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rivera 020816Twitter de Albert Rivera, 020816

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C’s niega a los sublevados deuda soberana alguna

Ciudadanos deja a Convergència sin grupo en el Congreso y manda al Mixto a sus ocho diputados. El PP, PSOE y Podemos se abstienen.

La desvergüenza ética y moral de PP, PSOE y Podemos frente a los sublevados no tiene límites. Enhorabuena al triunfo del sentido común [en poder de C’s]. Y queda claro el porqué C’s no es la marca blanca del Sistema: PP/PSOE.

Según cuenta El País, dijo Mariano Rajoy en el Congreso, a propósito de la abstención del PP en la votación del grupo para los sublevados:

– “A mí Ciudadanos no me ha presionado”.

Y tanto, hombre de Estado. Le ha permitido que se retratara vd ante la ciudadanía española, nítidamente.

Después de la abstención de Rajoy en la votación para la concesión del grupo independentista, ¿quién le puede reprochar al Riverita su abstención ante Mariano? Menos lobos, caperucita.

El Tribunal Constitucional -siguiendo la bonhomía del Papa Francisco y del Mariano- ama -y se arma de infinita y repetitiva paciencia- en los tiempos del cólera… Los paganos, nosotros, como siempre, a pagar.

Cuando las ‘algarabías’ [Rajoy dixit] golpistas se arreglan con posibles multas… pasa lo que pasa. Hoy, los muy marianistas [incondicionales del Mariano] han colocado su viga en Flandes!

Tengo innumerables motivos -ya expresados aquí abundantemente- para considerar que la permanencia política de Mariano Rajoy es perniciosa incluso para su propio partido. No se trata, pues de susceptibilidad sino de convicción, pública y requetepública.

Ayer, Rajoy, con su tradicional sentido del humor en tiempos de sublevación, ha animado a socialistas y ciudadanos a ‘reblandecerse’ en favor de su investidura… Él ha hecho -ayer también- lo propio, reblandecerse, al apostar por la abstención, vía Ana Pastor, en el Congreso, ante la petición de los sublevados de tener grupo parlamentario. Ejemplarizante, vive Dios!

Como contaba ayer El País en su editorial, esto se arregla con una multita a la Forcadell. No vayan a molestarse.

Confío en que lo ocurrido ayer resulte espectacularmente explícito para muchos votantes del PP, PSOE e incluso Podemos. Tendiendo puentes abstencionistas. La pena es que ahora lo nacionalistas se enfadarán

En el grupo parlamentario popular se manifestaron en la misma línea: la declaración aprobada en el Parlamento catalán “no ayuda”. Me imagino:

– Mariano, yo creo que ante los sublevados ya vale con abstenernos… claro…, no vayan a confundirnos con Erdogan…!

La abstención ante el maléfico golpista como puente de negociación con el mal independentista…

En fin.

EQM

pd. La postura política de Ciudadanos hoy es, en mi opinión, como una buena faena de Curro Romero: inolvidable.

Sólo por eso -y por su trascendencia, también simbólica- ya me doy por satisfecho en mi apoyo a la conveniencia de un partido que deje de morrearse [cp] con los golpistas para vivir del cuento a costa de la soberanía española.

Y ponga en evidencia a quienes incluso les besan con lengua abstencionista.

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rivera 020816_2Twitter de Albert Rivera, 020816

Legálitas

Arcadi Espada en El Mundo, 020816.

Cada vez que leo la palabra multas acoplada a Carmen Forcadell y asimilados entro en un estado de gran ilegalidad interna. Multas son las de tráfico o las de hacienda. Aplicar multas a una conducta sediciosa supone una intolerable humillación de la democracia. Pero entra dentro de lo posible, de lo constitucionalmente posible, que la última y afrentosa sesión del parlamento de Cataluña se resuelva con multas. Sería coherente con la estrategia que parece haber adoptado el Tc. Parece convencido de que, por la vía de la laxitud, puede hacer que Cataluña regrese a la dependencia.

Poco después de la maniobra del pasado miércoles, la posibilidad de que la Fiscalía empezara a distribuir citaciones era un inquieto comentario común entre los diputados sediciosos, porque lo sedicioso no quita lo valiente, según. Para ello habría bastado que el Tc hubiese apreciado lo que cualquiera. La evidencia de que en el Parlamento se había cometido un delito. Pero el Tc no mandó a la Fiscalía que investigara esa posibilidad -ni el Tc ni nadie-, dejó pasar el fin de semana y ayer dio 20 días para la presentación de alegaciones.

Es mejor enfriar las cosas, sobre todo en agosto. El Tc confía en que esas alegaciones se presenten. Los nacionalistas han declarado que no reconocen la autoridad del Tribunal, pero hasta ahora esa declaración no ha ido acompañada de los hechos correlativos. Al contrario de los etarras, que enmudecían tras proclamar su falta de reconocimiento al tribunal que iba a juzgarles, los nacionalistas alegan ¡su desacato! Pero sería sorprendente que el Tc viera en esta maniobra otra virtud que la de mantener la fachada de seriedad institucional del proyecto.

La estrategia de lentitud y apaciguamiento del Tc, que de momento comparte todo el establishment institucional, puede defenderse por las tortuosas necesidades del Estado de derecho e incluso como pedagógico contraste de las gritonas vejaciones que los nacionalistas catalanes infligen al sistema. Pero tiene sus contrapartidas. Da inesperadas y desmoralizantes razones para insistir en el descrédito de la política y de su escenario principal: un parlamento local puede ilegalizarse y si, en realidad, no ocurre nada, quizá sea porque la política ya es nada. Otra contrapartida es más clásica y alude al curso que sigue una infección no tratada. La última, y la más inquietante, es admitir que la Cataluña sediciosa es un poder fáctico: es decir, una reserva que se extiende sobre la democracia.

El TC se inhibe y primarias de las terceras

Pablo Planas en LD, 020816.

Los magistrados del Tribunal Constitucional (TC) se han tomado la molestia de reunirse este lunes 1 de agosto para comentar a la presidenta del Parlamento catalán, Carme Forcadell, y al presidente de la Generalidad, Carles Puigdemont, que tienen veinte días, arriba o abajo, para pensarse dos veces lo de la desconexión con el resto de España, que tengan buenas vacaciones y que no olviden la protección solar. Todo ello por unanimidad.

La noticia tiene varias caras. Que el TC ha admitido a trámite el papel del Abogado del Estado es una de ellas. Que el TC suspende cautelarmente el golpe de Estado de la semana pasada en el Parlament es otra. Y la última es que el TC pasa de todo y le pide a Forcadell que tenga a bien presentar unas alegaciones, no sea que algún magistrado tiquismiquis se ponga pesado con lo de la desobediencia, el desacato, la ilegalidad, la insubordinación, el amotinamiento y la insurrección con impúdico exhibicionismo.

El destilado de todo ello es que el TC, en su condición arbitral, ha declarado prórroga, tiempo muerto y vuelva usted mañana o pasado. Punto para los desobedientes, a quienes se ruega una versión de unos hechos públicos y notorios, retransmitidos en directo. Aquí mismo está la transcripción de la sesión. El aire acondicionado de las salas del TC debía de estar a tope, casi al punto de la crionización.

En síntesis, que sabemos que Carme Forcadell se va a Etiopía a correr aventuras (Esperáme en Etiopía, vida mía, escribiría Jardiel Poncela) y que los servicios jurídicos del Parlamento y la Generalidad se van a comer el marrón en pleno agosto de elaborar unas alegaciones al gusto de la CUP, que también mete la cuchara. Lo primero es saber si se librarán en plazo o se entregarán fuera del ídem en plan a ver qué pasa y nuevo órdago. Luego, ¿cómo serán?, ¿“No he comprendido la pregunta” o “Esto es un juicio político”? Y después, antes y en medio mitad, la investidura y las elecciones vascas y gallegas para el mismo 25 de septiembre.

Apasionante calendario. Esta semana, Rajoy con Sánchez y Rivera. Movidas, contactos, que parte del “no” no entiendes y tal. A finales de agosto o principios de septiembre, alegaciones si acaso de la Cámara catalana. La CUP estará vigilante por si Forcadell y Puigdemont se rilan, que va a ser que ni de coña. El 11, la Diada, todos/as somos Forcadell. El 25 noche, resultados en el País Vasco y Galicia, previa campaña que empieza ya. El 26, digestión o indigestión de percebes y txangurros. Y el 28, cuestión de confianza de Puigdemont tras todo lo demás. ¿Investidura? No tiene pinta. Más bien parece que las gallegas y las vascas serán unas primarias de las terceras generales. Es una predicción arriesgada, pero si algo puede salir mal… y todo es susceptible de empeorar. Mientras tanto, disfruten de la paella.

Cataluña: la ocasión de Rajoy

Luis M. Anson en El Mundo, 030816.

La catástrofe marianita del 20-D, con pérdida de 63 escaños, no se debió a la crisis económica ni a la reforma laboral ni a los cinturones apretados. Rajoy acertó plenamente en su política económica, evitó el rescate y la sombra alargada de la troika; redujo la prima de riesgo de 638 puntos al entorno de los 100; embridó el paro rebajándolo de forma sostenida e instaló el crecimiento económico español por encima de Alemania, Francia, Inglaterra o Italia. No. La debacle popular en las elecciones decembrinas se debió sustancialmente a la cachaza y a la lenidad al enfrentarse con el órdago secesionista catalán. Comulgó fervorosamente Rajoy con la visión de Arriola: ‘Los de Podemos son unos frikis’, ‘los de Ciudadanos, insignificantes’, ‘la política de Mas una finta sin importancia’. Y por eso, según sentenció la sabiduría arriólica, ‘no hay que hacer nada porque el tiempo lo arregla todo y lo mejor es tener cerrado el pico’. ¡Qué error, qué inmenso error! Una parte sustancial de los ciudadanos de centro derecha que votan al PP prefieren la unidad de España al bienestar económico.

El órdago secesionista del Parlamento catalán le ha puesto ahora a Rajoy en bandeja la recuperación del voto perdido por la abstención de los que se quedaron en casa o trasvasado a Ciudadanos. Bien está la apelación al Tribunal Constitucional, en el que está haciendo una gestión admirable Pérez de los Cobos. Corresponde a la instancia judicial sentenciar sobre los posibles delitos cometidos. Pero endosar a la Justicia la entera solución del problema es lavarse las manos en lugar de coger al toro marrajo por los cuernos. Comprendo bien que la situación política se ha hecho astifina y que España navega a la deriva de la incertidumbre. Pero la fortuna es de los audaces y Rajoy, tras consultar con el PSOE y Ciudadanos, debió hacer una declaración institucional en televisión ante los españoles, apelando, además de a la Justicia, a su obligación constitucional de cumplir con el artículo 155 de la Carta Magna, que dice así: ‘Si una Comunidad Autónoma no cumpliere con las obligaciones que la Constitución u otras leyes le impongan o actuare de forma que atente gravemente al interés general de España, el Gobierno, previo requerimiento al Presidente de la Comunidad Autónoma y, en caso de no ser atendido, con la aprobación por mayoría absoluta del Senado, podrá adoptar las medidas necesarias para obligar a aquella al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones o para la protección del mencionado interés general’. Más claro, el agua cristalina de las calas ibicencas.

Una actuación enérgica, responsable y constitucional de Mariano Rajoy frente al desafío del secesionismo catalán restañaría la hemorragia de votos que todavía sufre el Partido Popular. Fue un primer ministro socialista el que por dos veces decretó la supresión de la autonomía de Irlanda del Norte. No solo no pasó nada sino que el líder laborista acertó de pleno, encauzando primero y arreglando después una situación tan grave al menos como la desencadenada por los secesionistas catalanes. Ningún mal mayor para un pueblo que padecer un Gobierno débil. Mariano Rajoy, aun en funciones, tiene que demostrar la fortaleza del Estado ante los que vulneran la ley. Si así lo hiciese, los ciudadanos se lo premiarán en las urnas; en caso contrario, se lo demandarán.

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Notas.-

Enlaces [en azul cuando se trata de textos ajenos] y corchetes son aportados por EQM. También, por razones discutibles de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace.

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