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Vuelta y vuelta

Que quede claro: no pretendo debatir sobre la legalidad de las actuaciones de Mario Conde, cuestión que, respetando la presunción de inocencia, dejo en manos de la Justicia española y su sentencia firme cuando ésta llegue.

Pero sí me sigue preocupando enormemente no tener nada clara la razón que ha impulsado a la misma Justicia a detenerle por sorpresa para él y, al tiempo, con conocimiento de los medios dispuestos a la pena de telediario; a meterle dos noches en el calabozo de un cuartel de la Guardia civil antes de que conducirlo al Juzgado; a que la Fiscalía solicite prisión incondicional para él por ‘riesgo de fuga’ y de ‘destrucción de pruebas’; y a que el Juez haya acordado ayer su ingreso en prisión, aceptando la petición del fiscal.

Concretando ya un poco más, qué me dicen del escrache mediático nocturno, televisado en directo, conversando con la Guardia Civil, que les explica los pormenores de la próxima salida del sr. Conde de su casa… Y qué me dicen del análisis de los textos mediáticos cuando nos encontramos en una fase de pura policia judicial y, por tanto, sin que el ‘detenido’ haya sido siquiera interrogado todavía por el juez…: me quedo asombrado ante la voracidad depredadora de los medios, deglutiendo Conde a dos carrillos.

Carnicería hasta incluso llegar a la sangrienta payasada del editorial de El Mundo del pasado martes, un ejemplo más, cuando indica que:

‘En esta ocasión, además, el empresario ha utilizado a personas de su propia familia para cometer presuntos delitos.’

Y yo que creía que los adultos -con o sin familia- son directamente responsables de los delitos por ellos cometidos y que no vale eso de que ‘me lo ha encargado mi papá’… [tipo Messi].

Afortunadamente, alguna excepción he encontrado. En el mismo periódico me consuela un tanto Raúl del Pozo cuando atisba la auténtica mano que puede estar meciendo esa cuna que también explica toda esa suerte de calamidades previas a la sentencia y que unos alcanza y a otros -afortunadamente para ellos- no.

Se trataría, entiendo yo, de que el Sistema se defiende seleccionando a quienes considera especialmente y volcando todo su fuerza contra ellos. Sólo así se explica, ya digo, la unánime ferocidad con la que todos los poderes se han concentrado desde 1993 -hace, pues casi un cuarto de siglo- en destruir la figura de Mario Conde quizás porque a ninguno de ellos les parecía conveniente que tal personaje accediera a la política española con mando en plaza. Mera hipótesis, desde luego, pero muy barajada entre los librepensadores.

Porque resulta también altamente sospechoso que esto se produzca coincidiendo con los millones de paradisíacos documentos financieros filtrados desde PanamáMinistros incluídos– y cuando todavía estamos respirando por la herida colectiva producida por la crisis económica que estalló en 2008, con una Banca que ha dejado su inmoral impronta en lo que se ha venido en llamar la crisis financiera que todavía sufrimos y unas Cajas de Ahorro -plagadas de gentuza de todos los partidos y sindicatos- que han esquilmado, también con preferentes, la economía de millones de españoles y cuya ruina estamos rescatando entre todos, sin que prácticamente ninguno de los corresponsables políticos y financieros se encuentre encarcelado.

Por el contrario, a Conde sí se le ha aplicado la vía de urgencia para volverle a meter en la penitenciaría, riesgo que ya tuvo ocasión de comprobar que pendía sobre él cuando durante los pocos meses de 2012 en los que se presentó a las elecciones Autonómicas gallegas, oh coincidencia, la Justicia volvió a pedirle cuentas sobre el pasado.

La acusación de estos días sigue siendo de naturaleza fiscal pero dicen que se produce por las sospechas que provoca no ya el intento de sacar dinero de España sino más bien de tratar de traer parte del que tiene fuera, quizás proveniente del patrimonio de su familia y quizás con el fin de abonar sus deudas pendientes con Hacienda. Tranquilos, que ya nos lo explicarán.

Muchos vociferarán estos días -lo están haciendo- que con el encarcelamiento de Conde España está demostrando que la Justicia es igual para todos, pero eso todo el mundo sabe que es mentira. Ocurre a menudo cuando se confunde, intencionadamente o no, el deber ser con el ser. Bendita Constitución, toda ella esperanza.

Termino, pues, con un ejemplo clamoroso del trato escandalosamente desigual. El padre del actual nacionalismo independentista catalán y ex Presidente de la Generalidad de Cataluña, Sr. Pujol -y parte de su familia- se encuentran, desde hace meses, envueltos en un caso judicial donde se dan cincunstancias similares: irregularidades fiscales y patrimonio de origen familiar. Que si el dinero era de mi padre. Con el agravante de que en este caso el dinero sí se presume que escapaba hacia Andorra y ahora dicen que también a Panamá.

Pues bien:

1. En este caso la Justicia no ha actuado de oficio sino por denuncia de Manos Limpias.

2. Ni el Sr. Pujol ni ningún miembro de su familia investigada han sufrido ninguna de las maldades aplicadas a Conde: ni detenciones por sorpresa, ni linchamientos o pena de telediario, ni noches de calabozo, ni prisión preventiva incondicional.

3. Seguimos esperando que pasa con este asunto que si de algo no carece es de una alarma social de aquí te espero.

Este evidente ejemplo de tratamiento discriminatorio es sólo un ejemplo más, pero muy grave dada sus connotaciones sociopolíticas.

Que cada cual extraiga su opinión. Quizás Conde piense ahora que mejor le hubiera ido si, en su día, en vez de tratar de gobernar en Madrit se hubiese conformado con conseguir ser un líder nacionalista en Cataluña. Ese, exactamente, fue el itinerario que recorrió el Sr. Pujol cuando en 1976 abandonó la vicepresidencia ejecutiva de Banca Catalana, todo un caso en sí misma, para dedicarse a allanar el camino hacia su añorada independencia del condado.

EQM

Auto del caso M. Conde, 13 de abril de 2016, de Santiago Pedraz Gómez, Magistrado del Juzgado Central de Instrucción nº 1 de Madrid [pdf]

pd. Sigo sin explicarme quién es el obligado a cumplir y quién a hacer cumplir lo establecido por el Artículo 520 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal [LEC]:

“La detención […] deberá practicarse en la forma que menos perjudique al detenido o preso en su persona, reputación y patrimonio”

Lo digo porque elprecepto no incluye excepciones. y porque a la vista de lo que ocurre en este país está muy claro que también los incumplimientos de tal precepto son selectivos y salen gratis total.

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Notas.-

Enlaces [en azul cuando se trata de textos ajenos] y corchetes son aportados por EQM. También, por razones discutibles de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace.

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