.

simeone y ranieri.

Vericalidad y horizontalidad en el fútbol

Claudio Ranieri [Italia, 1951], entrenando al Leicester City, con un presupuesto equivalente, más o menos, al Villarreal de nuestra liga, ha hecho historia ganando el otro día la Premier League 2015/16.

Diego Simeone [Argentina, 1970], entrenando al Atlético de Madrid, con un presupuesto abrumadoramente inferior al Bayern Múnich, acaba de eliminar a este equipo en la semifinal de la Champions League y, consecuentemente, en tres años esta será la segunda vez que disputa la final.

Los dos grandes entrenadores tienen algo en común: no les gusta, en absoluto, el tiqui-taca y son grandes motivadores de plantillas más bien modestas.

A mí, como a tanta gente, como a los aficionados alemanes del Bayern, también me aburre soberanamente el futbol del tiqui-taca que pone en práctica Pep Guadiola, del que se alimenta también el Barça o que ‘exhiben’ hasta el sarcasmo malos futbolistas como, por ejemplo, Isco, que, al igual que ocurría con Illarramendi, no sé qué hace en el R. Madrid.

Porque una cosa es la soporífera posesión de balón -incluso ganando- y otra muy distinta es el fútbol vertical, rápido, sorprendente, hipnótico, del contragolpe, incluso perdiendo.

Estamos viviendo una época en la que se ha puesto de moda tratar de ganar los partidos jugando como si el fútbol fuera balonmano y con el espectador bostezando mientras su equipo marea la perdiz.

Y, ahora, los matices. El juego de los equipos de Ranieri no es el mismo que el de Simenone.

El italiano defiende de maravilla y está pendiente de sacar el balón con largos desplazamientos hacia sus puntas. Recuerdo las maravillas estéticas que protagonizaba el Piojo López en el Valencia, en cuanto, temporada 1997/98, echaron a Jorge Valdano y ficharon a Ranieri.

Piojo consiguió marcar, esa temporada y con la ayuda del gran pasador Gaizka Mendieta, 21 goles en Liga, sólo cuatro tantos menos que el madridista Raúl González que obtuvo el Trofeo Pichichi. Y el equipo, que no conseguía ningún título desde hacía 19 años, logró la Intertoto de la UEFA, la Copa del Rey, así como, por primera vez en su historia, la clasificación para disputar la Liga de Campeones.

El argentino Simeone, por el contrario, es un gran constructor defensivo pero trata de contragolpear saliendo con el balón jugado. Eso le crea grandes problemas ante equipos punteros, sobre todo si éstos practican el tiqui-taca, y esa es la razón por la que en el partido de ayer contra el Bayern, tras una horrible primera parte, no tuvo más remedio, en el segundo tiempo, que tratar de jugar a lo Ranieri para evitar una goleada y conseguir al menos un tanto.

Y así lo logró, con una fantástico pase del niño Torres al francés Griezmann, un nuevo grande.

De modo que, quede claro, soy firme partidario del vistoso juego al contraataque y, en ese marco, creo que las salidas a balón jugado en el fútbol español sólo se las pueden permitir actualmente equipos como el Real Madrid -recuerden los enfrentamientos con el Barça comandados por Mourihno y, mas recientemente, por Zidane– o como, en estos momentos, el Villareal, ese gran equipo a las ordenes de Marcelino García Toral

En todo caso, y a pesar de sus diferencias, mi rotunda y emocionada enhorabuena para Simeone, Ranieri y Marcelino.

Y mis protocolarias condolencias para el independentista Guardiola. quien únicamente logra alcanzar la soberanía del tiqui-taca, esto es, nuestro soberano aburrimiento, como está harto de recordarle su Presidente de honor, Franz Beckenbauer.

EQM

••

•••

 

Notas.-

Enlaces [en azul cuando se trata de textos ajenos] y corchetes son aportados por EQM. También, por razones discutibles de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace.

Anuncios