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Bruselas_1De la matanza yihadista, ayer en Bruselas

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El deshecho europeo

He tenido la oportunidad de conocer Bruselas con suficiente profundidad como para contemplar estupefacto el actual modelo europeo de laissez faire, laissez passer relativo a la tradicional incorporación de población musulmana a nuestros territorios.

Si uno le pregunta a un bruselense qué población compone hoy su ciudad, le contará que fundamentalmente la forman los miles de funcionarios de las instituciones de la Unión Europea, los miles de empleados en el sector servicios y los miles de musulmanes que se han apoderado del barrio de Molenbeek-Saint-Jean. La clase media ha huído a las afueras de la burócrata y musulmana ciudad, para habitar viviendas -si es posible, unifamiliares- convenientemente alejadas de los tecnócratas públicos y de la presión islamista.

La comuna de Molenbeek -y, en menor medida, Schaerbeek y Anderlecht– han sido pasto, desde el pasado siglo, de una población islámica especialmente interesada en conseguir lo logrado: que aquello se convirtiera en un gueto musulmán con una densidad de población que dobla la media belga; con un partido político local denominado ‘Islam’; y donde los usos y costumbres belgas has siso sustituidos por las derivadas del islamismo local hasta el punto de que la policía, los empleados de gas y de electricidad y los taxistas, tratan de aparecer por allí lo menos posible. Con decirles que en Molenbeek la iglesia de San Juan Bautista, patrón del barrio, se encuentra prácticamente cerrada mientras las 24 mezquitas hacen furor, ya digo bastante.

Y allí -se explica- vivía, con su familia y hasta su reciente detención, el terrorista huído de los atentados de París y más buscado de Europa: Salah Abdeslam.

Expongo lo anterior como un ejemplo de lo que, con intensidad variable, ha venido sucediendo igualmente en barrios de Londres, Paris, Marsella y de muchas otras ciudades europeas.

Al abrigo de un relativismo laicista y buenista impregnado de supina ignorancia y cretinismo, los europeos llevamos casi un siglo aceptando con suicida alegria la llegada de unas poblaciones inmigrantes que no sólo jamás han tenido la intención de integrarse en nuestra cultura sino que, al modo de los nacionalismos regionales, no han perdido nunca un minuto en seguir avanzando en la imposición de sus principios sobre los de quienes solidariamente les brindan mucho más que su hospitalidad: la oportunidad de establecerse en una nueva patria. Se han quedado, pues con la tierra, pero sin que nadie les exigiera comulgar con la cultura, integrarse.

El suicidio europeo se ha basado, de este modo, en la terrible estupidez de mantener un insólito criterio respecto a laa cultura islámica: se trata de una mera profesión de fe religiosa que en nada colisiona con la cultura europea y hacia la cual hay que sostener idéntico trato al que se tiene con nuestra cristiana cultura. Sin siquiera sospechar del mantenido y silencioso bajo tono que tales comunidades guardan ante el terrorífico espectáculo de los asesinatos colectivos.

Este camino de perdición identitaria culminó su ceguera política y social cuando el Tratado de Lisboa de 2007 no incluyó en su texto la naturaleza cristiana de la Unión Europea. La nueva invasión musulmana, patrocinada por las mafias y el DAES con el pretexto sirio, y la actual componenda con los musulmanes turcos consistente en yo te daré facilidades y plata para que ingreses en la UE a cambio de sea tú quien refugies a los ‘sirios’, no son sino consecuencias lógicas a tanta flaqueza moral y debilidad política.

Otros Estados tienen distinto concepto de la solidaridad ‘multicultural‘: EEUU controló a sus propios conciudadanos japoneses durante la 2ª Guerra Mundial y ha mantenido a raya a los balseros cubanos durante más de medio siglo. Marruecos expulsó a los saharuis españoles hasta Argelia hace casi 40 años sin que la ONU haya movido un dedo. Arabia Saudí y Rusia no quieren saber nada de las oleadas musulmanas. Hay muchos más ejemplos.

Y la ruina total no nos ha alcanzado porque Reino Unido y los Estados Miembros de la UE anteriormente sometidos por los rusos han dicho que ni hablar.

La matanza de ayer en Bruselas no es, pues, más que una etapa más que la hoja de ruta yihadista está ejecutando para que los europeos acabemos enterrados mirando hacia La Meca. Y sólo tenemos como respuesta posible dos opciones: O conformamos una nueva Unión Europea cristiana y defensora a rajatabla de sus ideas, sus gentes, su cultura, sus costumbres y sus territorios o volvemos a los Estados-Nación y borramos cuanto antes esta pesadilla.

EQM

¿Qué futuro aguarda a una cultura con crecimiento vegetativo bajo mínimos mientras el de la familia musulmana aquí residente siempre se encuentra a nivel máximo? El porcentaje de musulmanes en Bruselas asciende al 25,5% (más de 250.000 personas). Los expertos estiman que en sólo 15 años, puede elevarse hasta el 50% o más. Hace cinco años, el nombre más común para los recién nacidos era Mohamed.

¿Tan difícil resulta entender que si determinados Estados Miembros [EM] la UE precisan mano de obra mejor será obtenerla de los EM con altas tasas de paro [España, por ejemplo] o aceptando la inmigración proveniente de los paises latinoamericanos, que comparten la cultura cristiana?

Cuánto tranquiliza observar que cada vez que hay una salvajada islamista, la reacción a base de velas, monumentos iluminados, memes de paz, je suis y minutos de silencio, es fulminante. O de cuando la inconsciente cobardía se sustenta en la orgullosa ignorancia, los disfraces del gentío se multiplican a moco tendido.

A Ciudadanos le parece una barbaridad que los mochilero de Podemos -esos que no han firmado la condena navarra del atentado– sean invitados a las reuniones del Pacto Antiyihadista que tampoco han querido firmar y lo hagan en calidad de ‘observadores’; ya que el pacto se basa en la confianza entre el Ejecutivo y los partidos firmantes y que esa confianza, que incluye el suministro de información reservada de la lucha antiterrorista, no puede extenderse a los de Pablo Iglesias. Estoy totalmente de acuerdo con la postura de C’s y me parece que la postura de Rajoy al respecto es una muestra más de su endeblez política.

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Los bruselenses homenajean a las víctimas de los atentados / Charles Platiau Reuters.

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Desafío a la seguridad y la convivencia

Ningún país europeo ha producido tantos yihadistas con respecto a su población como Bélgica

Fernando Reinares en El País, 220316.

Bélgica cesó de bombardear objetivos del Estado Islámico (EI, también conocido como ISIS) en territorio iraquí a finales de junio de 2015. El país se había adherido a la coalición internacional contra esa organización yihadista en septiembre del año anterior, pero para entonces ya era blanco de los terroristas. Cuando, poco tiempo después de la proclamación de su pretendido nuevo Califato, en junio de 2014, el mando de operaciones externas del EI decidió establecer una red operativa para perpetrar atentados en Europa Occidental, el entorno de Bruselas se convirtió en base de la misma. Y en algo más.

Es en Bruselas y en ese entorno, en la municipalidad de Molenbeek, donde desde hace más de una década existe una subcultura yihadista en el seno de la cual se han venido desenvolviendo con facilidad agentes de radicalización y reclutamiento vinculados a entidades como, por ejemplo, Sharia4Belgium. Recuérdese que en Molenbeek residía y fue detenido el nodo del componente que el Grupo Islámico Combatiente Marroquí (GICM) introdujo en la red del 11-M. También donde por primera vez conocida quedó constancia escrita, el 19 de octubre de 2003, de la fecha elegida para atentar en Madrid.

No es extraño que Bélgica sea el país de la Unión Europea donde la actual movilización yihadista estimulada desde Siria e Irak por el EI es más intensa. Ningún otro ha producido tantos combatientes terroristas extranjeros respecto a su población total y al tamaño de sus comunidades de ascendencia musulmana. En concreto, 562 a fecha de febrero de 2016, de los que una cuarta parte, según las autoridades belgas, habrían retornado al país. Hace un año, en marzo de 2015, el número de individuos encarcelados en prisiones belgas por actividades relacionadas con el terrorismo yihadista era de 61, cifra que quintuplicaba la de 2014.

Los atentados del pasado 13 de noviembre en París fueron ideados y planificados en Siria pero preparados en Bélgica. Sin embargo, una ciudad belga, muy probablemente Bruselas, era el blanco inicialmente ambicionado por la red operativa del EI en Europa occidental. Así quedó de manifiesto el 15 de enero de 2015, cuando una operación antiterrorista en Verviers desbarató los planes de una célula compuesta por no menos de diez terroristas, algunos de ellos combatientes terroristas extranjeros retornados, vinculada con el directorio del EI. Célula que, como luego se comprobó, formaba parte de aquella red operativa.

Atentar en Bruselas, como en París, es intentar que los ciudadanos europeos interioricen el miedo, modifiquen sus conductas y condicionen las decisiones de sus gobernantes. Supone además hacerlo en las capitales de dos países europeos con amplias comunidades musulmanas y muy extendidas segundas generaciones mal acomodadas, una estructura social particularmente vulnerable a la fractura que buscan los terroristas. Hemos de evitar que se difunda la islamofobia sin dejar de ser conscientes del desafío que para las sociedades abiertas plantean tanto los yihadistas con sus atrocidades terroristas como los salafistas con sus prédicas antidemocráticas.

Fernando Reinares es director del Programa sobre Terrorismo Global en el Real Instituto Elcano y catedrático en la Universidad Rey Juan Carlos. Autor de ¡Matadlos! Quién estuvo detrás del 11-M y por qué se atentó en España (Galaxia Gutenberg).

Ni “tranquilidad”, ni “observadores” ni obamemeces

Federico Jiménez Losantos en LD, 220316.

La ofensiva islamista contra Europa continúa con la impunidad de lo obvio y la obviedad de lo impune. Apenas empezaban a contar cadáveres en Bruselas, donde la policía no puede detener terroristas pasada la medianoche, Pedro Sánchez ya nos llamaba a la “tranquilidad”. ¡Como si Europa hubiera exhibido otra cosa hasta ahora, masacre tras masacre, “jesuis” tras “jesuis”, cobardía tras cobardía, jeremiada tras jeremiada!

¿Qué ha hecho el PSOE de Sánchez más que exhibir su tranquilidad, cercana al “rigor mortis”, cuando de luchar contra el terrorismo se trata? Pactaron con la ETA y defienden que Rajoy mantenga el pacto. Y en el famosísimo “Pacto antiyihadista”, resulta que Sánchez mantiene estrechas relaciones, negociaciones y frotamientos con un partido, Podemos, financiado por Irán, cuyos concejales exhiben un antisemitismo repugnante y un odio al cristianismo digno de conversos islamistas.

Peor aún: con el PP que lo permite y con la única reticencia de Ciudadanos, el PSOE acepta que ese antisemitismo y pro-islamismo (Irán e HispanTV lo demuestran) de Podemos se muestre escandalosamente equidistante entre las víctimas del terrorismo islamista y sus verdugos, proclamándose “observador” en el famoso pacto “antiyihadista”.

¿Pero qué pacto antiterrorista es ése en el que unos no se comprometen y los otros lo aceptan? ¿Van también Iglesias o Errejón, ahora que tiene tiempo, a “observar” las reuniones del Daesh? ¿O se limitan a “observar” el número de muertos en el último atentado, pronto penúltimo, antes de decidir qué militar desertor o jueza de rebote colocan a “observar” en el prepostgobierno de Sánchez?

Sólo Obama ha superado en siniestra estupidez la cobarde reacción de la Unión Europea, que lleva cuatro años y aún no ha sido capaz de establecer una lista de pasajeros de aerolíneas que provienen de países que son focos de terrorismo islamista. Más aún, no se sabe que haya elaborado una lista de los europeos islamizados en las mezquitas pagadas por Ryad, tan apenado por el terrorismo, que han ido a Siria a aprender a matar infieles, o sea, europeos.

Pero si lo de la UE es incapacidad trágica, lo de Obama ha sido de una indignidad inconcebible. En La Habana, cuando se cumplen 50 años de la Conferencia Tricontinental que, con los Castro como anfitriones, sentó las bases del terrorismo moderno en Europa, Asia, Africa y América, con patrocinio de la URSS, retaguardia cubana y vanguardia palestina, el Presidente de los Estados Unidos de América va y “condena el terrorismo”. ¡En la capital histórica del terror!

No es que no aprendamos nada de la historia, es que la borramos. No es que no aprendamos nada del terrorismo, es que lo aceptamos. No es que no queramos combatirlo, es que nos ponemos en manos de quienes lo justifican. Y todo en nombre de la unidad, de la lagrimita y evitando ser acusados de “islamófobos”. ¡No vayan a enfadarse los yihadistas!

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Notas.-

Enlaces [en azul cuando se trata de textos ajenos] y corchetes son aportados por EQM. También, por razones discutibles de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace.

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