocurrir. Entonces la gente se pregunta, ¿qué pasará con una derrota? Pues lo que le pasa a los que les gusta el fútbol y pierde su equipo: pasa una mala noche, no hace el amor con su mujer, apenas cena. Al día siguiente se levanta y trabajar. Exactamente lo mismo que va a pasar cuando los nacionalistas se enfrenten con la realidad de los votos o la realidad de la Ley, que es la misma realidad.

-Crisis y oportunismo político son algunas de las razones con las que se ha pretendido explicar la escalada soberanista. Sin embargo, ¿el arraigo del independentismo en Cataluña es tal?

-No creo es que la crisis sea una causa central en el auge del independentismo. Evidentemente Mas es un oportunista (es lo único que es: un oportunista) y por lo tanto ha aprovechado las circunstancias de la crisis para hacer un poco más cínico y deslenguado su discurso. Ha habido muchas crisis económicas a lo largo de los años, es verdad que ninguna tan dura como ésta quizá, y también es cierto que lo han aprovechado y ha hecho que buena parte de su discurso tenga cierto éxito en el sentido de la protesta, del voto antisistema. Pero no hay ninguna persona con sentido común que pueda pensar que la independencia de Cataluña vaya a favorecer a las clases populares, a los más desfavorecidos o ni siquiera va a mejorar la situación económica, incluso la de ellos. Ellos mismos lo reconocen, que con la independencia van vivir peor una o dos generaciones. El propio Junqueras lo dijo: a mí me da igual vivir peor si soy independentista. Yo lo comprendo porque son personas que viven en un delirio… como los drogadictos. ¿Cómo le dices a un drogadicto, hombre deja esto? Y él te dirá: pero es que yo vivo muy bien inyectándome. Y realmente, vive una realidad completamente paralela. Digo todo esto y uso todos estos ejemplos deportivos y sobrelas adicciones porque no hay razones políticas rigurosas ni serias que cualquier persona razonable pueda introducir en su discurso para dar una idea de que hay alguna causa no sólo justa, sino razonable, para que Cataluña quiera separarse de España.

-Cuando nació Libres e Iguales, plataforma de la usted forma parte, su mensaje era claro: la bandera constitucional y la responsabilidad individual. ¿Qué tanto ha puesto a prueba el nacionalismo el propio debate del quehacer político y las responsabilidad ciudadana?

-El conflicto catalán no es tal. Creo que las élites españolas han sido excesivamente cómplices del nacionalismo y buena parte de la política de apaciguamiento que se ha llevado a cabo es la responsable de lo que estamos viviendo. España ha sido muy generosa con los nacionalistas, la izquierda en especial, porque arrastra traumas y complejos del pasado. Pero también la derecha. No olvidemos que en España con un gobierno de derechas como el de José María Aznar se aprobó una ley de política lingüística que multa a las personas que en determinados momentos utilizan el castellano. Libres e iguales nació justamente para poner en primera línea del debate la responsabilidad de los españoles. Se ha buscado movilizar a los españoles, y creo que en parte se ha conseguido, con respecto a un problema que no es de los catalanes, sino de los españoles. Ha habido mucha generosidad con esto del derecho a decidir, que lo único que tiene de particular en el caso catalán es la negación del derecho a decidir de los propietarios de Cataluña, que somos todos los españoles.

-Es cierto que el debate ha bajado mucho de nivel, ha aumentado la crispación. Desde Cataluña, sin duda. Pero ¿y en Madrid? ¿Acaso la respuesta no ha sido también sectaria? ¿Se ha convertido Madrid en una fábrica de independentistas?

-Yo le niego la mayor. No se puede plantear como un conflicto equidistante. Si de algo ha pecado España con Cataluña ha sido de comprensión. Es el único país del mundo donde en un lugar del territorio no se puede estudiar en la lengua oficial del Estado. En Cataluña, el lugar en el que yo vivo desde que nací y donde he trabajado, y he pateado de arriba abajo, es un lugar privilegiado. Toda la ficción soberanista de España nos roba es una repugnante ficción. Por lo tanto niego eso de que Madrid sea una fábrica de independentistas y si lo es, será por generosidad no porque los haya castigado.

-¿Qué factura nos va a pasar todo esto?

-La factura que nos dejará a los catalanes y al conjunto de los españoles es importante, porque la trama de afectos está debilitada. Eso sí, donde traerá la fractura más severa será en Cataluña. La unidad civil de la población está afectada. Cuando uno pone en marcha un proyecto político de la trascendencia de este éste, que es saltarse la ley para hacer una insurrección, hay que estar muy seguro de las fuerzas que se tienen, entre ellas el pueblo. Y el pueblo catalán no está con los independentistas, está contra ellos. Pero incluso si un 50% fuese independentista, eso no justifica una operación política de esa trascendencia y que declara extranjeros la mitad de sus ciudadanos.

-EL partido liderado por Albert Rivera, Ciudadanos, es la fuerza política que puede  rivalizar con el independentismo. ¿Su papel es de contención o de gobierno?

-Creo que Ciudadanos está en disposición de disputar cualquier liderazgo a cualquier fuerza política en Cataluña. No sé qué va a pasar pero, desde luego, además de ser el dique más ejemplar y más firme contra el independentismo, Ciudadanos sí tiene un proyecto político detrás para gobernar Cataluña.

-En el 2011 en una entrevista que concedió a Vozpópuli, ante la pregunta sobre la necesidad de pensar España, usted respondió que un país con cinco millones de parados no se podía dar el lujo de no pensar. ¿Nos hemos puesto?

-Poco. Desde el punto de vista de su reflexión colectiva, España está bloqueada por dos razones coincidentes. Una es la aparición del populismo venezolano, por así decirlo, y del populismo independentista, que son realmente muy similares. El pensamiento político y en general el pensamiento social en España está a niveles barriobajeros.

-¿Cuál ha sido, a su juicio, el papel del periodismo y los medios en este concierto? Esto coincide en un momento de crisis económica, crisis del sector, además del cambio de modelo empresarial.

-Ha sido una mala suerte que estos tiempos tan interesantes para la política y la refriega hayan coincidido con la crisis del modelo empresarial del periodismo. Nunca el periodismo había tenido tanto éxito. Se ha convertido en el principal ocio contemporáneo: la discusión de las noticias, todo el mundo parece haberse dedicado a eso. El periodismo está, desde el punto de vista de su influencia social, en un momento dulce. Ahora bien, ha pasado lo que ha pasado: no sabe cómo rentabilizar aquello que produce y ahí surge buena parte de lo que ha ocurrido: el subempleo es constante, el tema de derechos de autor y copia sigue sin solucionarse, las empresas no consiguen la transición entre el papel y el digital.

-¿Y políticamente, qué ha ocurrido en España? ¿Cuál ha sido el papel de los periodistas y de los dueños de medios?

-En España ocurre que todos esos problemas se han agravado, con el añadido de las actitudes de algunos de los patronos de la comunicación. Me ha sorprendido siempre, y lo digo con frecuencia, que un señor como José Manuel Lara, que en paz descanse, fuera capaz de poner ese altavoz de máxima potencia a los dos Populismos: al del partido podemos pero también al del independentismo en Cataluña, sigue siendo el propietario de un medio independentista. O incluso lo que ha hecho un supuesto grande de España, como el conde de Godó, que no ha tenido ninguna repugnancia estética en brindar su cadena de medios, desde la radio hasta el periódico, a la exposición de la irracionalidad independentista. ¿En qué medida es un negocio y en qué medida existe una fiel identificación? Pues no lo sé, ellos explicarán algún día si lo hicieron por dinero o no. De todas maneras, sectores muy importantes de los medios se han puesto al servicio de dos operaciones políticas malignas. Eso ha ocurrido en los medios privados y qué decir de los públicos, TV3 parece una televisión coreana… del Norte.

Actualización: 180915;17:45

Gotean los días

David Gistau en ABC, 180915.

El hecho de que Arcadi Espada se pusiera un pelucón de oledor de rapé antes de escribir las entradas de blog que conforman su «tebeo» revela que el humor cascabelero y bufón es la distorsión en la cual la inteligencia encuentra refugio contra las hegemonías, las multitudes coreográficas y, en general, las personas que se toman demasiado en serio por creerse instrumentos de un destino que trasciende lo chiquititos que se nos ve a todos en cuanto nos someten a un plano cenital. Es el espíritu de Boadella, el que se hizo hacer una fotografía en la que su pompis emergía, como profanando la estrella/guía, en el triángulo azul de una estelada que llevaba ajustada a la cintura. ¡Cochino!
Por ese camino, era inevitable que Espada convirtiera el costumbrismo político bajo el aguacero independentista en un circo o incluso una barraca de feria, pasen y vean, maravillosamente ilustrada por Ana Cortils con esa misma atmósfera de «frikis» y colores vivos en la que el truco puede fallar en cualquier momento con gran estruendo de los platillos al chocar contra el suelo.
La diferencia entre Espada y Boadella, además de otros «émigrés», es que Espada se quedó para hacer la crónica, en un ambiente claustrofóbico, de la propagación pestífera. Como Defoe en Londres, he ahí la coartada para el pelucón, cuando con cierto alivio descubrimos que no es de reina del desierto, sino de «flâneur» antiguo en un mundo que agoniza. Podría tratarse también del cuaderno de bitácora en un barco de Allan Poe donde el escribiente va apuntando las bajas de cada día hasta interrumpirse abruptamente la escritura con un trazo de pluma que gotea del renglón como una lágrima.
El género en el que Espada más nos gusta es el dietario. El apunte al natural fragmentado, para lo cual un blog resulta perfecto hasta que un libro consagra la unidad argumental. Al decir dietario y Espada, las manos se nos van solas, no podemos detenerlas mientras introducen el tópico del vínculo con los cuadernos de Pla. Los dietarios de Espada, que a veces son hedonistas y gastronómicos, como cuando sale de vacaciones y le percibimos hasta el ardor de estómago, en el blog de la Peste se vuelven minucia política que catapulta los cadáveres fuera y da un aire de observación perpleja y amable clandestinidad.
Bajo circunstancias históricas menos excitantes para el periodista –como Espada, este articulista también distingue siempre lo que resulta desastroso para el ciudadano pero apasionante para el cronista–, también Umbral frecuentó esta estructura de diario en la cual la vida, sus prodigios y sus monstruos van pasando para que el escritor los capture con cazamariposas.
Este libro ha podido hacerlo porque se quedó. Que tampoco habrá sido cosa tan heroica, al menos hasta el cierre de Tyrsa. Se quedó para que el rictus de desagrado se le hiciera escritura de la de espuma de los días, circo y gángsters con pretexto.

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Notas.-

Enlaces [en azul cuando se trata de textos ajenos] y corchetes son aportados por EQM. También, por razones discutibles de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace.

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