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Ángela… ¿Quo vadis?

La mandataria alemana Merkel ha cometido dos gravísimos errores políticos con los que ha estado a punto de arrastrar a la Unión Europea si no hubiera sido por la firme oposición de los Estados Miembros del antiguo bloque soviético, la espantada del Reino Unido, la disconformidad francesa y la palpable incomodidad ante la postura alemana,  evidenciada por gran parte del resto de los países europeos implicados. Austria incluída.

El primer gran error fue, aprovechando la necesidad de mano de obra barata que tiene Alemania, confundir, intencionada y demagógicamente, a los contados refugiados políticos -que tienen el derecho de asilo contemplado por la comunidad internacional- con los cientos de miles de inmigrantes económicos que intentan, diariamente, entrar en Europa aprovechando los conflictos bélicos iniciados por el pacifista Obama en el Mediterráneo, con la diabólica excusa democratizadora de la nefasta ‘primavera árabe‘.

El segundo gran error ha consistido en no percatarse de que al impulsar un crecimiento poblacional en Europa a base de ‘importar’ inmigrantes procedentes de culturas que nada tienen que ver con la nuestra, con nuestros usos y costumbres, con nuestro Derecho Natural, estaba arriesgando gravemente la estabilidad europea y la defensa de nuestra identidad colectiva. Nuestra propia supervivencia.

Y tal intento de suicidio ha sido cometido nada meno que por la lider de un partido que se denomina… Unión Demócrata CRISTIANA! Por cierto, Sra. Merkel… ¿pueden los más de 4 millones de musulmanes de Alemania afiliarse a su partido cristiano o le van a cambiar el nombre por el de Unión Primaveral y Multicultural?

Con lo fácil que le resultaba haber aprovechado, por ejemplo, el escandoloso paro español o las facilidades que tienen, en este momento, de contar con los latinoamericanos, gracias a la reciente eliminación por Bruselas del visado para con la mayoría de los países hermanos.

La obcecación de Merkel ha sido tan mastodóntica como su coqueteo irracional en favor del multiculturalismo, y sólo la caída en picado de su popularidad y, sobre todo, su gravísima pérdida de votantes y el crecimiento de esa hola generalizada de indignación popular, la ha hecho reflexionar, por mucho que lo trate de disimular.

Sus socios de Gobierno también le han dado el alto en cuanto se han percatado de lo que les venía encima. Lo lamentable es que, como ocurre en España, una política mucho más sensata no va a ser reestablecida por razones de sentido común sino en base al puro acojone [cp] del poder partidista en dejar de ostentarlo.

Espero que las reformas de Merkel estrangulen la barbaridad que ella estaba cometiendo y, de paso, pongan fin a su carrera política.

Porque se lo tiene bien merecido.

EQM

La socialdemocracia alemana, que va de progre como ZPedro, se muestra indignada por las propuestas bávaras en pro de reconducir la locura de Merkel. Como se descuide, la izquierda germana puede acabar como ni se imagina.

Los socios bávaros de Merkel exigen favorecer a los refugiados cristianos

El Mundo. 080916.

La Unión Socialcristiana (CSU), partido hermano en Baviera de la Unión Cristianodemócrata (CDU) de la canciller alemana, Angela Merkel, exige endurecer la política de refugiados y dar prioridad a los inmigrantes cristianos, según se desprende de un documento del que se hacen eco hoy los medios.

En el futuro debe valer: prioridad para inmigrantes procedentes de nuestra cultura occidental cristiana“, reza el proyecto de resolución que los socialcristianos bávaros, socios de la coalición de Gobierno, quieren presentar en una reunión de la cúpula del partido que se celebra mañana y el sábado.

Según los conservadores bávaros, “un Estado debe decidir él mismo a quién acoge, no son los inmigrantes los que lo deciden“.

“Alemania debe seguir siendo Alemania”, agrega el documento, que subraya:

Estamos en contra de que nuestro país abierto cambie como consecuencia de la inmigración y del flujo de refugiados. No somos nosotros los que nos tenemos que orientar hacia los inmigrantes, sino al revés“.

Por eso, la CSU subraya en el texto su voluntad de anclar en la Constitución bávara una “cultura dominante” como contrapartida al multiculturalismo.

Las exigencias

Este amplio catálogo de exigencias, incluye algunas nuevas y otras ya conocidas, como un tope legal para la acogida de refugiados de 200.000 al año, zonas de tránsito en las fronteras para los refugiados mientras se estudia en un proceso de urgencia su derecho de ingreso al país y la expulsión de manera consecuente de los que son rechazados.

Los socialcristianos bávaros reclaman, asimismo, poner fin a la doble ciudadanía, la prohibición del niqab y del burka -éste último, un “uniforme del islamismo”, según el texto- y una ley que ponga límites a la inmigración, que califican de “claro rechazo a la inmigración ilegal”.

Por otra parte, la CSU mantiene sus pilares de “humanitarismo hacia los que realmente necesitan protección, orden y reglas claras en materia de integración y convivencia y limitación de la inmigración para lograr la integración”.

En el documento, los socialcristianos bávaros defienden el acuerdo entre la Unión Europea (UE) y Turquía al haber contribuido, junto al cierre de la ruta de los Balcanes, a “la reducción del flujo hacia Europa y Alemania”. Al mismo tiempo, la CSU rechaza un régimen de libre visado con Turquía.

Fin de la doctrina de la mala conciencia

Cada vez son más los que llegan ya convencidos de que se les debe todo.

Hermann Tertsch en ABC, 06/09/16.

La humillación sufrida por Angela Merkel el domingo en su propio feudo electoral, Mecklenburgo-Antepomerania, es un anuncio más de las profundas transformaciones y convulsiones a las que nos enfrentamos y no solo en Alemania De cara al año 2017 con elecciones legislativas en Francia y en Alemania, crece ya sin cesar en toda Europa un movimiento general de resistencia a las políticas de inmigración y a unas consecuencias de la globalización que los partidos tradicionales parecen haber asumido como deseables o al menos inevitables.

Lo que amplios sectores de las sociedades nacionales ya no admiten. Con el Brexit del Reino Unido se produjo por primera vez un triunfo en las urnas de esa resistencia a la resignación a esa supuesta inevitabilidad de las sociedades multiculturales europeas, gobernadas por un centro de poder sin relación con las inquietudes nacionales.

El 2 de octubre los húngaros decidirán en referéndum prohibir a cualquier gobierno húngaro aceptar cuotas de inmigrantes impuestas por la UE. Son cada vez más países los que adoptan posturas claras de rechazo a una política de inmigración que hasta poco más de un año era incuestionable. Crecen las fuerzas que cuestionan el dogma de la cultura política socialdemócrata desde la posguerra de que los problemas de conflictos del mundo y los de Europa tienen una solución común de mutuo beneficio.

Que está en la migración permanente, sistemática e imparable desde todas estas regiones hacia el viejo continente. Así, el viejo continente se beneficia de la savia nueva dada su agonía demográfica, enmienda con la permanente acogida sus culpas coloniales y permite al mismo tiempo que se borren sus características nacionales, sospechosas de estar entre las causas de sus pecados del pasado que ahora debe compensar. Con esta doctrina de la mala conciencia asumido por la izquierda europea, la doctrina oficial y las masas de inmigrantes, resulta cada vez más quimérica la integración en hábitos, costumbres y respeto a las leyes de las sociedades de acogida. Cada vez son más los que llegan ya convencidos de que se les debe todo. Aquí les convencen de que, aunque se les dé todo, se les seguirá debiendo todo siempre.

Pero ya falla el factor de la culpabilidad europea tan necesario para que las sociedades acepten con resignación como supuesto acto de justicia esta puesta a disposición de todo recién llegado su propio territorio y sus recursos. Hasta en Alemania, donde el factor culpa es por obvias razones más poderoso que en ninguna otra parte. La canciller paga la factura de una sociedad alemana cada vez más asustada e insegura, pero con voces cada vez más decididas a articular una respuesta radicalmente distinta en política, en actitud y en filosofía.

Ha sido una bofetada de dimensiones y consecuencias históricas que rompe el tabú, poco menos que sagrado de la República Federal surgida de las cenizas de la Alemania nazi, que exigía a la CDU que jamás permitiera un partido a su derecha. Todos los partidos ultraderechistas o neonazis fueron grupos marginales y efímeros. Hoy, hasta los medios alemanes –casi sin excepción militantes de la corrección política– reconocen que el derechista AfD que ha superado a la CDU el domingo y ya está presente en nueve parlamentos está consumando su desarrollo hacia un partido de masas.

Que no es nazi y al que ya resulta contraproducente difamar como tal. Responde no solo a miedos legítimos que son instinto de supervivencia, sino a una libertad de pensamiento que permite razonar mejor que a los partidos tradicionales, prisioneros de sus dogmas surgidos de complejos y traumas europeos y de una mala conciencia injustificada y abiertamente suicida. Si los partidos tradicionales no dejan de negar la realidad y toman conciencia pronto, puede que estén ya en tiempo de descuento.

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Notas.-

Enlaces [en azul cuando se trata de textos ajenos] y corchetes son aportados por EQM. También, por razones discutibles de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace.

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