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Salvaje apaleamiento de una chica en Murcia a patadas provenientes de una camada de extrema izquierda, entre los que se cuenta –ya encarcelado provisionalmente– un candidato a las elecciones que integró la lista de la coalición política de izquierdas Ganar Cehegín [Murcia], la marca blanca de Izquierda Unida en las municipales de 2015.

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Apalizamientos, amparos y silencios

Las imágenes destilan una violencia y un odio extremos.

El domingo fue noticia la brutal paliza que recibió una jovencita a manos de una decena de encapuchados de extrema izquierda, en la puerta de un pub de Murcia, sin que la noticia de tal conducta supusiera, en su inicial divulgación, significativo apoyo alguno de gran parte de la progresía política, mediática o ecofeminista, una prueba más de que esos tres lobys no sólo consideran fascista a Trump.

¿Por qué? Porque dicen que llevaba una bandera española en la muñeca, que era de derechas y que participaba en actos solidarios dirigidos exclusivamente a españoles. Como observarán, de ser ciertos todos o cualquiera de esos decires, qué duda cabe de que para el progresismo más callejero y ruín el linchamiento estuvo sobradamente justificado.

Nos cuenta ABC que uno de los de los siete detenidos por propinar tal brutal paliza integró la lista de la coalición política de izquierdas Ganar Cehegín, marca blanca de Izquierda Unida en las municipales de 2015 para tal pueblo murciano, según han confirmado a Europa Press fuentes cercanas a la investigación. El juez ha decretado el ingreso en prisión provisional para este sospechoso.

Lo cierto es que IU se ha desmarcado alegando que este investigado iba en su lista como ‘independiente‘ [sic]; que los medios socialdemócratas han tratado este delito de modo radicalmente distinto a cómo lo hubieran tratado si los autores hubieran sido de la ultraderecha o simplemente machistas en los toros pamplonicas; y que las ecofeministas ésta es la hora en que parecen haber olvidado qué es eso de la violencia, aunque sólo sea porque esta vez se ejerce contra una mujer. No quiero pensar que su silencio se deba a que, ojo al dato, entre los linchadores parece que también se encontraba otra chica, quizás progresista.

La víctima ha confirmado no tener militancia política y ha explicado que “no llevaba ningún signo político, sólo una pulsera de la bandera de España; me pegaron por eso, quieren prohibirnos llevar nuestra bandera”.

El citado diario comenta también que el joven ya encarcelado podría pertenecer al grupo musical Sistema Kadaver, lo cual no quiere decir, en absoluto, que si eso fuera cierto este conjunto tenga algo que ver ya que, como indican en su definición twitera, su único objetivo es «único objetivo es la patada contra el Sistema establecido, a través de nuestra música».

Lo que sí queda claro es, para los cobardes delincuentes, en este grave sucedido, quien representaba nuestro Sistema y cómo podría haber acabado la bestialidad si esta muchacha hubiera tenido mala fortuna con cualquiera de las múltiples y barbáras patadas recibidas en su cabeza.

Un país en el que el ciudadano ha de cargar con la presunción de culpabilidad después de haber sido linchado físicamente, teniendo que argumentar en la defensa de su inocencia que no milita y que ‘sólo‘ llevabas la bandera de su patria como pulsera, tiene que heacérselo mirar porque está pero que muy enfermo.

EQM

pd. Y los porteros, quietos paraos: Nada casual. En un país como el nuestro ya se sabe que si defienden a la indefensa chica de un modo ‘desproporcionado‘, quien puede pudrirse de por vida en la penitenciaría es el defensor…

El linchamiento contra la chica, llevado a cabo por radicales de izquierdas, tomado por otra cámara, en blanco y negro. Vía Europa Press.

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Camadas rojipardas del odio

Lo que sucede hoy es que las camadas ideologizadas del revanchismo, los ultras de izquierda, se consideran impunes

Hermann Tertsch en ABC, 240117.

DIEZ o doce jóvenes de una banda de esos autodenominados antifascistas, comunistas de nuevo/viejo cuño, propinan una bárbara paliza a una mujer en la puerta de una discoteca en Murcia. Otro par de individuos, dicen que los porteros de la discoteca, asisten impávidos a la escena. Según las primeras informaciones, los ultraizquierdistas sorprendieron a la joven cuando esta salió de la sala a fumar.

La causa de la agresión que maneja la policía es la «ideológica». La chica es de derechas. Fuentes de twitter de esa izquierda que se ha hecho prolífica en los últimos diez años al amparo del mensaje revanchista de odio ideológico de Rodríguez Zapatero, confirmaron que la joven «es una fascista» que se merece todo lo que le hicieron y bastante más.

Que en España, donde la gallardía tuvo cierto prestigio, diez jóvenes, la mayoría varones adultos, estén todos de acuerdo en pegar a una mujer postrada indefensa en el suelo, ya revela lo lejos que vamos llegando en el desmantelamiento del respeto a nosotros mismos. En la escena grabada todos se muestran de acuerdo en competir en pegar patadas y puñetazos a la mujer tendida. Sin que ni uno solo entre ellos muestre una duda ni intente disuadir de la atroz conducta. Solo paran cuando parecen creer que los porteros, hasta entonces meros espectadores, se disponen a intervenir. Entonces huyen como ratas y doblan veloces dos esquinas.

Menos mal que se ha grabado la escena. Porque si no, estaría ya en marcha el bombardeo de las versiones alternativas que van desde la provocación «fascista», hasta una reyerta entre dos tipas de derechas o una caída de la pobre facha que estaba borracha. Nada saben hacer mejor que difamar a las víctimas como ya hacían con los muertos de ETA a los que se convertía en confidentes, traficantes o delincuentes.

Pese a ello, ya en el trato de la noticia se ve que todos saben que se trata de una agresión de la izquierda, porque la maquillan. «Diez jóvenes agreden a una mujer», titulaban diversos medios. ¿Quién puede creer que si llegan a ser de otro signo el título hubiera sido el mismo y no el de «Diez ultraderechistas apalean a una mujer»? Algún iluso.

España sufre más que ningún otro país europeo la toxicidad de la doble vara de medir agresiones, delitos e incluso crímenes de derecha e izquierda. Como si los comunistas tuvieran una eximente por alto ideal, cuando su proyecto y sus medios son tan criminales como los nazis y en España mucho más frecuentes.

Así, los agresores de la sede de Blanquerna en Madrid, unos ultraderechistas, han sido condenados a penas drásticas con ingreso en la cárcel por exactamente lo mismo por lo que Rita Maestre fue absuelta en una sentencia surrealista. Pocas dudas hay de que si Maestre fuera ultraderechista estaría cumpliendo condena por lo que hizo. Y de que los de Blanquerna, de ser independentistas, okupas o de alguna camada rojiparda, estarían en su casita. Todo depende de la ideología de los autores y de las víctimas.

Todavía estamos esperando la detención de los canallas separatistas que agredieron a dos chicas que hacían publicidad de la Selección Española de Fútbol en Barcelona. Si el baremo utilizado para encarcelar a los ultraderechistas de Blanquerna es el bueno, que no lo discutimos, hay centenares de separatistas y ultraizquierdistas que por asaltos en diversas universidades y manifestaciones en toda España deberían estar cumpliendo condena.

Lo que sucede hoy es que las camadas ideologizadas del revanchismo, los ultras de izquierda, se consideran impunes. Y algunos están empeñados en que además se consideren orgullosa guerrilla de la ideología privilegiada.

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Notas.-

Enlaces [en azul cuando se trata de textos ajenos] y corchetes son aportados por EQM. También, por razones discutibles de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace.

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