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De la entrevista a Viktor Orbán -Primer Ministro de Hungría y lider del partido conservador ‘Fidesz-Unión Cívica Húngara‘, sobre la inmigración musulmana, el multiculturalismo y las raices cristianas europeas [231015].

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Solidaridad exterior y suicidio interior

Coincido con aquellos que cuando contemplan en el telediario las calamitosas imágenes fronterizas de esas familias de sirios -o no sirios- con capacidad económica para ser trasladados a nuestros lindes por mafias a la búsqueda del ansiado y legítimo asilo u otra forma de alcanzar la Unión Europea como inmigrantes, pretendiendo una vida mejor, dan verdadera lástima.

Pero esa pena que me embarga nunca es mayor, digo yo, que la dura y cotidiana realidad de millones de familias españolas que, por la crisis, están pasando hambre y frío, no tienen para acabar el mes, no tienen para pagar el agua, la luz, la calefacción, la hipoteca…, porque no tiene acceso a subvención alguna que cubra esas necesidades más elementales. Ver Informe Foessa 2014: más de 1 millón de familias en situación de exclusión severa.

Tampoco es mayor, por ejemplo, que la amargura que me produce saber que miles de niños -he dicho miles- se mueren diariamente de malnutrición -vulgo: hambre- en África. [Informe Mundial de Nutrición 2015, de Acción Contra el Hambre y Save the Children: 8.500 niños mueren al día por desnutrición severa].

La diferencia entre el primer grupo de desfavorecidos y los dos últimos es que estos dos últimos no salen en la tele todos los día abriendo el devastador telediario…

¿Alguien me podría explicar por qué?

¿Alguien me podría explicar, dar razones, en qué orden atendería a los tres grupos expuestos y a costa de qué, quién o auiénes?

Dicho de otro modo: cuando un pueblo, el europeo, frente a ‘invasiones’ masivas de credo islámico, defiende su cultura, ofreciendo alternativas al asilo convencional o resistiéndose a la aceptación de aquellos inmigrantes económicos que, por descontado, no sólo carecen de voluntad de integración sino que desde el primer momento manifiestan su firme deseo de formar un gueto… ¿es ese pueblo fascista? ¿lo es su actitud? ¿su comportamiento?

¿Hay algo más sensato que el pueblo decida conservar cuando contempla que sus Gobiernos viajan a ninguna parte o, lo que es peor, al caos más absoluto? ¿tiene sentido incorporar mano de obra alejada de tus costumbres cuando tienes acceso a una inmigración latinoamericana de cultura cristiana?

Convendría reflexionar sobre tales cuestiones antes de que nuestras discriminaciones positivas derivadas del relativismo buenista acaben, como ya está ocurriendo, en la discriminación negativa de nuestros propios desfavorecidos y pongan en grave peligro nuestra propia cultura, ese modo europeo de ver la vida y vivirla.

Como escribía el pasado viernes Hermann Tertsch, en ABC, 180316, ver infra, liquidar la cuestión calificando al húngaro Orbán de ultraderechista o fascista son ganas de tocar el violón en perjuicio propio, es decir, asistiendo a la decadencia europea como si no nos fuera en ello el futuro de nuestra cultura, de nuestros descendientes.

EQM

Los hotspots, un eslabón débil en la gestión de la crisis de los refugiados. Beatriz Prieto. Análisis del Real Instituto Elcano, 25/2016 – 4/3/2016.

Las tribulaciones de la UE con la crisis de refugiados. Josef Janning en Política Exterior.com, nª 170 marzo/abril 2016.

La malograda Estrategia Europea de Seguridad. Ana Palacio en El País, 160316.

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Del discurso de Viktor Orbán, el pasado 15 de marzo, con motivo del aniversario de la revolución de 1848-1849 contra los Habsburgo:

  • “Está prohibido decir que quienes llegan no son refugiados, sino que Europa está amenazada por la inmigración”
  • “Está prohibido señalar que las masas que llegan de otras civilizaciones y ponen en peligro nuestro modo de vida, nuestra cultura, nuestras costumbres y nuestras tradiciones cristianas”.
  • “Está prohibido advertir que quienes llegaron en oleadas anteriores ya han creado sus propios nuevos mundos propios para sí mismos, separados, con sus propias leyes e ideales, que están forzando la destrucción de la milenaria estructura de Europa”.
  • “Está prohibido admitir que el objetivo de instalar a esa gente aquí es remodelar el paisaje religioso y cultural de Europa, eliminando así la última barrera contra el mundialismo: los Estados-nación”
  • Mezclarán culturas, credos y poblaciones hasta que nuestra polifacética y orgullosa Europa se vuelva dócil y pierda su vitalidad.

Discurso completo.

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Una colosal arenga europea

Hoy debiera firmar esta columna el jefe de gobierno húngaro Victor Órban.

Hermann Tertsch en ABC, 180316.

«Europa no es libre, porque la libertad comienza con decir la verdad. En Europa hoy está prohibido decir la verdad. Y un bozal es un bozal aunque sea de seda. Esta prohibido decir que hoy no somos testigos de la llegada de refugiados, sino de una amenaza a Europa por la migración masiva. Esta prohibido decir que decenas de millones están preparados para ponerse en ese camino.

Esta prohibido decir que esa inmigración trae crimen y terrorismo a nuestros país. Prohibido decir que las masas de gentes que vienen de otras civilizaciones suponen una amenaza a nuestra forma de vida, a nuestra cultura, costumbres y tradiciones cristianas. Está prohibido decir que aquellos que ya llegaron antes en vez de integrarse, crearon mundos propios, con sus propias leyes e ideales, que están rompiendo las estructuras milenarias de Europa.

Esta prohibido decir que esto no es accidental ni una serie de consecuencias no intencionadas, sino una campaña preparada y orquestada para enviar hacia acá una inmensa masa de gentes. Está prohibido decir que Bruselas prepara planes para traernos extranjeros y radicarlos aquí. Está prohibido decir que el objetivo es cambiar el mapa religioso y cultural de Europa y rediseñar sus fundamentos étnicos, eliminando los estados nacionales, el último obstáculo para el movimiento internacional».

Los enemigos de la libertad hoy no son iguales que los gobernantes del imperio ni los del sistema soviético. Ellos no nos encarcelan, ni nos deportan a campos ni traen tanques para ocuparnos. Son suficientes los bombardeos de la artillería de los medios internacionales, sus denuncias, amenazas y chantajes. Mejor dicho, han sido suficientes hasta ahora. Porque los pueblos de Europa comienzan a despertar.

Los pueblos de Europa parecen por fin entender que está en juego su futuro: no solo su prosperidad, su bienestar y sus empleos, sino su propia seguridad y el orden pacífico de sus vidas. Los pueblos de Europa que han estado aturdidos en abundancia y prosperidad han entendido que los principios de vida sobre los que construimos Europa están en peligro de muerte. Europa es una comunidad de naciones cristianas, libres e independientes; con igualdad entre hombres y mujeres, justa competencia y solidaridad, orgullo y humildad, justicia y misericordia.

El principal peligro no nos llega de quienes quieren venir sino de los fanáticos del internacionalismo en Bruselas. No permitiremos a Bruselas ponerse por encima de la ley. No vamos a permitir que nos imponga el fruto amargo de su política de inmigración. No vamos a importar a Hungría el crimen, terrorismo, homofobia y antisemitismo quema-sinagogas. Aquí no habrá barrios fuera de la ley, ni disturbios de inmigrantes ni bandas cazando a nuestras mujeres y hermanas. No vamos a tolerar que nos digan a quién tenemos que aceptar en nuestro hogar y nuestra patria, con quién hemos de vivir y compartir nuestro país».

Hoy debiera firmar esta columna el jefe de gobierno húngaro Victor Órban. Son extractos de su largo y vibrante discurso del 15 de marzo, aniversario de la Revolución de 1848. Llama Orban a un levantamiento de los pueblos europeos contra Bruselas y, sin mencionarla, contra Angela Merkel. Como en 1848 contra Viena y en 1956 contra Moscú. Muchos volverán a tachar a Orban de nacionalista y hasta fascista o racista. No es ni lo uno ni lo otro. El discurso es una colosal arenga europea, tan inusual en el exangüe liderazgo europeo.

No hay que estar de acuerdo en todo para saber que ya es parte de la historia en marcha. Pese a burocracias europeas, inanidad y confusión política de tantos, la poderosa idea de la defensa identitaria de Europa estará muy presente en esta nueva era, radicalmente distinta, dramática y, muy posiblemente, trágica.

La razón denostada

Es grotesco ofrecer a Turquía un cercano ingreso en la Unión Europea.

Hermann Tertsch en ABC, 150316.

Es muy peligroso intentar introducir algo de racionalidad en el debate sobre refugiados. Enseguida se convierte uno en un monstruo sin corazón, en un ser despreciable, condenado por todas las almas puras desbordantes de sentimiento fraternal para todo refugiado tercermundista que llame a las fronteras europeas. Aunque no vayan a creer que el humanitarismo «progresista» no tiene una escala de preferencias. La hay. Arriba del todo están los musulmanes que de alguna forma puedan ser considerados víctimas de Occidente.

Si se es víctima de una zancadilla de una húngara de derechas, se es clase VIP y lo rifan las televisiones. Si se huye de bombardeos americanos, mejor que si es de bombas de Putin. Cuestión de empatía. Al final estarían los balseros cubanos, que no cotizan ni de cadáveres en televisión. Nuestros medios saben bien qué víctimas cotizan en el suculento mercado humanitario de las emociones progresistas.

Racionalidad es entender que los interesados en la situación catastrófica en el campo de Idomeni han sido los traficantes de seres humanos que tienen organizado un inmenso negocio multinacional que financia mafias de todo tipo, organizaciones terroristas y Estado Islámico entre otros. Los griegos querían llevar a los 15.000 refugiados a otros campos en mejores condiciones. Y los caudillos agitaron en contra de la evacuación con falsas expectativas de apertura de la frontera con Macedonia. Ayer se organizó un cruce ilegal de la frontera macedonia. Otra vez para mayor gloria de los traficantes.

Ellos tienen que mantener viva la vía invasora, que es de la que sacan sus fabulosos beneficios. Que ONG y periodistas animaran y ayudaran a estas acciones ilegales revela hasta qué punto la ideologización atenta contra la profesionalidad, contra la lucidez y la razón. Ayudando a unos miles de refugiados a cruzar a Macedonia solo logran que violen leyes de otro país más y tengan como única opción la invasión de otros tres o cuatro países antes de llegar a Alemania. Esto es lo irracional, lo ilegal y lo peligroso. Algunos creen que Angela Merkel, que sacó a los sirios del atasco en Hungría en septiembre, volverá como hada madrina. No va a pasar. Entonces Merkel se saltó las leyes comunitarias en una situación de emergencia y todos aplaudieron su generosidad.

Y condenaron al único país que cumplía la ley, que era Hungría. Hoy se intuye ya el precio de todo aquello. Y lo de menos son los costes electorales para Merkel. Están en juego la integridad y la seguridad europea, vulnerables como nunca ante maniobras rusas y de penetración totalitaria. Si los refugiados de Idomeni logran imponer su voluntad, han ganado los traficantes. Y se condena a Grecia a hundirse en caos y miseria bajo la próxima invasión.

El acuerdo presentado, que no firmado, con Turquía es una vergonzosa externalización de los deberes de una comunidad de derecho tan rica como cobarde que no es capaz de defender ni sus fronteras ni sus leyes. Y cuidado. Es grotesco ofrecer a Turquía un cercano ingreso en la UE, cuando bajo el islamista Erdogan cada vez está más lejos de cumplir ninguna condición. Es absurdo ofrecer una exención de visados que por cerrar las puertas a unos millones de musulmanes árabes las abre a ochenta millones de musulmanes turcos. Es razonable forzar la inmigración legal asumiendo que por cada inmigrante ilegal deportado a Turquía saldrá uno legalmente de Turquía hacia Europa.

Pero ¿adónde? Porque la mitad de Europa se niega a aceptar más refugiados. Europa no tiene músculo. Pero tampoco criterio, acosada por su propia sinrazón. Quiere comprar al sultán turco como quiso comprar al zar ruso. Y tanto el sultán como el zar, al ver al comprador exangüe, han decidido atracarle.

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Los refugiados y la decadencia moral de Europa

La gran mayoría de los inmigrantes musulmanes no se integra y que cuando pasa de cierto número tiende a crear guetos donde no rigen las normas culturales y legales europeas.

Pío Moa en La Gaceta, 190316.

En el embrollado problema de los refugiados -mezclados con emigrantes- de países árabes a la UE se mezclan todo tipo de culpas y errores.  Aparentemente se trata de millones de personas desesperadas que huyen de la guerra, lo cual es cierto solo en parte, pues muchos vienen de países en paz. Dos preguntas al respecto podrían ser: ¿Por qué no emigran a países musulmanes ricos, que los hay y muy próximos a esos países? ¿Por qué Europa tendría que pagar el precio de unas guerras desatadas entre los propios musulmanes?

Empecemos por la segunda. Hace años escribí este comentario: “La UE asesina a Gadafi”: La caterva de bestias que han torturado, sodomizado y asesinado a Gadafi,  son los protegidos de la UE, o del sector europeo de la OTAN, aquellos sádicos y fanáticos a quienes han defendido los aviones de la Doctora Burrianes  (Carmen Chacó, entonces ministra de defensa) entre otros.

Aquellos a quienes los capitostes europeos esperan manipular previa manipulación de la opinión pública europea, presentándolos  como demócratas y liberadores frente a una tiranía que de pronto han descubierto intolerable después de haber estrechado tantas veces la mano del intolerable tirano. La OTAN europea es la autora más que indirecta de un crimen espeluznante  y revelador.

Puestos a buscar tiranos, ¿no tenían más a punto, en especial los españoles, a Mohamed VI? Pocas cosas prueban mejor la infamia y la decadencia moral de la UE, aparte de una estupidez  que recuerda el dicho “los dioses ciegan a quienes quieren perder”. Aún no he logrado entender los motivos de esta guerra oculta y vergonzante, a fuer de criminal, contra un régimen que no era más despótico que la mayoría en África y Asia, y que era favorable a Occidente.

Lo mismo la euforia ante la caída de las dictaduras de Egipto y Túnez, otros dos regímenes pro occidentales no más corruptos, quizá menos y menos despóticos que otros tantos antioccidentales. ¿Qué lección pueden extraer de ahí los políticos africanos y asiáticos? Evidentemente, que la amistad  de Europa es un pésimo negocio, ante el carácter traicionero y bellaco de los gobiernos europeos, capaces de ayudar a masacrar a sus amigos después de haberles extraído unas cuantas rentas políticas o económicas.

Una Europa capaz de alegrarse del penúltimo éxito de la ETA, por lo que se refiere a España. Una Europa sumida en una crisis  que es mucho más que económica,  que ha perdido el norte moral y el político, y en la que a España le toca, por cierto, el papel de lacayo. Una Europa indecente, cada vez menos democrática, que cava por muchas vías su propia tumba.  De paso les recomiendo este vídeo de unos cuantos segundos, revelador de la clase de gente que dirige la política mundial  .

No contentos con desestabilizar a Túnez, hundir a Libia en el caos y el desastre, llevar a Egipto al golpe militar y fracasar, dejando una herencia de guerra civil en Afganistán e Irak, han fomentado la guerra civil en Siria, de la que fingen horrorizarse, impulsado indirectamente un Estado Islámico increíblemente cruel,  y vaciado de cristianos el  Oriente próximo.

Y, como un efecto más de una política realmente criminal, han dado lugar a esa corriente de refugiados y no refugiados, realmente invasora,  pues hace caso omiso de las leyes europeas entre otras cosas.  No Europa, sino los jefes de la UE (y de Usa) son por lo menos corresponsables mayores de esta sucesión de catástrofes para los árabes y los europeos. Por supuesto, lo vienen haciendo en nombre de la democracia, que, remedando la célebre frase de Samuel Johnson, parece estar convirtiéndose en el último refugio de los canallas.

¿Y por qué no van los refugiados a otros países árabes?  Muchos quieren creer que se debe al atractivo del modo de vida europeo, pero obviamente no es cierto. Una experiencia de decenios nos dice que la gran mayoría de los inmigrantes musulmanes no se integra y que cuando pasa de cierto número tiende a crear guetos donde no rigen las normas culturales y legales europeas, a las que no admiran, sino que desprecian.

De ahí salen numerosas acciones terroristas, y es cierto que se trata de minorías, pero también lo es que la gran mayoría tampoco las condena ni protesta por ellas. Los formadores o manipuladores de la opinión pública europea “olvidan”, por ejemplo,  que las acciones del Daesh no son ajenas, sino lo contrario, a una tradición islámica que se remonta a Mahoma, y que el islam es una religión de conquista.

Para quienes promueven el islamismo radical, fomentar una corriente de refugiados hacia Europa es una táctica excelente, que ya preconizaron personajes sin embargo occidentalizados y tenidos por moderados, como  el argelino Ben Bella:

“conquistaremos Europa con el vientre de nuestras mujeres”.

Para entender estas cosas, conviene referirse a la tendencia política predominante en la UE, uno de cuyos objetivos es destruir la raíz cristiana de la cultura Europa (no les extrañe la indiferencia con que  han acogido siempre la persecución y “limpieza étnica” de cristianos en Oriente Próximo).  Observen la preocupación por la “islamofobia” y la despreocupación por una cristianofobia rampante y omnipresente, fomentada desde el mismo poder y los medios de masa.

Parece que los rasgos culturales identitarios más fuertes en la Unión Europa son hoy el abortismo, el homosexualismo y la infantilización social, en una degeneración de la democracia que ya describió premonitoriamente Tocqueville:

“Un poder inmenso que busca  la felicidad de los ciudadanos, que pone a su alcance los placeres, atiende a su seguridad, conduce sus asuntos procurando que gocen con tal de que no piensen sino en gozar”. “Un poder tutelar que se asemejaría, a la autoridad paterna si, como ella, tuviera por objeto preparar a los hombres para la edad viril; pero que, por el contrario, sólo persigue fijarlos irrevocablemente en la infancia”.

Un aspecto de esa infantilización es la consideración del problema de los refugiados en un plano  puramente emocional y demagógico como vienen haciendo muchos medios.

Vladímir Bukovski, un disidente que pasó doce años en el Gulag, ha denunciado repetidamente las derivas antidemocráticas o degeneradoras de la democracia de Bruselas. Y es significativo que Hungría y Polonia, países rebeldes contra la tiranía soviética, sean quienes hoy plantan cara a las oligarquías de la UE.

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De refugiados y problemas sin solución

Crónicas de un mundo feliz [Vigilia pretium libertatis], 180316.

[…]

Primera cuestión para hablar de los refugiados es saber qué es un refugiado. En la prensa vemos la palabra refugiado con insistencia debido al desplazamiento de personas de la Zona de Guerra Infinita. La agencia de Naciones Unidas para la ayuda al refugiado distingue entre refugiado y asylum-seeker (peticionario de asilo). Realmente cuando en las noticias mencionan a los refugiados se están refiriendo a peticionarios de asilo (las más de las veces. Los conceptos se mezclan porque en realidad a los jefes de redacción no les importa demasiado el tema).

El refugiado es alguien que ha pedido asilo en un país que no es el suyo y se lo han concedido. El peticionario de asilo es alguien que está esperando a que le concedan el asilo —esencialmente se trata de un inmigrante ilegal con probable justificación para ser acogido, es decir, tampoco es que sea exactamente un inmigrante ilegal—.

Los países europeos tienen la manía de no imitar las formas de gobierno que vemos en Mad Max y por eso existen cauces legales y burocracia y el estatus de refugiado no se concede de forma automática. Es más, el acogimiento del inmigrante no se puede hacer a la ligera no porque los europeos seamos malvados sino porque si se hace, las mafias tendrán incentivos para poner en mayor riesgo la vida de mucha más gente. Tener un guardia en la frontera salva vidas de inmigrantes. Esto no lo escuchamos mucho porque la vida del inmigrante no importa demasiado a las hordas de fariseos y sus concursos fotogáficos tan vomitivos como lacrimógenos.

La segunda cuestión tiene que ver con el famoso egoísmo europeo. El país con mayor número de nuevos peticionarios de asilo del mundo (datos de 2014 de UNHCR) es Rusia con 275.000. El segundo es Alemania —”la Alemania de Merkel”— con 173.000 y el tercero Estados Unidos —”aquí huele a azufre”— con 121.000. A partir de 2014 existe un repunte en el número de peticionarios de asilo debido a la política de apaciguamiento de la OTAN respecto a Rusia: el ejército de violadores conocido como Daesh se hizo con el control de grandes zonas en Irak y Siria y el desplazamiento de civiles se disparó. En relación a la población Suecia cuenta con 24 peticionarios por cada 1.000 habitantes, Malta 17, Luxemburgo 13, Suíza y Montenegro 12, etc.

La procedencia de los peticionarios en todo el mundo, por orden de cantidad, es: Siria, Irak, Afganistán, Serbia, Eritrea, Pakistán, China roja, Nigeria, Irán, Somalia, Rusia, Albania, Ucrania y México. El mundo es un lugar muy grande, los conflictos no caben en un tuit y el progre de guardia cree descubrir el Mediterráneo con cada “dramita de la semana”.

[…]

Al de refugiado y peticionario de asilo hay que sumarle un tercer concepto que es el de la protección humanitaria. Este es un concepto que emplea Naciones Unidas conscientemente con gran vaguedad. No se trata de gente desplazada por un conflicto sino por circunstancias personales: estar condenado a muerte, haber sufrido torturas, etc.Hay gente a la que se le concede protección temporal durante unos años, pasando a adquirir lo que llamaríamos permiso de residencia extendido (pero aun así limitado).

Como vemos, los mecanismos disponibles por el derecho internacional y especialmente en los países de la UE, EEUU, Corea del Sur y Japón son numerosos y garantistas. Puede tardar más o menos pero es prácticamente imposible que no siendo un criminal buscado y viniendo de Aleppo no te concedan asilo.

Una vez concedido el asilo y siendo ya refugiado aparecen nuevos problemas. Al refugiado ya no se le puede mover para que lo acoja otro país (al peticionario todavía sí porque se encuentra en cierta bruma legal). Por eso en la UE hay un problema con esto que no se resuleve en dos tardes: muchos peticionarios eligen ir a unos países y no a otros. No es que España o Polonia “acojan a pocos” es que prefieren ir a otros sitios (Alemania, Suecia) y una vez conseguido el asilo pasan a tener ciertos derechos, no son vacas.

Por eso que en algún ayuntamiento controlado por los reaccionarios haya cartelones de “Refugees welcome” no sirve para nada, salvo para hinchar el ego de los mastica-muffins adoradores del iPhone. Si de verdad quisieran recibir a peticionarios tendrían que producir anuncios para ser emitidos en las televisiones por satélite de la Zona de Guerra Infinita, no cuatro carteles de purrela hipócrita lava-conciencias que además cuelgan aquí para que los vean los paisanos de aquí.

[…]

Pese a la fuerza estética de la explicación culturalista —profusamente utilizada por los compañeros de voto de Pablemos en el Parlamento Europeo, grupos que conocemos como “extrema derecha”— es la falta de perspectivas de futuro lo que agudiza el conflicto. Si en lugar de trabajar e instalarte en la costumbre local te pasas el día rascándote las bolas en una plaza de Lavapiés rodeado de gente de tu aldea, tu mundo mental continua en esa aldea y por lo tanto continuarás pensando que las mujeres son animales domésticos y los hombres malvados infieles-colonizadores-whatever. De escupir en el suelo de la acera ni me hagáis hablar.

Mucha gente a la que le preguntas te hablará de integración y ciertamente existen muchos mecanismos para la integración del bárbaro en la civilización. Sin embargo nadie quiere asumir el coste de la integración y no me refiero sólo al dinero. No bastan talleres gestionados por ONG u oficinas municipales de búsqueda de empleo.

Destruir la barbarie en la mente del bárbaro requiere el completo desarraigo: romper la mentalidad de gueto y hacer desaparecer el concepto de minoría. De esto los progres no quieren ni oír hablar ya que piensan que “todos somos iguales” y la extrema derecha si bien no cree que todos seamos iguales, quieren exacerbar la mentalidad de gueto, agudizando así el conflicto y sus consecuencias.

[…]

Como véis, al final el tema de los peticionarios de asilo se mezcla con el tema de la integración de las tribus bárbaras. Vivimos en un mundo enrevesado y complejo. Puede que no exista una única solución óptima y haya que emplear diferentes soluciones en diferentes sitios. Prejuicio, estereotipo, generalización, utilitarismo… materiales peligrosos que hay que saber administrar.

Al final del día, y de esto se habla poco, lo que está claro es que el que busca asilo es porque ya no puede vivir en su país. Y esa persona no es la más pobre de su pueblo, los más pobres y quienes tienen más cargas son los que se quedan allí. Nos tenemos que preguntar por qué ya no pueden seguir viviendo allí y si es por la guerra poner fin a la guerra.

¿Cómo? Buena pregunta, ¿cómo acabar con la guerra infinita? De esto ya traté en alguna ocasión. Tengo dos formas, señorías, una es dejar la Zona de Guerra Infinita como el aparcamiento de un Mercadona a finales de mes. La otra implica entrar con todo: la movilización de millones de personas en servicio de armas y servicio civilizatorio. Ah, pero no. Sigamos conviviendo con la correosa realidad de la vida imperfecta ya nuestros hijos o nietos encontrarán una solución. O no.

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Notas.-

Enlaces [en azul cuando se trata de textos ajenos] y corchetes son aportados por EQM. También, por razones discutibles de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace.

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