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La Junta de Andalucía forzó el aprobado de un alumno que sacó un 2 en Historia

La Asociación de Profesores de Instituto de Andalucía (APIA) denuncia un nuevo “aprobado de despacho” en el IES Inca Garcilaso de Montilla

Teresa L. Pavón  en El Mundo, 250117.

Había suspendido las tres evaluaciones parciales de la asignatura Historia de España de 2º de Bachillerato y, por consiguiente, la materia le quedó pendiente pese a que reclamó en todas las instancias. Y, tras el verano, volvió a presentarse a la convocatoria extraordinaria de septiembre con igual o peor suerte: sacó un 2. De hecho, había dejado sin contestar dos tercios de la parte teórica del examen y cometió «graves» errores en la parte práctica. De nuevo, había hecho un examen deficiente y volvieron a suspenderle.

Pero él volvió a reclamar y, esta vez, sí encontró complicidad en la Comisión Provincial de Reclamaciones, el órgano que resuelve las quejas dentro de la delegación territorial de la Consejería de Educación en Córdoba. La comisión decidió darle la asignatura por aprobada en contra del criterio de sus profesores y de la dirección del centro.

Los docentes del instituto Inca Garcilaso de Montilla (Córdoba) no daban crédito a los argumentos de la administración. Según la denuncia que ha realizado la Asociación de Profesores de Instituto de Andalucía (APIA), la delegación de Educación en Córdoba apeló para ordenar el aprobado a cuestiones como la «madurez» del estudiante, su «progresión» a lo largo del curso o su «capacidad para aprender por sí mismo».

Todos ellos son elementos que se han de tomar en consideración a la hora de evaluar a un alumno, según la Orden de la Consejería de Educación de 15 de diciembre de 2008. Y la administración ha dado por hecho que no habían sido tenidos en cuenta por parte del equipo educativo que había tratado con el alumno durante todo el curso.

«¿Qué madurez se tiene cuando el estudiante abandona la materia por completo y deja exámenes en blanco y tareas sin presentar?», se pregunta APIA, que considera que con esta resolución se pone en tela de juicio el trabajo de todo un equipo docente.

Los «aprobados de despacho» (aprobados dictados por los delegados territoriales de Educación de la Junta en contra de la opinión de tutores y equipos directivos) dieron lugar a una serie de escándalos hace ahora casi tres años que obligó a la Consejería de Educación a tomar cartas en el asunto.

Y lo hizo sólo después de que la cifra de reclamaciones aceptadas por la administración se disparara y de que se dictaran algunas resoluciones aberrantes. Quizás la que provocó más rechazo entonces en la comunidad educativa y sirvió de detonante de las quejas de directores y organizaciones sindicales fue la registrada en el IES Los Álamos de Bormujos (Sevilla), donde la Junta decidió conceder el título de la ESO a un alumno que había terminado el curso con cinco asignaturas suspensas. Entonces, eran meros defectos formales en el proceso de evaluación lo que daba lugar a la resolución de la administración en favor del alumno.

Ya en junio de 2014 y, tras producirse un efecto llamada que causó cierta alarma, la Consejería de Educación dictó unas instrucciones a sus delegaciones territoriales que obligaban a las comisiones de reclamación a valorar las quejas con criterios académicos y no sólo formales. Es decir, que para aceptar la reclamación de un alumno había que demostrar que éste sí había superado los objetivos de la asignatura, y no sólo que faltaba un sello o un formulario en su expediente.

Desde la Asociación de Profesores de Instituto de Andalucía se tacha de «disparate» decisiones como la tomada ahora con respecto al alumno del IES Inca Garcilaso de Montilla. «El mensaje que se traslada al alumnado es que al final, haciendo ruido, aunque se trabaje poco o nada, se aprueba», afirma APIA en su denuncia.

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Texto íntegro de la intervención de Eva María Romero Valderas en el claustro de profesores del Instituto de Educación Secundaria ‘Isidro de Arcenegui de Marchena’ [Sevilla]

La Voz de Marchena, 230117.

“Vayan por delante dos premisas:

1ª: No tengo nada en contra del Equipo directivo. Esto que voy a decir a continuación no es producto de una situación puntual que deba resolverse con una modificación del Plan de Centro ni nada parecido. Sí quiero que conste en acta.

2ª: Esto que voy a hacer ahora se llama arenga: discurso militar para enardecer a las tropas antes de entrar a la batalla.

¡Ya estoy harta!

Ya está bien señores, de seguir aguantando.

Yo no estoy aquí para aguantar, y utilizo las palabras textuales que un padre me dijo por teléfono cuando lo llamé para que corrigiera la actitud de su hija, que no me dejaba hacer mi trabajo.

A mí, que yo sepa, me pagan para enseñar, no por aguantar.

Harta de la sociedad, que encumbra a seres que presumen de su ignorancia, que valora a un futbolista o a un ‘nini’ más que a una persona con estudios, respetuosa y educada. De los programas de televisión, que presentan como modélicos a aquellos que sin estudios y sin sacrificio alguno se han colocado ganando un sueldazo por criticar, acostarse con, comprar en…

Estoy harta de aguantar la mala educación con la que llegan, cada vez en mayor porcentaje, los niños al Instituto. La falta de consideración, no digo ya de respeto, hacia mi persona cuando entro en las clases, que parece como si entrara el viento por la ventana.

Harta del proteccionismo de los padres, que quieren que sus hijos aprueben sin esfuerzo y sin sufrir, sin traumas…De la falta de valoración del esfuerzo que sí hacemos nosotros.

Harta de la Administración, que cambia las leyes y la normativa que rige en mi trabajo sin preguntarme qué opino y sin darme formación para hacer bien mi nuevo trabajo. Que me coloca dos horas más en el horario lectivo y me explota laboralmente, porque yo, en los últimos años, lo único que hago es trabajar, trabajar como una posesa. Ya, hasta mis hijos me lo dicen.

Ahora dicen que nos van a devolver esas horas, ¿sabéis donde nos la van a devolver? En el horario irregular que dedicamos en casa, el que nadie ve. Yo tardo cinco horas en corregir 30 exámenes de 1º de Bachillerato, entonces ¿ya esa semana no doy ni una hora más en casa, no? Ya no programo, no preparo mis exámenes, no me actualizo para utilizar la Tablet (que me he comprado de mi bolsillo para trabajar mejor), ni para saber utilizar la plataforma digital del Centro, no relleno informes de faltas, no redacto actas…y un largo etcétera de tareas invisibles.

El colmo es que algunos de nosotros nos hemos planteado pedir reducción de jornada, cobrando menos, para hacer bien nuestro trabajo. Pero, ¿adónde vamos a llegar? ¿En qué trabajo se hace eso? ¿Dónde se ha visto renunciar a tu salario para dormir con la conciencia tranquila? Esto no pasa en ningún lado.

Y encima de todo hay que aguantar “¡Qué bien viven los maestros!” Porque para la sociedad somos unos privilegiados que “no damos un palo al agua”.

Las 67 propuestas de mejora de la Educación famosas no vienen sino a machacarnos todavía más. ¿Qué vamos a hacer cuando a un alumno no lo podamos expulsar unos días por mal comportamiento? Además, tampoco está bien visto que lo pongamos a barrer o hacer tareas para la comunidad…el padre no quiere que humillemos a su hijo. Pues yo creo que debemos imbuirnos de la gracia del Juez Calatayud. Autoridad somos igual que él. Ejerzamos nuestra autoridad, es lo único que la ley nos reconoce, hagámosla efectiva.

Tenemos que hacernos oír, actuar como colectivo, no irnos quejando por los rincones, a escondidas, que parece que nos da vergüenza. Así no se nos oye fuera. Gritemos nuestro inconformismo, no podemos seguir así, exijamos nuestros derechos como trabajadores, que parece que todo el mundo tiene derechos menos nosotros.

Enseñamos a nuestros alumnos por ser críticos, mentes libre pensadoras que puedan elegir y discriminar lo que les conviene de lo que no, y nosotros somos los primeros aborregados, no hacemos nada, seguimos agachando la testuz para que el yugo nos caiga con más fuerza.

Yo así no aguanto más, vosotros haced lo que queráis. Llevo 19 años en la docencia, tengo 45, a lo mejor es mi crisis de la mediana edad…pero, si algo me han dado los años es valor, no tengo miedo, y, como me aprieten más el tornillo, saltaré como un resorte. Solo quiero avisar: de aquí en adelante no pienso quedarme callada ‘por educación’. Contestaré en el mismo tono y con la misma contundencia que se me trate.

A mí me gusta enseñar y transmitir. Me gusta el trato con los alumnos, los quiero y animo. Me considero un motor social de cambio, una fuerza generatriz. No soy un burro de carga dispuesto a aguantar hasta que reviente.”

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Los niños andaluces saben chino

¿Por qué suspende Andalucía los exámenes del PISA? Porque hay una conspiración contra la educación pública andaluza en la OCDE por parte de las fuerzas más reaccionarias de España

Javier Caraballo en El Confidencial, 260117.

Como los niños andaluces van a saber chino, un proverbio para empezar: “La mentira produce flores, pero nunca frutos”. ¿Y qué es más importante en política, las flores o los frutos? Pues esa es la cuestión, que el proverbio chino dirá lo que quiera, pero lo que está demostrado en política es que las flores son mucho más rentables electoralmente que los frutos, o por lo menos igual de rentables. Un buen aparato de propaganda en un Gobierno o en un partido político es tan efectivo como una buena gestión, y esto lo sabe muy bien la presidenta de Andalucía, Susana Díaz, propietaria de una frase que debe repetirse siempre que se hable de ella como gobernante: “Con la gestión no se ganan elecciones”.

Esa es su filosofía y su Gobierno en Andalucía la pone en práctica a diario con un despliegue que siempre sorprende. La última demostración ha sido la del informe PISA: en tan solo un mes y medio, el Gobierno andaluz ha conseguido darle la vuelta a la imagen de la educación en esta comunidad con un ejercicio de malabarismo político pocas veces visto. Así que vayamos por partes, para que se pueda paladear esta maravilla de la tergiversación política.

El origen de todo es un informe internacional de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) que evalúa la calidad de la enseñanza en los distintos países, conocido por sus siglas en inglés, ‘informe PISA’, gracias a la realización cada tres años de miles de exámenes a los alumnos cuando llegan al final de la etapa de educación obligatoria. Se trata, por tanto, de una recopilación de datos objetivos que afecta a decenas de países. Datos objetivos, no son opiniones ni valoraciones; es una fría lista en la que los mejores aparecen delante y los peores están en la cola, como siempre. Es importante subrayar esta obviedad para valorar adecuadamente el mérito de la maniobra política, porque no es lo mismo desmentir una estadística que rebatir una opinión contraria; tiene mucho más ‘valor político’ lo primero, negar la evidencia.

En el último informe PISA, la comunidad de Andalucía salió mal parada, como casi siempre en este tipo de estadísticas. De las tres materias analizadas, ciencias, matemáticas y comprensión lectora, los alumnos andaluces empeoraron sus notas en las dos primeras y mejoraron levemente en la tercera. Es decir, que como en valoraciones anteriores, Andalucía volvió a situarse a la cola de la media española, europea y de la propia OCDE, solo que un poco más hundida que anteriormente. ¿Podría sorprenderse alguien de que Andalucía estuviera a la cola de ese informe?

Pues no, porque, como queda dicho, viene siendo lo habitual desde que en España se realiza el informe PISA. Sin embargo, la primera reacción del Gobierno andaluz —y aquí es donde comienza la maniobra política— fue justamente esa: de extrañeza. “Los resultados del informe PISA causan sorpresa, porque rompen la tendencia de los últimos años”, fue lo primero que dijeron en la Consejería de Educación andaluza.

¿Pero de qué tendencia hablan, si Andalucía nunca ha estado por encima de la media española? Responder a esa pregunta es lo de menos porque, en realidad, la utilización en ese contexto de la palabra ‘sorpresa’ tenía un objetivo muy distinto al del análisis detallado de las evaluaciones: de lo que se trataba era de sembrar la duda sobre la fiabilidad del informe PISA. Una vez sembrada la sorpresa, lo que vienen luego son las sombras de oscuras conspiraciones contra Andalucía. Conspiración contra Andalucía tramada al más alto nivel.

Unos días después de conocerse los resultados del informe PISA, el consejero de Economía y Conocimiento de la Junta de Andalucía, Antonio Martínez de Arellano, fue el encargado de ‘desvelar’ la conspiración contra Andalucía: “Esto no es neutral ni casual y responde a un plan. El sistema educativo andaluz recibe un ataque constante y sistemático” por parte de quienes quieren acabar con la excelencia de la educación pública. ¿Y quién es el ‘cerebro’ de esos ataques, la ‘mente perversa’ que manipula los informes de la OCDE para dañar la imagen de Andalucía? El propio consejero lo aclaró: Montserrat Gomendio, alto cargo de la OCDE, pareja de José Ignacio Wert, y “una enemiga declarada de la educación pública”.

Sorpresa despejada: ¿por qué suspende Andalucía los exámenes del PISA? Porque existe una conspiración contra la educación pública andaluza en el seno de la OCDE por parte de las fuerzas más reaccionarias de España. La primera parte de la respuesta política al varapalo del informe educativo ya estaba, por tanto, resuelta. A la teoría de la conspiración solo faltaba añadirle luego algunos detalles que la hicieran creíble. De eso se encargó la consejera de Educación, Adelaida de la Calle. Según su versión, la ‘mano negra’ de Gomendio lo que hizo fue seleccionar los centros educativos andaluces más conflictivos para que las pruebas salieran mal.

“En la muestra de estudio de evaluación del alumnado andaluz, la OCDE ha seleccionado un total de 54 centros con el índice socioeconómico más bajo de todos los que han participado en el informe”, afirmó la consejera. Desde su cuenta de Twitter, un alto cargo de la Consejería de Presidencia de Susana Díaz añadió un elemento más para apuntalar la teoría: “En Andalucía, el franquismo sigue doliendo”. Es decir: el franquismo, entendido como el principal responsable de los núcleos de pobreza de Andalucía, es aprovechado ahora por Gomendio y Wert para hundir la educación pública andaluza. ¿Puede existir una alianza más letal?

La última fase de la respuesta política se ha producido esta misma semana. Una vez desbaratada la credibilidad del informe PISA, se trataba solo de volver a la propaganda habitual que sitúa a la educación andaluza en la vanguardia de España y, acaso, de Europa. Por eso, lo que se ha presentado ha sido un Plan Estratégico para el Desarrollo de las Lenguas en Andalucía. Esa ha sido la reacción tras el informe PISA. Se trata, según la Junta andaluza, de consolidar una realidad que ya existe: “Andalucía es, actualmente, la comunidad donde se enseñan más lenguas, hasta 11: alemán, árabe, chino, francés, griego moderno, inglés, italiano, japonés, portugués, ruso y español para extranjeros”. Niños bilingües, pero no en inglés o en francés, también en árabe o en chino.

¿Tiene algo que ver con las deficiencias del sistema educativo andaluz? ¿Responde a las carencias detectadas por el informe PISA? ¿Satisface las demandas de los profesionales de la educación en Andalucía? Pues no, pero tampoco era ese el objetivo, como ha quedado patente, sino desmontar políticamente un informe internacional que colocaba a Andalucía a la cola en el sistema educativo público. Con una fácil maniobra política, Andalucía está otra vez en vanguardia de la educación pública y de calidad. Los niños andaluces saben hasta chino…

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Notas.-

Enlaces [en azul cuando se trata de textos ajenos] y corchetes son aportados por EQM. También, por razones discutibles de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace.

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