El Reino Unido, dividido, escapa de una UE desnortada

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resultados ru 1.

Resultados pormenorizados, vía BBC

240616: Debate en El País sobre el Brexit [José Manuel García-Margallo (PP), Josep Borrell (PSOE), Pablo Bustinduy (Unidos Podemos) y Fernando Maura (Ciudadanos).

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Viñeta de Gallego y Rey en El Mundo, 240616.

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Viñeta de Ricardo [R.Martínez Ortega, Chile, 1956] en El Mundo, 240616.

No todo es patrioterismo en el ‘Brexit’

Cristina Losada en LD, 230616.

Una cosa es la campaña y otra, las ideas. Si el Brexit gana el referéndum, será el UKIP quien se lleve los laureles, aunque fueran otros muchos, y no en menor medida la prensa, los que ayudaron a inclinar la balanza contra la permanencia del Reino Unido en la Unión. Y no durante los últimos meses, sino a lo largo de los últimos veinte años. Pero a la vista de la campaña, parecerá que son las pulsiones, como el miedo a la inmigración, la xenofobia, el nacionalismo o la nostalgia por unos imaginarios buenos tiempos asociados a un país cerrado y homogéneo, las que han dado aliento a la idea de romper con la UE.

Es cierto que esos sentimientos calaron en parte del electorado, y que los brexiteers agitaron, sobre todo, el espantajo de la inmigración, a pesar de que la mayoría de los inmigrantes que viene recibiendo Gran Bretaña desde 1975 son de países que no pertenecen a la UE. Pero en una campaña encendida y bronca la realidad, los datos tienen las de perder. Los partidarios del Brexit han recurrido, sí, a atizar las bajas pasiones, pero sus autores intelectuales, los que rescataron una idea que hace un par de décadas había quedado confinada en la marginalidad, tenían en mente razones muy distintas para sostener y promover la causa de la ruptura.

La historia de cómo se gestó entre los tories un euroescepticismo de rasgos diferentes al tradicional la contaba el periodista Matthew D’Ancona días atrás aquí, en The Guardian. Sucedió en la era de Blair, y como reacción a la eurofilia incondicional del primer ministro, aunque lo interesante del caso es que el grupo de jóvenes conservadores que dieron nuevo sustento intelectual al rechazo a la UE no lo hicieron en nombre de la tradición, de viejos valores nacionales que convenía preservar. Al revés. Pensaban que la UE no era suficientemente moderna.

Aquellos pioneros percibieron que, en una época de continuas transformaciones tecnológicas, los votantes querrían descentralización, transparencia y rendición de cuentas, mientras que el mamut europeo, lejos de avanzar en esa dirección, marchaba en sentido contrario. La suya era una visión semejante a la que hoy mantiene la izquierda euroescéptica, donde reprochan a la UE un déficit de democracia. La resistencia a la Unión no es sólo cosa de la derecha, y menos en Gran Bretaña. En las décadas de 1970 y 1980 el laborismo estuvo muy dividido sobre la cuestión, y llegó a llevar en su programa la salida de la Comunidad Económica Europea. El entusiasmo europeísta de Blair es la excepción, y la tibieza de Corbyn, la regla.

El siguiente paso hacia el Brexit lo dieron los tories durante la coalición de Cameron y Clegg, cuya eurofilia, como antes la de Blair, sirvió de catalizador. Entre la nueva generación de conservadores prendieron dos ideas: la UE asfixiaba con sus regulaciones el espíritu empresarial británico y era irreformable. Veían la Unión como una estructura obsoleta que ponía freno a la creatividad, y la conclusión, naturalmente, era que había que salir. La fortaleza económica británica lo hacía posible.

Las raíces intelectuales del Brexit guardan poca relación con el argumentario emocional, patriotero y cuasi xenófobo de la campaña, y tienen mucha más profundidad. De hecho, son la expresión de uno de los dos modelos que han coexistido en la Unión Europea: mercado y sólo mercado, o mercado y proyecto político integrador como garante de cooperación y paz. La idea anglosajona del libre mercado frente a la idea continental de la economía social de mercado: liberalización, desregulación y flexibilidad versus más intervención estatal y Estado del Bienestar. Estos dos modelos que han convivido con cesiones mutuas en el seno de la Unión puede que resulten incompatibles. El Brexit significará que, en efecto, lo son.

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Notas.-

Enlaces [en azul cuando se trata de textos ajenos] y corchetes son aportados por EQM. También, por razones discutibles de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace.

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5 pensamientos sobre “El Reino Unido, dividido, escapa de una UE desnortada”

  1. Blas dijo:

    La ineptitud de la Sociología

    […] No olvidaré nunca la sorpresa teñida de vergüenza y de escándalo que sentí cuando, hace muchos años, consciente de mi ignorancia sobre este tema, acudí lleno de ilusión, desplegadas todas las velas de la esperanza, a los libros de sociología, y me encontré con una cosa increíble, a saber: que los libros de sociología no nos dicen nada claro sobre qué es lo social, sobre qué es la sociedad. Más aún: no sólo no logran darnos una noción precisa de qué es lo social, de qué es la sociedad, sino que, al leer esos libros, descubrimos que sus autores -los señores sociólogos- ni siquiera han intentado un poco en serio ponerse ellos mismos en claro sobre los fenómenos elementales en que el hecho social consiste. Inclusive, en trabajos que por su título parecen enunciar que van a ocuparse a fondo del asunto, vemos luego que lo eluden -diríamos- concienzudamente. Pasan sobre estos fenómenos -repito, preliminares e inexcusables- como sobre ascuas, y, salvo alguna excepción, aun ella sumamente parcial – como Durkheim-, les vemos lanzarse con envidiable audacia a opinar sobre los temas más terriblemente concretos de la humana convivencia.

    Yo no puedo, claro está, demostrar ahora esto, porque intento tal consumiría mucho tiempo del escaso que tenemos a nuestra disposición. Básteme hacer esta simple observación estadística que me parece ser un colmo.

    Primero: Las obras en las cuales Augusto Comte inicia la ciencia sociológica suman por valor de más de cinco mil páginas con letra bien apretada. Pues bien: entre todas ellas no encontraremos líneas bastantes para llenar una página que se ocupen de decirnos lo que Augusto Comte entiende por sociedad.

    Segundo: El libro en que esta ciencia o pseudociencia celebra su primer triunfo sobre el horizonte intelectual -los Principios de sociología, de Spencer, publicados entre 1876 y 1896- no contará menos de 2.500 páginas. No creo que llegan a cincuenta las líneas dedicadas a preguntarse el autor qué cosa sean esas extrañas realidades, las sociedades, de que la obesa publicación se ocupa.

    En fin, hace pocos años ha aparecido el libro de Bergson -por lo demás encantador- titulado Las dos fuentes de la moral y la religión. Bajo este título hidráulico, que por sí mismo es ya un paisaje, se esconde un tratado de sociología de 350 páginas, donde no hay una sola línea en que el autor nos diga formalmente qué son esas sociedades sobre las cuales especula. Salimos de su lectura, eso sí, como de una selva, cubiertos de hormigas y envueltos en el vuelo estremecido de las abejas, porque el autor todo lo que hace para esclarecernos sobre la extraña realidad de las sociedades humanas es referirnos al hormiguero ya la colmena, a las presuntas sociedades animales, de las cuales -por supuesto- sabemos menos que de la nuestra.

    He aquí cómo la ineptitud de la sociología, llenando las cabezas de ideas confusas, ha llegado a convertirse en una de las plagas de nuestro tiempo. La sociología, en efecto, no está a la altura de los tiempos; y por eso los tiempos, mal sostenidos en su altitud, caen y se precipitan […]

    Ortega y Gasset: “El hombre y la gente” (1957). (Obras póstumas).

    Blas

  2. Los Británicos marcan el camino de la salida a la noche oscura de la Europa de los Mercaderes. Por una Europa de las naciones y no de la Sovietización de los Estados.

    ABSTENCIÓN ACTIVA por un proceso constituyente hacia una democracia del pueblo, que es el que curra. Acracia aún en democracia.

  3. Anónimo dijo:

    toda la razón ‘el blues’

  4. Blas dijo:

    El jefe de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, ha dado la respuesta política de las instituciones al desafío británico. Juncker ha reclamado que se actúe con celeridad para reducir la era de incertidumbre que abre el Brexit. Y ha abierto la puerta de salida a Reino Unido: pide empezar a negociar “cuanto antes” un acuerdo que refleje el interés de ambas partes para que Reino Unido se convierta “en tercer país”.

    Villar, toma nota y que tu querida la UEFA dé la respuesta futbolística al Brexit: ipso facto Inglaterra, Gales e Irlanda del Norte se van de la Eurocopa 2016.

    Blas

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