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Rajoy descarta ofrecer apoyo militar a Francia antes de las elecciones

El Ejecutivo no se da por aludido ante las palabras del ministro francés de Defensa, Jean Yves-Le Drian, que espera la decisión de Madrid

Francia espera la propuesta de España en la lucha contra el ISIS

“Vamos a ver lo que proponen los españoles”, asegura el ministro de Defensa francés, Jean-Yves Le Drian

Tenemos mucho miedo

Cristina Losada en LD, 241115.

Los atentados de París han sido un test para los partidos políticos españoles. Pocos lo han pasado. Puestos por las circunstancias en el dilema de hacer frente al terrorismo yihadista o hacer campaña electoral, la mayoría optó por lo segundo. La situación requería manifestarse acerca de la estrategia para combatir al ISIS tanto sobre el terreno, esto es, en Irak y en Siria, como en Europa, ante la radicalización islamista que está nutriendo desde hace tiempo las filas de la yihad. Sobre todo, requería como mínimo una toma de posición clara: ¿estamos por cooperar con Francia en aquello que sea necesario para combatir el terrorismo islamista que la ha golpeado o no?

Pues va a ser que no. El primero que dijo que no fue el Gobierno de España. Para empeorar las cosas, antes dijo que sí. Conviene recordar la secuencia de esta retirada preventiva. El jueves, según informaciones periodísticas, el Gobierno estudiaba reforzar los contingentes militares que España tiene en Mali y en la República Centroafricana. El ministro de Exteriores prácticamente confirmó la información durante una entrevista esa misma noche en un canal de televisión. El propósito de aumentar las tropas españolas en la región africana era contribuir más a la lucha contra grupos yihadistas en el Sahel, y relevar así parcialmente al ejército francés desplegado en la zona para que pudiera concentrarse en el ISIS.

Era una señal de cooperación con Francia después de la masacre parisina, y una señal de que España no se iba a quedar atrás en los esfuerzos internacionales por acabar o reducir, al menos, la amenaza yihadista. Las dos señales se apagaron horas después, y de la peor manera posible. El viernes, terroristas de una filial de Al Qaeda asaltaron un hotel en Bamako, la capital maliense, tomaron rehenes y asesinaron a una veintena de ellos. En cuanto se difundió la noticia, el Gobierno de España se dio una prisa loca por desmentir que fuera a proponer el despliegue de más tropas en Mali y en la zona. “Francia no nos ha pedido nada”, fue la muletilla vergonzante. Como si hiciera falta, tras lo sucedido, que Francia nos pidiera algo: en casos así, uno se ofrece.

Para contar toda la historia, hay que decir que el líder del PSOE, Pedro Sánchez, no estaba por la labor de aumentar el despliegue en Mali. Eso ya antes del asalto al hotel. Después, para qué preguntar. Naturalmente, el Gobierno se ha cubierto con otra hoja de parra: no quiere, dice, dividir la unidad de partidos que pretende lograr para hacer frente al terrorismo yihadista. La excusa no es sólo endeble: es risible. En especial, si esa unidad de partidos empieza y acaba en el llamado pacto antiyihadista, suscrito por PP y PSOE después del atentado contra Charlie Hebdo. Ese pacto es básicamente una cáscara vacía. Nada con sifón.

Reforzar las tropas en Mali, donde ahora hay 117 soldados, o en la República Centroafricana, donde hay 22, no parece una acción desmedida ni lo es. No se trata de hacer ninguna machada. Se trata de cooperar con un aliado y de hacerlo, además, porque también redunda en nuestro propio interés. Si el Gobierno decidió no hacerlo después del asalto en Bamako fue por puro interés electoral. Por nada del mundo quiere arriesgarse a que en plena campaña del 20-D unos soldados españoles en África sean atacados por terroristas yihadistas y el electorado, siempre tan firme contra el terror, se pregunte por qué demonios estamos poniendo en peligro la vida de españoles sólo, sólo porque Francia sufrió una masacre. ¡Que se las arreglen los franceses! ¡Vamos nosotros a meternos en líos! ¡No repitamos la foto de las Azores! Sí, hay gente en España que cree que el terrorismo islámico nació el día en que Bush, Blair y Aznar decidieron invadir Irak.

Tal vez el más claro exponente de esta priorización de la campaña electoral sobre la campaña contra el terrorismo fue, involuntariamente, Pablo Iglesias Turrión. No ya por su peculiar noción de un ejército que no debe hacer nunca nada que ponga en riesgo la vida de un militar. No por eso, sino por esto: sostuvo que las decisiones de Hollande después de los atentados de París están movidas por su “pánico al Frente Nacional”, por el temor a que ese partido pueda ganar las elecciones. El grado de mezquindad y cortoplacismo que Iglesias Turrión le atribuye a Hollande es lo que en términos freudianos llamaríamos una proyección. Se estaba retratando a sí mismo. Lo único que le preocupa a Iglesias Turrión son los resultados electorales. Lo malo es que en esa actitud no está solo, sino muy acompañado. Para empezar, por el partido del Gobierno.

La rabbia e l’orgoglio [La rabia y el orgullo]. Oriana Fallaci [Italia, 1929-2006]. Madrid, La Esfera de los Libros, 2002.

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Fallaci predijo la Cruzada al Revés: “Destruirán nuestra identidad”

Nuria Richart en LD, 241115.

Oriana Fallaci (1929-2006) vomitó una columna periodística dieciocho días después del 11 de septiembre de 2001 mientras “el hedor de la muerte entraba por las ventanas”. La periodista había elegido Nueva York para el exilio moral. Era incapaz de vivir con el asco y la impotencia que le producía una Italia, una Europa, ya entonces rendida a la cobardía del buenismo, de lo políticamente correcto. Fallaci por “la coherencia y la disciplina que requiere el exilio” se autoimpuso una mordaza de diez años. Por tanto cuando escribió su largo “sermón” para el Corriere della Sera en 2001 ya sólo el hecho, fue noticia.

Hay momentos de la vida en que callar se convierte en una culpa. Hablar, una obligación, un deber civil, un desafío moral, un imperativo categórico del cual no te puedes evadir.

Recogemos su dolor, perdido como lágrimas en la lluvia, del libro La rabia y el orgullo (La Esfera, 2002). No recomendado para todos los públicos.

La célebre Fallaci gritó hace casi quince años que “sobre el fundamentalismo islámico hoy lo sabemos todo”. Sin importarle las consecuencias, como siempre. En el combate cuerpo a cuerpo es ambidiestra, por la izquierda y por Alá.

“Querido sostenedor de Las-Dos-Culturas, las mezquitas que en toda Europa florecen a la sombra de nuestro (vuestro) olvidado laicismo y de nuestro (vuestro) pacifismo hipócrita y desbocado están llenas de terroristas y futuros terroristas. Protegidos por el cinismo, el oportunismo, el cálculo, la estupidez de quienes nos los presentan como si fueran tibias de santo. 

Estoy hablando a las personas que no siendo estúpidas ni malas, se hallan en la prudencia o en la duda. Y a ellas les digo: ¡Despierta, gente, despierta! Intimidados como estáis por el miedo de ir a contracorriente o parecer racistas no entendéis, o no queréis entender, que aquí está ocurriendo una Cruzada al Revés. En su esencia, la nuestra es una guerra de religión y quien lo niegue, miente (…) una guerra que ellos llaman Yihad, Guerra Santa (…) No entendéis, no queréis entender, que para los musulmanes Occidente es un mundo que hay que conquistar, castigar, someter al Islam.

Fallaci sostiene que el enfrentamiento no es militar.

Acostumbrados como estáis al doble juego, cegados como estáis por la miopía, no entendéis o no queréis entender que nos han declarado una guerra de religión. Promovida y fomentada por una facción de aquella religión, puede ser, (¿puede ser?), pero de religión. (…) Que puede ser que no aspire a conquistar nuestro territorio, pero mira a la conquista de nuestras almas.

A la desaparición de nuestra libertad, de nuestra sociedad, de nuestra civilización. Es decir, al aniquilamiento de nuestra manera de vivir o de morir, de nuestra manera de rezar o no rezar, de pensar o no pensar. De nuestra manera de comer y beber, de vestirnos, divertirnos, informarnos… No entendéis o no queréis entender que si no nos ponemos, si no nos defendemos, si no combatimos, la Yihad vencerá. Vencerá y destruirá el mundo que bien o mal hemos logrado construir, cambiar, mejorar, hacer un poco más inteligente. (…).

Destruirá en suma nuestra identidad, nuestra cultura, nuestro arte, nuestra ciencia, nuestra moral, nuestros valores, nuestros principios, nuestros placeres… Sí señores: nuestros placeres también. ¿No comprendéis que los Osama bin Laden se creen verdaderamente autorizados a mataros a vosotros y a vuestros hijos porque bebéis vino o cerveza, porque no lleváis la barba larga o el chador o el burkah, porque vais al teatro y al cine, porque escucháis a Mozart y canturreáis una cancioncilla, porque bailáis en las discotecas o en vuestras casas, porque miráis la televisión, porque lleváis minifalda o pantalones cortos, porque en el mar o en la piscina estáis desnudos o casi desnudos, porque jodéis cuando y donde y con quien os da la gana?

¿Tras los atentados de París, hay miedo o hipocresía a llamar a las cosas por su nombre? ¿Por qué a gran parte de Occidente el judío recreado por Shakespeare en Shylock no le inspira ninguna empatía y el cristianismo le produce picores alérgicos? ¿Por qué incluso esa gran parte de ciudadanos son capaces de pedir perdón por su ateísmo ante el Islam?

Se preguntaba la escritora,

¿A dónde ha ido vuestro laicismo? ¿A dónde ha ido el Sol del Porvenir, la libertad, la justicia, la repulsa, la injerencia, ejercitada por las autoridades eclesiásticas en la vida del ciudadano? La tolerancia religiosa, primer punto de todos los principios civiles, no anula el laicismo. Al contrario, es el laicismo que la garantiza. (…) ¿Nos importa ni siquiera eso, tontos? Yo soy atea, gracias a Dios. Racionalmente, por lo tanto irremediablemente atea. Y no tengo alguna intención de ver mi racionalismo, mi ateísmo, ofendido y perseguido y castigado por los nuevos Inquisidores a la Tierra. (…) Razonar con ellos, impensable. Tratarlos con indulgencia, tolerancia o esperanza, un suicidio.

Más preguntas de Fallaci:

¿Qué lógica tiene respetar a quien no nos respeta, qué dignidad tiene defender la cultura o presunta cultura de aquellos que desprecian la nuestra.

Y concluye:

Lo importante es que ciertas infamias no me las impongan a mí. Declaro que este asunto me concierne por completo. Nos concierne a todos.

Otro de los puntos que ya abordaba la periodista es que “entre los kamikazes de Nueva York y de Washington no había un solo afgano”.

Se constata que los terroristas más peligrosos suelen estar en posesión de pasaportes reglamentarios y renovados por las autoridades europeas, de carnets de identidad y permisos de residencia expedidos con gran generosidad. (…) Seducida por nuestro bienestar, nuestras comodidades, nuestras oportunidades, alentada por la flaqueza y la incapacidad de nuestro gobernantes, sostenida por los cálculos de la iglesia católica y por el oportunismo de la soi-disant (supuesta) izquierda, protegida por nuestras leyes complacientes, nuestro liberalismo, nuestro pietismo, nuestro (vuestro) miedo, avanza inexorablemente. Se infiltran dentro de los ganglios de nuestra propia civilización.

Fallaci trabajó como corresponsal de guerra en muchos países musulmanes y sabe de lo que habla. Advierte de que “todos los árabes deben tomar partido” y que si se mantienen neutrales, renegarían del Islam, “son infieles”. Los musulmanes de los que habla Ayaan Hirsi Ali en su libro Reformemos el islam lo tienen complicado para atreverse a reconocer otra legitimidad que no sea la del Islam.

Los ejemplos que recogió la italiana sirven de espejo:

A pesar de las escandalosas riquezas de sus amos, Arabia Saudí vive aun en una miseria medieval, vegeta aun en el oscurantismo y el puritanismo de una religión que produce solamente religión. Se ahoga en un analfabetismo del 60% y 80%. Una mujer musulmana no puede ir sola al médico, a la escuela, a la peluquería. Todos están bajo el yugo de una religión que regula cada momento y cada aspecto de sus vidas.

Datos de aquel 11 de septiembre

Las últimas voluntades del terrorista islámico Muhammed Atta antes de matar a miles de personas en las Torres Gemelas fue: “En mis funerales no quiero seres impuros. Es decir, animales y mujeres”. Otro que dice: “Ni siquiera cerca de mi tumba quiero seres impuros. Sobre todo los más impuros de todos: las mujeres embarazadas”.

Aquellos días, el Imán de Bolonia sacó la siguiente conclusión tras el 11-S: “Fue la derecha americana la que abatió las dos Torres Gemelas y ahora utiliza a Bin Laden como tapadera. Si no fue la derecha americana, fue Israel”.

Es lo que hay…

Cuanto más democrática y abierta es una sociedad, tanto más expuesta está al terrorismo. (…). Caen en la trampa de su invulnerabilidad. Y pocos comprenden que su vulnerabilidad nace precisamente de su fuerza, su riqueza, su potencia, su capitalismo, su modernidad. Nace también de su liberalidad, de su esencia multi étnica, de su respeto por los ciudadanos y sus huéspedes. Nadie les prohíbe que se inscriban en una universidad para estudiar química y biología.

“El primero de los derechos humanos es la Libertad de no Tener Miedo: no tengáis miedo”, dijo hace casi quince años el alcalde que todo cómic querría, Rudolph Giuliani. Leemos en La Rabia y el orgullo,

La espina dorsal de América, la linfa vital de esta nación. Porque convierte a los súbditos en ciudadanos. Porque transforma a la plebe en Pueblo. Porque la invita, mejor, le ordena rebelarse contra la tiranía y gobernarse. Expresar su propia individualidad, buscar su propia felicidad.

El letargo de la osa Europa. Cambiemos la mitología.

Con los hijos de Alá el conflicto será duro. A menos que Europa apague su miedo y razone un poco y eche una mano. El Papa incluido. Lo peor para todos está todavía por llegar. He aquí la verdad. Y la verdad no se coloca necesariamente en el medio. A veces está solo en un lado.

Final.

Un sermón se juzga por los resultados, no por los aplausos o los silbidos que recibe. Y antes de ver los resultados del mío tendrá que pasar mucho tiempo.

Fallaci perdió su último intento “destinado a taladrar las orejas de los sordos, los ojos de los ciegos, inducir a los descerebraos a usar el cerebro”.

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Notas.-

Enlaces [en azul cuando se trata de textos ajenos] y corchetes son aportados por EQM. También, por razones discutibles de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace.

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