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Viñeta de Gallego y Rey en El Mundo, 121015.

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Imagen de la ficha policial de Isabel Pantoja. vía 20minutos, 110807.

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Isabel Pantoja [1 millón de euros]

A la Pantoja le dieron pena de telediario y de griterío de chusma en las puertas de los juzgados desde el mismo día, 2 de mayo de 2007, en que fue detenida acusada de la comisión de varios delitos contra la hacienda pública y de blanqueo de capitales al verse envuelta por su marido, Julián Muñoz, en el escándalo del llamado Caso Malaya.

Es decir, lleva más 8 años de lapidación pública, sin que los Gobiernos del PPSOE hayan tenido el menor gesto de humanidad hacia ella.

Y no sólo eso. Con el beneplácito de la Fiscalía, fue condenada a una multa de 1.147.000 euros y 24 meses de prisión, ridícula pena por la que prácticamente nadie entra en la penitenciaría, aunque el juez decidió su ingreso digo yo que por razones de alarma social y ejemplaridad. Para nada le ha servido insistir en que, como ocurre en tantas familias españoles, en materia fiscal ella firmaba lo que su marido le ponía por delante.

Aún más. Estando gravemente enferma, le siguen negando el tercer grado de libertad del que disfutan tantos otros cuando han penado determinado porcentaje de su condena, con el argumento de que ‘no está preparada para la semilibertad‘.

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Messi, saliendo del juzgado entre aplausos. Vía La Vanguardia, 270913.

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Lionel Messi [35 millones de euros]

En 2013, la fiscalia española imputó a Messi y a su padre por posible delito de fraude fiscal valorado en 4,1 millones de euros. Por ese motivo, ambos fueron llamados a declarar ante la fiscalía. Su presencia en los juzgados siempre ha estado no sólo desierta de chusma linchadora sino también abarrotada de seguidores del futbolista que le plaudían estusiásticamente.

La defensa del jugador se ha centrado,insistentemente, en que él de obligaciones no tiene ni idea y que firmaba lo que su papá le ponía por delante, ‘con lo ojos cerrados’. Como si el resto de los ciudadanos mayores de edad de este país pudiéramos orillar el delito fiscal con el argumento de que firmamos donde nos lo dice.

El 4 de mayo de 2014, Messi fue informado de que tendría que pagar más de 35 millones de euros para superar la actual inspección judicial de sus cuentas.

Pero ahora viene lo mejor: la Fiscalía pide que se archive la causa contra Messi y atribuye la responsabilidad penal a su padre. ¿Se lo pueden vds creer? Pero, afortunadamente, la Agencia Tributaria [AT] opina que el jugador también debe sentarse en el banquillo.

Hay más, no se lo pierdan, el fundamento de Hacienda para exigir responsabilidades penales [22 meses] a Messi no se basa en que al fisco le importa un pito lo que le recomendara su papá sino en que el futbolista ‘debió sospechar’ que allí había tomate. Pero sin olvidar el cariño, la Abogacía del Estado, en nombre de la AT, rebaja su petición de penas porque Messi ha ‘reconocidos los hechos’, por su ‘alegada ignorancia’. O sea… ¿decir que la culpa la tiene mi papá es creconocer los hechos?

Acojonante.

A la Pantoja linchamiento a tope y a Messi ese cariño verdadero que ni se compra ni se vende.

Cuando sea mayor yo quiero que Hacienda y la fiscalía me traten como a Messi… al menos mientras viva mi papá!

EQM

pd.- Insisto en recomendar a las mujeres casadas que tomen buena nota de que, si se tercia, no les va a servir de nada que le digan al fiscal que ellas fiman siempre, como es costumbre, la declaración de la renta que les pone su marido en la mesa camilla. El ecofeminismo se debería sentir orgulloso por ello, pero no creo que se pronuncie.

Archivos anteriores sobre el tema:

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Salida de Isabel Pantoja del juzgado.

Lionel Messi, su papá y el banquillo de Gavá

En los próximos días puede intensificarse la tabarra de la conspiración. Forma parte del civismo desestructurado de una parte de la sociedad, que ya no se recata en eludir las obligaciones sociales básicas

Jesús Mota en El País, 121015.

A fuerza de teorías conspiratorias, nacionalismos de vía estrecha, laberintos societarios para engañar a la Hacienda pública y mensajes simples de catecismo, el ámbito del fútbol se ha convertido en una tundra inhóspita vedada para la racionalidad y la continencia verbal. Los entornos de los clubes (directivos, agentes comisionistas, familiares y amigos de los jugadores, medios afines o directamente entusiastas) actúan como prensadoras cuya principal función es exigir la adoración sin condiciones al ídolo local. Los grandes clubes tienden a convertirse en sectas. Cualquier tibieza en el exigido culto a la personalidad, cualquier desviación de la sumisión más humillante hacia el futbolista de la estampita sagrada se considera una traición infame y causa de hirientes reproches. Es el caso de la estomagante presión que ha sufrido el entrenador del Real Madrid, Rafael Benítez, hasta pasó por las horcas caudinas y declaró que Cristiano Ronaldo es el mejor jugador del mundo. Culto de latría.

La servidumbre en Barcelona hacia Lionel Messi ofrece rebabas parecidas. Un juez de Gavá sentará en el banquillo al jugador por un presunto delito fiscal. Tiempo ha faltado al entorno para evocar, por este orden, sospechas de conspiración instadas desde Madrid (Josep Maria Bartomeu, presidente del Barça, es un profesional de gritar ¡complot! cada vez que se denuncia una tropelía contractual del club) y, a continuación, densos análisis sobre la inconsistencia de la justicia española. Resulta que la fiscalía del Estado descartó acusar a Leo y pide 22 meses de cárcel para el padre, Jorge Horacio Messi, presunto autor de la trama de enredos societarios con los que se pretendía ocultar una deuda fiscal de 4,1 millones; pero la abogacía del Estado considera que, aunque los Messi hayan pagado la deuda, padre e hijo son coautores.

Si aplicamos la navaja de Ockham, la línea argumental más sencilla es partir de si hubo delito o no. Puesto que lo hubo, alguien será responsable. La idea según la cual Lionel hacía sin pestañear todo lo que decía Jorge Horacio —“si me lo daba mi papá, lo firmaba”, cuenta el bendito Leo— es uno de los disparates que atentan contra esa racionalidad expulsada del fútbol. El hecho de que Leo firmase todo papel presentado por su papá no le exime de responsabilidad legal (si era mayor de edad, claro); en todo caso sugiere además una negligencia preocupante. Los documentos hay que leerlos aunque los presenten los papás.

En los próximos días puede intensificarse la tabarra de la conspiración. Forma parte del civismo desestructurado de una parte de la sociedad, que ya no se recata en eludir las obligaciones sociales básicas. Pero el caso de Jorge Horacio y Lionel ofrece un recóndito y melodramático fogonazo de interés: el padre, Jorge Horacio, acepta sacrificarse por su hijo. Al contrario que en las novelas de Ross MacDonald, es el padre quien carga con la culpa del hijo; es Abraham el que se ofrece en sacrificio para salvar a Isaac. Que el sacrificio sea menor (ninguno de los dos irá a la cárcel) en nada reduce la aceptación por parte de Jorge Horacio del papel de víctima propiciatoria.

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Notas.-

Enlaces [en azul cuando se trata de textos ajenos] y corchetes son aportados por EQM. También, por razones discutibles de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace.

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