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Magos mochileros

La noche de Reyes, la reina maga Carmena quiso dejar en nada la republicana estupidez del alcalde Ribó en Valencia, organizando ella en Madrid una suerte de carnaval laico en el que los Magos de Oriente aparecieron disfrazados de payasos a la peor manera de Ágatha Ruiz de la Prada y con la añadidura de que el Rey negro, Baltasar, era una maga.

¿Por qué no voy a poder ser yo rey mago? Si además soy negra, no me tienen ni que pintar“, exclama la dominicana de Ahora Madrid que interpretó tal papel.

Muchos padres quedaron indignados sobre todo cuando los niños les preguntaban de qué iban vestidos sus Majestades, dado que jamás les habían contemplado de tal guisa.

A mí el espectáculo me ha producido sentimiento encontrados. Por una parte, me he quedado boquiabierto ante tal desfachatez e insulto a la fantasía infantil, pero, por otra, creo que resulta absolutamente imprescindible que estos desarrapados se retraten y que el pueblo que les ha votado contemplen su colosal obra.

Más no sólo ellos, claro está.

PPPSOE, en su tenaz propósito de analfabetizar a la ciudadanía con el fin de conservar su aristocrático gobierno del país en manos de títeres convenientemente engrasados en su puertas giratorias por el poder económico, ha llegado mucho más lejos de lo que ellos mismos esperaban, consiguiendo que España se convierta en un permanente festival laicista entre el aplauso generalizado de un imperante ecofeminismo [feminismo+animalismo+radical matriarcado+orgullo LGTB+etc] que aprovechará para instalarnos en el paroxismo más friki y surrealista que jamás imaginamos.

Invadidos de/por cretinos gobernantes [que, obviamente, no han logrado escapar de la educación en la ignorancia proyectada para los demás] y por/de alelados gobernados [encantados en/con la destrucción de sus propios principios, usos, costumbres, tradiciones, cultura, etc.], aquí todo vale.

El coletas, jefe de la abuela y sus ocurrencias, resumió ayer en el Congreso su proyecto político cuando recogió la cartera de parlamentario: dentro de cuatro años las carteras serán sustituídas por mochilas. Y mientras consultaba su móvil cualquiera pudo ver que lo lleva tuneado, al dorso, por un adhesivo de SYRIZA, ese helena colaición hermana que acaba de proponer la bajada de las pensiones por orden de Bruselas.

Está época que estamos viviendo, dificilmente reversible a corto plazo, llevará a los historiadores -si logra sobrevivir tal especie de sensatos- a caer en la cuenta de que entre la población convenientemente idiotizada es tan fácil que prenda el totalitarismo tradicional como el frikipopulismo.

Sin olvidar otro dato que considero importante: la revolución tecnológica está ayudando espectacularmente a que la idiocia se extienda entre vivas al wasap y la conveniencia de que hay que pensar sólo muy de vez en cuando y si no hay más remedio.

Bochornoso, también, el silencio de esa sociedad civil que sigue sin reaccionar ante lo que está sucediendo política y cívicamente.

Tampoco conviene olvidar la responsabilidad de la Iglesia -incluída la de cristianos por el socialismo- quien hubiera debido tomar las riendas de la cultura -como en el medioevo- con el fin de que la ciudadanía -cada vez más consumida- que todavía muestra interés por salvaguardar sus tradiciones [RAE: Transmisión de noticias, composiciones literarias, doctrinas, ritos, costumbres, etc., hecha de generación en generación], se sumara a la defensa de las mismas frente al ataque de los idiotizantes laicistas que nos gobiernan.

Pero la Iglesia, como el PPPSOE, inició su actual singladura suicida el día que optó por cerrar los templos en cuanto acabara la misa de 12.

Y es que el cretinazgo también ha alcanzado a sus respectivos príncipes.

Mal panorama, pues.

EQM

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Día de Reyes

Santiago González en El Mundo, 060116.

En la cabalgata de Reyes de Bilbao, los Reyes desfilan en carretas tuneadas y tiradas por bueyes. La prensa local las llama carrozas, sin tener en cuenta el detalle básico: lo que caracteriza a la carreta es la tracción bovina, mientras que una carroza va siempre tirada por caballos. A los Reyes les planta competencia el Olentzero, un carbonero borrachín que trae juguetes a los niños por Nochebuena. En las últimas ediciones iba acompañado por Mari Domingi (Mari Tetas), un nombre de etimología dudosamente euskaldun, quizá porque a Sabino, el gran reformador de la lengua, no le parecía decente que las vascas tuvieran de eso y sus epígonos se vieron forzados a recurrir al argot castellano.

Los niños vascos son eclécticos como los demás y se dejan regalar por cualquiera, pero entre la acogida del Olentzero y de los Reyes no hay color. Un carbonero frente a Reyes y por añadidura magos. Es como el discurso del Rey en Nochebuena y el del lehendakari en Nochevieja. Ganó el primero por goleada: 4,28 a 1.

En Madrid, la tradición de la cabalgata se ha estrellado contra el republicanismo, el animalismo, el feminismo y todos los ismos que, juntos y revueltos en la cabeza de la alcaldesa y los suyos, les hacen las veces de ideología. Las cabalgatas han prescindido del acompañamiento animal que era característico en algunas de ellas. Las ocas de Miguelín, los camellos y los caballos de los Reyes se han caído de la representación como el burro y el buey del portal de Belén. Fuera también las ovejas. ¿Y qué harán los pastores sin ovejas? Serán pastores de almas, como ella misma y sus concejales.

También hubo transposición de género: reinas magas en lugar de reyes, a la espera de que en alguna edición próxima haya una niña Jesusa, adoptada por una pareja no convencional: dos Josés o dos Marías. Un orgullo gay en cada solsticio. En algunos distritos eran mujeres vestidas de reyes, con su barba postiza, como la madre de Brian para colarse en las lapidaciones. La alcaldesa justificaba el disfraz con argumento cursi: porque «tiene eso tan bello de intentar jugar», prueba evidente de que Carmena no distingue el disfraz de la representación, ni la Adoración de los Reyes de los carnavales.

La izquierda es en sí misma una religión alternativa, de ahí que no sepa distinguir y que ni siquiera sepa que el carnaval, lejos de ser tradición laica es profundamente cristiana: un que me quiten lo bailado, antes de sumergirse en la Cuaresma.

Soporté una cola enorme para comprar un roscón de Reyes en La Suiza, había cola en mi librería habitual, colas en las marisquerías y en las tiendas de delicatessen. Bilbao era una yuxtaposición de colas la víspera de Reyes. Admiré el desaforado afán de consumo de un pueblo que vota tanto a Podemos en el mismísimo umbral de la pobreza. Luego reparé en que ese era precisamente el signo de que había comenzado la Revolución. En todo proceso revolucionario, lo que más le gusta al pueblo es hacer colas aunque dentro de las tiendas no haya género. «Sólo el que ha vivido antes de la Revolución sabe lo que es la alegría de vivir», lo dijo Talleyrand.

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Ya vienen las Adas

Emilia Landaluce en El Mundo, 060116.

Carmena se ha manifestado: “Si necesitas una señal para usar la papelera, es esta”, reza el texto escrito bajo un dedo índice que señala la basura de marras.

La alcaldesa de Madrid y su ‘baltasara’ llegaron ayer sin los sones de la insoportable versión clásica del ‘Arre borriquito’ -¡al menos en eso hemos ganado!- ni las ocas amaestradas de Palencia que tanto gustan a los niños. Los animales sufren, dicen. ¿Y las pezuñitas de las pobres ovejas que desfilaron en octubre por la fiesta de la trashumancia?

Afortunadamente el espectáculo municipal difirió de las polémicas magas de ‘gener’ valencianas, antesala de la cabalgata que ayer presidió Joan Ribó (Compromís) en la Ciudad del Turia.

Según cuentan, la decoración “con elementos científicos” de las carrozas tradicionales pretendía ilustrar la condición de astrónomos de los magos. Entonces, dada la caracterización de las magas de Gener, ¿por qué no adornaron su calesa con paquetes de Ducados y botellas de DYC?

Valencia y Madrid tienen lo que votaron; Barcelona, también. Ahora, descubrimos que el hecho diferencial catalán puede residir en que nosotros creemos en los magos y magas y ellos, en el Ada Colau. ¿Y qué se le pide? Que sea ‘presidenta’ de la Generalidad.

La idea de ver a la burguesía catalana rogándole al Ada lo que antes exigían a Mas (y al Gobierno central) produce un regocijo íntimo. Quizás por eso la alcaldesa de la Ciudad Condal, previsora, incluyó en su cabalgata una comparsa de chupetes. Sin embargo, lo mejor de que Colau gane las elecciones (a pesar de Arrimadas ) es que Águeda Bañón, su directora de comunicación y artista urinaria, la acompañe en sus negociaciones con el Gobierno central. Imagínenla en plena ‘performance’ miccionando -su especialidad- sobre un ejemplar de la Constitución Española.

Otra de las señales que nos ha mandado Carmena dice lo siguiente: “Un chicle tarda cinco años en desaparecer. Pensar en la papelera, un segundo”. Lo mismo puede decirse de las urnas. Un alcalde -un presidente- solo tarda en desaparecer cuatro años.

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Ignacio Camacho en ABC, 060116.

No perdonan ni la inocencia de los niños. El proyecto leninista es un designio totalitario de ingeniería social que pretende encajar todas las relaciones humanas en la uniformidad de un marco ideológico. En ese empeño no caben excepciones, y mucho menos las relativas a mitos simbólicos o sentimentales que puedan determinar espacios íntimos de libertad fuera del control del pensamiento hegemónico. Cómo iban los profetas del nuevo orden a soslayar en su propósito revisionista la fiesta de los Reyes Magos; una tradición secular sobre la que invadir con su pedagogía doctrinaria el blando, germinal territorio de la infancia.

Ese sentido implacable del dogmatismo no concede margen a la fantasía. Necesita operar sobre cualquier categoría emocional para colonizar todos los ámbitos de la conciencia. Plantar su huella en cualquier predio interior, reescribir todo relato, por nimio que sea, susceptible de albergar valores colectivos diferentes. Asaltar incluso los recónditos pliegues de la imaginación, modificar la sustancia etérea de los más inocentes espejismos. Implantar la cuota de ideología hasta en las candorosas liturgias de la niñez. Prohibir, y en su defecto reconducir, organizar o intervenir los sueños.

Por eso se han apresurado a manosear las Cabalgatas, que son la expresión escénica de una benévola superchería, de una dulce mentira destinada a preservar la expectativa ingenua de un mundo mágico. En su mentalidad sectaria, la ultraizquierda desconfía de la dimensión catártica de las quimeras y trata de permeabilizarlas de conceptualidad política: que nada escape al diseño preconcebido por los agentes de la policía del pensamiento. Que no haya otra felicidad viable que la que pueda controlar el poder ni otra utopía distinta a la de su plan igualitario. Que no existan siquiera embustes libres ni mentiras piadosas. Que la narrativa de la ilusión infantil se ajuste a la plantilla de aridez moral de la corrección adulta.

Se trata, en el fondo y también en la forma, de un mecanismo de intervención sobre la memoria. La fiesta de Reyes es un inmenso depósito de melancolía en el que los mayores rebuscamos las señas de identidad perdidas en el proceso de adaptación a las certezas de la vida. Eso es lo que ofrecemos a los niños: la voluntad de hacer realidad por un día su mundo sin amarguras ni desengaños. Y ahí es donde se han metido las nuevas autoridades locales con su pesadez doctrinal y su rígido tostón regulador: en la reserva memorial de una tradición, en el bucle sagrado de las leyendas. Colocando sus sucias manos doctrinarias sobre esas ficticias coronas cuyo oropel deslumbra la esperanza infantil. Dando la matraca sectaria para impedir que al menos durante una noche la vida quede blindada contra sus propias imperfecciones y parezca, sólo parezca, hecha de la materia invisible de los deseos.

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reyes madrid

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A doctrina

Arcadi Espada en El Mundo, 070116.

La alcaldesa Carmena, sus labores, cree que los Reyes Magos existen y viven en Vallecas. Es una viejecita entrañable y hay que respetarla. Sería interesante, sin embargo, que ella aprendiera a respetar a la abusiva mayoría, incluidos esos niños sabios y elegantes, que cree que los Magos son una ficción. Uno puede prescindir de las ficciones; pero no puede convertir en maricón al lobo de Caperucita.

Además esta idea de disfrazar a unos paisanos de Reyes Magos y hacer tocar el bongo al negro no deja de ser decepcionantemente socialdemócrata. Lo suyo, de Carmena y amigos, habría sido adoptar el calendario republicano y bautizar (ecs) el 5 de enero como el día del sílex. Eso sería cuajo revolucionario ante la tradición. Pero no rematan.

Las grandes ciudades españolas están en manos de una ‘troupe’ que entre sus tareas de gobierno incluye, y en lugar destacado, la del adoctrinamiento. La doctrina es algo que se va a buscar. Yo aún he conocido dulces muchachas que te decían: “Esta tarde voy a doctrina”. Y se busca dónde, cuándo y cómo uno quiere. La doctrina de las instituciones debe limitarse al reparto del presupuesto. El resto es obscenidad de raíz totalitaria.

En Barcelona la alcaldesa Colau está aficionándose a aleccionar a los ciudadanos mediante carteles colgados en las calles. Hay uno, inscrito en una campaña contra lo que llaman ‘violencia machista’, que muestra a un zampabollos macho cariacontecido y debajo esta leyenda seminal: “Cuando una chica dice no es no”. No pude resistir el adosarle una pregunta de las memorias de John Allen Paulos: “Si te pido que te acuestes conmigo, ¿me darás la misma respuesta que a esta pregunta?”. Estas navidades ha colgado otros en que alecciona sobre la necesidad de regalar camiones a las niñas y muñecas a los niños. La primera condición del adoctrinamiento suele ser la de operar contra la realidad y este es un ejemplo de libro: una infinidad de estudios prueban que esas preferencias lúdicas infantiles son innatas.

Y que es la naturaleza y no el ambiente la que decide. Es así, por ejemplo, que los hijos de parejas homosexuales eligen sus juguetes como los hijos de parejas heterosexuales, y no solo los juguetes, sino a sus futuras parejas sexuales.

Estas maniobras de la izquierda indigente han sido siempre letales para la idea de progreso. Entre otras cosas porque insinúan que la izquierda es, en sí misma, una burda construcción social. Y que lo natural, lo naturalísimo, es la derecha, y propiciar en todo lugar y tiempo su gobierno.

La cabalgata de Carmena en clave Okjeda. Vía Okdiario, 060116.

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Notas.-

Enlaces [en azul cuando se trata de textos ajenos] y corchetes son aportados por EQM. También, por razones discutibles de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace.

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