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De la entrevista a Bertín Osborne en ‘Hoy por hoy‘, por Gemma Nierga, y a propósito de su programa ‘En la tuya o en la mía‘, dedicado a la nieta del dictador, Carmen Martínez-Bordiu.

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De diálogos y olvidos

Noviembre de 2000. Vds recordarán a Gemma Nierga, aquella periodista de la cadena SER [PRISA] que, con motivo de la manifestación celebrada en Barcelona, tras la pancarta “Catalunya per la pau. ETA no” [“Cataluña por la paz. ETA no”] y en repulsa por el asesinato del ex Ministro socialista de Sanidad, Ernest Lluch, fue la encargada de leer el comunicado político -y en catalán- de condena del terrorismo pactado entre todas los partidos democráticos. Pues bien, al finalizar la lectura, agregó de su propia cosecha:

Estoy convencida de que Ernest, hasta con la persona que lo mató, habría intentado dialogar; ustedes que pueden, dialoguen, por favor

Toda la primera fila de la manifestación, con Aznar y Jordi Pujol a la cabeza se quedó paralizada con este añadido personal de esta desnortada muchacha. Con el agravante de que, por si faltara poco, aclaró que su morcilla la expresaba en castellano “para que me entiendan todos“.

Quince años después, más de uno pensará que esta pobre chica era y es un dechado de caridad, pacifismo y alianza de contrincantes, pero quien eso crea se equivoca de cabo a rabo. Como todo sectario, es firme partidaria de la intransigencia cuando de los suyos se trata.

Durante su trayectoria en ‘La ventana‘ y ahora en ‘Hoy por hoy‘ son incontables los momentos ‘progres’ en los que ha hecho gala por su afinidad a los cordones sanitarios contra la ‘derechona’.

Les voy a contar el último ejemplo, ocurrido el pasado jueves. Una de las anécdotas que mejor reflejan el antifranquismo imaginativo, el odio desvertebrador, blandido por el fanatismo anticonservador.

Bertín Osborne, con motivo de el último de sus éxitos, ‘En la tuya o en la mía‘ [TVE],  fue invitado al mencionado porgrama ‘Hoy por Hoy’ [SER], en manos de Gemma Nierga y Pepa Bueno.

Así transcurrió la parte mollar de la conversación, que ha despertado la indignación en las redes sociales:

HOY POR HOY: Entonces, Bertín, como traes a tus amigos, te cuesta preguntarles o te cuesta decirles cosas difíciles. Lo digo por Carmen Martínez-Bordiu, que has sido criticado porque no le preguntaste nada incómodo sobre su abuelo, al contrario…

BERTÍN OSBORNE: Es que esto es un tema de educación. Yo también te diré que no fui yo el que la invité. Pero de todas maneras a mí me parece que es una zumbada, que es una zumbada maravillosa, que tiene mucha gracia pero está medio loca, vamos a estar claros.

HOY POR HOY: Pero el mensaje que nos quedamos es que el abuelo era encantador…

BERTÍN OSBORNE: ¡Pero qué va a decir una nieta! A ti te preguntan por tu abuelo… A mí me preguntan por el mío, que por cierto era un borracho de cojones, pues ¡qué voy a decir!, pues que era un tío estupendo. Se murió con 28 años y cirrosis, chico, pues lo que soplaba, mi abuelo era un tío fenómeno. ¡Pues qué va a decir ella! Yo la llevé por otros motivos, yo no la llevé por ser nieta de Franco, sino porque me parece una mujer muy particular. Y de hecho tuvo una audiencia cojonuda, para empezar.

Es que yo de verdad creo que en este país nos hemos pasado un poco tres pueblos todos. Aquí estamos todos… Nos la cogemos con papel de fumar, y todo lo políticamente correcto. ¡Vamos a relajarnos un poco, que hace 45 años que murió este tío, o 43, o los que sean! O 40, bueno, es igual. Pero si ya su propia hija ha dicho que está bien donde está… ¡Pues ya está, vamos a olvidarnos de esto, coño! ¡Que ya han pasao muchos años!

HOY POR HOY (GEMMA NIERGA): “¿Pero cómo vamos a olvidarnos de que mató a gente que ahora mismo te están escuchando, Bertín [sic], y que les duele mucho lo que…? Eso no lo podemos decir, ‘vamos a olvidarnos…

BERTÍN OSBORNE: ¡Yo me he olvidado también, y a mí me mataron seis en Paracuellos ¿Entiendes? Yo sí me he olvidado, y si me olvido yo, se pueden olvidar los demás. Siete tíos carnales… fusilados en Paracuellos… ¡A mí! ¡Y no lo digo nunca y yo lo he olvidado, joder!”. Y tras una pausa, remata: “Y me estoy encabronando, que es peor todavía”.

HOY POR HOY (GEMMA NIERGA): “¿Pero por qué Bertín, por qué te encabrona este tema?

BERTÍN OSBORNE: “Porque no podemos sacar esto otra vez, cuarenta y tantos años después, o cincuenta años después. ¡Venga, coño! ¡Que ha habido muertos por todos lados! Que es que no podemos estar hoy en día, en el siglo XXI, en los años que estamos, otra vez con las dos Españas, venga por Dios. Que estaba superado esto hace muchos años”, explica muy enfadado.

HOY POR HOY: “¿Oye no veníamos aquí a hablar de música?” — corta un colaborador, con lo que todos callan.

Bueno, todos no. Gemma Nierga no puede evitar su fanática pu[n]tada sin hilo y quiere acabar ella el debate escupiendo el último odio:

– ‘Bertín, no te encabrones. Está muy bien que tú lo hayas olvidado pero respeta tú también que haya gente que no lo pueda olvidar’.

Gemma Nierga acababa de cumplir 10 años cuando murió Franco, en la cama, de puro viejo.

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pd. La web digital de la SER ha sustituído el “Pero cómo vamos a olvidarnos de que mató a gente que ahora mismo te están escuchando” por “¿Pero cómo vamos a olvidarnos de que mató a familiares de gente que ahora está escuchando?”

Y desaparece, en el escrito [no así en el audio], el remate de la pobre muchacha desnortada [‘Bertín, no te encabrones. Está muy bien que tú lo hayas olvidado pero respeta tú también que haya gente que no lo pueda olvidar’.].

Aquí, el programa dedicado a Carmen Martínez-Bordiu, la nieta del dictador.

bertin y gemma.

Cumbres del Pensamiento Contemporáneo. Hoy Gemma Nierga

Santiago González en su blog, 221115.

El gran Belisario dio noticia ayer, a las nueve menos un minuto de la mañana, del impresionante diálogo que había tenido lugar la víspera en la cadena SER en la entrevista que la estrella de la cadena, Gemma Nierga, hizo a la estrella de la tele en general, Bertín Osborne. Era 19 de noviembre, víspera del día en que se produjo el gran óbito, lo que en el lenguaje de la época se llamaba ‘el hecho biológico’. Gemma Nierga es una progre cuyas convicciones están más allá del periodismo, más allá de los hechos. El progresismo es para ella una religión alternativa. Y como demostró en el dialogo con Bertín Osborne, cree firmemente en la vida perdurable.

Le afeaban a Bertín haber llevado a su programa a Carmen Martínez-Bordiú, la nieta de Franco, seguimos contra la nieta la guerra que no pudimos ganarle al abuelo. Por lo visto, el entrevistador debería haber hecho una entrevista política a una mujer cuyo oficio son sus bodas y las exclusivas dimanantes. Un sagaz colaborador apuntó: “Entonces el mensaje con el que nos quedamos es que el abuelo era encantador”. ¡El mensaje de Carmen Martínez-Bordiú! hay que echarle huevos. La cosa siguió así:

BERTÍN OSBORNE: ¡Pero qué va a decir una nieta! A ti te preguntan por tu abuelo… A mí me preguntan por el mío, que por cierto era un borracho de cojones, pues ¡qué voy a decir!, pues que era un tío estupendo. Se murió con 28 años y cirrosis, chico, pues lo que soplaba, mi abuelo era un tío fenómeno. ¡Pues qué va a decir ella! Yo la llevé por otros motivos, yo no la llevé por ser nieta de Franco, sino porque me parece una mujer muy particular. Y de hecho tuvo una audiencia cojonuda, para empezar.

Es que yo de verdad creo que en este país nos hemos pasado un poco tres pueblos todos. Aquí estamos todos… Nos la cogemos con papel de fumar, y todo lo políticamente correcto. ¡Vamos a relajarnos un poco, que hace 45 años que murió este tío, o 43, o los que sean! O 40, bueno, es igual. Pero si ya su propia hija ha dicho que está bien donde está… ¡Pues ya está, vamos a olvidarnos de esto, coño! ¡Que ya han pasao muchos años!

HOY POR HOY (GEMMA NIERGA): “¿Pero cómo vamos a olvidarnos de que mató a gente que ahora mismo te están escuchando, Bertín [sic], y que les duele mucho lo que…? Eso no lo podemos decir, ‘vamos a olvidarnos…

BERTÍN OSBORNE: ¡Yo me he olvidado también, y a mí me mataron seis en Paracuellos ¿Entiendes? Yo sí me he olvidado, y si me olvido yo, se pueden olvidar los demás. Siete tíos carnales… fusilados en Paracuellos… ¡A mí! ¡Y no lo digo nunca y yo lo he olvidado, joder!”. Y tras una pausa, remata: “Y me estoy encabronando, que es peor todavía”.

HOY POR HOY (GEMMA NIERGA): “¿Pero por qué Bertín, por qué te encabrona este tema?

BERTÍN OSBORNE: “Porque no podemos sacar esto otra vez, cuarenta y tantos años después, o cincuenta años después. ¡Venga, coño! ¡Que ha habido muertos por todos lados! Que es que no podemos estar hoy en día, en el siglo XXI, en los años que estamos, otra vez con las dos Españas, venga por Dios. Que estaba superado esto hace muchos años”, explica muy enfadado.

Más allá del tropiezo cuantitativo de Bertín, con un número de tíos asesinados entre seis y siete, Gemma hizo cumbre el jueves en el periodismo español: “(Franco) mató a gente que ahora mismo te está escuchando, Bertín, y les duele mucho…”

Los muertos que vos matáis gozan de buena salud, como escribió Corneille en ‘Le menteur’. Es portentoso que cadáveres de más de 40 años escuchen a Bertín con la sensibilidad y el agravio a flor de hueso. ¿Cómo va a olvidarse Gemma?

No es la primera vez. Habían pasado tres días del asesinato de Ernest Lluch en el garaje de su casa. Gemma, que tenía a Lluch como colaborador en su programa de la SER había sido elegida por la clase política para leer un comunicado trabajosamente negociado. Ella pasó del tema e introdujo una graciosa morcilla, una aportación personal: “Se lo digo en castellano para que me entiendan [la frase tiene un destinatario natural. No iba para los políticos catalanes, Pujol, Maragall y compañía. Era para los políticos venidos de Madrid, principalmente para los del PP a los que era fácil identificar como los más renuentes a la negociación. Hay un matiz de desdén, de atribución de extranjería en ese ‘en castellano para que me entiendan’. También podría haber dicho: “Se lo digo en castellano, que es el idioma con el que me gano la vida en la cadena SER. En la misma lengua en que hablábamos en esa cadena Ernest y yo una vez a la semana”]: Ernest habría intentado dialogar hasta con la persona que lo mató. Ustedes, los políticos, que pueden, dialoguen, por favor”. [La reconstrucción del asesinato de Lluch demostró que no intentó dialogar con su asesino, un tal Krutxaga. Corrió entre los coches tratando de buscar en ellos improbable protección contra las balas. Qué gilipollez, pensó uno entonces. Y cuánto oportunismo].

Propongo a la peña de remeros registrar las cumbres del pensamiento, el grado cero de la escritura (o de la expresión oral) para otorgar al final del año el Premio Roland Barthes de la Argos. Vale aportar material de los meses precedentes.

lv 270139De la hemeroteca de La Vanguardia, 270139.

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Media vida

Fernando Sánchez Dragó en El Mundo, 221115.

EL 20-N de 1975 me pilló en Tokio. Trabajaba yo en la radio japonesa. Tuve que redactar y leer la noticia de la muerte del Caudillo. Luego me fui a beber una botella de pésimo vino nipón en un tascucio. Mis amigos, a esa hora, estaban celebrando con pésimo champán español la buena nueva que esperábamos. Yo no bebía para celebrar nada, pues nunca he celebrado la muerte de nadie. Bebía por la corajina de no estar en mi país palpando el pulso de la calle y arrimando la oreja al sonido de la inminente eso creía libertad.

Desde entonces han pasado cuarenta años: los mismos, o casi, que yo tenía a la sazón. Anteayer reparé en la simetría cronológica que me mueve a escribir esta columna. La primera mitad de mi vida transcurrió bajo Franco; la segunda, sin él. Tras su muerte llegó la democracia. Los Padres Fundadores nos prometieron libertad.

Salgo ahora a la calle, palpo su pulso, tiendo el oído y cobro conciencia de la descomunal estafa cuyo cebo mordí, del mismo modo que lo mordieron aquellos amigos que celebraron con pésimo champán la muerte del dictador. ¿Lo era? Bueno, sí, pero…

La libertad está hecha de pequeñas cosas y no de grandes palabras (asociación, expresión, reunión, manifestación). Yo, entonces, podía comprar dexedrina sin receta. Podía aparcar mi dos caballos sin el ticket del parquímetro. Podía ir en coche sin cinturón de seguridad y con mi hija de seis años en el asiento contiguo. Podía beber pésimo champán con mi novia en el Retiro. Podía trabajar sin que los impuestos se llevasen la mitad del pan ganado con el sudor de las meninges. Podía ir de putas, aunque rara vez lo hice, sin que me multasen. Podía coger un avión sin verme sometido a inútiles sevicias. Podía deambular sin que cámaras ocultas (o no) me grabasen y sin cruzarme cada dos pasos con un coche de la policía. Podía vivir en un país donde sus autoridades no me consideraban un delincuente a punto de delinquir, pues es casi imposible no serlo cuando todo está prohibido. Madrid, y España entera, no se había convertido en Distrito Policial.

Hoy, cuarenta años después, esto parece la Rusia de Beria. Y aquí me tienen, como en la copla, igual que entonces: esperando el porvenir, pero la libertad no llega. Aunque decirlo me cueste caro, lo digo: hace cuarenta años yo era más libre.

Y ustedes, créanlo o no, también.

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Notas.-

Enlaces [en azul cuando se trata de textos ajenos] y corchetes son aportados por EQM. También, por razones discutibles de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace.

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