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EQM_290915

Una casita en Canadá‘ [1957]. Elder Barber [Argentina, 1934-1983] en TVE, 1961. [Ver en Notas].

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De la gratuidad a la rentabilidad

Cuando uno repite hasta la saciedad que el dictador se murió de puro viejo en la cama, después de casi 40 años dictando, sin que el poble no sólo dijera algo sino que incluso fuera de regalón, mimándole con medallas de oro -hasta días antes de su muerte- del que es más que un club, es porque uno quiere recalcar que se trata de un poble tendente a la épica, el sentimentalismo y muy a gustito con la sumisión.

Ayer echamos cuentas y, efectivamente, de ese poble tan deudor por las excelencias recibidas de su excelencia, queda al menos la mitad de aquella totalidad que celebraba cualquier visita del caudillo con coros, danzas y masas, muchas masas.

Ahora se disfrazan de carnaval por la Meridiana, pero es Mas de lo mismo.

Al modo orteguiano habría que concluir que es menester conllevar la romántica idiocia del rampante catalanismo secesionista -disfrazado de Karmele o no- procurando que no contagie al resto de España y ustilizando, al respecto, la autoridad e instrumentos del Estado de Derecho.

Por eso voy al problema que yo considero más procupante: Madrit está invadido de ‘terceristas’, esa nueva modalidad de acojonado buenismo que consiste en que a uno le tiemblen las canillas cuando el primo de zumosol te dice que te va a pegar una hostia pacífica porque ellos, los jugosos, lo valen y tú no eres más que un puto ‘murciano’.

Y algo peor, mucho peor: la contratada cobardía moral de de un PPPSOE que lleva años gobernando de cómplice, contribuyendo a la compra de vaselina catalanista contra una ciudadanía constitucional masacrada en su partes de tanto metesaca.
Eso no se cura facilmente, también porque engendra una adicción masoquista a la regalía de un sofá con encajes para quien te somete.

Así pues, la hemorragia continuará porque los épicos viven de la misma y ni sienten ni padecen y porque el poder del Gobierno de España se ha especializado en la búsqueda de mejillas que ofrecer a los golpistas de pacotilla cuando éstos le inflaman las propias de su sexo.

Por eso nuestra labor, nuestra energía, lamentablemente, no podremos dedicarla a otros asuntos de mayor enjundia, por el momento.

El Mariano dijo anoche, cuando conoció los resultados, que ‘no pasará nada’, otra forma de mantener su criterio algarábico. Parece, pues, dispuesto incluso a regalarles el sofá en el que le dibujan los viñetistas leyendo su querido Marca mientras disfruta la decadencia de Contador.

Ojalá la ilusión que está despertando Rivera nos haga mandar al carajo al tandem Mariano/Pedrito pero mucho me temo que a nosotros también nos queda, del gustito de la dictablanda, un cierto amor a que nos chuleen los acomplejados golpistas, aun cuando ello suponga prestarles de por vida el sillón abatible donde mereceríamos ver al Madrit si fueramos el rey de nuestra casa.

Le adjunto [ver infra] el formidable texto que ayer publicó Arcadi Espada en El Mundo, que incluso en su elegante discreción ante la ciudadanía triunfante que vd co-fundó.

Sólo matizaría su optimismo ante la teórica pretensión del golpismo en su proyecto escrito, que le impediría conformarse con menos.

No lo veo así. Esta gentuza, que no acabará en la cárcel porque aquí ciertas delincuencias son gratuítas, siempre ha sabido poner al mal tiempo buena cara con tal de seguir avanzando en sus objetivos. Mintiendo, fingiendo, amenazando, mascullando, educando, a lo suyo.

Pretendían la insurrección civil pero no la han conseguido. Así que simplemente se trata de desandar un de los dos pasos dados. Dos pasitos palante, uno patrás. Colaboradores ‘terceristas’ no les van a faltar.

A Casimiro G-A, por ejemplo, le ha subido inmediatamente tal fiebre, reabriendo a primera hora de la mañana, en EM, su ‘negocio’ de tresillos bien cómodos para gente guay. El muy listo dice que los catalanes demandan un ‘nueva situación dentro de España’, pero no se pregunta si al ‘resto de españoles’ les importaría gozar de la misma situación aun cuando no hayan apostado por el golpismo.

Por otra parte, el titular de La Vanguardia, esa hoja parroquial del independentista Grande de España, deja bien a las claras que los del ‘prosés’ intentarán continuar aunque sólo sea para mejorar su actual encaje de bolillos y que el golpismo gratuíto les salga, adeMas, rentable, es decir, más cómodo, mas privilegiado. Apostando -como mal menor que para sí quisieran los de segunda y tercera- por el ‘tercerismo’.

Así que la nueva etapa del amenazante lloriqueo que se abre hoy va a tener cobardía, injusticia e insolidaridad a raudales. El Mariano bastante ‘algarabía’ va a tener tratando de impedir que, en diciembre, C’s le zampe su merienda.

Artur Mas, como dice Sostres [ver infra], lo tiene muy complicado, y aunque su astucia para nadar entre aguas sediciosas no se la discute nadie es muy probable que se puro desecho en la nueva tienta y, en consecuencia, se vea obligado a aceptar la canonjía que dicen le han preparado en Canadá, dando clases de independentismo o viviendo como un héroe del martirologio catalanista.

EQM

Ulises em 280915Ilustración de ‘ULISES‘ [México, 1963] en El Mundo, 280915.

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La otra mitad

Arcadi Espada en El Mundo, 280915.

La farsa continúa. Y también las mentiras. Poco después de las diez de la noche subió Oriol Junqueras al estrado del Borne para decir que el independentismo había ganado en escaños y en votos. Y lo cierto es que en aquel momento el independentismo perdía, como ha acabado perdiendo, la elecciones catalanas en porcentaje y número de votos. Solo una ley electoral dislocada permite que esa derrota por la mínima se traduzca, sin embargo, en una cómoda victoria en escaños. Y a través de una injusta distribución parlamentaria impide visualizar la descarnada división de Cataluña en dos mitades, que tiene incluso su correspondencia geográfica entre Barcelona y el resto de provincias catalanas. La división radical es la principal consecuencia de la estrategia del presidente Mas: en una cabeza donde no primaran la ficción y el delirio sería suficiente para descartar un proceso independentista que se dirige contra la mitad de la población.

Sin embargo, esas evidencias objetivas no pueden ocultar que la mitad de los votantes de Cataluña ha dado un mandato parlamentario a una facción que pretende actuar contra la legalidad democrática e iniciar el proceso hacia la independencia política de Cataluña. Las características que tenga ese proceso dependerán de las decisiones que tomen el presidente Mas y sus aliados y de la respuesta que encuentre en el Gobierno del Estado. Pero lo que cabe retener a día de hoy es que hay un parlamento dispuesto a ejecutar el más grave desafío político que haya encarado la democracia española.

No van a tardar en producirse análisis contemporizadores sobre el sentido de esta apuesta de ruptura con la legalidad de la mitad de los votantes de Cataluña. Se insistirá en la evidencia de que el proceso independentista está en manos de una extraña y deforme coalición que va desde la burguesía catalanista hasta la izquierda antisistema, pasando por los restos de la tradicional versión catalana del comunismo y el asamblearismo populista. Pero esta excentricidad ideológica es para el separatismo la prueba del carácter nacional del proceso: la confrontación sobre los distintos proyectos ideológicos se dará después, una vez alcanzada la independencia. Habrá que ver si la Cup comparte este punto de vista y consiente que Mas sea el próximo presidente de Cataluña. O, por el contrario, habrá que ver si Mas, e incluso Junqueras, son capaces de transigir, en aras del proyecto nacional, con que Raül Romeva sea el presidente y eso facilite el voto de la Cup. Es cierto que pueden aflorar contradicciones insalvables a la hora de decidir quién lidera la insurrección. Pero su posibilidad no puede medirse sin atender al carácter excepcional de la situación política catalana y a la capacidad de presión del asambleísmo populista, que tanta importancia ha tenido en el proceso.

El otro análisis contemporizador vendrá, sin duda, del tercerismo. De hecho ya empezó a manifestarse en la misma campaña electoral, interpretando que los votos que pudiera recoger la coalición ganadora no eran, en realidad, votos por la independencia. Por el contrario, y según este análisis, se trataría de votos que tratarían de colocar al nacionalismo en una posición de fuerza ante la negociación inevitable de una futura reforma del marco legal vigente. Este análisis tiene, sin embargo, algún problema de coherencia. Para empezar el que se deriva de la lectura del capítulo nuclear del programa de la coalición ganadora:

«El proceso hacia la creación de un Estado independiente consta de un proceso constituyente (…) La primera fase comienza después del 27-S con una declaración del inicio del proceso de independencia, con la creación de las estructuras de Estado necesarias desde un gobierno de concentración y el inicio del proceso constituyente de base social y popular. Posteriormente se procederá a la proclamación de la independencia, que supondrá la desconexión respecto del ordenamiento jurídico español vigente, y a la aprobación de la ley de transitoriedad jurídica y de la ley del proceso constituyente.»

Pero es que, además, está la incontrovertible evidencia de la pluralidad política, ciertamente insólita, del próximo parlamento de Cataluña. La mitad de los electores catalanes han podido elegir entre una variadísima oferta ideológica, que ha recorrido además todos los matices de la cuestión territorial. Han podido elegir entre el secesionismo de Junts y de la Cup, entre el derecho a decidir de ideologías tan contrapuestas como Unió y Podemos, entre la opción federalista asimétrica e incluso no asimétrica de los socialistas o entre el constitucionalismo con matices diversos de Ciudadanos y el Partido Popular. Por lo tanto, y de haber preferido la vía de la negociación, los electores catalanes tenían donde elegir.

Otra cosa bien distinta es que la mitad de los electores se haya decidido por la ruptura del orden establecido con plena conciencia de lo que eso significa. Es lógico que los partidos separatistas les hayan ahorrado la descripción del turbio ambiente de inestabilidad social e institucional que conllevaría una ruptura. Mucho menos lógico es que no lo hayan hecho los partidos defensores del orden constitucional. Estos partidos han especulado sobre los graves inconvenientes de todo género que provocaría la independencia, aceptando, aun con signo negativo, el frame propuesto por los separatistas y aceptando moverse en el terreno de la política ficción. Y sin embargo no han hecho alusión a un escenario mucho más realista: el de las graves consecuencias institucionales y sociales que tendría el asalto a la legalidad de los partidos secesionistas. Así pues, la mitad de los votantes catalanes han podido dar su apoyo a la independencia como si en Cataluña se estuviese dando una situación a la escocesa y como si los planes independentistas se ajustaran a la legalidad. Pero la situación española es obviamente muy distinta de la británica: el programa de Mas y sus aliados perseguía la legitimación electoral de una apuesta nítida por la insurrección y, por lo tanto, de una destrucción consciente de las reglas del Estado de derecho que rigen en Cataluña y en el resto de España.

La responsabilidad de los políticos, sin embargo, no puede eludir la de los ciudadanos. Sobre estas elecciones se ha volcado un volumen de información que, aun descontando el ruido, es incomparable con el de ninguna otra elección reciente. Los electores, además, no se han abstenido, sino que han ido a votar de una manera que en Cataluña solo tiene el lejano precedente de las elecciones de 1982, el de la gran victoria de Felipe González. Y la elección de la mitad de los ciudadanos es devastadora desde el punto de vista de la democracia. Es un tópico (que parte de una descontextualización de una frase de Rousseau), y mucho más lo es en Cataluña, un lugar propenso a la presunción, aludir a la sabiduría y hasta al refinamiento de las decisiones del pueblo soberano. Pero ahora va a ser difícil que los aduladores de guardia cumplan con su cometido. La decisión de la mitad de los votantes catalanes supone la apertura de una crisis política que va a traer inestabilidad y zozobra a Cataluña y al resto de España. Si antes del pronunciamiento de la mitad no había ninguna razón ni lógica ni moral para el asalto a la legalidad y para la independencia, la distribución parlamentaria no convierte en lógico lo ilógico ni en moral lo inmoral. La decisión de la mitad ha sido frívola e irrespetuosa con las leyes democráticas. Y lo peor: ni siquiera va a ser inapelable. No solo tendrá enfrente a las leyes sino también a la otra mitad.

ricardo em 280915Viñeta de Ricardo [R.Martínez Ortega, Chile, 1956] en El Mundo, 280915.

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Historia de un conejo

«Mas, que en 2010 tenía 62 diputados, debería empezar a pensar que su carrera política ha terminado»

Salvador Sostres en ABC, 280915.

Mi cuñada quiso comprar un conejo para dar gusto a mi sobrina, con la idea de instalarlo en la finca de mis suegros, donde es señora de todo mi perra Tirsa. Contó con la oposición frontal pero educada de mi suegro, y del resto de la familia, pero ella, con su voluntarismo, se tomó la suavidad de la negativa como una cierta invitación, y se presentó un domingo por la mañana con el prometido animalillo. Su teoría era que se acabaría llevando bien y jugando con la perrita. La familia calló con resignación, esperó acontecimientos, y compró comida para conejos.

Al principio parecía que la perrita y el conejo se conllevaban, pero al cabo de tres o cuatro días, cuando mi suegra salió de la cocina al patio, se encontró al conejo cadáver en la puerta, sin una gota de sangre, con lo que no fue ni siquiera un acto violento, sino que efectivamente la perrita y el conejo acabaron jugando, con el trágico resultado que suele producirse en esta clase de juegos cuando la diferencia de fuerzas es tan grande.

Mas también se ha traído al conejo, y el pobre no ha tenido tiempo ni de morir jugando, porque la cocinera lo ha despellejado nada más verlo y cuando nos hemos querido dar cuentra nos lo hemos encontrado en el plato.

Los catalanes no han concedido ni siquiera la mayoría absoluta al gran partido secesionista, ni la mitad de los votos a la suma -siempre estrambótica- de esta candidatura unitaria con la extrema izquierda independentista de la CUP.

Fracaso de Mas, que en 2010 tenía en solitario estos 62 diputados con los que esta noche se ha quedado, ahora compartidos con Esquerra, con humoristas y con cantantes. Fracaso del independentismo, cuyo «main stream» pasa de 71 a 62 diputados. El líder de la CUP, Antonio Baños, explicó puntualmente en La Sexta que con estos números no votará la investidura de Mas bajo ningún concepto, y que el «president» tiene que retirarse.

En cualquier caso, la estrategia de la CUP es una declaración unilateral de independencia, lo que choca frontalmente con Junts pel Sí, que propone un plan de 18 meses para separarse de España. Pero es que si en los asuntos relacionados con la independencia el grado de desencuentro es alto, en todos los demás temas su discrepancia es total e irreconciliable.

No porque lo diga Baños -aunque también, porque tiene sus 10 diputados clave- pero Mas tendría que empezar a pensar que su carrera política ha terminado.

En cambio Inés Arrimadas se ha revelado como una magnífica candidata, y no sólo como una chica guapa. El PP tendría que reflexionar sobre su estrategia en Cataluña. Si se hubiera fusionado con Ciudadanos, juntos habrían obtenido 36 diputados, y habrían podido ser la primera fuerza política catalana si Convergència y Esquerra se hubieran presentado por separado, que será lo normal en un Parlament sin amplias mayorías y muy fragmentado.

El batacazo de Podemos es una buena noticia para la libertad, la prosperidad y la democracia. Las revoluciones del siglo XXI -por suerte- se acaban cuando llega la hora de cenar. ¡Qué magnífica victoria del sistema y de la propiedad privada! Tiene que ser motivo de celebración para cualquier persona aseada.

Cataluña se ha mostrado tan plural y contradictoria como es cualquier sociedad libre y estructurada, y si algo claro nos dejó la noche electoral de ayer es que nadie puede hablar en nombre de los catalanes, ni ninguna ideología o partido concreto está en disposición de pensar que puede hacer movimientos demasiado bruscos. Es ilusoria la mayoría aplastante que el independentismo decía ser.

Hay que consignar también el modo en que aguanta el PSC, con la magnífica campaña de su candidato, Miquel Iceta, que ha entendido a sus votantes y ha defendido sin tapujos una idea clara de España. Los socialistas han sabido sobreponerse a unos pronósticos muy desfavorables, y es otra buena noticia para el sistema que el primer partido de la izquierda esté liderado por personas que tienen una idea ni que sólo sea aproximada de cómo se crea riqueza y puestos de trabajo.

Queda claro también que Unió siempre estuvo sobrevalorada, y que Ciudadanos se ha convertido en el «partido útil» -si es que puede decirse así- hasta para los catalanistas moderados. Si quieren ocupar la centralidad política catalana, tendrán que ser sensibles a este nada despreciable dato. Acabados Duran y Mas, y diluida Convergència en la indefinición de una candidatura unitaria, Ciudadanos puede llegar a tener un papel relevante en la interlocución de Cataluña con el Estado.

Mas tensó la cuerda y se le murió el conejo en las manos. No llegó el pobre ni a conocer el espléndido bosque de olivos que mi suegro tiene tan bien cuidado. Cataluña es algo más que un líder ensimismado. Las elecciones de ayer las ganó España.

el roto ep 290915Viñeta de El Roto [A. Rábago, España 1947], para El País, 290915.

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Jódete, Arturo

Jesús Cacho en vozpópuli, 280915.

Primero por idiota. Esta es la tercera vez que te pegas un castañazo, querido president. Tres veces has disuelto el Parlament con intención de mejorar tu posición y otras tantas has acabado con el rabo entre las piernas, tan serio, tan listo, tan seguro de tu apostura, tan perseverante en tu radical impostura.

Ibas a por la mayoría absoluta en votos y escaños y no has logrado ni lo uno ni lo otro, de modo que ahora tendrías que salir pitando, esconderte, largarte a Canadá para siempre jamás y no volver a mostrar tu jeta de perdedor impenitente por estos pagos, so pena de que te pongas de rodillas ante la CUP, esa cosa entre anarquista y comunista que encabeza un tal Fernández, de Zamora como sus padres, en la que se refugian muchos de los que, procedentes en principio de Andalucía, Murcia, Galicia y ambas Castillas, hoy se avergüenzan de sus orígenes y reniegan de sus raíces para hacerse perdonar por los amos del prusés, el catalanismo pata negra.

Tonto útil. Contenta tiene que estar hoy esa burguesía antaño descrita como la campeona del seny: has arruinado Convergencia, has dinamitado al partido de la derecha catalanista para servir los destinos de la región en bandeja de hojalata a una ensalada indigerible de izquierdas revolucionarias, una perspectiva ante la que, imagino, las buenas gentes de Sarriá-Sant Gervasi deben sentirse hoy la mar de felices.

Comprendo la frustración que debías sentir anoche cuando te retiraste a tus aposentos, querido president. Se te notaba sobre el tablao del Borne (por cierto, ¿qué habéis hecho con las monjas? Anoche no se vio a monja alguna bebiendo cava a morro y celebrando la independencia…), los ojos vidriosos y ausentes, como queriendo escapar de aquel rostro cansado que pretendía seguir riendo en patética mueca producto de la decepción.

Durante no sé cuántos años has gobernado para la mitad de los catalanes, qué digo, mucho menos, digamos que para dos millones de catalanes, los que ayer dieron su voto al sí, olvidándote por completo de los cinco y pico restantes, dándoles la espalda, condenándoles al ostracismo, ignorándolos, despreciándolos en el fondo y en la forma, ciscándote en sus necesidades y aspiraciones. Has creado un régimen de partido único para, cual espantajo, muletilla o engaño, llevar a esa tropa hacia una Cataluña de capuletos y montescos, una Cataluña en la que tú deberías sentirte mucho más seguro, imagino, lejos del afán fiscalizador de una Justicia mínimamente independiente –si es que en la España actual se puede hablar de una Justicia independiente– y dispuesta a mirarte los bajos de la corrupción galopante en la que tú y tu padre político, el tal Pujol y su familia, la famiglia, con Convergencia entera, lleváis 40 años nadando.

Frustración, sí, porque lo has tenido todo a favor, has dispuesto de todo, lo has dilapidado todo, empezando por el dinero a espuertas que Madrit te ha ido soltando a través de FLA, de todos los FLAS habidos y por haber, para financiar Asambleas y Òmniums, y a esos cuadros del partido único que visitaban las comarcas, llamaban a las casas y exigían fidelidad al pequeño führer que hay en ti. Has tenido a todos los medios de comunicación a tu servicio, empezando por la RAC1 en la radio, La Vanguardia en la prensa –qué papelón el del señor Conde de la cosa, poca vergüenza tienes, Godó de los collons– y siguiendo y terminando por la omnipresente TV3, la televisión del partido dispuesta a machacar la vida diaria de los catalanes que no estaban dispuestos a enrollarse en la estrellada. Régimen de partido único, con lenguaje único.

Parodiando a Victor Klemperer y su análisis sobre la semántica del nazismo, más que la propaganda de los discursos, los textos escritos y los carteles, el instrumento del que te has valido para instilar tu veneno en las mentes de tanto independentista de última hora ha sido el lenguaje, la perversión del lenguaje: palabras aisladas, expresiones (caso del famoso “derecho a decidir”) y formas sintácticas repetidas hasta la saciedad, que, favorecidas por su simplicidad, acaban por penetrar, envenenados conceptos y sentimientos, en el inconsciente de gente antaño aparentemente juiciosa, ahora dispuesta a asimilarlas y reproducirlas de forma mecánica. Es lo que Klemperer denominaba Lingua Tercii Imperii (LTI), la lengua del Tercer Reich que envenenó Alemania en los años 30 del siglo pasado y que condujo al desastre por todos conocido.

Todo debía respirar nacionalismo

En la Cataluña nacionalista no había, no hay, espacio para las gentes empeñadas en no someterse a tu impulso totalitario, conducator de andar por casa, impulso que os ha llevado, a ti y a Junqueras, remedo de coloquial Sancho Panza que te acompaña en el último tramo del viaje hacia ninguna parte, a absorber todos los espacios públicos y aun privados. El Volkgeist nacionalista (nosaltres som collonuts, ells ens volen aixafar y us portarem Catadisney), financiado con el dinero de todos. Las instituciones debían alinearse con el ideario y las metas del prusés, haciéndose partícipes de su cosmovisión.

La judicatura, los sindicatos, los colegios profesionales, los enseñantes, la iglesia, el Barça, los castellets… Todo. Todo debía respirar nacionalismo en la colosal empresa de homogeneización emprendida por vosotros, pérfidos aprendices de brujo. Todos debían hablar “el lenguaje del vencedor”, mientras en Madrid se dedicaban a tocar la lira. Todo lo habéis instrumentalizado, todo lo habéis prostituido desde el poder que la Constitución a la que habéis vilmente traicionado os entregó: las almas, las instituciones, los medios de comunicación… Quien no comulgara con vosotros estaba condenado a vivir en el ostracismo más completo, a callar, a desaparecer, abrumado por la fuerza de vuestro inmisericorde aparato de agitprop.

Pero lo peor de todo, si me apuras, Arturo, es el daño que has causado en tantas familias a las que has amargado la vida, familias rotas que has dividido, en algunos casos tal vez para siempre, con el maldito prusés, Arturo, familias a las que has obligado a dejar de verse para no tirarse los trastos a la cabeza durante el almuerzo de los domingos o las celebraciones familiares singulares. Y eso no tiene perdón posible, Arturo, eso no te lo podrán perdonar nunca las decenas, centenas de miles de familias que vivían felices y agrupadas hasta que tú y tu veneno totalitario hicieron su aparición sobre la faz de Cataluña. Y todo para nada, Arturo. Para volver a demostrar que Cataluña es tan diversa y plural como la entera España, mal que te pese. Todo para que, como mucho, algún día te levanten una estatua a la entrada del zoo de Barcelona con la leyenda “al tonto útil”.

Por eso hablo de frustración, por eso comprendo tu inmensa frustración de anoche. Frustración porque, con todo a favor, sin equipo contrario sobre el césped –tanto el idiota sideral de Zapatero como el pusilánime incorregible, héroe procrastinado Rajoy, te han dejado hacer y deshacer a tus anchas, en otro ejercicio de irresponsabilidad que la historia jamás podrá perdonar–, resulta que no has sido capaz de ganar este para ti, según tú, definitivo partido que debía llevar a Cataluña a la Arcadia de la riqueza, la Dinamarca de la felicidad, cuando adonde de verdad has apuntado siempre es a la Albania de la más completa miseria.

Y todo para eso, para esto, para levantarte esta mañana convertido en un pelele, un juguete roto en manos del tal Fernández y su CUP. Para ser un cadáver cuya pestilencia traspasa ya las riberas del Ebro. Has perdido y estás muerto. Y tú lo sabes. Por todo eso y algunas cosas más, por todo lo que has roto, por todo el dolor que has causado, por tonto, por traidor y por sembrador de discordia: jódete, Arturo.

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Notas.-

Una cassetta in Canadà‘, fue compuesta por Mario Panzeri y Gian Vittorio Mascheroni, quedando en el cuarto lugar del Festival di Sanremo de 1957, siendo interpetada por Carla Boni, Gino Latilla, Gloria Christian, el dúo Fasano y el grupo Poker di Voci. La letra española tiene muy poco que ver con la italiana y es obra de Carlos Mapel.

Enlaces [en azul cuando se trata de textos ajenos] y corchetes son aportados por EQM. También, por razones discutibles de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace.

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