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EQM_040816“A cada época la salva un pequeño puñado de hombres que tienen el coraje de ser inactuales”.

[G.K. Chesterton].

ZPedro es pero que muy actual: con un lenguaje´sectario y  carvernario, llama al PP a entenderse con las ‘derechas’, es decir, con los sublevados contra la soberanía española -a los que el socialista regaló grupo parlamentario la pasada legislatura- y con los de Ciudadanos -con quién el pactó un programa de ‘progreso‘ también durante tal legislatura. No tiene vergüenza ni la conoce.

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¿Quién, cuándo y cómo se abordará la corrupción sistémica?

De cuánta corrupción sistémica es capaz de soportar España y de cómo regenerar la situación.

De la complicidad entre el ciudadano que se corrompe cuanto puede y su lider, dando ejemplo de tal modelo.

Pies de plomo, pues, en una regeneración que pocos quieren.

El otro día, en TVE 24h, un periodista tercerista le preguntaba a un periodista sensato qué haría él para solucionar la sedición catalanista después cumplir la ley castigando a los delincuentes…

El sensato se quedó callado como un muerto.

Con lo fácil que hubiera sido responderle que hay cuestiones de conllevanza que consisten meter entre rejas a los delincuentes cada vez que asoman.

O que a nadie se le ocurre preguntarle a la gente si se restaura la pena de muerte sencillamente poque los representantes del pueblo soberando no están dispuestos a consentir que se restaure.

El populismo de la democracia directa, asamblearia, está haciendo estragos.

La primera corrupción que hay que combatir es, pues, la educativa. Como fundamental modo de combatir el resto de la riada corrupta/corruptora.

UPyD se fue al garete por querer correr -en esta materia- más de lo que la ciudadanía estaba dispuesta a soportar.

EQM

Documentos entregados por Rajoy a Rivera en la reunión de ayer [pdf]:

Coincidencias PP/PSOE/C’s
El esquema de trabajo
El grupo de trabajo

EQM_040816_b.

Callejón sin salida

Es irresponsable no dejar gobernar y no ofrecer una vía alternativa clara

Editorial de El País, 031816.

Evitar otra repetición de elecciones es una prioridad compartida, al menos formalmente, por el PP, el PSOE y Ciudadanos. Sería por tanto un buen punto de partida para el acuerdo que se busca en la ronda que Rajoy inició ayer con Sánchez (sin ningún acercamiento) y proseguirá hoy con Rivera. Quien quiere el fin, quiere los medios. En este caso, todos deberían mostrar la mejor disposición para alcanzar los pactos necesarios para una investidura cuyo fracaso llevaría a nuevas elecciones.

Esos contactos han comenzado de forma desalentadora. Ciertamente, no ayuda la confusión creada por Rajoy sobre si se someterá o no a una votación, imprescindible desde el punto de vista constitucional para avanzar en este proceso. Pero más chocante aún es la actitud de Sánchez, empeñado en conducir a su propio partido y al país entero a un callejón sin salida en el que ni deja gobernar al PP ni ofrece, al menos explícitamente, una vía alternativa para cumplir con su deseo aparente de que se forme un Gobierno cuanto antes.

Sánchez practica un juego de verdades a medias o de simples falsedades para esconder su fracaso electoral en dos ocasiones consecutivas y su manifiesta incapacidad para afrontar este crítico momento. Por un lado, invita a lo que llama “las derechas” a formar un Gobierno sobre una mayoría inexistente. ¿O es que pretende que el Gobierno de España busque su estabilidad en un acuerdo con la pretendida derecha catalana que acaba de respaldar la independencia unilateral y fuera de la ley? ¿Es esa una recomendación sincera o tal vez una manera de justificar que el propio Sánchez intente negociar con los independentistas en el caso de que Rajoy fracase? ¿Y cuál es esa mayoría alternativa de cambio de la que habla? ¿Quiénes son las izquierdas que él separa con tanta nitidez de las derechas? Qué clase de juego arcaico es ese de dividir al país ideológicamente en dos con semejante simpleza en un momento tan complejo, precisamente cuando los electores acaban de decir que quieren pactar y superar la vieja política?

Esta estrategia destila un aroma insoportable de tacticismo orgánico. Es imposible escuchar a Sánchez sin deducir que está pensando únicamente en su cálculo personal para sobrevivir como secretario general del PSOE. Y eso solo le puede conducir a fracasar en ambas tareas: ni puede razonablemente intentar presidir un Gobierno con 85 diputados y una suma disparatada de siglas, ni merece dirigir un partido al que día a día condena a la irrelevancia.

Sánchez argumenta que el PSOE es la alternativa a Rajoy, por lo que sería absurdo que le facilitase su continuidad. Pero la cuestión previa es si cabe cualquier posibilidad de desbloqueo que no pase por permitir la investidura mediante la abstención.

Se ha dicho que abstenerse sería un suicidio para el PSOE, pero según Metroscopia, el 63% de los votantes socialistas dicen que, si fuera la única alternativa para evitar elecciones, estarían de acuerdo “a cambio de una serie de reformas pactadas”.Y se ha sugerido que Sánchez no ha descartado del todo volver a encabezar una alternativa con Podemos y los nacionalistas: para sumar los escaños necesarios habría que contar con al menos los 17 votos de ERC y la ex CDC, y en ese caso los socialistas (85 escaños) estarían en minoría frente a la combinación de populistas e independentistas (88). Eso sí que sería un suicidio.

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Sánchez no atiende a los signos

Santiago González en su blog, 040816.

Uno es lector de El País desde aquel mes de junio de 1976, en el que a veces había que esperar hasta las seis de la tarde para hacerse con un ejemplar en un kiosko de Bilbao. Vale decir que leo El País desde antes de que Pedro Sánchez Castejón aprendiera las primeras letras. Pues bien, creo que en estos cuarenta años y dos meses no había leído nunca un editorial tan crítico contra un secretario general del PSOE como el que publicó ayer el diario de PRISA y que reproduzco a continuación. Sobra decir que estoy de acuerdo con todo él. Algunos de los principales argumentos los había empleado en mi columna y en los comentarios del blog.

Sin embargo es probable que sean recibidos con el mismo desdén que los razonables consejos de Felipe González. El PSOE es otra cosa desde que lo arrasó Zapatero, ese insustancial que posa sonriendo con los sátrapas venezolanos. Él ya dio plantón a Felipe mientras jugaba al baloncesto en Doñana. Los socialistas de ahora no leen El País; son más de Twitter y la Sexta. Así le irá al partido. Y, ay, a España.

Sánchez recupera ‘las dos Españas’

Pablo Sebastián en República de las ideas, 030816.

Mariano Rajoy ha presentado a Pedro Sánchez una amplia oferta para favorecer la investidura y la formación de un Gobierno estable para España. Y para ello le ha propuesto al PSOE una completa negociación y ahí incluidas muchas de las propuestas del programa socialista. Pero Sánchez insiste en el ‘no’, se niega a cualquier pacto y negociación con el PP, y pretende justificar su bloqueo con el argumento irresponsable de que en España solo puede existir un Gobierno de derechas o un Gobierno de izquierdas.

El drama de Pedro Sánchez reside en que desde las elecciones del 20-D solo dice tres cosas que no sirven para nada y menos aún para España: que hay que echar a Rajoy de la Moncloa, que siempre dirá no al PP, y que Rajoy se tiene que presentar a la investidura. De ahí no hay quién le saque, porque además se esconde detrás del ‘no’ del Comité Federal del PSOE, partido que tiene una grave responsabilidad en el bloqueo de la crisis española por consentir y avalar la actitud de Sánchez, sin que nadie tome la iniciativa para cambiar semejante situación, que nos lleva a unas terceras elecciones y al PSOE a un tercera derrota consecutiva.

En la breve y pasada legislatura el éxito de Sánchez fue arrollador: hizo el ridículo en la investidura con 130 escaños después de anunciar con Rivera un pacto ‘histórico’ y el inicio de la ‘segunda transición’. Y acto seguido puso en marcha las elecciones del 26-J donde el PSOE volvió a perder votos y escaños -el PP logro 137 y el PSOE 85, el peor resultado de la historia reciente socialista-, sin que ello fuera motivo suficiente para que Sánchez presentara su dimisión ante su propio partido al que lleva al desastre o a ‘la irrelevancia’, como lo decía un reciente editorial del diario El País (periódico próximo al PSOE).

La única novedad que ha aportado Sánchez en sus ruedas de prensa ha sido introducir el discurso trasnochado y fuera de lugar en España y en Europa de la fractura ideológica entre la izquierda y la derecha, y en nuestro país recuperando el discurso de ‘dos Españas’. Lo que implica que a partir de ahora el PSOE solo podrá pactar con Podemos (y sus confluencias) IU y los independentistas de ERC. Y ¿ese es el Gobierno que el Partido Socialista quiere para España?

Queremos creer que Sánchez entiende que nadie puede pactar en este momento con CDC -que se ha quedado sin grupo parlamentario en las Cortes y con razón, porque no respetan la legalidad ni la Constitución- ni con ERC porque ambos proponen la ruptura de España. Salvo que él esté pensando en un pacto de semejante calado que rompería el PSOE, más de lo que ya lo está en Cataluña, porque el PSC todavía insiste en la autodeterminación ‘a la canadiense’.

De manera que Sánchez bloquea el Gobierno de Rajoy porque dice que es de derechas -antes del 20-D le llamó ‘indecente’- y al mismo tiempo no presenta ninguna alternativa para salir de la crisis. Y en el colmo de su desvarío político nos asegura que no habrá (sic) terceras elecciones, y que pronto tendremos un nuevo Gobierno. Por lo que cabe imaginar que Sánchez ha leído el último libro de Harry Potter, y ha sacado de allí la varita mágica con la que él solucionará la crisis institucional del país, sacando un conejo negro de la chistera.

La única explicación posible al autismo de Sánchez reside en la crisis interna del PSOE, una vez que Pedro Sánchez considera que la única manera de aplazar sin fecha el congreso de los socialistas es mantener el bloqueo institucional de España, para evitar que él sea sustituido en la secretaría general del PSOE por Susana Díaz. La ‘patriota’ andaluza que sigue callada ante los disparates de su secretario general y que está al frente del gobierno andaluz, gracias al apoyo de C’S partido que no es de izquierda, lo que contradice el rancio discurso de Sánchez.

El que además rompe con sus colegas europeos porque son muchos, empezando por Alemania, los países donde la derecha gobierna en coalición con los socialdemócratas. De ahí que Sánchez además de ser un problema para la gobernabilidad de España se está convirtiendo en un serio problema para el PSOE. Partido al que Sánchez ha puesto en las manos de Podemos y ERC si alguna vez aspira a formar Gobierno.

Porque lo de la frontera de izquierdas y derechas es lo que le faltaba a este país para complicar más si cabe el damero maldito de la aritmética parlamentaria que ahora bloquea, de la mano de Sánchez, cualquier fórmula para gobernar.

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Notas.-

Enlaces [en azul cuando se trata de textos ajenos] y corchetes son aportados por EQM. También, por razones discutibles de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace.

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