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Thilo Sazarrín [Alemania, 1945]: Alemania se suicida [2010] y El nuevo terror-virtud. Sobre los límites de la libertad de expresión en Alemania [2014].

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La devastadora corrección política

Aprovechando los tiempos de zozobra que vive la Europa unida y particularmente Alemania ante el éxodo, la avalancha, de de decenas de miles de musulmanes aporreando nuestras fornteras, me viene al recuerdo que hace más de 5 años -ventajas de un blog felizmente avejentado a golpe de acontecimientos- ya escribí aquí, en ‘Racismo y prospectiva‘, sobre el primer libro de T. Sarricin, ‘Alemania se suicida’ [2010].

Comentaba entonces que, al estilo de Oriana Fallaci en sus ‘La rabia y el orgullo‘ [2002] y ‘La fuerza de la razón‘ [2004]; de Henryk Broder en ‘Hurra, capitulamos‘ [2006]; y de Udo Ulfkotte en su ‘SOS Occidente. La sutil islamización de Europa‘ [2008], Thilo Sarrazin, importante expolítico del Partido Socialdemócrata de Alemania [sí, el SPD, la fuerza política de Willy Brandt, que ayudó a Felipe González a montar el PSOE] y alto ejecutivo del Deutsche Bundesbank, presentó en aquellas fechas su libro ya citado ‘Deutschland schafft sich ab – Wie wir unser Land aufs Spiel setzen, [Alemania se suicida: cómo nos jugamos nuestro país], con comentarios de esta naturaleza:

“No quiero que el país de mis nietos y biznietos sea un país mayoritariamente musulmán, en el que se hable árabe y turco predominantemente, en el que las mujeres lleven el pañuelo islámico y en el que la vida cotidiana está marcada por el llamado del muecín – Desde el punto de vista cultural y civilizador, las concepciones sociales y los valores que representan son un retroceso. Demográficamente, la fertilidad de los inmigrantes musulmanes es una amenaza para el equilibrio cultural de una Europa en proceso de envejecimiento – En todos los países europeos los inmigrantes musulmanes le cuestan a la sociedad más de lo que aportan debido a su escasa actividad laboral y a los beneficios sociales que reciben – Los judíos tienen sus genes, los árabes tienen sus genes y los vascos tienen sus genes.”

Con la añadidura que a su tesis contra la inmigración musulmana le sumaba su indignación por la correspondiente y espectacular reducción de los estándares educativos.

Como era de esperar, en Europa se armó un revuelo que, por cierto, no se produjo cuando el vasquísimo Javier Arzalluz, el 2 de noviembre de 2000, le soltó al diario italiano Il Sole. 24 ore:

“No, no hay racismo en mis palabras. No estoy diciendo que los vascos estén encaminados a ninguna supremacía. La cuestión del Rh negativo sólo confirma que el nuestro es un pueblo antiguo, con sus propias raíces e identificable desde la prehistoria como afirman estudios de célebres genetistas.”

No hay que olvidar que Thilo Sarrazin (Gera, Alemania, 1945) es un prestigioso doctor en economía por la Universidad de Bonn, que trabajó para la Fundación Friedrich Ebertm [1973-1074], en 1975 comenzó a trabajar en el Ministerio Federal de Finanzas , más tarde en el de Trabajo y Asuntos Sociales  siendo estrecho colaborador del entonces Ministro de Finanzas, Hans Matthöfer, y de su sucesor Manfred Lahnstein. De 1990 a 1991 trabajó para la Agencia fiduciaria y hasta 1997 fue Secretario de Estado de Ministerio de Hacienda de la región de Renania-Palatinado. Posteriormente fue director ejecutivo de la empresa TLG Immobilien y ha sido también senador de finanzas por el Estado de Berlín (2002-2009).

El pasado año publico otro libro controvertido: El nuevo terror-virtud.
Sobre los límites de la libertad de expresión en Alemania
[2014].

En él critica radicalmente los problemas de censura en su propio país -que ha asumido la pasividad y el buenismo del discurso único nacido de la tan en boga ‘corrección política’- y vuelve a poner en cuestión las políticas inmigratorias relativas al mundo musulmán, la devaluación del esfuerzo, el menosprecio del espíritu emprendedor, determinados aspectos del ecofeminismo, las ‘alianzas de civilizaciones‘, el desdén a nuestra cultura cristiana y a los valores de Occidente, la liquidación del Estado, entre otros asuntos.

Sarrazin manifiesta que la socialmente establecida verdad absoluta refleja el intelectual marco colectivo de supina estupidez y que las críticas absolutistas a su primer libro, también desde la Unión Europea, pusieron de manifiesto la liquidación del debate y el abrazo a los linchamientos de que fue objeto acusándole de determinista, racista y darwinista.

Curiosamente, han sido las redes sociales quienes más le ha apoyado, seguramente porque lo que está ocurriendo es que la ciudadanía se separa cada vez más de un argumentario gubernamental apoyado mediáticamente y más pendiente de los intereses del gran capital que de otra cosa; es decir, de la política económica y social a la pura y dura economía política, parangón de la mal denominada Unión Europea.

Sarrazin despotrica contra la ‘corrección política‘ como código de conducta de una sociedad sumergida en el aquiescente silencio de los corderos, que no admite discusión alguna y se encuentra cómodamente adocenada por un poder mediatico cómplice del actual status.

Asi define los principios en los que considera asentada la sociedad alemana:

1.- La desigualdad es mala, la igualdad es buena.

2.- Virtudes como la diligencia, la precisión o la puntualidad apenas tienen valor. La competición es moralmente discutible porque promueve la desigualdad. Quizá el deporte sea una excepción a esta regla.

3.- El rico debe sentirse culpable, salvo si es deportista o artista.

4.- Las diferentes condiciones de vida no tienen nada que ver con lo que la gente elige, sino con sus circunstancias.

5.- Todas las culturas poseen idéntico valor. Es particularmente importante minusvalorar la civilización occidental y cristiana. Quien piensa lo contrario es un xenófobo.

6.- El Islam es una religión pacífica. Quien discute esto es tan maligno como un antisemita.

7.- Las naciones occidentales industrializadas son las principales responsables de las míseras condiciones en otros lugares del planeta.

8.- No existe ninguna diferencia biológica entre varones y mujeres, salvo en los signos físicos de su sexo.

9.- Las capacidades humanas dependen de la educación. La herencia no tiene ningún papel.

10.- Tampoco existen diferencias individuales o raciales, salvo en su aspecto físico.

11.- El estado como nación es un modelo desfasado. La identidad nacional carece de valor y no merece la pena conservarla. El futuro pertenece a una sociedad global planetaria.

12.- Todos los habitantes del planeta poseen los mismos derechos y son iguales. Por tanto, todos ellos deben disfrutar del estado de bienestar en Alemania.

13.- Los niños son un asunto privado. La inmigración resuelve el problema del mercado laboral y los demás problemas demográficos.

Por supuesto, ninguno de sus libros han sido traducido al español, pero tampoco al inglés. Aunque sus ventas y popularidad barren en Alemania.

Vds mismos.

EQM

EQM, 010910: Racismo y prospectiva

El ‘suicidio’ de Alemania (según Thilo Sarrazin). Roberto Colom, Catedrático de Psicología en la Universidad Autónoma de Madrid, en su blog, septiembre 2010.

Censura en Alemania y más allá. Roberto Colom, Catedrático de Psicología en la Universidad Autónoma de Madrid, en su blog, febrero 2015.

¿Dice Sarrazin lo que muchos piensan?

Rosalía Sánchez en El Mundo, 300810.

La última portada de la revista ‘Time‘, ‘¿Es América islamófoba?’, está de plena actualidad también en Alemania. Es cierto que unas 200 personas protestaban con pancartas, esta mañana, ante las puertas del salón donde el directivo del Bundesbank, Thilo Sarrazin, insistía en sus ataques a los inmigrantes musulmanes.

También lo es que desde todos los partidos políticos y asociaciones religiosas se han criticado duramente sus declaraciones sobre el supuesto daño que esta población inmigrante está causando a la cultura alemana. Pero al mismo tiempo que el consejo del Bundesbank se reúne a toda prisa para tomar medidas y la ejecutiva del Partido Socialdemócrata alemán decidía hoy abrir un expediente de expulsión al polémico Sarrazin, con carnet desde los años 70, su libro comenzaba a venderse como rosquillas en las librerías alemanas. No nos engañemos: Sarrazin tiene su público.

“Nunca he sido infiel, pero independiente siempre”, afirma el economista ante los intentos de estas dos instituciones por tomar distancia públicamente de su discurso. Ante una sala atestada de periodistas fue desgranando sus ya conocidos argumentos repitiendo una y otra vez su defensa de “lo alemán” y de los “alemanes autóctonos”.

El contenido del libro es bastante más taimado que sus declaraciones previas debido, según él mismo reconoce, a que su mujer ha corregido intensamente el manuscrito original. Pero sus ideas son las de siempre: la inmigración musulmana es la única que no se integra en Alemania, la que no aprende el idioma, la que no se ocupa de que sus hijos obtengan buenos rendimientos en el colegio y la que se expande en proporciones mucho más altas que el resto de la población debido a unas tasas de natalidad que multiplican las de la media.

Los musulmanes a los que se refiere Sarrazin son la tercera generación de aquellos trabajadores turcos que, en los 60, llegaron por cientos de miles a Alemania con un contrato de tres años bajo el brazo. Eran los llamados ‘Gastarbaiter’. Tras esos tres años la situación evolucionó de forma diferente a la planeada y terminaron quedándose hasta formar hoy en día una comunidad de 2,3 millones de personas que se extienden hasta 4 millones en conjunto con la población musulmana. Como explicó el escritor suizo Max Frish: “Queríamos mano de obra y llegaron personas”.

Ejemplo en la escuela

Los hijos de aquellos inmigrantes aprendieron mayoritariamente la lengua y fueron trabajadores y profesionales ejemplares, pero sus nietos se refugian en la cultura familiar, cultivan el fracaso escolar y muy frecuentemente no se sienten identificados con los valores alemanes. Schascha, una profesora de Primaria del colegio Ana Frank, en el centro de Berlín y a escasos 50 metros del Palacio de Bellevue, residencia oficial del presidente alemán, constata las dificultades en las clases con alumnado mayoritariamente turco: “La alfabetización del grupo entero se retrasa porque un 70% de los niños hablan alemán solamente aquí en la clase. En el patio, en la calle y en casa, hablan sólo turco. Cuando llamamos a los padres a reuniones comprobamos que hablan alemán muy bien, pero los niños crecen con las madres y ellas hablan sólo turco y apenas salen de casa”.

Estas situaciones, relativamente comunes en la capital alemana, dan lugar a que el sistema social se emplee a fondo en la integración de barrios enteros, y de ahí salen las cifras que supuestamente respaldan el discurso de Sarrazin, que no tiene reparos en protestar porque los inmigrantes musulmanes “le cuestan a la sociedad más de lo que aportan debido a su escasa actividad laboral y a los muchos beneficios sociales que reciben”.

Tampoco siente pudor al hacer sonar las alarmas por el “peligro de islamización que corre Alemania en las próximas décadas”. Advierte que “los turcos y los inmigrantes árabes tienen más descendencia que la población autóctona”, por lo que, según sus cálculos, en tres generaciones, es decir a finales de siglo, se producirá “el fin de la cultura alemana”.

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Notas.-

Enlaces [en azul cuando se trata de textos ajenos] y corchetes son aportados por EQM. También, por razones discutibles de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace.

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