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Sindicalismo constitucional, neutralidad y ‘derecho a decidir’

El asturiano José María Álvarez Suárez, más conocido entre el sindicalismo como Pepe Álvarez, es el actual Secretario General de la Unión General de Trabajadores [UGT], organización sindical obrera española, al suceder en el cargo a Cándido Méndez en 2016.

Su postura ante el independentismo catalanista, a favor del inexistente e inconstitucional ‘derecho a decidir‘ -eufemisno del derecho a la autodeterminación- y, simultáneamente, ‘mantenerse neutral’ respecto a lo que los secesionistas denominan ‘procés‘, ya la mantenía en su anterior responsabilidad como Secretario General de la UGT en Cataluña.

Que un líder sindical con tal criterio político haya llegado a alcanzar la máxima jefatura española de una de las dos organizaciones sindicales más representativas, es cosa de preguntárselo a la organización.

Y más si tenemos en cuenta que se trata de un sindicato históricamente hermano del Partido Socialista Obrero Español, ya que las dos organizaciones no sólo tienen el mismo origen fundacional sino que hasta finales de los 80′ darse de alta en una de ellas suponía, atomaticamente, partenecer también a la otra.

Pero, dado, el actual desnortamiento generalizado de la política española, con socialistas personajes de la talla del arruinador ZP, su aventajado alumno ZPedro y el bailarín Iceta -actual líder del otro ‘ejemplar hermano’, el PSC– todo sigue siendo posible.

Aun así y todo, en el caso catalán, es más de extrañar, si cabe, porque tal posicionamiento sindical deja a merced de los acontecimientos a una población trabajadora -toda la clase obrera y parte importante de la media- compuesta fundamentalmente por emigrantes provenientes de lo que los mismos nacionalistas llaman ahora ‘resto de España’, y que, por si algo faltara, además fueron bautizados despectivamente, sobre todo en los años 50′ y 60′, como charnegos.

Tampoco se entiende cómo, en este caso, el sindicato compagina, en su actual objetivo [ver posdata], su respeto como institución, a la legítima defensa de la libertad de pensamiento ‘y táctica‘ [sic] de sus ‘componentes‘ -está claro que no del conjunto como organización- con la condición de que sus militantes ‘atiendan a la transformación de la sociedad, para establecerla sobre bases de justicia social, de igualdad y de solidaridad’.

Y mucho menos explicable es la forma interpretar el art. 28 de la Constitución que, obviamente, les permite confederarse pero que ello no tiene nada que ver con su pertenencia, también contemplada como derecho, a pertenecer a organizaciones internacionales. ¿Asumen los responsables de UGT España que si, hipotéticamente, Cataluña fuera independiente perderían tal federación? ¿Tienen, para su asumción, el beneplácito de sus militantes? ¿Puede su Secretario General, en uso de su personal libertad de pensamiento y de táctica, manifestarse como lo hace, en su calidad de máximo responsable de la organizacion? ¿Ese tipo de declaraciones están amparadas en que ‘el ejercicio de su actividad son libres dentro del respeto a la Constitución y a la ley‘ [art. 7 CE]?

Me temo que la legitima libertad de los militantes no debería excluir la asumción de un criterio mayoritario dentro del sindicato, que fuera el que hiciera suyo su líder cuando se manifiesta en calidad de tal.

Para acabar, también extraña, y mucho, que Comisiones Obreras [CCOO] no aproveche la situación para proclamarse el único gran sindicato claramente español y constitucionalista. Quizás es que tampoco lo tengan claro.

EQM

Objetivos de la UGT España:

La UGT es una institución eminentemente de trabajadores, organizados por grupos afines de oficios y profesiones liberales que, para mantenerse en sólida conexión, respeta la más amplia libertad de pensamiento y táctica de sus componentes siempre que estos tiendan a la transformación de la sociedad, para establecerla sobre bases de justicia social, de igualdad y de solidaridad.

Fuente: UGT.

¿Para qué sirve UGT?

Francisco Pascual en El Mundo, 040117.

A propósito de Cataluña, el líder de la UGT, José Álvarez, ha dicho dos cosas: una, que respalda “el derecho a decidir” (referéndum de independencia) porque el Constitucional “cambió un Estatut que había sido votado por la mayoría de los catalanes”; y dos, que, si hay consulta, el sindicato se mantendrá en la equidistancia: “Igual no apoyamos ni a unos ni a otros”.

Lo primero es una mentira estadística (sólo el 48% votó el Estatut) y un ejemplo perfecto de cómo la izquierda compra los mitos del nacionalismo. Lo segundo es causa de disolución. No existe ningún acontecimiento que pueda afectar a los trabajadores de manera más grave que la independencia de Cataluña. A los de aquella región, porque se verían expulsados del Mercado Común, de Schengen y del euro. Y a los de ambos lados del Ebro, porque el impacto en las relaciones comerciales debilitaría las economías y se rompería la caja de la Seguridad Social.

Si la primera misión de un sindicato no es velar por las condiciones laborales de los ciudadanos, ¿para qué sirve?

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Notas.-

Enlaces [en azul cuando se trata de textos ajenos] y corchetes son aportados por EQM. También, por razones discutibles de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace.

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