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EQM_140716_3.

Del texto editado por el PSOE en su web, con motivo de la declaración del lider socialista, Pedro Sánchez, tras reunirse ayer con Mariano Rajoy:

Sánchez también ha planteado a Rajoy su preocupación por el “deterioro institucional y político en Cataluña” y ha señalado que “el nuevo gobierno tiene que tomarse en serio y resolver mediante diálogo, negociación y propuestas la cuestión catalana”. En este sentido, ha alentado a Rajoy a que hable con los representantes del Partido Demócrata Catalán. “Es hora de tender puentes y negociar”, ha emplazado el secretario general del PSOE, quien ha abogado por “abrir en esta legislatura la ponencia para una reforma constitucional que resuelva, entre otras, la cuestión catalana, el modelo territorial y la financiación autonómica”.

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Titeres y cabezas

Después de lo ocurrido en el día de ayer, se vislumbra que A. Rivera -de un modo u otro- apoyará la investidura de M. Rajoy y se dedicará lo que dure la legislatura a forzar la regeneración de España en la medida en que Ciudadanos pueda influir desde fuera del Gobierno.

Otra cosa es el asunto Pedrito, ese desnortado que, en la sede del Congreso, acaba de insistir en la desvergüenza de que Mariano debe de tender puentes y negociar con los independentistas para… solucionar el problema catalanista!

Es patético que un partido como el PSOE siga tolerando la vocación pontonera de su dicen que líder, esperando no sé qué para quitar de enmedio a un sujeto heredero del relativismo del arruinador ZP y que va a llevar al país y a su organización a la puta ruina.

Tiene que haber perdido mucho del poco juicio que le iba quedando para recetar negocios con el independentismo para salvar España…

El mero hecho de que F. Homs, mientras se reune en secreto con Rajoy, responda al limitado socialista aceptando el requiebro, instándole a que vaya preparando su alternativa como candidato -que contará, qué duda cabe, con el apoyo de su independentista partido- demuestra hasta qué punto el actual PSOE -bailarín Iceta incluído- despierta pasiones entre los nacionalistas que estrenan nombre, Partit Demòcrata Català, huyendo de las brasas de la corrupción del padre fundador y su familia, también política.

También debería inquietarnos la persistente esperanza antiSistema que mantiene el comprometido Enric Juliana, La Vanguardia el pasado domingo, en su bautizada ‘Operación Cataluña:

Es una aleación muy difícil, casi imposible, pero PSOE, Podemos, CDC, ERC y PNV suman 178 diputados

Espero, en todo caso, que el ya escaso sentido común que nos va quedando impida desafueros como el citado. Sin necesidad de acudir a la seria advertencia protocolaria de la visita defensiva de un Obama prejubilado.

Porque la responsabilidad es colectiva. Especialmente de un Comité Federal que no se decide a pararle los pies al Pedrito, cortando de raíz sus desesperados intentos de supervivencia personal ante el terror de que los barones le dirijan directamente al paro.

Por cierto: qué casualidad que el Congreso del PSOE como el del PP vayan acumulando retraso tras retraso: dos organizaciones políticas esenciales para el Sisitema y que careciendo de un regeneracionista modelo de Estado, se resisten -inventando peregrinas excusas sucesivas- a someter a sus bases la elección de quienes deben liderar la nueva etapa en la que nos encontramos inmersos.

Mientras, en el Reino Unido ya no queda títere con cabeza como consecuencia del Brexit que jamás tendrá lugar como iniclamente se preveía.

EQM

programa pp pactoLas propuesta del PP para el pacto [pdf]

Viñeta de Gallego y Rey en El Mundo, 130716.

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Ciudadanos ante su rubicón: el PP de Rajoy

Iván Redondo en El Mundo, 120716.

Decía John Fitzgerald Kennedy, a quien el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, tiene en un cuadro en su despacho como icono Pop (hasta ahí llega la admiración), el conocido principio presidencial ‘no preguntes lo que puede hacer tu país por ti, sino qué puedes hacer tú por tu país’. Si lo piensan en frío, el actual presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, bien podría utilizar el popular axioma como herramienta de negociación con los naranjas homenajeando su inmovilismo como forma de poder: No me preguntes a mí, Albert. Pregúntate: ¿hasta dónde estás dispuesto a llegar tú por tu país?

El chico de oro de la política española, que, volvemos a decirlo, lo tiene todo para triunfar, salvó los muebles el pasado 26J (con un punto de partida endiablado por el que debe felicitar a su equipo de campaña) situándose por encima de los 3 millones de votos y 32 diputados.

Tras la batalla toca evaluar el control de daños. Y después de analizar en profundidad sus resultados, apreciamos objetivamente que la posición política y electoral de los naranjas está hoy técnicamente más resentida de lo que parece.

Y no lo decimos por las consecuencias de unas hipotéticas terceras elecciones para sus intereses electorales, que vemos muy poco probables, sino por algunas cifras que queremos acercarles para su valoración y que deberían servir para que Ciudadanos no caiga en la autocomplacencia y siga en mejora continua: en primer lugar, los más de 400.000 votos que recuperó de los naranjas el Partido Popular en los pasados comicios. Esos 7 de cada 10 votantes conservadores, un 14% de la anatomía de C´s que, tras el abrazo con el PSOE de Pedro Sánchez (por otra parte legítimo) tantas veces les expusimos que la matemática electoral indicaba que volverían a su casa común: el PP.

Y en segundo lugar, su actual fidelidad de voto que deberían incrementar. Es la más baja de los cuatro primeros, lo que supone, de entrada en cualquier campaña, disponer de un voto estructural de sólo 2 millones de electores en el caso de Ciudadanos. De los que un 30% son voto duro procedente de Cataluña (recuerden que el CDS tuvo 1.800.000 en 1986).

Desde esas bases, en un ejercicio de deconstrucción autonómica y provincial que siempre hay que hacer, sus críticos en el panorama nacional (que los tienen como todos) pueden recordarles una cifra por lo bajini que da que pensar: los 1.100.000 votos de UPyD obtenidos en el Congreso en 2011, de los que de tierras catalanas sólo procedían 40.000, y su fulminante caída sólo cuatro años después. Ojo a ese dato. El político inteligente lo primero que hace es escuchar a sus opositores e incluso, como decían nuestros parlamentarios constituyentes, aprender, si es necesario, a enamorarse de ellos y de sus postulados para ganar.

¿Qué es lo mejor para Ciudadanos en este postelectoral? Sin duda poner en valor sus 32 escaños en el Congreso. Darles contenido institucional, político, económico y social. Reforzar su perfil liberal en las negociaciones, central para tender puentes en la política española a la izquierda y a la derecha y base de crecimiento de los naranjas.

Y para ello no deberían descartar ninguna opción en torno al entendimiento con el PP: pueden entrar en el Gobierno, votar favorable sin formar parte del Consejo de ministros o acordar una abstención condicionada a determinadas políticas. Y algo muy importante: no deberían tener miedo a expresarlo con claridad.

Sucede a menudo en política. Lo que fue una debilidad electoral puede terminar convirtiéndose en una fortaleza en el Post26J: el acuerdo de 200 reformas pactado entre socialistas y naranjas podría ser el clavo del abanico para que haya Gobierno y el PSOE ceda parcialmente diputados para una abstención. Para ello, el PP debería enmendar su política de educación, así como actualizar su agenda social y democratizar sus postulados económicos.

Les recordamos sólo algunas de las medidas para que vayan abriendo el apetito negociador: primarias en los partidos, cesar a altos cargos que sean imputados, reforma de la ley electoral, Pacto para la educación, sanidad universal y cartera común de servicios en todas las CCAA, derogar la Ley “Mordaza” de Seguridad Ciudadana, la bajada del IVA Cultural, no subir el IRPF, la derogación de la reforma laboral en dos tipos de contratos (el documento no mencionaba les recordamos la derogación expresa de la reforma laboral, pero Pedro Sánchez cuando lo presentó nos aseguró que sí la incluía), la posición en contra de los referendos de autodeterminación y, por supuesto, déjennos soñar, la reforma de la Constitución o la transformación del Senado en una Cámara territorial con 100 senadores.

Es importante también que los naranjas aprovechen estas negociaciones con el PP para eliminar del imaginario colectivo, como saben que se les achaca, la idea, muy extendida estos meses, de que la dirección de Ciudadanos es ideológicamente de izquierdas pero que sus votantes, por el contrario, mayoritariamente son de centro derecha. Son los tiempos de Rajoy, como diría Sánchez. Y están, lo decimos cariñosamente, ante una oportunidad estratégica para acercarse al padre.

Sus 32 escaños actuales podrían valer más que sus 40 pasados. Otro clásico en una democracia parlamentaria. Siempre y cuando sumen con el PP ese bloque de centro derecha de 169 diputados. Si los naranjas deciden además entrar en el ejecutivo, en el caso de que se desbloquee la investidura de Rajoy, por ejemplo, a través de la cesión temporal de los diputados socialistas necesarios para superar la segunda votación, estaríamos, sin duda, ante el inicio de una nueva etapa política para la formación naranja.

La política son, ante todo, hechos y resultados políticos. De hacerlo, diez años después de su nacimiento, lo que inicialmente fue Ciutadans y hoy conocemos como Ciudadanos a nivel nacional habría devuelto al centro político en España de la mano de su líder, Albert Rivera, nada más y nada menos, que al Gobierno de la nación. 40 años después.

Ése sí sería un salto cualitativo en la breve historia de esta formación. Pasarían cualitativamente de ser el CDS de Adolfo Suárez, que ya superan ampliamente con sus dos primeros registros (32 y 40 diputados) a disputarle al PP la herencia de la UCD. Gobernar desgasta pero curte. Y no siempre pez grande come a pez chico. Que nadie se equivoque.

Robert Kennedy, el hermano de JFK, solía decir con esa ironía tan propia de los cerebros privilegiados que sólo los que se atreven a arriesgar mucho pueden lograr mucho. Ciudadanos está ante su rubicón: el PP de Rajoy. ¿Incorporará Albert un cuadro de Bobby en su despacho junto al de Jack? Disfrutemos de su respuesta estos días. Pase lo que pase en este postelectoral, eso sí, es importante que recuerden la máxima familiar: los Kennedy no lloran.

Iván Redondo
Consultor político
@thewarroomblog
https://telegram.me/redondo_asociados

Un peligroso piñón fijo

Eduardo ‘Teo’ Uriarte en Fundación para la Libertad, 130716.

Así como Ciudadanos, a pesar de sus cambios de humor, parece que va a acabar facilitando la gobernabilidad del país, el PSOE de Pedro Sánchez mantiene tras su comité federal del pasado día ocho su posición de rechazo. Con este tipo de decisiones el socialismo puede ir más lejos de su enfrentamiento con el PP para acabar siendo un instrumento perjudicial para la estabilidad del sistema, siguiendo la estela de ruptura que otros partidos menores surgidos en la Transición, como el PNV o CiU, han protagonizado.

No se trata tan sólo, en el caso del socialismo, que la enajenación que todo partido padece ante la realidad le empuje a decisiones erradas. Que no se dé cuenta que el panorama político tiene cuatro protagonistas y no dos, de la amenaza de desaparición que sobre él pende ante las fauces del populismo izquierdista, y de otras cuestiones, no es la causa de su empecinamiento a negar una solución. Es, por el contrario, el mantenimiento de la línea política, iniciada por Zapatero y que forma hoy parte de su idiosincrasia, consistente en un rotundo enfrentamiento con el PP, lo que le aleja de cualquier coincidencia con éste, y, por supuesto, de toda decisión de estado. Esa fobia de rasgos irracionales frente a la derecha, una especie de juramento primitivo impropio de la política liberal, le atrae a una estrategia de tierra quemada, y con ella el rechazo de la política, siendo la consecuencia más inmediata la desaparición del propio socialismo en España. Sencillamente, al PSOE le va a costar encontrar una salida digna y racional a la necesidad de constituir gobierno porque hacía tiempo había empezado a dejar el papel que el socialismo histórico juega en Europa.

La desaparición del PSOE daría lugar definitivamente a un panorama bipolar, que era lo que arriesgadamente había impulsado, esperando que él fuera el polo que capitalizara toda una izquierda más amplia y radicalizada, cosa que no ha sido, pero que produce en todo caso un peligroso escenario para la estabilidad política. La estrategia de la bipolarización total lo que favoreció fue la irrupción triunfal de Podemos, no el triunfo para sí mismo del socialismo, pues era mucho más acorde esa estrategia con una formación surgida para la ruptura que para una, como el PSOE, surgida en su día para el encuentro. Simplemente observando el proceso en Cataluña seguido por CiU era suficiente para provocar cierta reflexión en el seno del socialismo. Porque desde el momento que CiU inicia su distanciamiento del sistema la hegemonía política se la va entregando a Esquerra Republicana y a las CUP. Debiera ser suficiente este ejemplo cercano para que las mentes pensantes del PSOE se dieran cuenta a dónde les iba llevando su radicalismo izquierdista.

Para mantener la enajenación hace falta discursos que la sostengan. Ahora resulta que ir a la oposición es el papel, casi histórico, que le aguardaba al PSOE de Sánchez -en una parodia de la fábula de la zorra y las uvas-. Liderar la oposición lo vende ya como un objetivo, cuando es conformarse con lo que hay, pero que busca evitar la dura crítica por el rotundo fracaso a su secretario general, ya que la oposición se presenta por éste como el papel al que estaba llamada su formación. Liderar la oposición y aprovechar el tiempo para rehabilitar al partido, que falta le hace, se ofrece como tarea muy importante.

El sofisma no está mal para incondicionales, vender la oposición como un logro, manteniendo, además, la decidida voluntad de hundir al PP como sea, puede sonar bien a los adeptos, pero esto es más complicado que lo que parece. Nunca es fácil salir airoso de la oposición, de hecho, la oposición nunca gana unas elecciones en España, las pierde el que está en el Gobierno, y mucho más en un partido como el PSOE que siempre ha buscado en el poder, más que ningún otro partido, su gran palanca de supervivencia. De lo que se trata es evitar cualquier reflexión que pudiera concluir en un fracaso ganado a pulso, y proseguir a piñón fijo en la estrategia de enfrentamiento fóbico con la derecha. Hasta que el PSOE no reflexione, cuestión más que dudosa, su deslizamiento hacia la liquidación se va asegurando.

Dejando a un lado aquella célebre frase de Giulio Andreotti, referida a que la oposición desgata mucho más que el Gobierno, el PSOE no se ha enterado todavía que hacer oposición con Podemos a su lado le va ser muy difícil. No sólo porque los muchachos populistas van a presentar las más alucinantes propuestas, van a llevar los más espectaculares numeritos al hemiciclo y a la calle, sino porque la oposición por antonomasia es el antisistema, y si el PSOE la quiere ejercer llamando un poco la atención se verá abducido por Podemos. Así que la oposición en el actual contexto es más que difícil. Les podría yo contar lo de hacerla en el Ayuntamiento de Bilbao estando HB también en la oposición: no había manera, y aunque puntualmente les robara algún instante de protagonismo, la oposición eran ellos, que estaban por la revolución, la independencia, el socialismo, las banderas, los presos, la justificación de ETA, el no a los toros, y el reciclaje de las basuras en tu propio domicilio. Me van a contar…

Salvo que el PSOE decidida tajantemente dejar claro desde un primer momento, creando un foso con Podemos, que existe otro tipo de oposición, constructiva, civilizada, de impulso…, es muy difícil no quedar supeditado a la estrategia populista. Pero para crear esa imagen de oposición constructiva, diferenciada con los antisistema, posiblemente el primer gesto debiera ser favorecer la investidura del candidato de la formación más votada, es decir, del PP ,y tener la responsabilidad de justificarlo con un discurso democrático, lo que supondría, de paso, un rudo viraje en su actual línea política. Si no, si prosigue el PSOE el juego que ha ido practicando, se verá engullido en el seno del populismo, sin trauma, porque al fin y al cabo él lo ha favorecido y lo sigue favoreciendo. Sólo existe una barrera a sus ansías de darle fuego a la pira, una razón, si no hay más remedio, para favorecer la investidura del candidato de la derecha, y es que si se repiten unas nuevas elecciones el PSOE va a salir todavía más perjudicado. Aunque si González sale a la palestra es que ve que las cosas en su partido andan disparatadas. Mal detalle.

No hay otra solución.

Tras la visita de Urkullu a la Moncloa hubo comentaristas que creyeron descubrir en las propuestas de éste todo un recital de moderación que podría facilitar la investidura de Rajoy. Nada más falso.

Es cierto que para descubrir lo que cualquier nacionalista quiere decir hay que hacer un continuo seguimiento de sus discursos y observar, sobre la marcha, la paulatina falsificación de los conceptos o el uso que de ellos se realiza. Hay que llegar a descubrir lo que se esconde tras las palabras, que suelen ser correctas, junto a unos modales que también lo son, entre otras razones para esgrimir el victimismo en cuanto se les dice que no. No hay posibilidad de apoyo del nacionalismo vasco a Rajoy, y el hecho de que en el próximo otoño haya elecciones en Euskadi es en todo caso una excusa.

No se trata tan sólo de que el PNV y C’s son incompatibles en el apoyo común al PP, es que descubierto lo que significa el respeto requerido por Urkullu de “la agenda vasca”, el traslado de los presos de ETA a las cárceles vascas, la transferencia de las prisiones -cuestión que no quisieron en el año ochenta porque era, decían, una transferencia envenenada cuando ETA no paraba de matar-, la negociación con ETA de su disolución, y la entrega de las armas, supone la vuelta al soberanismo atrayendo al primer plano de la política Vitoria-Madrid todos los aspectos sensibles de éste. Incluyendo la resurrección de ETA, a la que llama a participar en una negociación al más alto nivel con la foto de su final, presentación de armas inexistentes que tendrán que buscar-porque las habrán vendido y el resto se han oxidado-, para la vuelta al gran discurso de la independencia. La propuesta Urkullu sólo supone el planteamiento de la agenda rupturista del nacionalismo, es también una forma de vuelta a la política de ETA. Si el PNV ha estado tranquilo y modosito es porque no se le ha hecho el mínimo caso, y sospecho que Urkullu respira tranquilo porque no le hacen caso. Sería un error de Rajoy buscarlo como apoyo, como lo sería buscar el mismo entre las filas del nacionalismo catalán. Sería el resurgir del soberanismo vasco cuando bastante problema ya existe con el catalán.

Si algunos esperan que el PSOE no tenga de dar un cierto apoyo a la investidura del candidato de la derecha se equivocan. El PSOE va a ser definitivo para la gobernabilidad del país, sin alguna iniciativa por parte socialista Rajoy no sale presidente. Salvo que prefiera continuar la estrategia de tierra quemada que le arrastraría al suicidio como organización. El PSOE está obligado, si efectivamente no quiere otras elecciones, a ofrecer cierto apoyo. Este puede darse de dos maneras, de forma vergonzante, lo más probable -ya le costó dar cauce normal a la sucesión de Juan Carlos- o aprovechar la ocasión para mostrar a la ciudadanía la diferencia entre una fuerza responsable ante los problemas de estado y una horda antisistema. La deseable, la segunda, no la va a hacer, porque sería quebrar su trayectoria izquierdista y fóbica con la derecha. Se excusará, simplemente, en el hecho de que unas nuevas elecciones serían perjudiciales -lo que no va evitar la crítica desde Podemos-.

Decía el viejo Marx en La Lucha de Clases en Francia que un partido que no sabe en los momentos decisivos qué hacer se merece acabar en “el muladar de la Historia”.

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Notas.-

Enlaces [en azul cuando se trata de textos ajenos] y corchetes son aportados por EQM. También, por razones discutibles de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace.

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