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Albert Rivera interviene ayer, como presidente de Ciudadanos, en el debate de investidura del candidato Mariano Rajoy en el Congreso de Diputados, en respuesta al discurso de este último. Vídeo completo de la sesión de ayer, 310816.

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Tardá le canta a Rajoy las ‘algarabías’ catalanistas

Ayer Mariano Rajoy, como suele ser habitual, estuvo mucho mejor que el día anterior. Reacciona como gran parlamentario que es cuando acusa los golpes, sobre todo si son bajos y dados por una colla de indocumentados mediocres.

Pero este país necesita un Presidente que también tenga algo ilusionante que decir cuando simplemente se trate de ofrecer un proyecto de futuro. Y en eso hace ya mucho tiempo, demasiado, que ni está ni se le espera.

Su mayor vivacidad en esta segunda sesión de investidura no impidió que entrara al trapo de las procalmas en sede parlamentaria de los golpistas institucionales, con argumentos rogatorios que dejan bien a las claras el inmenso error cometido por él durante sus cuatro años de silente mayoría absoluta, cuando repetía hasta la saciedad que los sucesos de Cataluña eran meras ‘algarabías’.

Y, por si faltara algo, volvió a ningunear su propio pacto con Ciudadanos al indicar que ni él ni Rivera ‘pasarían a la Historia’ por el mismo.

Para mí que está loco por ia a unas nuevas elecciones desde la convicción de que va a incrementar su granero de votos/escaños y de que lo del Gobierno urgente -el interés general- puede esperar, todavía más.

En cuanto a la exposición del prescindible ZPedro, más de lo mismo en él: a ver qué parte del NO no entiendes porque para mí abstenerse es lo mismo que votar SI. El bello playero sabe que su remota salvación personal pasa, también, por ir a nuevas elecciones con la esperanza de confirmar la decadencia de los podemitas recobrando parte de los escaños perdidos que escaparon hacia ellos.

La actuación de Pablemos, teatral e insultante como casi siempre, dejó bien a las claras qué personaje gusta representar y su pésima calidad democrática. Se dedicó a descalificar con efectismos de twitter a Rajoy y a Rivera, sin descuidar las humoradas deteriorantes para con ZPedro y evidenciando, una vez más, su nula preparación política.

Rivera, por su parte, expuso con brillantez su ardua tarea de bisagra, tan menospreciada por la inmadura democracia española, tratando de que por este país se emprenda un camino regenerador sin que el corrupto bipartidismo -el Sistema, sus paniaguados y sus votantes- se le tire al cuello.

Las intervenciones de Tardá y de Homs fueron dignas de pasar a los anales de lo fácil que le ha resultado al secesionismo exhibicionista instalarse en el Congreso sin necesidad de cumplir con el mandato constitucional de que ellos representan a todos los españoles y no sólo a los catalanes independentistas. Se explayaron en su ya requetesabido y requeteanunciado anticonstitucional proceso independentista, amenzazando incluso al Gobierno si, cumpliendo el Código Penal, la Justicia convertía a sus dirigentes en ‘presos políticos’. Mariano tuvo incluso la deferencia de rehuir el enfrentamiento con argucias como el criterio de la ONU sobre la autodeterminación de los pueblos… No les digo más.

Esto es lo más reseñable, en mi opinión, sobre todo lo ocurrido ayer.

El tema está claro: por distintas razones, PP/PSOE han hecho cuentas y piensan retornar a la pujanza bipartidista celebrando unas nuevas elecciones que arrinconen a Ciudadanos y a los mochileros y les permita seguir cediendo eternamente con el nacionalismo.

A costa, claro está, nuestra. Como siempre.

EQM

pd. Con lo fácil que hubiera sido que PP/PSOE y Ciudadanos pactaran, al menos, que hasta la reforma electoral que instaure la segunda vuelta, los dos grandes partidos se cederán mútuamente la abstención del número de escaños suficiente para que ninguno de ellos precisara, para poder gobernar, la entrega de lo poco que les queda de virginidad soberana española al nacionalismo.

Ese pedazo de Joan Tardà

Pablo Planas en LD, 310816.

Los diputados Joan Tardà, Gabriel Rufián y Quico Homs son probablemente los políticos menos presentables del proceso y a la vez unos muy cualificados representantes del nivel medio-alto del catalanismo. Quien creyera que hay un punto de exageración en las noticias del Principado no tiene más que ver la intervención de Tardà de este miércoles en el Congreso de los Diputados para advertir que el pollo sin cabeza, la cabra con cuatro cuernos y la carpa Juanita (que bebe en porrón y come con cuchara en el Museo de Curiosidades Marineras de Villanueva y la Geltrú) no son leyendas de la caverna mediática sino especímenes tan excepcionales allende el Ebro como reales, abundantes e inevitables en el oasis bananero catalán.

Tardà pasa por ser un tipo abierto, simpático y letrado en Cataluña, un hombre directo, claro y desprejuiciado, al gusto de la nueva política, que como su homónima cocina es un plato enorme con tres guisantes y un chorretón de vinagre balsámico. Sus soflamas son de órdago a la grande y en el timbre abrupto de su voz se atisba la amenaza. “Somos cívicos, pacíficos y democráticos”, brama Tardà igual que el matachín que reclama, por las buenas, el impuesto mafioso en el badulaque de la esquina. Y que coloquen una estelada en el rótulo normalizado del comercio.

La degradación del nacionalismo catalán no sólo estriba en la generalizada práctica del saqueo, sino en un relato que a pesar de no aguantarse ni con pinzas cala en una extensa porción de la opinión pública catalana, abducida por las inenarrables teorías de un mítico Estado catalán preexistente tan sólo en la fértil y calenturienta imaginación de sus promotores y anterior incluso a los siete reinos de Juego de Tronos. Pura ficción convertida en dogma de fe después de cuarenta años de pujolismo en vena, inmersión lingüística y formación del espíritu cebolludo en guarderías, escuelas, centros de día, medios públicos, subvencionados, supermercados y ateneos municipales.

Vocea el ínclito Tardà: “Si nos meten en la cárcel, los catalanes nos liberarán”. ¿Pero quién ha hablado de cárcel? Si algo distingue el llamado proceso es la pura impunidad, el coste cero de los insultos, proclamas y arengas contra los españoles, el ninguneo de los disidentes, el doble rasero y el manifiesto consentimiento de la ilegalidad supina. ¿Prisión para Mas o Forcadell? ¿Pero qué huevadas dice, señor Tardà? No lo flipe. Volarán os porcos antes de que se haga justicia, y una mera inhabilitación sería suficiente.

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Notas.-

Enlaces [en azul cuando se trata de textos ajenos] y corchetes son aportados por EQM. También, por razones discutibles de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace.

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