.

trump y r castro

“La prueba de una buena religión es si puedes bromear acerca de ella”.

[G.K. Chesterton].

.

Desnortamientos y adopciones

Estos días se habla de los exabruptos de Donald Trump y también, en mucha menor medida, obviamente, de los honores de ‘Hijo Adoptivo’ que el Ayuntamiento de Láncara ha concedido al dictador Raúl Castro, cuyo padre nació allí, por iniciativa del Partido Socialista y con el apoyo del Partido Popular.

Trump

Del primero preocupan sus radicalismos de corte populista, que, por momentos,  llegan a sonar a puro desequilibrio. Lo cual sería digno de análisis sino fuera por el hecho de que llevamos ya una larga temporada rodeados de líderes caracterizados por una mediocridad capaz de espeluznar al más peinado. Piensen, por ejemplo, en Obama, sus ‘primaveras árabes‘ y el limbo guantanamero: todo un caballero pero sólo en sus modales.

En España, sin ir más lejos, estamos tan rodeados de gobernantes o aspirantes desnortados que nos sobran a manta.

Lo cual nos debería hacer pensar si la actual tendencia políticamente correcta, consistente en el fomento de la democracia directa o asamblearia, no nos está llevando a que los actuales líderes no sean más que voceros de una patología colectiva, la de la demencia política, léase populismo, ecofeminismo, chavismo, nacionalismo, etc.

En tal caso, aquellos que asistimos alucinados al espectáculo de que la abuela Carmena recomiende en Madrid la recogida infantil de colillas, tenemos un grave problema: si nos consideramos una excepción a la locura generalizada que otroga el poder a semejantes personajes, el resultado final será que los locos somos o seremos nosotros.

Consecuencia de ser minoría social. Sin remedio y aunque nos cueste reconocerlo.

Ellos, los votantes de Trump, Pablemos. Ortega, Maduro y tantos otros, nos gritarán ♪♪ ♫ no estamos locos, sabemos lo que queremos…♪♪ ♫ desde la fuerza que otorga un nuevo sentido común basado, en un enloquecido sentir mayoritario.

En el caso de las sociedades del mundo desarrollado, los populismos se han cimentado gracias también a las graves carencias de un Sistema decadente, en manos de la economía global y su instaurada idiocia, que, desde mayo 68, consideró que se podían abandonar los principios colectivos, el sentido común y la educación ciudadana en aras de una alegría tecnológica de vivir que tiene en el wasap y en la caza de pokémons dos recientes y formidables indicadores de lo que nos espera.

De modo que Trump -y sus numerosos colegas de la política- no salen de la nada sino más bien de millones de votantes que -también con razones objetivas derivadas del desgobierno de los últimos años- consideran a sus líderes, como poco, el mal menor.

Así que esa malaltía, esa enfermedad, tiene características endémicas y pandémicas.

De puertas dentro, entre nosotros, ¿cómo podríamos calificar el comportamiento sostenido de Pablo Iglesias? ¿Y las limitaciones que adornan a Pedro Sánchez? ¿Y la esquizofrenía política de Artur Mas, Homs y la Forcadell, en misa sediciosa y repicando? ¿Qué tipo de grupo social conforman sus seguidores y con qué raciocinio?

De modo que preocupémonos más bien por el hecho cierto de que para una parte muy significativa de la población, esos líderes no están locos y saben lo que ellos quieren.

Raul Castro

Hablando de patologías… ¿no es patrioterismo chico y patológico que dos partidos demócratas y conformadores del Sistema parlamentario representativo español -con casi 14 millones de votantes- patrocinen el proyecto de convertir al dictador Raúl Castro en ‘Hijo Adoptivo’ de una localidad española porque su padre allí nació?

¿Qué dirían en EEUU de Trump si se le ocurriera semejante idea?

EQM

“Cómo la tecnología alteró la verdad”. En The Guardian. Tribuna de Katharine Viner del 12 de julio de 2016. De El extranjero profesional, 310716. Aquí en VO.

Donación al museo

Arcadi Espada en El Mundo, 040816.

El pintor y escritor cubano Juan Abreu ha dirigido una carta, cargada de ironía y de tristeza, y también de ira contenida, al presidente de la Junta de Galicia, el señor Núñez Feijóo. Desde hace algo más de un año Abreu está empeñado en 1959 (emanaciones.com), un proyecto que consiste en pintar los retratos de los más de 3.000 fusilados por la dictadura castrista. Ya lleva 301.

Abreu pinta rápido, y bien, pero tiene dificultades para obtener fotografías de muchos de los fusilados. Como cualquier dictadura, la castrista ha tenido un comprensible interés en silenciar sus crímenes. A ello se añade el terrible sentimiento de vergüenza de algunas de las familias de las víctimas que no han querido, y aún no quieren, hablar de sus fusilados.

El proyecto del pintor ha coincidido en el tiempo con el proyecto de Láncara, el pueblo gallego donde nació el padre de los hermanos Castro. El alcalde, socialista, ha nombrado hijo adoptivo a Raúl y proyecta hacer un pequeño museo ¡castrista! en lo que queda de la casa familiar de los Castro. Sus proyectos han tenido el apoyo de toda la izquierda, del Partido Popular, e incluso del propio Núñez Feijóo.

Por eso Abreu le escribe al presidente: ‘Estoy dispuesto a donar al Ayuntamiento de Láncara los retratos de los cubanos fusilados por Raúl y Fidel Castro; así los visitantes del museo tendrán una idea clara del legado de la familia homenajeada. Espero que mis retratos compensen un tanto a los gallegos por cualquier disminución del ambiente moral en Galicia, provocado por el hecho de que sus representantes electos distingan, honren y dediquen museo a una estirpe de asesinos’.

Hace algún tiempo, Manuel Fernández Valdés, en un potente documental que no he visto muy distribuido sobre la visita de Fidel Castro a la Galicia de Fraga, subrayaba la violenta identificación de los dos personajes y demostraba algo que sigue sin estar bien comprendido: y es que lo contrario de un dictador de izquierdas no es un dictador de derechas, sino un demócrata.

A esa lección cabe añadir otra y es hasta qué punto el nacionalismo, y su sentimentalidad putrefacta, usurpa la democracia y su racionalidad. No puede decirse sin más que Castro sea un asesino. Eso es un juicio superficial, de una gran parcialidad. Castro es un asesino gallego.

••

•••

 

Notas.-

Enlaces [en azul cuando se trata de textos ajenos] y corchetes son aportados por EQM. También, por razones discutibles de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace.

Anuncios