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Esos examigos del hombre

Ahora…, a por los gatos…

La ola de prohibicionismo que invade la nueva España del caos, tiene, contrariamente a lo que quizás se pretenda, graves consecuencias para con los animales que históricamente han convivido con nosotros.

Y ello se produce fundamentalmente por dos razones: cada vez resulta más caro, incómodo y responsable su tenencia -ahora denominada aberrantemente ‘adopción’, algo nada casual- y cada vez la ciudadanía tiene menos recursos, tiempo y capacidad de sacrifico que fundamenten el interés por mantener tal relación doméstica.

El caso del toro bravo es el más significativo. Los animalistas, en su batalla por su presunta defensa frente a la Fiesta Nacional, acabarán consiguiendo la desaparición de la raza por la sencilla razón de que su actual subsistencia está absolutamente ligada a la tauromaquia.

Los caballos también están sufriendo un duro varapalo porque es un animal enorme, costoso de mantener como animal de divertimento y ya prácticamente desterrado para las labores de tiro y carga. La crisis económica actual ha hecho estragos al respecto.

De los perros, poco hay que decir que no se sepa. Por poner un ejemplo lacerante, sacar a pasearle por una playa solitaria, en pleno invierno, hay municipios españoles donde se penaliza con sanción administrativa -de esas que denominan ‘ejemplarizantes’ y que son, por su desproporción, todo un linchamiento económico- que puede superar los 1000 euros [166.000 pts]. Tal cual.

Pero no queda ahí la cosa. Las normativas municipales relativas a los canes van siendo de un calibre tan esquizofrénico que sus requisitos u obligaciones -aunque parezca mentira-  superan con creces aquellas que cualquier matrimonio tiene el deber de cumplir cuando deciden tener un hijo.

Que si el precio, que si las vacunaciones, que si las desparasitaciones, que si el chip, que si la obligatoriedad del paseo, que si no puede vivir en el balcón, que si no es posible atarlo a su caseta, etc.

Seguramente porque no puede hacer responsable al hombre de su sobrepoblación y libre albedrío, por ahora quienes salen mejor librados son las palomas y los gatos. Pero por poco tiempo: aquellas están siendo alejadas de las urbes a toda traca y a estos les espera un destructivo e internacional ataque masivo [ver infra] por depredador.

Cuando los animalistas se den cuenta de a qué mala hora decidieron defender a todos estos amigos del hombre, ya será tarde, porque no quedará ninguno.

EQM

pd. Para el analista: Manuel Ansede, autor de el texto que sigue, se define como ‘exmédico de animales’ y emplea tanto los términos ‘autanasiar’ [sic] o ‘mamíferos invasores’,  como el ya mencionado y habitual de ‘adopción’ [de un animal].

Un ejemplar disecado del Chochín de Stephens.

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Guerra científica contra los gatos

La erradicación de felinos en 83 islas del mundo ha beneficiado a cientos de especies

Manuel Ansede en El País, 280316.

El 25 de abril de 2006, hace casi una década, un gato callejero apareció en la playa canaria del Inglés con el cadáver de un lagarto gigante de La Gomera en sus fauces. Apenas quedaban 50 ejemplares en libertad de esta especie en grave peligro de extinción. Y no era una excepción. Los gatos asilvestrados que se pasean por las islas del mundo han empujado a la desaparición a al menos 22 especies de aves, nueve de mamíferos y dos de reptiles, el 14% de todas las extinciones de animales vertebrados registradas por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Autoridades de todo el planeta han comenzado una guerra secreta contra los gatos de las islas. Los capturan con trampas, los envenenan con cebos de pescado, los cazan con perros adiestrados o incluso los tirotean con rifles, como ha ocurrido en algunas islas del archipiélago ecuatoriano de Las Galápagos. Los gatos asilvestrados ya han sido erradicados en al menos 83 islas, como Santa Catalina (México), Baltra (Ecuador), Trinidad (Brasil) y los islotes españoles de Lobos y Alegranza, según el último recuento, elaborado hace ya un lustro.

Un nuevo estudio bendice esta estrategia. El trabajo, liderado por la bióloga estadounidense Holly Jones, muestra que la erradicación de mamíferos invasores (principalmente ratas, cabras y gatos) ha beneficiado a 236 especies animales nativas de 181 islas en todo el mundo. Cuatro de ellas vieron rebajado su riesgo de extinción en la Lista Roja de especies amenazadas de la UICN, según el meticuloso estudio, publicado en la revista científica PNAS.

En la isla Natividad, en México, la eliminación de los gatos asilvestrados fue clave para la recuperación de la pardela culinegra, un ave de 80 centímetros de envergadura que cría en un puñado de islas del océano Pacífico. “Esta intervención fue importante para que la especie pasara de considerarse vulnerable a casi amenazada” en la Lista Roja, según subraya Heath Packard, portavoz de la ONG estadounidense Island Conservation, implicada en el estudio. Lo mismo ocurrió en la isla británica Asunción, en el océano Atlántico, donde la erradicación de los gatos permitió que el rabihorcado de Ascensión, un ave en peligro crítico de extinción, recolonizara su territorio.

“Los biólogos de la conservación también somos amantes de los animales. La mayor parte de nosotros hemos dedicado nuestras carreras a proteger la biodiversidad. Pero también entendemos que aceptar la persistencia de mamíferos invasores en islas es una decisión que permite que las especies nativas sean depredadas y, en algunos casos, llevadas a la extinción”, explica Jones, de la Universidad del Norte de Illinois.

La bióloga recuerda el caso de la gata de un hombre que llegó en 1894 a la isla de Stephens, en Nueva Zelanda, para vigilar su faro. La gata, preñada, se escapó y su prole acabó en unos pocos meses con todos los individuos del chochín de Stephens, un ave rechoncha e incapaz de volar que era endémica de la isla. Solo quedan ejemplares disecados de esta especie extinta.

Las islas son paraísos de biodiversidad. Son el hogar del 15% de las especies terrestres del planeta y en ellas sobrevive el 37% de las especies en peligro crítico de extinción, según destaca el equipo de Jones.

El biólogo español Manuel Nogales, del Grupo de Ecología y Evolución en Islas del CSIC, lleva años proponiendo la erradicación total de gatos asilvestrados en islas de menos de 200 kilómetros cuadrados. Su equipo, cuando trabajaba en la Universidad tinerfeña de La Laguna, capturó con cebos de sardinas hace más de una década a la decena de gatos que habían invadido el islote de Alegranza, un refugio para aves marinas como el águila pescadora y la pardela cenicienta. En Lobos, al norte de Fuerteventura, retiraron al único gato del lugar.

“En España, y en general en Europa, a las autoridades les cuesta organizar campañas de erradicación de los gatos. En otros países están más concienciados”, lamenta. Nogales, que no ha participado en el nuevo estudio, hace un llamamiento a la acción: “No nos podemos quedar cruzados de brazos”. Él y su compañero Félix Medina están implicados en un estudio previo para valorar la posible erradicación de los gatos de La Graciosa, una isla canaria que supondría la mayor operación de eliminación de felinos en España. La Graciosa ocupa 30 kilómetros cuadrados, el triple que Alegranza y más de seis veces la superficie del islote de Lobos.

Nogales reconoce que lo habitual es eutanasiar a los gatos retirados de las islas, pero señala otras posibles vías. “En Japón, se llevaron a Tokio a los gatos capturados en la isla de Okinawa, los esterilizaron y los dieron en adopción”, apunta.

“En muchas islas del mundo donde están los gatos asilvestrados es imperioso erradicarlos para eliminar la presión sobre muchísimas especies endémicas amenazadas por este depredador introducido. En otras islas sería prácticamente imposible, pero se pueden tomar otras medidas, como esterilizarlos, marcarlos o mantenerlos recluidos en casa, lo que es casi imposible”, añade Medina.

Los perros no podrán estar atados más de dos horas en Barcelona

Clara Blanchar en El País, 110316.

Barcelona habilitará un espacio de 1.200 metros cuadrados para perros en un extremo del lado Besòs de la playa de Levante durante este verano, a partir del mes de junio. Para hacerse una idea, la zona será un poco más pequeña que un supermercado, que tiene una superficie media de 1.500 metros cuadrados. Esta medida, que será una prueba piloto, responde a una demanda histórica de las entidades animalistas. Hasta ahora sólo se podía ir a la playa con perros fuera de la temporada de baño. En la playa para perros sólo podrán entrar los animales censados y que lleven microchip. En la ciudad hay 70.000 perros y sólo 45.700 están registrados.

El espacio para perros en la playa, que estará delimitado por una valla de madera, es la gran novedad que dió a conocer ayer la teniente de alcalde de Ecología, Janet Sanz, al explicar en qué estado se encuentra el desarrollo de la Ordenanza de Protección y Tenencia de Animales. Esta ordenanza fue aprobada en 2014 por el gobierno del ex alcalde Xavier Trias y su principal punto obliga a atar a los perros en la calle, un punto que no se ha aplicado porque, de acuerdo con la norma, antes hay que habilitar áreas de recreo de más de 700 metros en todos los distritos. Sanz explicó también que prorroga la moratoria que obliga a atar a los perros por la calle hasta que estén listas las nuevas zonas específicas.

Sanz y la comisionada de Ecología, Eva Herrero, explicaron que el actual gobierno municipal se compromete a crear las 10 áreas de recreo y que las “prioritarias” de nueva creación serán el parque de la Barceloneta (ésta ya está y se ampliará), Letamendi, Priorat, Jardines de Bacardí, avenida Vallcarca, Coll i Alentorn, Via Favència, Ferran Junoy y parque de San Martín.

Actualmente hay 107 espacios para perros en la ciudad, que suman casi 33.000 metros cuadrados. Las nuevas áreas de recreo incluso tendrán juegos para los perros. El coste de crear las 10 áreas y 73 zonas de uso compartido entre vecinos con y sin animales (zonas donde por la noche se podrán llevar desatados) será de tres millones de euros.

Además de regular los espacios a los que pueden entrar los perros, la polémica ordenanza también fija las atenciones mínimas que tienen que recibir las mascotas. La normativa impide, por ejemplo, que los perros estén más de dos horas atados (una en el caso de los cachorros) y no pueden estar solos en los domicilios más de 12 horas. En el caso de los gatos, solo pueden estar tres días solos. Todos los animales domésticos se tienen que comprar o adoptar esterilizados o con el compromiso de esterilización por contrato. Tampoco está permitido que tengan como alojamiento habitual los patios, terrazas o balcones. Se debe visitar el veterinario al menos una vez al año.

La ordenanza fue aprobada con los votos a favor de CiU, PSC y UxB (ERC). ICV-EUiA se abstuvo y el PP votó en contra. La principal crítica de los populares llega porque consideran que el texto “no se ajusta a la realidad porque carga de obligaciones a los propietarios, algunas de ellas absurdas, mientras que el Ayuntamiento es incapaz de asumir sus obligaciones”, según Alberto Fernández Díaz, líder del PP en Barcelona.

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Notas.-

Enlaces [en azul cuando se trata de textos ajenos] y corchetes son aportados por EQM. También, por razones discutibles de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace.

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