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eqm_221116.

De traiciones, doctrinas y legalidades

Ya tenemos el texto del documento ‘Pilares para construir una Euskadi con más y mejor empleo, más equilibrio social, más convivencia y más y mejor autogobierno‘, título del pacto, de 211116, entre el Partido Nacionalista Vasco [PNV] y la federación vasca del Partido Socialista Obrero Español [PSE-EE-PSOE].

Se trata de todo un modelo de traición política del socialismo vasco a la actual Comisión Gestora del PSOE y, especialmente, al órgano competente para llegar a acuerdos con otros partidos, el Comité Federal, se acaba de enterar de la suscripción de tal acuerdo, como todos nosotros, por la prensa.

La autora de tal maniobra ha sido la Secretaria General de tal federación socialista, Idoia Mendia, quien ha fracasado hasta el ridículo en las últimas elecciones vascas, donde pasó de 25 escaños a 9, y quien se alió con el destructor ZPedro hasta el extremo de concebir como saludable la posibilidad de pactar con Bildu.

Su objetivo resulta evidente, antes de que la actual Gestora me saque de la Secretaría General, me blindo coaligándome en el Gobierno con el PNV aun cuando ello suponga incumplir el principio de legalidad con los Estatutos de su partido y aun cuando ello implique compromisos de ‘autogobierno‘ [punto 4 del acuerdo] y de ‘convivencia y derechos humanos‘ [punto 3 del acuerdo], que choquen frontalmente con la doctrina y programa de su partido [Pacto Territorial de Granada 2013 incluído].

Y semejante barbaridad la lleva a cabo sin encomendarse ni a Dios ni al diablo y también sin cumplir su demagógica postura asamblearia y sanchista de consultar siquiera a su amada militancia.

Horas después, el PSOE seguía sorprendido y enmudecido y sólo Íñigo Urkullu, lendakari en funciones del Gobierno Vasco y a punto de repetir en ese cargo, ha dicho la sensatez -acostumbrado como está a que en el PNV los cargos orgánicos estén nitidamente diferenciados de los políticos- de que el pacto estaba pendiente de confirmar por los partidos.

Mal, pésimo, asunto para un socialismo español que, como siga tragando debilidad, va a acabar con agujeros territoriales que un queso de Gruyère y con menos votantes que lo poco que queda de Izquierda Unida.

Del texto –léanlo vds, si les place– baste con decirles que convierte al socialismo vasco en compañero de viaje de nacionalismo privilegiado, foral, de cupo, adhiriéndose a una doctrina antiespañola, pro independentista, de reconciliación entre contendientes en plano de igualdad, etc.

Por no cansarles, deténganse sólo en las desvergüenzas que les aporto ut infra, cuando se refieren a las cuestiones que pactan debatir en el Parlamento Vasco, en materia de ‘actualización del pacto estatutario vasco‘ y se percatarán cuánto es de grave la bomba política que le acaba de estallar al PSOE en su propia casa.

Porque por mucho que subrayen que tales pretensiones se debatirán libremente entre ellos, el PNV y los demás grupos parlamentarios vascos pero siempre con respeto a la legalidad vigente, resulta más que evidente que tal programa de negociación se encuentra en las antípodas del socialismo español y por ello, precisamente, se expulsó al destructor ZPedro de la Secretaría General del PSOE.

Si no es la sensatez, que al menos Dios nos pille confesados.

EQM

pd. Que curioso: Pareciera que el nacionalismo vasco y catalán se alternaran en su papel de polícía bueno y policía malo. Ahora que los catalanistas parecen dispuestos a dejarse acariciar por los regalos de Soraya… va y los vasquistas toman el relevo!

Idoia Mendia e Íñigo Urkullu

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Actualización: 221116/11:08

Todo por la peste

Arcadi Espada en El Mundo, 221116.

Entre las razones menos absurdas de los socialistas para negar su apoyo implícito a Rajoy estaba el hecho de que el Psoe era la alternativa del Pp. Y, al margen de las obligaciones que han impuesto los resultados electorales, la razón principal del pacto entre nacionalistas y socialistas vascos es que los socialistas ya no son en el País Vasco alternativa a nada, sino el cuarto partido, y empatado a escaños con el último. Una situación parecida a la catalana, donde el Psc forma parte del gobierno municipal que preside Ada Colau y se ha ofrecido a apoyar a Junts pel Sí siempre que éste abandone su estrategia ilegal.

Obligados a un papel menor, los socialistas vascos hacen valer su apoyo parlamentario y entran en un gobierno de coalición. Hacen bien en hacerlo valer, porque el poder da poder. (Su decisión debería hacer meditar a C’s: aguanta a pulso los gobiernos de Andalucía y Madrid y sostiene decisivamente el de España, pero sus esfuerzos carecen de foco: dios no quiera que un partido tan inmaculado acabe quedándose en blanco).

Los socialistas vascos aciertan en hacer valer su apoyo, sobre todo, por el propio contenido del pacto: hasta tal punto supone una sumisión a la estrategia, al lenguaje y a la corrosión nacionalista. Casi lo de menos es que en el apartado final sobre el autogobierno se detallen con una precisión lacerante todos los asuntos que serán abordados en la ponencia de reforma del Estatuto y que el primer asunto sea “el reconocimiento de Euskadi como nación” y el segundo “el reconocimiento del derecho a decidir del pueblo vasco”.

Lo que debe de resultar realmente insoportable para un socialista vasco, para un socialista, pongamos por caso, como Nicolás Redondo Terreros, es de qué modo el documento hace suya la narrativa nacionalista. Basten como ejemplos centrales la insistente consideración del Estado español como un enemigo o la legitimidad predemocrática (histórica la llaman ellos) del autogobierno vasco.

O este párrafo singular en términos fácticos, aun calientes los golpes de Alsasua, y que tanto prejuzga respecto de los trabajos sobre la memoria y los días que el pacto prevé desarrollar: “Tras el anuncio del fin de la actividad armada de ETA en 2011, en el periodo 2012-2016 se han producido avances sustanciales en la coexistencia [en efecto: llamarle convivencia sería un exceso], sin asesinatos ni amenazas”.

Lo que queda del socialismo vasco ha hecho bien en cobrarse intensamente, con cargos y responsabilidades diversas, su apoyo al pacto. En esa letrina política de 70 folios sólo puede invocarse el non olet.

Del documento:

4.4. ACTUALIZACIÓN DEL PACTO ESTATUTARIO VASCO

Procedimiento y contenido.-

1. Los partidos políticos firmantes de este Acuerdo nos comprometemos a promover un proceso que culmine en la necesaria actualización del Pacto Estatutario Vasco. A estos efectos, se activará de nuevo una Ponencia parlamentaria específica para la actualización del Autogobierno Vasco a través de la Comisión que corresponda. Dicha Ponencia recabará y se hará cargo de la documentación que se depositó por parte de los diferentes Grupos Parlamentarios en la Ponencia equivalente que existió en la pasada Legislatura, así como los informes de expertos y entidades que se emitieron y la transcripción de las comparecencias que en el seno de dicha Ponencia se produjeron.
2. Además, serán objeto de tratamiento en esta Ponencia todas las cuestiones y aportaciones relativas a la actualización del Autogobierno que sean presentadas en la misma por los actuales Grupos Parlamentarios y, en su caso, las nuevas comparecencias de expertos y entidades que sean requeridas por los mismos.
3. Los partidos políticos firmantes de este acuerdo nos reconocemos mutuamente libertad para defender en dicha ponencia nuestros respectivos postulados y planteamientos en materia de autogobierno.
4. Nos comprometemos a trabajar en la Ponencia de Autogobierno para que en su seno se acuerde con el mayor consenso una formulación abierta, pero concreta de Bases y Principios para la reforma y actualización de nuestro Autogobierno. De conformidad con esas Bases y Principios, la Ponencia establecerá/acordará la fórmula/procedimiento más adecuado para la elaboración de un borrador de texto articulado que enuncie una Reforma del Estatuto de Gernika, respetando el ordenamiento jurídico. Esta propuesta de borrador, que deberá ser redactado en el plazo estimado de ocho meses desde su encomienda, será tramitada por el Parlamento Vasco como Proposición de Ley siguiendo las normas y procedimientos jurídico-legales vigentes y los establecidos en el Reglamento de la Cámara.

Para su debate, búsqueda de consenso y acuerdo en el seno de la citada Ponencia se abordarán todas las propuestas/cuestiones relativas al autogobierno que quieran ser planteadas por los Grupos Parlamentarios, entre otras:

  • Reconocimiento de Euskadi como nación.
  • Reconocimiento del derecho a decidir del Pueblo Vasco y su ejercicio pactado en un marco de negociación y acuerdo dentro del ordenamiento jurídico vigente en cada momento.
  • Reforma de la Constitución para ampliar las potencialidades del Autogobierno Vasco y blindar nuestro ámbito competencial.
  • Profundización y mejora del Autogobierno Vasco en convivencia y solidaridad con el conjunto del Estado.
  • Profundización en los aspectos sociales. Nueva regulación que amplíe los derechos y deberes de la ciudadanía vasca.
  • La definición del modelo institucional del país y el papel de las instituciones comunes y de los Territorios Históricos.
  • La definición de la potestad normativa en materia tributaria de las Instituciones Comunes de acuerdo con el ordenamiento jurídico vigente en cada momento.
  • Identificación clara de competencias exclusivas de Euskadi.
  • Relaciones económicas y financieras sobre la base del respeto mutuo y garantizadas a través del sistema de Concierto Económico.
  • Relaciones inter-territoriales con la Comunidad Foral de Navarra y con la futura institución única que aglutinará a los territorios vascos radicados en el Estado francés, en función de la voluntad de sus Instituciones respectivas y respetando las normativas sobre la materia de los distintos Territorios y Estados, así como de la Unión Europea.
  • Promoción del euskera, compromiso y respeto del euskera como patrimonio cultural común.
  • Representación de Euskadi en las instituciones y organizaciones Europeas e Internacionales, así como su proyección exterior.
  • Sistema concertado de garantías que impida la modificación unilateral del nuevo pacto político alcanzado.
  • Mantenimiento de la cláusula de reserva de los Derechos Históricos en los términos recogidos en la Constitución y en el Estatuto de Gernika.

El pacto PNV-PSE y la mala suerte de España con el socialismo

Jesús Cacho en vozpópuli, 221116.

Éramos pocos y parió la abuela. Los programas de radio de ayer lunes dedicaron minutos de gloria a glosar el acuerdo de Gobierno alcanzado entre el PNV y el Partido Socialista de Euskadi (PSE) que, aun desconociendo los detalles, se entendía como apuesta por la estabilidad (¡estabilidad, cuántos crímenes se cometen estos días en tu nombre!) del País Vasco, como elogio a la moderación del PNV (ese gesto de recio y noble aldeano de Andoni Ortuzar, tan alejado del rictus resabiado de Astut Mas), y como una prueba de realismo de los socialistas vascos, sí, bueno, es verdad, reconocía en voz baja más de un tertuliano, Idoia Mendia se ha buscado un buen pasar para los próximos años, primum vívere, a la sombra del PNV, el que a buen árbol se arrima, ella y los otros ocho socialistos que lograron escaño en las elecciones al parlamento vasco del 25 de septiembre, pero qué se le va a hacer, se trata de pisar moqueta, pelillos a la mar, y ahora hay que ver, especulaban los más agudos, qué efectos puede tener este acuerdo a nivel nacional en un eventual respaldo del PNV a los PGE para 2017 que el Gobierno Rajoy trata de sacar adelante.

Ahí estábamos ayer mañana, en el relato pastoril de un pacto en la Arcadia vasca entre el PNV y un PSE dispuesto a repetir la experiencia de los años ochenta con el Gobierno de José Antonio Ardanza, de la que los segundos saldrían después trasquilados en las urnas, en eso estábamos, digo, cuando a primera hora de la tarde se descubrió el pastel: tendremos, tendrán, nuevo Estatuto de Guernica, que deberá ser ratificado en referéndum. Todo en 8 meses. Deprisa, deprisa. “Una vez sustanciados los procesos de negociación, pacto, tramitación y aprobación de la propuesta por parte de las instituciones competentes, los acuerdos que éstas adopten serán sometidos a la decisión de la ciudadanía, para que los ratifique mediante referéndum”. Naturalmente el PNV está decidido a incluir en el nuevo texto estatutario, amén del “derecho a decidir”, el reconocimiento de Euskadi como “nación”, idea que Idoia y sus chicos parecen dispuestos a respaldar sin pestañear, que al fin y al cabo esa es la doctrina tan reciente como fervientemente adoptada por Pedro Sánchez (“España es una nación de naciones. Cataluña es una nación dentro de otra nación que es España, como lo es también el País Vasco, y esto es algo de lo que tenemos que hablar y reconocer”), del que doña Idoia se declara leal seguidora.

Imposible no acordarse de inmediato de Cataluña y de las circunstancias que dieron lugar al segundo Estatut aprobado en 2006, impulsado por el presidente de la Generalidad, el socialista Pasqual Maragall, y su primer “tripartido”. El preámbulo del proyecto presentado en su día por el PSC afirmaba que “Cataluña es una nación” que “forma parte de la España plural reconocida por la Constitución” y que pretende “profundizar en el carácter federal, plurinacional, pluricultural y plurilingüístico del Estado español”. Para la ocasión, el caballero de la triste figura apellidado Zapatero regurgitó la conocida frase según la cual “Respetaré el Estatuto que apruebe el Parlamento de Cataluña”. De aquellos polvos vinieron los actuales lodos. Solo uno de cada tres votantes respaldó el nuevo Estatut en el referéndum celebrado el 18 de junio de 2006, y es que una amplia mayoría de catalanes “pasó” de un proyecto que nada tenía que ver con su realidad cotidiana y que, ignorando el déficit de calidad democrática que ya por entonces sufría Cataluña, era simple expresión de las ensoñaciones separatistas de una burguesía que pretendía seguir robando sin que ningún Justicia le molestara.

También en estos días es un clamor la demanda de nuevo Estatuto entre la población vasca. Cuentan y no acaban que ahora mismo es una temeridad pasear por la elegante Gran Vía de Bilbao sin una eficaz protección anti ruidos capaz de preservar la capacidad auditiva del viandante, tal es la bulla del gentío que, furioso, abarrota la arteria reclamando a gritos ¡queremos nuevo Estatuto! ¡Queremos nuevo Estatuto! ¡Ni un minuto más sin él!, y hay quien dice que los ecos del tumulto se escuchan en Pancorbo, mucho antes de llegar a Miranda. Ironías al margen, la desgracia de España se hace de nuevo carne dispuesta a habitar por siempre entre nosotros. La desgracia de un país al que una legión de sinvergüenzas sin escrúpulos tiran de la sisa en la esperanza de que termine por romperse un traje que, tras siglos de miseria y mal gobierno, ha permitido 40 años de paz y prosperidad como seguramente no había conocido nunca. La desgracia de España con un PSOE y sus sucursales autonómicas que nunca han terminado de interiorizar la idea de España, de saber qué quieren hacer con España, de amar a España y preservar su unidad como un bien superior capaz de asegurar paz y libertad frente a la amenaza de los reinos de Taifas que regentan las elites depredadoras locales.

Todos quieren ser “nación”

Lo peor no es que la actual gestora que preside el bueno de Javier Fernández no se haya enterado de la misa la media de lo que en Bilbao cocinaban Idoia y Urkullu. Lo peor es que el PSOE que hoy conocemos ha dejado de defender la unidad de España, como por otro lado ya había adelantado el PSC del célebre bailarín Iceta. Porque hay un PSOE en la sombra, el que comanda Pedro Sánchez, que decididamente se ha pasado al bando de los malos enarbolando la bandera de la España plurinacional y del derecho de los vecinos de mi pueblo a decidir si quieren ser “nación” cuando sean mayores. La tragedia de España. También Aragón es un “nación”, dice el podemita Echenique. Y lo mismo reclama Andalucía por boca de Teresa Rodríguez, de idéntico palo, “porque se confunde el término nación con lo que se conoce del nacionalismo, cuando nación viene del verbo nacer y es precioso”. ¡Chúpate esa! Y hay un señor emboscado tras las bambalinas del acuerdo, un tal Patxi López, ex presidente del Congreso, que prepara en sigilo su candidatura para competir, el aliento en el cogote del bello Sánchez, con Susana Díaz por el liderazgo del PSOE. Un PSOE obligado, ya sí que sí, ya no caben más titubeos, a cortar por lo sano y expulsar en brazos del populismo radical a Sánchez y su tropa.

No satisfechos con esa ventajosa realidad llamada “cupo”, tanto PNV como PSE apuestan por impulsar una reforma constitucional, pero no para mejorar la calidad de la democracia española, que eso les importa un bledo, sino para “garantizar el autogobierno que demanda la sociedad vasca”, seguramente también a gritos, porque juntos ellos y revueltos vienen notando el eco de “un fuerte impulso recentralizador que desconoce la voluntad política territorial e ignora su pluralidad y diversidad” que llega desde Madrid. Y ¿qué dirían los ciudadanos españoles si en referéndum se les preguntará qué quieren hacer con el Estado Autonómico? Interesante saberlo. Mientras tanto, Montoro se solaza: “Somos un Estado vertebrado en miles de administraciones: esto es un hecho positivo. A algunos les puede parecer excesivo, pero en un país como el nuestro la única manera de atender las diferentes sensibilidades de los territorios es tener una Hacienda descentralizada en el Estado de las Autonomías”. Desgracia de España. Y Soraya se abre de capa al diálogo con el independentismo catalán: “debemos escuchar más y mejor”, dijo ayer en Barcelona, en la toma de posesión del nuevo delegado del Gobierno, Millo. Como dijo aquel navegante italiano que acababa de embarrancar su barco a la puerta de casa: Niente paura, capitano Mariano è sul ponte di comando.

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Notas.-

Enlaces [en azul cuando se trata de textos ajenos] y corchetes son aportados por EQM. También, por razones discutibles de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace.

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