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Abrázame ♪♪ ♫

El pasado viernes les traje el último ataque universitario puro academicismo populista del ya viejo mayo del 68– del telepredicador Pablemos contra el periodismo, a cuento de su ansia viva por implantar en cuanto pueda la prensa del Movimiento chavista en España y eliminar de la faz de este país a la prensa libre, es decir, privada.

Se produjo en la Universidad Complutense de Madrid y aunque tenía por objeto todos los medios de comunicación españoles, personalizó la teatral escenificación en la persona de un joven periodista, Álvaro Carvajal, que hace las veces de enviado especial de El Mundo a la caravana eternamente electoral de Podemos y al que puso a parir como escribano a las órdenes del capital, es decir, sus jefes del diario.

Lanzado el mensaje, inequívoco y persistente, que él mismo ya se ha encargado de confirmar, quiso disculpar las formas y, sobre todo, la personalización en alguien que pasaba por allí, y así lo hizo ayer domingo, aprovechando la fiesta de su partido en el parque Tierno Galván de Madrid, con un cinematográfico abrazo al chaval que, emocionado, no sólo aceptó las disculpas sino que le abrazó también e incluso insertó en su twitter la buena nueva.

Y es que vivimos en unos tiempos en los que la nadería, el buenismo, el enfermizo temor basado en la ignorancia más supina, se han llevado por delante no ya la palabra dada sino también la propia defensa de la dignidad individual, que es canjeada, habitualmente y sin pudor alguno, por un rotundo abrazo al estilo del más puro síndrome de Estocolmo.

Sobre todo si la difamación, el linchamiento, la injuria, proviene de esa izquierda ‘revolucionaria’ ostentadorá de la falsa primacía espiritual, moral, que le otorga la ya tradicional cobardía moral de los políticos conservadores, adoptada de un tiempo a esta parte también por los socialdemócratas.

– Oyes, perdona si el otro día te llamé joputa…
– No pasa nada, jolines, porque mi madre es una santa y tú representas la fuerza popular del cambio…
– Exactamente!

Yo sí creo que resulta imprescindible que la prensa abandone la sala cuando es insultada por el orador y más si, con el insulto, se insulta también a la propia democracia. Como es el caso. Se deja allí una cámara que grabe lo que falta… y rápido a contar el totalitarismo del coletas en el medio que representas.

Pero estoy con Arcadi Espada en que el abrazo de Carvajal -no el de Pablemos, que está en su papel- chirría.

Sobre todo porque Carvajal sabe sobradamente que el totalitario miente -fingiendo tanto la atrición como el propio dolor- y se limita a enmascarar su criterio por pura conveniencia y oportunismo electoral.

Carvajal debería haber previsto la desvergüenza que le esperaba de manos del coletas y, en consecuencia, debió solicitarle a la dirección de El Mundo que le sustituyera en su trabajo de seguimiento del totalitario.

Entrar en el juego de la falsa solicitud del pùblico perdón es un considerable error que no sólo le salpica a él.

EQM

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pd. Por otra parte, ver, por ejemplo, cómo Paquito Marhuenda -todo un ejemplo del periodismo a la carta- le da la diaria portada de La Razón al PP para que comience el linchamiento electoral contra Ciudadanos, dando satisfacción al siestorras del Mariano que quiere dejar claro desde el primer momento que su próximo programa de Gobierno se basa en sacar a España de la degeneración democrática a base de liquidar a Rivera… demuestra hasta qué punto el corrupto binomio PP/PSOE no sabe dónde pone el pie.

Porque ayer mismo la gente socialista de ZPedro en Brusleas se abstenía en la iniciativa de PP y Ciudadanos de tratar de impedir, sin éxito, que el sr Martin Schulz  prohibiera la entrada del criminal Otegi en el Parlamento Europeo, a donde se ha desplazado para sus cositas de paz.

Tales sucedidos, que se repiten a diario, explican perfectamente que en Austria haya ganado -votando también los de 16 años- el partido ultraconservador y que los partidarios de la vuelta a los Estados-Nación de la Unión Europea pongan de manifiesto -cada vez con más fuerza ciudadana- el bluf en que se ha convertido el proyecto común.

Porque como esto no lo pare alguien, aquí nos va a dar por donde yo me sé… hasta jartarse…

Algo de epistemología

Santiago González en El Mundo, 260416.

Algunos periodistas a los que respeto se han mostrado contrarios al plante de los colegas a Pablo Iglesias: Carlos Alsina y Arcadi Espada, por ejemplo.

Cada vez que a Pablo de Torso,-genial subrayado de mi amigo Luigi a su hipermasculininidad-, le asoma el bichito totalitario o faltón, hay junto a él un/a majadero/a que se ríe: La que se despepitaba cuando él llamaba “tooonto” y “subnormal”, al pobre Carmona en mayo de 2015. El chaval del jueves pasado en la Complutense, mientras galleaba contra la prensa en general y El Mundo y Alvaro Carvajal en particular.

Al día siguiente se excusó por partida doble, en Twitter, y en Pamplona: “Ayer me equivoqué, y cuando alguien se equivoca está bien reconocerlo y asumirlo”. Ha pedido disculpas y ha dicho que lo siente, pero es sólo atrición. Lo que siente no son sus palabras, sino las consecuencias negativas para él: el plante.

Un suponer, lo de Álvaro y El Mundo, diario en el que tiene al menos tantos columnistas simpatizantes como críticos. O tenía. Aquí empezó a llamársele simplemente Pablo, como a Fidel, como a Felipe. Hay quien ha confesado haberlo votado y hasta quien le considera intelectual. Me temo que algunos de sus fans van a recapacitar.

¿Por qué establece este pollo diferencia entre el espacio universitario y la rueda de prensa? En los dos ámbitos se comporta igual, con un narcisismo que le impide comprender resignadamente que no podemos gustarle a todo el mundo, sin necesidad de que todo el mundo tenga móviles espurios. El pasado 22 de enero resolvió una pregunta incómoda de la periodista de El Español, Ana Romero, aludiendo al abrigo de piel que llevaba puesto, como si todo el mundo tuviera que vestir Alcampo. Nadie protestó y él no le pidió disculpas.

Los periodistas que plantaron al macarrilla sietemachos no defendían una posición personal, tal vez sólo un principio de dignidad. Herri Batasuna, convocaba ruedas de prensa en el lugar donde vivo y ejerzo con el mismo objetivo que Podemos: no para informar, sino hacer valoraciones e impartir doctrina. Un día requisaron a los periodistas las grabadores para que no pudieran incriminarlos. “Y todos aceptamos la humillación”, me contaba una periodista de El País, indignada. Yo, Arcadi, prefiero este modelo.

El plante de los periodistas no fue una cuestión personal, ni siquiera de negocios. Tiene que ver con la reivindicación que Dutton Peabody, director, redactor y barrendero del Shinbone Star le hace a Stoddart cuando éste se lo encuentra malherido después de recibir una paliza: “Le he explicado a ese Liberty Valance lo que es la libertad de prensa”.

¿Por qué vamos afearle que no distinga entre Einstein y Newton y sólo le suene vagamente Kant a un tipo con tantas lagunas sobre las materias de su oficio? Hace dos años en La Tuerka: “La democracia es incompatible con el monopolio de la violencia por parte del Estado, que inventó el absolutismo europeo”. No sólo no es incompatible, es su condición, lo definió Max Weber en la Universidad de Munich en 1919, rematando a Hobbes y Locke. Y este tipo se lo empluma al absolutismo europeo. Doctor en Ciencias Políticas, hay que joderse.

Ramón Cotarelo, su profesor en la Complutense, ha dicho de él: “¿Va quedando claro que este hombre además de narcisista es tonto?” No sabría yo qué decirle: Sí a lo primero. Respecto a lo segundo tengo mis dudas. Depende de con quién se le compare. Él se mueve entre el joven Sánchez y mamá Bescansa. Pero en fin, Cotarelo lo conoce mejor y desde antiguo; él sabrá.

ADDENDA. Arcadi Espada ha hecho acuse de recibo de la mención que le hacía en mi columna. Leer arriba. Y ha colocado esto en su blog:

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Me explicaré: Al ver la foto esta mañana he pensado dos cosas: la primera que el encuentro fue buscado, y el abrazo provocado por Pablo Iglesias, extremos que he comprobado en conversación telefónica con Álvaro. El asunto no tiene mayor malicia: Forma parte de la cadena de pésames que PI ha desencadenado a partir de que los periodistas lo plantaran. Yo había escrito que dos veces. Alvaro me corrige: fueron tres: una en Twitter y dos en Pamplona, la primera en un ´canutazo´, la segunda durante el acto. Le atiza un abrazo soviético para pasar página, porque cree que sus palabras tuvieron un coste negativo de imagen para él. No se ha dirigido a Ana Romero para abrazarla. No había necesidad. Aquello no tuvo coste.

La cuestión, el meollo del cogollo es si Alvaro Carvajal, excelente periodista y gran persona, creo que ya lo he escrito, va a sufrir el síndrome de Estocolmo y va a dejar de ser el periodista objetivo que siempre ha sido. No hay tal y este abrazo no es ningún desenlace. El desenlace está aquí, en la información que hoy firma nuestro colega sobre Podemos. “Iglesias inicia su carrera hacia el sorpasso y abandona las ideas de Errejón”, dice el titular. Alvaro no es Dani Mateo, arrugándose ante Monedero. Desde ahí hasta la última línea sigue contando la crisis de poder entre el número uno y el número dos como siempre ha hecho.

Sobre el abrazo robado. Y soy más bien partidario de que corra el aire entre el poder y el periodismo, pero me parece un asunto menor. Yo creo, eso sí, que Álvaro debería obrar con tiento, no vaya a ser que Pablo de Torso tenga un día hiperfemenino y en vez de verle aspecto de epistemólogo, le vea un aire a Xavier Domenech y le dé un morreo. Pero que conste que ni se hurta el desenlace, ni yo (al igual que Alvaro Carvajal) me voy a quedar a vivir en esta anécdota. Protagonizará más este hombre, está en su naturaleza. Y las contaremos, claro.

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Notas.-

Enlaces [en azul cuando se trata de textos ajenos] y corchetes son aportados por EQM. También, por razones discutibles de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace.

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