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Ciudadanos, como frontera constitucional

No todo van a ser flores. En el debate de lunes, Albert Rivera se perjudicó fundamentalmente al descompérsele el rostro en los rifirrafes, porque se le nota demasiado y empalidece, no se siente cómodo ante la agresividad irracional. Debe practicar ejercicios de distanciamiento, existentes al efecto, porque va a tener que sufrir tales embates si él quiere colorear fundamentadamente la degeneración patrocinada por terceros.

También debe aprovechar toda ocasión que le presente para explicarse, más si si se trata de un asunto que él conoce especialmente. Sobre Cataluña se mordió la lengua -y no es la primera vez, fuera de la región- probablemente por estar mal asesorado y entender que eso le distancia de la política española. Cuando, en mi opinión, lo que el televidente espera es que, como él sabe del asunto más que nadie de los presentes, cuente y no acabe. Por algo es el lider del único partido político español que ha dedicado los últimos 10 años de su vida a enfrentarse, de verdad, al nacionalismo independentista, hasta conseguir ser el segundo grupo parlamentario en el Parlamento catalán.

También desaprovechó en el debate haber recordado el concepto de patria, que PP/PSOE tienen arrinconado, incluso por vergüenza [sic]. Sí, ya sé que el coletas lo utiliza últimamente en su habitual demagogia electoral, pero no se atrevió a hacerlo en el debate, seguramente porque no sabría explicar de qué patria habla. Y Rivera debió aprovechar tal banalización del concepto por el totalitario cuando le recriminó su reparto de derechos a la autodeterminación en su regional campaña.

Con todo ellos, el lider de Ciudadanos estuvo infinitamente mejor que en el anterior debate y manifestó una emoción política que Mariano jamás ha sentido, que el ZPedro jamás podrá sentir y que el Pablemos teatraliza según el menú del día.

En mi opinión, Rivera fue, con creces, el que más difícil lo tenía y el que mejor rentabilidad le sacó al debate, sumando votos de peperos que no volverán a votar al tecnócrata y de socialistas estupefactos ante la patética inconsistencia del ZPedro.

Y lo que es más importarte: si no comete los errores de UPyD, este país tiene partido de centro liberal para mucho tiempo, a Dios gracias.

Y yo espero que en la cotidiana pugna parlamentaria su presencia política se consolide y acabe formando parte de esa gran familia española que quiere defenderse de un Sistema bipartidista que se ha burocratizado hasta el punto de olvidar la defensa de los intereses generales, del sentido común, de unos principios colectivos de convivencia. Sin que para tal labor sean menester más escaños que los necesarios para dejarse oir y que el Gobierno de turno no tenga más remedio que respetar, en la práctica, lo escuchado.

Por eso es tan importante la presencia política de este nuevo impulso de vertebración social que tiene como objetivo el control del tradicional bipartidismo instalado en el consenso de la mera alternancia y le impida, de raíz, su continuidad en el establecimiento del analfabetismo y del relativismo como instrumentos básicos para la liquidación de un modelo sensato de colectividad y, por el contrario, le obligue a cumplir, siquiera, los compromisos adquiridos en sus programas electorales.

El ultimo texto de Régis Debray, sobre el elogio de las fronteras, el escritor subraya la legítima importancia de los lindes que las sociedades -sobre todo las débiles- tienen para protegerse del invasor.

Pues bien, en una sociedad como la nuestra, cuyo modelo ha sido agrietado -esta vez también internamente- por su cuatro costados, es menester impedir su desmembramiento con la aparición de nuevas organizaciones que -como C’s– actúen de auténtica frontera constitucional, invirtiendo la tendencia y regenerando el proyecto de convivencia social.

Y, Podemos, desde luego, muchos ya sabemos que no está, precisamente, por y para esa labor.

EQM

pd.- ¿Coincidencia que todo lo que está ocurriendo coincida con el liderazgo fallido tanto del PP como del PSOE?. No tiene nada de casual y obedece a un proceso de descomposición burrocrática del Sistema que se ha acelerado con la desaparición, en ambos partidos, de hombres de Estado con un proyecto político ilusionante para la ciudadanía.

Eso lo vieron los mochileros tanto en Madrit como en Cataluña y País Vasco, donde los podemitas pueden acabar robándole la merienda también a los nacionalistas -otro tipo de burrócratas- con la ayuda de sus colegas más radicales.

Rivera, del que hay que ocuparse

Arcadi Espada en El Mundo, 140616.

1. Rivera resultó ayer convincente cuando señaló el origen de la financiación del partido Podemos. Menos, cuando con datos no probados, acusó de corrupción al presidente del Gobierno.

2. Rivera no atacó a Pedro Sánchez y evitó así que Sánchez le atacara a él. La única ventaja es que evitó así que Sánchez le llamara, sumándose a Iglesias, escudero del Pp. Pero no aprovechó esta circunstancia para hacerle ver a Iglesias la incongruencia de llamar escudero del Pp al que pacta con el primer enemigo del Pp.

3. Rivera debe de creer que el pacto de la anterior legislatura sigue teniendo vigencia. Es posible. Pero tanta vigencia como inutilidad. No se vislumbra un horizonte en que PSOE y C’s puedan gobernar en España. Esta paz bilateral perjudica especialmente a Rivera, que no pudo reprochar a Sánchez las responsabilidades socialistas en la deriva catalana.

4. Rivera, en un momento del debate, se dirigió a los catalanes “como catalán que soy”. No es el modo adecuado. Rivera, igual que el resto de los aspirantes, actúa en la política como español. Y es como español que debe dirigirse a los electores, catalanes o no. Con su actitud reafirma el equívoco de que lo que sucede en Cataluña es un problema catalán.

5. Rivera habló muy poco de lo que sucede en Cataluña. Perdió la oportunidad de arrinconar a Iglesias, como lo había arrinconado con Venezuela, mencionándole el derecho a la autodeterminación. Perdió la oportunidad de marcar una distancia con Sánchez que le podria procurar votos, a costa sobre todo del Psc. Y perdió la oportunidad de reprocharle a Rajoy su principal debilidad como gobernante.

6. Rivera tal vez crea que la insistencia en Cataluña le es políticamente perjudicial. El famoso cansancio de Cataluña del que a veces se quejan en Madrid y otras provincias. Graso error. Hablando de lo que sucede en Cataluña, Rivera habla de España, de los españoles y del principal problema político de los españoles.

7. Rivera. Hay que ocuparse de él porque fue el mejor del debate y a punto estuvo de ganarlo.

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Notas.-

Enlaces [en azul cuando se trata de textos ajenos] y corchetes son aportados por EQM. También, por razones discutibles de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace.

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