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Quo vadis Europa?

Teniendo la Unión Europea a toda Latinoamérica para atraer inmigrantes con una cultura cristiana compartida y perfectamente integrable… ¿a qué santo decide Ángela Merkel abrir las puertas de Alemania a un millón de inmigrantes, en menos de un año, con el falaz argumento de calificarles como refugiados?

Somos ya muchos los que hace tiemo opinamos que apoyar ese tipo de masivo tráfico de migración con motivo de los enfrentamientos bélicos en Siria no sólo facilitaría el negocio de las mafias -a costa de quienes pueden pagarse el éxodo- sino que facilitaría el choque de la ciudadanía europea con quienes mayoritariamente carecen de voluntad de integración social en su ansiado y nuevo emplazamiento.

Y, lo que es peor, que tales diferencias insalvables darían pie a que, con ellos, arribaran también aquellos que nos tienen claramente conceptuados como enemigo a batir y, consecuentemente, no tardarían en dar muestras de ello.

En España, rescuerdo, al respecto, las prevenciones y advertencias de tantos, que cayeron en saco roto al progre amparo de una pretendida solidaridad que jamás se ha manifestado con nuestros hermanos latinos ni, con la grave crisis económica, tampoco siquiera con los millones de compatriotas españoles ahogados en la ruina del paro.

Hasta la propia Iglesia católica, tan experimentada y meritoria en las labores sociales para con los más desfavorecidos, procuró advertir de los riesgos de un irreflexivo buenismo plagado de incertidumbre y riesgos para nuestra sociedad.

Al mismísmo Arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, le pareció aconsejable llamar la atención sobre los peligros de la avalancha y tuvo que matizar sus declaraciones inmediatamente ante el sinfin de enconadas reacciones pidiendo su cabeza como si fuera él, precisamente, quien encarnara al terrorismo suicida.

Afortunadamente, la indignación defensiva del Reino Unido -brexit incluído-; el tradicional conservadurismo de los países del Este europeo; el crecimiento de los partidarios de la defensa de los Estados-Nación; el temor de Bruselas a hundir el proyecto comunitario; y el creciente desarrollo de las corrientes políticas partidarias de proteger nuestra cultura frente a la esquizofrénica corrección política de la Alianza de Civilizaciones, han frenado en seco una deriva nada alagüeña.

Así es; no hay mal que por bien no venga y el trágico desarrollo de los acontecimientos terroristas en Europa -bajo el significativo silencio de los millones de moderados que ya habitan entre nosotros compartiendo entre sí creencias y cultura que nos son ajenas- parace que va a forzar a que los políticos más volubles cambién de criterio si no quieren quedarse sin votantes.

Empezando por la Merkel.

EQM

pd. Que la histórica Rusia, ahora en manos de Putin, o los imperialistas EEUU, ahora gobernados por Trump, nos estén sugiriendo que cambiemos de planes e indicando quién es el verdadero enemigo y cómo hay que defenderse del mismo, manda narices…

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¿Está Europa condenada?

Rafael L. Bardají en GEES, 16 de diciembre de 2016.

Esta semana se cumplen 25 años de la desaparición de la Unión Soviética. A la caída del muro de Berlín en 1989 y la posterior descomposición del bloque soviético, le siguió la fragmentación de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y su final reconversión en las Comunidades de Estados Independientes en la que Rusia jugaría el rol predominante.

Por aquel entonces Europa era una fiesta en la que se hablaba del “final de la Historia” y se jugaba a reconvertir las bases militares en campos de golf para los yuppies. Se hablaba de un continente unido y se avanzaba hacia una nunca antes conocida integración de los miembros de la UE, dotándose incluso de una moneda única, el euro. Pero los sueños, sueños son. Y ni el final de la URSS trajo la paz al continente, ni la UE ha conseguido darnos el paraíso terrenal que crecíamos que nos merecíamos.

Es más, lo que fue un canto a la libertad ha acabado por convertirse en una Europa cínica que siempre tiende a anteponer las ganancias materiales a sus propios ideales. No hay otra explicación al cambio de política respecto a Cuba, propiciada por el gobierno español del PP, y que básicamente supone renunciar a impulsar una transición democrática en la Isla de los Castro, y abandonar a su suerte a la oposición y al pueblo cubano por un plato de lentejas. En boca de uno de nuestros dirigentes: “no podríamos consentir que Francia nos desplazaría comercialmente de Cuba”. Desgraciadamente Cuba no es un país cualquiera.

Como tampoco es un país normal. Es uno de esos pocos sitios -aparte de las Facultades de Ciencias Políticas- donde pervive aún el comunismo, donde se encarcela por sostener ideas distintas a las de su totalitario régimen, donde se condena a sus ciudadanos a perder la moral para poder subsistir y donde los negocios de los extranjeros se aprueban en función de las ganancias de la Nomenklatura. Porque conviene recordar que antes de la casta, fue Mijail Volenski quien popularizó la definición de la casta soviética bajo ese término en uno de esos panfletos que corrían por la URSS a comienzos de los años 70. Luego escribiría un libro tras escapar de la URSS, con traducción al castellano en los años 80, motivo por el que tuve el privilegio de conocerle personalmente. Pero esa es otra historia.

La supeditación de los valores democráticos a los intereses comerciales también se ha plasmado en otras decisiones del ejecutivo de Mariano Rajoy, especialmente de la mano de su anterior ministro de exteriores, para quien todo se reducía a Marca España y negocios. Así se explica la carrera por entrar en el mercado iraní, por ejemplo. Un régimen, como el de los ayatolas, que siguen colgando de grúas a los homosexuales y que sigue ejecutando a sus condenados a un ritmo de uno cada 72 minutos.

Por no hablar de la presencia desestabilizadora y sectaria en países como Irak o Siria, donde sus soldados y guerrilleros luchan para apuntalar al carnicero de damasco, Bashir el Assad. Un régimen que paga programas de televisión a los anti-occidentales y antisistemas, españoles, europeos y latinoamericanos. Pero al que ahora se consiente todo en aras a colocarse comercialmente en la línea de salida.  

Cuando uno está dispuesto a perder el alma por un contrato, se está condenando a no creer en nada más que en sí mismo y sus disfrutes materiales. Lo sorprende en que los ilustres europeístas no hayan sido conscientes del peligro de su propia lógica. No es posible construir una identidad europea sobre el asesinato de las identidades nacionales, ni es posible generar valores europeos sobre la base de que lo material es lo único que vale. 

Dos eran los pilares sobre los que se ha querido construir Europa tras la Segunda Guerra Mundial:  paz  y prosperidad perpetua para sus ciudadanos. Y ambos han quedado en entredicho en los últimos años. La prosperidad en tanto que perspectiva de una vida progresivamente mejor para nosotros y para nuestros descendientes, se ha hecho añicos con la crisis, gran depresión o como quiera llamársela.

Pero es indiscutible que los salarios hoy están por debajo de lo se ganaba hace 7 u 8 años, que el empleo es precario y que las perspectivas de nuestros hijos, por primera vez en décadas, no son mejores que las nuestras. Lo único que han sabido hacer los líderes de Europa ha sido poner parches y bunquerizar los intereses del aparato de Estado. Sobre o contra los ciudadanos, en especial las clases medias. Basta con mirar las políticas fiscales. 

En segundo lugar, la paz. En términos de guerras fratricidas es cierto que, de momento, el Viejo Continente parece escaldado, y para bien. Cuando ha habido que ir a la guerra, los ejércitos ya eran profesionales, y los conflictos se libraban por cuestiones que no eran de vida o muerte para la nación, sino para ayudar a otros. Eran, como suele decirse ahora, “guerras de elección”. Y aunque algunas guerras tendían más sentido que otras, la percepción generalizada entre nosotros es que a España no se le había perdido nada en ellas. Y muchos europeos compartían ese mismo sentimiento de las participaciones en operaciones en el exterior de sus fuerzas armadas. 

Ahora bien, si a la paz añadimos la palabra seguridad, la cosa cambia. Y radicalmente. Es verdad que nos hemos acostumbrado a la atrocidad del mes perpetrada por jihadistas en suelo europeo, desde el 11M a Bataclán, Bruselas o Niza. Pero cuando la seguridad personal se ve amenazada, las personas reaccionan. Por ejemplo, puede que muchos consideren al terrorismo como al tiempo, una fuerza de la naturaleza imposible de controlar. Pero casi nadie cree que los miles de crímenes y abusos sexuales cometidos por “refugiados” venidos a Europa en los dos últimos años, tengan que aceptarse como algo inevitable.

De hecho, es fácil dar con el culpable último: una Europa cuyos dirigentes han elegido una política de puertas abiertas, movidos por un falso sentimiento de solidaridad y una gran dosis de buenismo, sobre los intereses directos de millones de sus ciudadanos. Que Estocolmo sea hoy la capital de la violaciones, es un capricho de  sus dirigentes políticos. Y un peligro real para las suecas. Honestamente, quien tanto se opone y muchas contra las agresiones sexistas, son los mismo que están dispuestos a mirar para otro lado cundo el agresor es un “joven” refugiado de 26 años que ha violado a una niña de 14. Fenómenos como cristianizar los nombres de los criminales musulmanes para evitar reacciones de odio o racistas, son un grave error. Suicida, de hecho.

La reciente condena de Geert Wilders, el político holandés que se atrevió a decir que Holanda necesitaba “menos marroquíes”, no es un atentado contra la libertad de expresión, es la negación de la realidad. Afortunadamente algo está cambiando en Europa. Tras su condena, Wilders ha ganado en apoyos populares y puede que llegue a convertirse en la fuerza capaz de formar gobierno.

Los europeos se están cansando de lo políticamente correcto y están apostando por líderes que hablan su mismo lenguaje y que no se cortan a la hora de decir lo que piensan. No es otra cosa el fenómeno de la Alt-right o derecha alternativa y la grave crisis que amenaza a los partidos tradicionales y que lleva a experimentos imposibles como querer revivir el bipartidismo PP-PSOE.  Muchos preferiríamos ver su fusión a seguir viendo un espectáculo de falsedades.

El problema último es saber si esta nueva derecha, basada sobre todo en la identidad judeo-cristiana occidental, llegará a tiempo de provocar un cambio real o si sólo será testigo de un lento languidecer. A corto plazo sólo el escenario de una victoria de Marie Le Pen en Francia, un elemento central del destino de Europa, podría acelerar la catarsis, pero habida cuenta del sistema electoral galo, no parece que 2017 vaya a ser su año. Habrá que esperar a 2022.

La UE puede saltar por lo aires, no obstante, por otras muchas causas, incluida una guerra de divisas que, hoy por hoy, no es una locura. Pero una Europa de despojos posiblemente no permitiera un liderazgo como el que se requiere para hacer frente a su peor fantasma: hundido el comunismo, es la islamización la principal amenaza. Lamentablemente, para hacerle frente se necesitan más niños cristianos en Europa. un continente donde hoy ni se hacen suficientes niños, ni a los pocos que se hacen se les educa en los valores que han dado forma a nuestra civilización.

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Dos posturas radicalmente contrarias frente al mismo peligro

Eduard Yitzhak en GEES, 12 de diciembre de 2016.

La Guardia Civil española detuvo el miércoles 30 de noviembre de 2016 al yihadista Allal El Mourabit en Irún (España) cuando regresaba de Alemania conduciendo un camión de gran tonelaje ante la posibilidad de que planeara cometer un atentado con un camión, imitando el método empleado por el terrorista que este verano atropelló en Niza (Francia) a cientos de personas y mató a 84. El detenido, vecino de Vitoria, es transportista internacional, circunstancia que le daba acceso a un camión de similares características al empleado en el atentado de Niza. Allal El Mourabit había intentado viajar a Siria para unirse al Estado Islámico. [1]

España ha sufrido varias veces el zarpazo del terrorismo yihadista, entre los más graves destacan: el atentado en el restaurante El Descanso, cerca de Madrid, reivindicado por la Yihad Islámica, el 12 de abril de 1985; en ese momento gobernaba el socialista de Felipe González, resultaron muertas 18 personas y 82 heridas. El 11 marzo de 2004 una serie de ataques terroristas perpetrados por yihadistas de Al Qaeda en cuatro trenes de la red de Cercanías de Madrid causaron la muerte de 193 personas, y 1858 resultaron heridas, en el mayor atentado hasta la fecha en Europa [2], en ese momento gobernaba el partido conservador bajo J.M. Aznar. Ante este último atentado la izquierda y la extrema izquierda han criticado a la política exterior del gobierno conservador, mientras corrían un tupido velo sobre el del restaurante El Descanso en lugar de culpar a los realmente culpables, los salafistas y yihadistas de la Yihad Islámica y Al Qaeda.

La estulticia izquierdista y de los antimilitares que invierte y pervierte el significado de las cosas

La extrema izquierda cree que su postura colaboracionista y sumisa con el totalitarismo y terrorismo islamista complacerá a los salafistas y yihadistas. Más lejos de la realidad. Pueden ver, pero no quieren ver, lo que le pasó a los miembros del Tudeh, el Partido Comunista de Irán, que después de aliarse y ayudar a los yihadistas shiítas del ayatolá R. Jomeini sufrieron en sus propias carnes y pagaron con sus vidas la brutal represión y el terror islámico de los mulás.

Los izquierdistas del círculo de podemitas que gobiernan la alcaldía de Barcelona, la segunda ciudad más importante de España, pretenden combatir la “islamofobia” con un plan  municipal que prevén presentar en diciembre de 2016 por que creen que “uno de los mayores ejes de discriminación actualmente en Barcelona es que una persona sea musulmana o sea percibida como musulmana aún sin serlo”.  [3]

Los gobernantes izquierdistas de la ciudad catalana proponen, entre otros ítems,  reforzar las ayudas económicas a las mezquitas y oratorios y la incorporación de menús halal en los centros educativos. El informe, de 141 páginas, ve positiva la construcción de una gran mezquita en Barcelona, pero sumamente complicada en la gestión, ubicación y financiación. Lamentan que la simple mención del tema “despierte los demonios de la ciudad”.

En Dinamarca, país con un porcentaje ligeramente inferior de musulmanes que Barcelona, una reciente investigación mostró que la segunda generación de inmigrantes musulmanes es más radical que la primera y que los musulmanes de la segunda generación son más violentos que sus progenitores. [4]

Resulta que, según los gobernantes de la alcaldía de Barcelona en la órbita y obediencia de Podemos y de los comunistas, los musulmanes son objeto en dicha ciudad de las mayores discriminaciones. La realidad se impone a las teorías más pueriles de estos izquierdistas. La población española en general, y la catalana en particular tiene miedo a atentados perpetrados por salafistas yihadistas en nombre del Islam. En el país vecino, Francia, más de la mitad de la población vive en constante miedo de ser asesinada en un ataque yihadista. [5]

Pero resulta que los gobernantes de la ciudad de Barcelona no se han enterado. España está en alerta 4, de los 5 niveles existentes. No en vano, Cataluña es una de las regiones europeas en las que el salafismo ha crecido más, un tercio de sus mezquitas son salafistas y los oratorios vinculados a este movimiento islamista se han duplicado en una década, llegando a ser una de las zonas europeas con más salafistas y yihadistas, con el peligro que todo ello comporta. Por ahora Cataluña es una “zona de reposo” de los muyahidines (yihadistas), pero sólo por ahora. Bélgica también lo fue durante un tiempo. [6]

Hasta la fecha no se ha realizado ninguna manifestación masiva de musulmanes condenando los crímenes realizados por sus correligionarios de Estado Islámico en Europa, ni en el mundo del Islam. Ni se han emitido fatuas en nombre de Alá por parte de jeques religiosos musulmanes. Y se rinden ceremonias fúnebres de shahids (mártires) a los yihadistas que han muerto en su Yihad asesinando a ciudadanos europeos  en lugar de entierros similares a los suicidas.

Para estos izquierdistas las potenciales víctimas mortales (los ciudadanos de Barcelona y otras ciudades occidentales) pasan a ser los victimarios por no ser gratos a los yihadistas, y los correligionarios de los asesinos yihadistas pasan a ser las hipotéticas “víctimas” de la discriminación. El mundo al revés.

Como muy bien explica el periodista Jordi Bordas en diversas conferencias a la prensa y canales de televisión, coautor del libro “Objetivo: Califato universal. Claves para comprender el yihadismo”, en una entrevista al juez Falcone, éste le dijo que la Mafia pervivía en Sicilia por el apoyo que recibía de gran parte de la población de la isla, y que hasta que este soporte no cesase, no se acabaría el poder de la organización criminal italiana.

La organización terrorista ETA fue contestada masivamente en Cataluña tras el atentado en Hipercor de Barcelona del 19 junio de 1987 que causó la muerte de 21 personas e hirió a 45. Más de un millón de personas se manifestaron en contra de ETA en la misma ciudad por el asesinato del dirigente socialista y ex ministro Ernest Lluch el  21 de noviembre de 2000.

Más de medio millón de musulmanes viven en la capital catalana, ha habido múltiples atentados contra cristianos, judíos en países musulmanes y occidentales. ¿Alguien ha visto multitudes de correligionarios de los salafistas y yihadistas manifestándose en contra? ¿Han emitido alguna fatua, en nombre de Ala, los líderes religiosos musulmanes condenando estos crímenes y pidiendo a sus fieles que colaboren con las fuerzas de seguridad?

Debido a la lluvia de atentados cometidos por devotos musulmanes salafistas y a la falta de un diagnóstico correcto de la situación por parte de la mayoría de líderes de opinión y políticos, y por tanto de un tratamiento adecuado, es muy probable que se produzca en un futuro no muy lejano un rechazo a los musulmanes, como se ve en el ascenso de la extrema derecha en muchos países europeos y en los Estado Unidos.

Si realmente al gobierno izquierdista de Barcelona le interesase que esto no se materialice, tendría que impedir las mezquitas salafistas, el discurso salafista-yihadista, así como se prohíbe el discurso homofóbico y de discriminación de sexo, quitando protagonismo y facilidades a los imames de obediencia salafista, y exigirlo a la justicia y fiscalías correspondientes. El gobierno de Barcelona tendría que romper con su admirado y amado Líder, Pablo Iglesias, declarado y confeso colaboracionista del régimen yihadista de la República Islámica de Irán [7], así como  exigir a los líderes musulmanes que se manifiesten contra los asesinatos.

El ayuntamiento de Barcelona tendría que dar más honor y respeto al Ejército, que tiene soldados en las fronteras de los territorios conquistados por el Estado Islámico y otras organizaciones salafistas y yihadistas, arriesgando sus vidas par evitar el avance y desmanes de los yihadistas. El gobierno de la ciudad de Barcelona, dirigido por su alcaldesa de Barcelona, hace todo lo contrario, ofende a los militares, les imposibilita el desarrollo de sus funciones. ¿Acaso los franceses, ingleses, alemanes se avergüenzan que sus tropas defiendan a la población, edificios y bienes? ¿Se avergüenzan los franceses de las fotos de soldados patrullando bajo la Torre Eiffel?  ¡Todo lo contrario!

En caso de mayor peligro islamista para la población España tendrá que pasar a alerta 5, lo que significa que el Ejército protegerá a su población por las calles, edificios y transportes.

El Parlamento catalán pidió el jueves 14 de julio de 2016 a la Generalitat (gobierno autonómico catalán) que prohibiese los desfiles militares y otros actos de este tipo en espacios civiles de Cataluña. [8]

Al cabo de unas horas de esa petición, el yihadista Mohamed Lahouaiej Bouhlel condujo deliberadamente un camión de carga de 19 toneladas hacia una multitud que estaba celebrando el Día Nacional de Francia, en el Paseo de los Ingleses, en Niza, matando a 85 personas e hiriendo a 303.

¿Quién defenderá la ciudad, el país, y cómo?

La postura sumisa, colaboracionista y dhimmi de la extrema izquierda ante la Yihad y los salafistas y yihadistas lleva a la desaparición de los valores democráticos, y a los mismos seguidores de esta postura. ¡Recordemos el caso de Irán!

¿Quién defenderá la ciudad, y el país? ¿Los panfletos buenistas? ¿Las velitas, las canciones melifluas y las florecitas? ¿Las declaraciones bobaliconas y melindrosas de “Yo soy Francia”, “Yo soy Barcelona” –en el caso de un brutal atentado en esta ciudad-?                                                                                                                               ¡Pero que incongruencia e inmoralidad, nunca dicen “Yo soy Israel, Yo soy Jerusalem” cuando desde hace decenios los judíos e israelíes son víctimas del salafismo y yihadismo que ahora se ceban en los europeos!

El yihadista considera que los infieles, judíos, cristianos, ateos, musulmanes “light” son seres despreciables, existencias cuyas vidas carecen de valor, por lo que está dispuesto a inmolarse mientras los masacra en sacrifico a su divinidad, Alá.

Al yihadista no se le convence, se le vence. Al terrorista no se le frena con velas, sino con balas. Para esto están los Ejércitos y los Cuerpos de Seguridad en todos los paises, para proteger a las personas. La Guardia Civil ha llevado un buen trabajo preventivo en Irak, y ha evitado más víctimas en el mortífero recuento de “victorias” islámicas.

¡ Felicitaciones a la Guardia Civil española !

Cada cosa tiene su tiempo y su lugar. Es tiempo de defenderse y de exigir lo que es imprescindible: la verdadera y real colaboración de los musulmanes que “dicen” que están contra el terrorismo. Su lugar es, en Europa en general y en España, Cataluña y Barcelona en particular. Y es tiempo de apoyar, sin complejos,  a los miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad que protegen la vida de los ciudadanos arriesgando las suyas propias.

NOTAS

[1] El yihadista de Vitoria podía provocar otro ‘Niza’. Transportista internacional, posee un camión de similares características al usado para matar a 84 personas. Viernes, 2 de Diciembre de 2016

[2] http://www.lavanguardia.com/politica/20140310/54402256548/jorge-fernandez-diaz-eta-causante-11m.html

http://www.lavanguardia.com/politica/20140309/54402259285/11m-matanza-cupula-al-qaeda.html

[3] Barcelona lanzará un plan contra la islamofobia en diciembre

[4] Research: Second generation Muslim immigrant more “radical” than first generation

July 18, 2016. The below research not only show that Muslims will be more violent, the more generations they live here. It also shows that the more Muslims identify with being Muslim, the more violent they are. 10 News.dk

[5] France gripped by TERROR FEARS: More than half terrified of being killed in ISIS attack

More than half of French population lives in constant fear of jihad massacre

[6] Los salafistas controlan una de cada tres mezquitas en Cataluña. Los oratorios vinculados a este movimiento islamista se han duplicado en una década. 18 JUN 2016

[7] Pablo Iglesias habla sobre su relación con Irán. Publicado el 12 nov. 2014

Fragmento de una charla ofrecida por Pablo Iglesias en unas jornadas organizadas en marzo de 2013 por la Unión de Juventuces Comunistas de Aragón. El actual dirigente de Podemos habla sobre su programa “Fort Apaeche” en HispanTV, televisión propiedad del Servicio de Radiodifusión de la República Islámica de Irán, y reconoce sin tapujos que se ha dejado usar por la dictadura islámica para desestabilizar España, comparándose con la operación con la que el Imperio Alemán usó a Lenin para conseguir la rendición de Rusia en la Primera Guerra Mundial.

[8] El Parlament pide al Govern “prohibir” los desfiles militares en Cataluña

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Notas.-

Enlaces [en azul cuando se trata de textos ajenos] y corchetes son aportados por EQM. También, por razones discutibles de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace.

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