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Romance de valentía

En un Estado tocado y hundido como en el juego de barcos, es lógico que a la destrucción del principio de presunción de inocencia vaya unida la ruina del principio de legalidad.

En tal línea de inmoralidad se encuentra la reciente declaración del independentista Autor Esteban, portavoz del PNV, que acaba de decir que es un ‘error’ impedir que el delincuente Otegi se presente a las elecciones, por muy ilegal que sea su candidatura. Porque eso daría más votos a los abertzales -argumenta.

Lo del bailarín Iceta sonseando en la procesión independentista del otro día, es más de lo mismo. Encaja perfectamente con las recientes declaraciones del limitado ZPedro, insistiendo en que los socialistas reformarán la Constitución para aceptar la ‘singularidad’ de los golpistas catalanes.

Cada vez quedan más claras las nueces que los golpistas civiles han logrado con toda esta movida: la inmersión lingüística ha pasado ya a formar parte del irreversible y consolidado patrimonio del soberanismo. Ya ni se cuestiona, gracias también a la impagable labor anticonstitucional de los terceristas.Lo mismo ocurre con el equivalente vasco-navarro: conciertos económicos para toda la vida y a mucha honra.

El Mariano traga con echar al carajo al Ministro Soria por faltar a la ética política, teniendo asuntos panameños perfectamente legales y antes de dedicarse a la política.

Consecuentemente, acepta que los representantes del Estado de Derecho en Cataluña se manifiesten de contínuo contra el Tribunal Constitucional de ese mismo Estado de Derecho y contra el propio Estado, sin siquiera demandar su inmediata dimisión.

El lenguaje vulgar denomina tal ‘asimetría’ como del gusto del tomante.

EQM

No es cómodo, no

Arcadi Espada en El Mundo, 310516.

Miquel Iceta, el primer secretario de los socialistas catalanes, acude el domingo a una manifestación independentista contra la ley y desde allí hace saber a sus escribas -la prensa socialdemócrata blanqueará luego a cuatro columnas su sediciosa presencia- que no está cómodo. No se entiende bien su incomodidad. Aunque sólo sea por la costumbre. Iceta pertenece al mismo partido e incluso a la misma facción capitana que don José Montilla, el presidente de la Generalidad que desde el poder ejecutivo impulsó el desacato con aquella sentencia célebre: “No hay tribunal que pueda juzgar ni nuestros sentimientos ni nuestra voluntad. Somos una nación”. E, incluso como catalán a palo seco, Iceta tiene una intensa familiaridad con el desacato desde el día en que el honorable Jordi Pujol reaccionó a la interpelación jurídica con el chantaje de la política.

La presencia en la manifestación de miembros del gobierno de la Generalidad, como el vicepresidente Oriol Junqueras y la consejera de Presidencia, Neus Munté, y de miembros del legislativo español, como Gabriel Rufián, aún debe suscitar menos misterio. Se manifiestan contra la ley porque consideran que es una ley extranjera y contra el tribunal que la aplica porque les parece un tribunal extranjero. En realidad la manifestación es la más intrascendente de sus fechorías. Desde hace tiempo, y en la medida en que puedan hacerlo sin correr riesgos personales, ignoran las decisiones judiciales que les contrarían.

En Los orígenes del poder políticoFrancis Fukuyama define con admirable precisión el alcance del principio de legalidad: “Significa que en una sociedad existe el consenso social de que sus leyes son justas y preexistentes, y que deberían regir el comportamiento de todo aquel que se encuentra al mando del gobierno en un momento dado. El gobernante no es soberano; la ley es soberana, y el gobernante adquiere legitimidad únicamente en la medida en que obtiene sus poderes justos de la ley”. Este consenso, esta preexistencia y esta justicia que caracterizan el principio de legalidad están amenazados en España y la circunstancia rebaja drásticamente la calidad de la democracia local. Hay gobernantes, o aspirantes al gobierno, que oponen a la legalidad democrática una premoderna equidad de reyezuelos: como la ley les desobedece, en justa correspondencia desobedecen la ley.

El PSOE promete un pacto político con Cataluña para reconocer su singularidad

El Mundo 310616.

El PSOE se comprometió este lunes a “acordar un pacto político con Cataluña” si llega al Gobierno de España, y a buscarlo en conversación con todas las fuerzas políticas catalanas, incluidas las independentistas, como apuntan fuentes de la dirección socialista. Eso sí, desde Ferraz puntualizan que siempre se haría “en el marco de la reforma constitucional” que quiere promover el PSOE y que después debería ser ratificada por todos los españoles en referéndum.

Este acuerdo bilateral “con Cataluña” debería reconocer “su singularidad” y “mejorar su autogobierno”, según el documento presentado ayer con el título Compromisos para un ‘sí’ al Gobierno del cambio.

Los socialistas se comprometen también a conseguir ese pacto “respetando las implicaciones del principio de igualdad” de todos los españoles, vivan donde vivan. Fuentes de la dirección socialista explicaron que este pacto llevaría a la práctica la Declaración de Granada que aprobó el PSOE y que manifestaba la necesidad de reconocer la singularidad de algunas comunidades autónomas, pero dentro del principio de igualdad.

Desde la dirección del PSOE apuntan que la reforma de la Constitución debe “clarificar” el reparto de competencias entre el Estado y las comunidades autónomas. Y en el caso catalán, los socialistas apuntan que debería blindar algunas competencias, como las que tienen que ver con la educación, la lengua y la cultura catalanas, que deben ser “competencias exclusivas de Cataluña”. Así lo explicó a este diario la número uno del PSC por Barcelona y coordinadora del programa electoral del PSOE, Meritxell Batet.

El primer secretario del Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC), Miquel Iceta, se apresuró ayer a aplaudir esta propuesta y a reconocer “la valentía” de Pedro Sánchez por defender un pacto “bilateral” para resolver el encaje catalán. Iceta también interpretó que Sánchez trata así de reconocer en la Constitución “los derechos históricos” de Cataluña.

Sobre la posible reacción de algunos barones socialistas, Iceta reconoció que “hay palabras que dan mucho miedo”. Pero recordó que en la Declaración de Granada que impulsaron los socialistas en 2013 ya hay un llamamiento a reconocer en la Constitución los “derechos históricos” de Cataluña, recogidos en el artículo 5 del Estatut, informa Efe. En las relaciones entre las instituciones españolas y catalanas, remarcó, “siempre ha habido elementos de bilateralidad”.

Los portavoces de ERC no acogieron en cambio favorablemente esta propuesta. El diputado en el Congreso Joan Tardà la rechazó con un comentario irónico: “Me río de Janeiro”. Tardà afirmó en rueda de prensa que la propuesta de los socialistas no tiene credibilidad y recordó que en su reunión con Sánchez tras las elecciones generales del 20-D les ofreció dos cosas: la reforma constitucional y, después, la aprobación de un nuevo Estatut. Los republicanos lo rechazan porque sólo aspiran a la independencia.

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Notas.-

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