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Cuatro años tarde

Hace ahora dos años -el 14 de junio de 2014- y con motivo del ridículo en Brasil, escribí un artículo, Adiós al tiqui-taca, del que entresaco su mayor parte, tan vigente como hoy.

Se veía venir

La verdad es que no sé por donde empezar, pero ya era hora. Se veía venir. Llevamos 4 insoportables años con decenas de fanáticos periodistas de medio pelo gritando las excelencias no sólo del equipo sino, fundamentalmente, de la grandiosidad mundial de cada uno de sus jugadores. Terrible.

Cuatro largos años en los que la selección española -de estúpido nombre ‘la roja’, cuando todo el mundo sabe que así de denomina de antiguo la selección chilena– se ha enfrentado a equipos tipo Guinea Ecuatorial, de triunfo en triunfo, regocijándose de un galardón ganado merecidamente pero en un torneo de muy bajo nivel y donde la propia España perdió contra los aficionados suizos.

A fin de cuentas, en un país invadido de burbujas, era de esperar que también se instalara la futbolística. ¡Menuda comedura de coco! Confundiendo incansablemente el buen hacer de un equipo con la calidad individual de sus jugadores… ¡Teníamos los mejores jugadores del mundo, puesto por puesto!

Empezemos por el principio. El verdadero triunfador de este proceso fue el gran Luis Aragonés. quien después de haber hecho la limpia de Raúl y compañía, cohesionó al equipo y le hizo jugar de la única manera que podían hacerlo, divinamente, aquella generación de jugadores sin físico pero técnicamente espectaculares: al tiqui-taca. Resultado: la Eurocopa 2008.

Fue la suya una variante del fútbol holandés que había importado el Barça primero de la mano de Johan Cruyff [1988-1996] y después vía Frank Rijkaard [2003-2008] y Josep Guardiola [2008-2012]. Y Luis lo hizo, también por la cantidad y la importancia de los jugadores culés que llamaba a la selección.

Vicente del Bosque, un buen jugador pero mediocre entrenador, se limitó a hacer lo que acostumbra: acomodarse al gusto del equipo que entrena y, en consecuencia, seguir la corriente heredada de Luis, que era quien debió haber llevado al equipo al Mundial 2010.

Como ya he comentado, con ese plan y un poco de suerte ganó aquel Mundial y la Eurocopa 2012. Y, a partir de ahí, la decadencia. El tiqui-taca, ya tedioso de por sí, jugado sin la pericia de antaño, se ha convertido en un sistema que ha hundido a quienes lo practican en exceso: España, el Barça y,ultimamente, el Bayern de Múnich. Eso de jugar hacia atrás acaba resultamdo insoportable para todo aquel que sepa que no estamos hablando de balonmano.

Y los jugadores: una plantilla de viejas glorias, quemadas también por las toneladas de vaselina con la que ha sido incansablemente untada por una prensa deportiva amarilla marrón, únicamente interesada en sacar petróleo de esta rica gente.

La realidad no tiene vuelta de hoja. Aunque pasen de fase en este Mundial el ridículo más espantoso ya ha sido un hecho. Sin fuerza, sin hambre. sin trabajo, sin motivación, sin ilusión, sin edad, sin llegada, sin gol, sin capacidad de reacción, y con una alineación de prejubilados con meros apuntes de aquella calidad de tiempos mejores. Y con un marqués saturado de homenajes pero incapaz de leer el partido. Por no hablar del ‘patriotismo profesional‘.

Del Bosque debió dimitir en cuanto ganó la Eurocopa. Ha ido a brasil con su vieja y cochambrosa guardia. A quien tanto le debe. Así, si pierde, como parece, él se limitó a traer a los mundialistas… Ayer mismo declaró que el “no tendría fuerza moral para dejarlos fuera“. Más claro, agua.

[…].

En fin, dado que estamos regenerando el país para superar sus múltiples crisis, sugeriría al eterno Presidente de la RFEF, A.J.M. Villar, que, pase lo que pase en este Mundial, jubile al marqués y mande a gran parte de la plantilla a jugar en las competiciones solteros contra casados.”

Donde dice Mundial, pongan Eurocopa.

Pues eso, que ya está tardando. Con cuatro años de retraso. Pero esperen sentados: el Marqués, por el momento, no piensa dimitir sino que ha puesto el cargo ha disposición -que no es lo mismo- del Presidente de la Federación, Angel M. Villar, el cual, mucho me temo, condicionará cualquier decisión a cómo aborde su doble opción de futuro próximo, es decir, la Presidencia de la UEFA o la Española y , obviamente. cómo le vaya en la elegida.

Observarán que uno y otro están, pues, en lo suyo.

EQM

pd.- El 86% de los lectores El País que han participado en la encuesta sobre si debe irse o no Del Bosque, han votado que se vaya. Dato importante si se tiene en cuenta que el grupo PRISA, a través, principalmente, de José R. de la Morena en la SER, ha sido un firme defensor de su vitalicia y ruinosa continuidad.

Rodrigo Serna em 270515Ilustración de Rodrigo Serna [España, 1989] en El Mundo, 270515.

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Gracias, Vicente. Y adiós muy buenas

Juan Manuel Rodríguez en El Penúltimo raulista vivo [LD], 280616.

La eliminación de ayer nos causó a muchos una inquietante desazón más que nada porque durante demasiados tramos del partido tuvimos la extraña sensación de que Italia no era tan superior a España sino que Antonio Conte era mucho mejor entrenador que Vicente del Bosque y que nuestro seleccionador no tenía ni la más remota idea de a qué narices jugaban Pellé, Éder, Parolo, De Sciglio o Giaccherini. Buffon, a quien supongo que sí conocía nuestro cuerpo técnico, las sacó todas, mientras que De Rossi, que campó a sus anchas partiendo y repartiendo, se convirtió en el amo del calabozo hasta que, probablemente  en su único error de bulto debido a un ataque agudo de “entrenadoritis”, Conte decidió sacarlo del campo. Italia, de hecho, pudo haber finiquitado perfectamente el partido en la primera parte de no haber sido por la soberbia actuación de De Gea.

Aunque los síntomas no fueron ni mucho menos tan exagerados como en el Mundial de hace dos años, Del Bosque volvió a enviarnos sin embargo insistentes señales de humo sobre ese modo tan peculiar suyo de dirigir un equipo de fútbol. La lista de veintitrés convocados no era tan bienqueda… pero lo era. Su modo de tratar a unos y otros jugadores no era tan exageradamente partidista e injusta… pero lo era. El estilo de afrontar los problemas no era tan dontancredista… pero lo era. En suma, Del Bosque seguía siendo él mismo, inmovilista en el banquillo, despejando las crisis, metiendo la cabeza bajo el ala. El culpable, claro, no era en realidad Vicente puesto que lo verdaderamente sorprendente habría sido que Del Bosque se hubiera acostado Del Bosque y se hubiera levantado Caparrós o Jémez, sino de quien le puso, o sea del inefable Villar. Pero Villar también es él mismo y tampoco existen demasiadas posibilidades de que cambie… salvo a peor, del mismo modo que tampoco lo hará su cohorte de palmeros.

El diagnóstico del problema sigue sin ser el correcto y, por mucho que algunos insistan en ello, el desastre no aconteció hace siete días, después de la derrota con Croacia que nos complicó tanto la vida en octavos, ni tampoco ayer, sino hace más de dos años, exactamente el 23 de junio de 2014; aquel día España se despidió del Mundial por la puerta de atrás derrotando por 3-0 a Australia y, en vez de anunciar su inmediata dimisión, Del Bosque jugó al despiste y, con la complicidad de su jefe y la mirada distraída de algunos periodistas, alargó cuanto pudo el chicle por puro y duro interés personal. Ayer, casi al mismo tiempo que el seleccionador inglés, Roy Hodgson, anunciaba su dimisión tras el ridículo ante Islandia, Vicente volvía a repetir la misma jugada, la del “ya veremos”. Lejos de decir que se iba, Del Bosque, al igual que hace dos años, habló del lejano mes de septiembre, de la más lejana aún clasificación para el Mundial de Rusia, de que “sólo puede ganar uno”… Más de lo mismo. Más humo.

Hoy, como antaño, vuelvo a escuchar cómo algunos esgrimen la bonhomía de Vicente del Bosque González, de la cual no puedo dudar porque no conozco al seleccionador hasta esos extremos, como sólido argumento para su continuidad en el cargo. Yo creo que es muy posible que Del Bosque sea una buena persona que, aún siéndolo, tras el fracaso del Mundial de Brasil tuvo un arranque de vanidad que le nubló el sentido común y le llevó a anclarse al banquillo como Ahab a los lomos de Moby Dick; él quería acabar “en alto”, lo necesitaba, y utilizó para ello al equipo de todos los españoles. Ahora, como dijo en su día Manuel Fraga refiriéndose a José María Aznar, ya no hay tutelas ni tutías, ni tampoco existen excusas. Estamos hablando de fútbol y no de santidad; que le eleven a los altares si quieren, que le homenajee la Casa Real si así lo considera necesario, pero que se vaya ya y deje paso a un nuevo seleccionador con nuevas ideas y nuevos métodos de trabajo. Gracias, Vicente, muchas gracias. Y adiós muy buenas.

Del Bosque, en la zona técnica del Stade de France. (Foto: Reuters)

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El triste fin del Marqués Del Bosque

Julián Ruíz, en El Cortador de césped [EM], 270616.

Siempre que se pierde frente a un rival inferior técnica e individualmente se te queda la más estúpida cara de tonto que se pueda imaginar. La selección italiana no tiene mejores jugadores. Al contrario, algunos de ellos ni siquiera representan las viejas esencia de la auténtica ‘squadra azzurra’. Pero, ¿qué ha pasado para que el actual campeón de la Eurocopa no pase ni el límite de los 16 mejores equipo del continente?

Simplemente, un mediocre y triste seleccionador llamado el ‘Marqués de Salamanca’, más conocido por el indolente Vicente del Bosque ha terminado sus días como técnico con un esperpento rayano en el ridículo. El repaso táctico, de ejercicio de poder, de infraestructuras de posiciones en el terreno de juego de Antonio Conte ha sido despiadado con el Marqués. Lo ha dejado en uno de sus mayores ridículos como técnico en toda su carrera. Hasta el punto que vimos a una selección esperpéntica,  con un primer tiempo diabólico de la dirección de Conte. Parecían los italianos jugadores extraordinarios ante 11 tuercebotas. Algo insólito en estros últimos años de la historia de la selección. De Gea llegó a salvar hasta cuatro goles.

Del Bosque ni preparó el partido. Creyó que la personalidad del fútbol español daba por hecha su superioridad. Ni estudió cómo jugar ante una defensa de tres centrales, cuando hasta un técnico de primera regional sabe que no se puede jugar con un ariete, sino con dos puntas y abrir muchísimo el campo con laterales y extremos. Encima, con la rémora de jugadores cansados como Busquets -el que más sufrió- Iniesta y Cesc, los dejó al borde de la extinción, avasallados y ridiculizados tácticamente por los cinco centrocampistas de Conte. Sentí pena, vergüenza y lástima por la nomenclatura de perdedor del seleccionador. Increíble. Es un despiadado final para una bicampeona.

Italia no me gusta. Sólo me gusta Conte. ¿Eso basta para ganarle a Francia en semifinales? Me temo que no. Y no estoy tan seguro de que pueda con Alemania, aunque es más fácil, dada la petulancia de Löw. Cada día que pasa esta Eurocopa sabe que Francia es la campeona, como ya ocurrió con la España del gran Miguel Muñoz. Por cierto, qué gran diferencia con del Bosque, su alumno.

La realidad, la verdad es que Del Bosque y su reliquia Casillas se debieron marchar cuando el desastre y el ridículo de Brasil. No lo hicieron por el dinero, la arrogancia, la soberbia y la mentira de sus pasados. Cuando eso jamás juegan al fútbol. Peor para ellos. Casillas acaba su carrera en la selección como un ‘groupie’ de acompañamiento en el banquillo. Y el marqués con el mayor ridículo de toda su carrera, reventado por ‘El lince de Italia’, como escribía Quevedo. Qué triste final para un Marqués. Al estilo de Scaramouche, ya que estamos en Francia.

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Notas.-

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