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Wide Open” [2015]. Interpretada por el dúo inglés de música electrónica, pioneros del género Big Beat, The Chemical Brothers [Reino Unido, 1991-presente], acompañados por Beck. De su álbum ‘Born in the Echoes‘ [2015]. Compuesta por Rowlands, Simons y Beck Hansen. En versión videoclip dirigida por Dom&nic y donde quien danza es Sonoya Mizuno, con coreografía de The Mill.

Concierto en Moscú del pasado 31 de julio de 2016 [faltan algunas pocas canciones por razones de propiedad intelectual]. Temas: 00:00:00 – Intro / 00:00:10 – Tomorrow Never Knows (Junior Parker cover) / 00:05:50 – Hey Boy Hey Girl / 00:10:30 – Sometimes I Feel So Deserted / 00:16:08 – Chemical Beats / 00:18:15 – Do It Again / Get Yourself High / Direct Buki / 00:22:55 – Go / 00:27:40 – Swoon / 00:33:21 – The Swoon Arpeggios / 00:33:53 – Temptation / Star Guitar (with Temptation vocals) / 00:41:11 – EML Ritual / 00:45:28 – Tuba / Acid Children / Out of Control / Setting Sun / Don’t Think / 00:54:38 – Saturate / 00:59:10 – Elektrobank / 01:01:15 – I’ll See You There / 01:06:15 – Got Glint? (The Sunshine Underground intro synth) / 01:12:13 – Escape Velocity / The Golden Path / Don’t Think / 01:20:00 – Under The Influence / The Test / 01:24:18 – Galvanize / 01:28:12 – C.H.E.M.I.C.A.L. / 01:28:47 – Song To The Siren / 01:29:37 – Block Rockin’ Beats / Kitten Outro. Vía psinkapsy667.

Imagen del concierto de Chemical Brothers en el FIB [Benicasim, Castellón, España], verano 2016.

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Festival Internacional de Benicàssim 2016

Chemical Brothers se impone en la segunda noche del FIB. El dúo de Manchester maquilla con inteligencia su argumentario.

Carlos Pérez de Ziriza [@cpziriza] en El País, 160716.

Los conciertos de los falsos hermanos químicos de Manchester podrían ser vistos como otro exponente más de esa dimensión paralela en la que el espacio y, sobre todo, el tiempo, se alteran. Como si de un enorme agujero de gusano se tratara, perdido en la mitad de cualquier galaxia. Viéndoles de nuevo en escena, uno puede sentir en décimas de segundo que está de vuelta a 1996. O que las coordenadas temporales simplemente no vienen al caso, porque hay tótems electrónicos que, contradiciendo el sello de vanguardia que llevaban escrito en la frente, se ganaron el derecho a ejercer de bandas dinosaurio con mayor celeridad aun que esas viejas formaciones de rock and roll de guitarras a las que amenazaban —ilusamente— con jubilar.

Tom Rowlands y Ed Simons, con sus ritmos rotos, sus arsenal de cachivaches y su trasiego a la hora de reclutar emblemáticas voces del pop independiente de los noventa y más allá (de Beth Orton a Beck, pasando por Noel Gallagher, Bernard Sumner o Hope Sandoval), oficiaron un rol capital hace dos décadas para que la parroquia indie abrazase con naturalidad la cultura electrónica. Pero todo eso, que parece que ocurrió hace eones (otras veces parece que fue ayer) y tuvo su máximo exponente en nuestro país precisamente en la segunda edición de la cita de Benicàssim, no dejaría de ser un hito apolillado si no fuera por su perpetuo —y revitalizante— intento de poner al día su discurso, sacudirle las legañas y escapar de la invocación al día de la marmota. ¿Lo consiguen? En gran medida, sí. Y el logrado empeño redunda en una de las mejores versiones que recordamos de sí mismos, algo que sería complicado de atisbar cuando empiezan a faltar los dedos de las manos para contar sus tradicionales visitas al FIB o a cualquier otro escenario español.

Con la ayuda de una galería de audiovisuales de precisión quirúrgica y un deslumbrante juego de luces, temas de nueva factura como Go, Sometimes I Feel So Deserted o EML Ritual conviven con la psicodelia ácida de Setting Sun, la rítmica fracturada de Block Rockin’ Beats, la inapelable pegada de Hey, Boy, Hey Girl o la fusión entre Temptation (New Order) y su Star Guitar, paradas habituales de su colección de clásicos, oxigenando su argumentario y esquivando el socorrido piñón fijo al que podrían abonarse sin complicaciones. Un set de Chemical Brothers sigue siendo una excusa infalible para que las suelas de cualquier zapatilla echen humo. Pero por suerte también son algo más.

Lo tenían también fácil los de Manchester para capitalizar otra noche con el recinto de Benicàssim exhibiendo un vigor renovado, no tanto por el fulgor de su oferta sino por la excelente afluencia de público, que tiene pinta ya de superar de largo a la de cualquiera de las últimas cinco ediciones (acercándose a los 40.000 espectadores por día), e insinúa llenazo para recibir la visita de Muse esta noche de sábado.

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Aquí artículo completo, analizando la actuación de otros grupos.

Discografía y web del grupo. Twitter.

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Notas.- Enlaces [en azul cuando se trata de textos ajenos] y corchetes son aportados por EQM. También, por razones discutibles de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace.

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