[Colaboración especial de El Xiquet de Columbretes].

.

Relato breve

.

Todo hacía suponer que era una noche más para la pareja de viejos cenceños consumidos por la rutina de la supervivencia, en un hogar que parecía un alpende hecho con tierra y pacas de hierba seca. Lo que ayer fueron cuerpos premiados en modestas fiestas comarcales, iconos cercanos de la seducción, hoy eran organismos piano con mil teclas negras. Pero ellos, sólo con mirarse a los ojos, resplandecían de ternura.

Acabaron de cenar e iniciaron la sobremesa compartiendo el presente con una infusión de manzanilla. Era como un rito: jarra y dos tazas de cerámica con platillos desconchados, sobre mantelillos mohosos de lino. Y en el centro, una pequeña candela encendida.

A él le gustaba empapar una galleta en la tisana azucarada. Al hacerlo, comentó complacido que su dulzor era como más intenso. Y ella asintió con una sonrisa benefactora. Después, como siempre, se acomodaron en el destartalado y pegajoso sofá de escay dispuestos a disfrutar de una anticuada televisión de tubo.

Como era habitual, sus criterios a la hora de elegir el canal a visionar eran totalmente antagónicos, por lo que habían acordado alternarse los días. Y, de esta guisa, hoy le tocaba a ella elegir su programa predilecto.

Pero el marido argumentaba que en su canal preferido retransmitían un partido de fútbol en directo y, al ser clave para el posicionamiento de su equipo en la liga, era imprescindible verlo. Ella se negó con firmeza a cambiarle el día, pues el capítulo de su serie preferida también era de suma importancia.

La viejecita, a los pocos minutos de comenzar su ansiado capítulo, aparentó adormecerse, sonriendo hacia su interior. Momento inesperado que él aprovechó de inmediato para seleccionar el canal deportivo. Quedando inmensamente satisfecho.

Al poco rato los dos vejetes, entrelazadas las manos por debajo de la manta trapera, se durmieron con dulzura. La luz de la pantalla, inquieta, incidía en sus rostros serenos, resaltando los surcos añosos, resecos por el poniente de la vida.

Mientras tanto, el locutor, con intensidad y énfasis, cantaba largo un extraordinario gol sin perturbarles mínimamente el sueño: eterno.

.

Enrique Masip Segarra [2016]. © Todos los derechos reservados.

enriquemasipsegarra.wordpress.com
enmasecs@hotmail.com

.

viejo matrimonio_2Viejo matrimonio. Vía polska-kaliningrad.

NOTAS.- Enlaces, corchetes, negritas [con perdón] e imágenes, son aportados por EQM.

Anuncios