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Soraya, Esperanza y sus historias

Esta es una de esas fotos que lo dicen todo.

Tanto por quien da como -y sobre todo- por quien acepta; tanto por quien se toma la confianza como -y sobre todo- por quien no hace ascos a la misma.

‘Buen rollo’ en la inauguración oficial del Mobile World Congress (MWC) en Barcelona, califican algunos a lo que se observa en la imagen.

Yo me quedo con esas independentistas [clepto]manos de Oriol Junqueras -Presidente de Esquerra Republicana de Catalunya y Vicepresidente de la Generalidad de Cataluña-dejadas caer sobre los hombros -la derecha; la izquierda rozando el brazo- de la Princesa de las Nacionalidades Históricas…, Soraya Sáenz de Santamaría.

Y también con esa mirada cómplice de la Carmen Forcadellbé, Oriol, bé, així es fa...- transmitiendo al Junqueras sus mejores deseos… y no sólo para escapar de la penitenciaría, ella, que también.

La fotografía lo dice todo. Elecciones anticipadas en Cataluña. Triunfo de Esquerra Republicana, es decir, Oriol Junqueras, que alcanzará la Presidencia. Lo que queda de Convergencia -procesados Arturet, Homs y la familia del patriarca– en la ruina. Inmersión lingúística, bendecida por Madrit. Más competencias. Más dinero. Más singularidad. A costa de los demás, por supuesto. Y Joan Tardá, ya saben, inmerso en la Comisión de Secretos Oficiales del Congreso.

Todo un resúmen del navegante Mariano Rajoy, confirmado Presidente sin modelo de Estado y especialista en convertir en algarabías o disparates los ataques golpistas contra la Constitución y las Instituciones, mienttras el ‘resto de España’ y la mitad no secesionista de los catalanes contemplan silentes su abandono.

Sólo nos faltaba Esperanza Aguirre que a la vejez, viruelas: insistiendo en la metedura de pata que paseó por Barcelona en 2013 [y que les recuerdo, más abajo, con la viñeta que publiqué entonces], en pocos días ha soltado dos veces [I y II] que la culpa del secesionismo no la tiene el bárbaro empeño del Título VIII en conceder a País Vasco y Cataluña el falso status de regiones históricas sino en que las demás CCAA se empeñaran en no ser menos al hora de contar historias y de tener derecho a lo mismo que aquellas. O sea, por una recentralización que -por, Dios- no toque a los independentistas sino que les colme de regalías a espaldas y cargo de las segundonas regiones.

Cuando todo el mundo sabe que él cafe para todos fue la consecuencia directa de la estúpida pretensión constitucional de dividir las regiones por categorías, como si del fútbol se tratara, con tal de tratar de diluir las perversas ansias de los nacionalistas catalanes y vascos. Y, claro, a los padres constitucionalistas les ha salido el tiro doblemente por la culata: los regionalistas no se conformaron y los independentistas, obviamente, tampoco.

Incluso Esperanza debe de pensar, a esta alturas, que lo mejor es que la bandera de la Corona de Aragón, que englobó los Reinos de Aragón, Valencia, Mallorca, Sicilia, Córcega, Cerdeña y Nápoles; los ducados de os de Atenas (de 1331 a 1388) y Neopatria; y el Condado de Barcelona; sea ondeada exclusivamente en este último Condado.

Mi viñeta del 20 de septiembre de 2013

En fin, esperemos acontecimientos, pero me da a mí que, por mucho que le pese a Puigdemont, que no pesa políticamente nada, Junqueras ha preferido la opción se seguir esperar tiempos mejores a base de alejar de sí el cáliz del artículo 155 y acercarse, de una vez y en serio, a un renovado poder catalán presidido por él y mimado por Madrit.

EQM

Ultima hora:

Golpes o disparates

El País publica hoy que parece que los golpistas guardan en la cartera un golpe, como alternativa. Qué sorpresa, por Dios. Tanto va el cántaro a la fuente.

Pero no se aclaran del todo a la hora de especificar quiénes son los golpistas, contra quién es el golpe y de qué tipo de golpe se trata. Veamos:

1. En la portada de papel lo titulan ‘Puigdemont pretende proclamar la república sin control del Parlament‘ . República con minúscula. Pero, acto seguido, también en la portada, dicen que es Junts pel Sí quien quieren cambiar el reglamento para aprobar una ley de desconexión que al parecer, ‘se utilizaría para convocar el referéndum’ y que en su art. 1 ‘habla de la proclamación de la república catalana’.

2. En el editorial, en la portada de papel, lo titula ‘Golpe parlamentario‘ y en el correspondiente texto digitalGolpe al Estatut‘.

Ya en el contenido, considera también que además de Junts pel Si, también ‘la antigua Convergència acaba de iniciar los preparativos de lo que —de prosperar— será un gravísimo golpe contra el Estatut de Cataluña y contra las libertades y derechos individuales de los ciudadanos catalanes‘.

Que ‘el secesionismo que sustenta al Gobierno de la Generalitat de Carles Puigdemont ha lanzado una aparentemente inocua reforma del reglamento del Parlament’ […] que ‘permitiría votar la llamada ley de transitoriedad jurídica, que instauraría una república catalana —cuyo texto permanece secreto— rompiendo la vigencia del Estatut y de la Constitución por una vía directísima, escudándose en una pretendida urgencia: sin conocimiento previo de los diputados, sin debate de totalidad, sin discusión en comisión, sin comparecencias de expertos, sin tramitación de enmiendas, sin dictamen previo del Consejo de Garantías Estatutarias…’ […] ‘apelando a una iniciativa de su grupo (proposición de ley) para evitar el compromiso individual de los miembros del Consell Executiu (firmando un proyecto de ley) y la consiguiente inhabilitación de Puigdemont y Oriol Junqueras‘.

3. En la edición digital, a la 2am, lo titula ‘Puigdemont quiere proclamar la república catalana por vía de urgencia‘.

De lo expuesto no parece que se pueda conciliar, en mi opinión, la voluntad de Puigdemont en la proclamación de la ‘república’ con una iniciativa que además de decir que sería parlamentaria y llevada a cabo por los grupos secesionistas, se hace así precisamente para evitar que ‘el el compromiso individual […] de los miembros del Consell Executiu […] y la consiguiente inhabilitación de Puigdemont […]’.

También me llama la atención que se diga en el texto que el golpe sería ‘parlamentario’, ‘contra el Estatut de Cataluña’, ‘contra las libertades y derechos individuales de los ciudadanos catalanes’ e incluso ‘golpe de mano‘ [sic] o como ‘acciones propias de salteadores de caminos‘ y, sin embargo, no se cite en ningún momento al Estado, siendo que las instituciones a golpear son ‘Estado‘ y tales ciudadanos y sus libertades son amparadas en su soberanía y en su ejercicio por el Estado.

Al final del editorial, como ya es costumbre, se aconseja prudencia, tambien acudiendo, como últimamente Rajoy, al calificativo de ‘disparate‘ [sic]:

‘El disparate jurídico es tan mayúsculo como siniestro el asalto a las libertades catalanas y al ordenamiento legal español que conlleva. Y exige respuestas tan firmes como inteligentes, que respondan a la provocación con firmeza y sin desmesura. El disparate jurídico es tan mayúsculo como siniestro el asalto a las libertades catalanas y al ordenamiento legal español que conlleva. Y exige respuestas tan firmes como inteligentes, que respondan a la provocación con firmeza y sin desmesura.’

Por lo que estoy leyendo, no es sólo Rajoy quien no tiene claro qué hacer y, sobre todo, cuándo hacerlo. Aunque, bien es verdad, él sea -en Consejo de Ministros– el único responsable a la hora de tomar decisiones de Gobierno en España.

Espero que, finalmente, regrese la cordura institucional y el Gobierno de España cumpla con su deber cumpliendo y haciendo cumplir la ley.

Y que a estos disparatados golpistas, asaltadores de caminos o como se les califique por la Justicia en el plazo más corto posible, se les quiten las ganas de volver a hacer disparates hasta, cuando menos, el próximo siglo.

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Actualización 010317; 13:10

El País, en su versión digital, sustituye el titular del editorial ‘Golpe al Estatut‘ por ‘Golpe parlamentario‘, conciliándolo con el de la portada:

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Las fotos del ‘buen rollo’ de Santamaría y Junqueras

Antonio Ruiz Valdivia en El Huffington Post, 270217.

No todo es ‘mal rollo’ entre la Generalitat y el Gobierno central. La inauguración oficial del Mobile World Congress (MWC) en Barcelona nos ha dejado unas instantáneas muy diferentes al enfado oficial que siempre muestran los miembros del Govern y los habitantes de La Moncloa.

El vicepresidente de la Generalitat, Oriol Junqueras, ha posado hasta abrazando a la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, con sus manos sobre sus hombros. La ‘número dos’ del Ejecutivo acompaña el momento con una amplia carcajada. El rey Felipe VI los observaba al lado también sonriendo.

Todos ellos integraban el séquito oficial que ha protagonizada la inauguración, en el que también estaban el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont; la presidenta del Parlament, Carme Forcadell; el ministro de Energía, Turismo y Agenda Digital, Álvaro Nadal; la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau; el delegado del Gobierno en Cataluña, Enric Millo, y el segundo teniente de alcalde de la ciudada, Jaume Collboni.

Desde la formación del nuevo Gobierno, Sáenz de Santamaría es la encargada de pilotar la ‘operación Diálogo’ con la que Moncloa quiere restablecer puentes con la Generalitat. La vicepresidenta tiene despacho permanente en Barcelona y se reúne con dirigentes políticos, empresarios y representantes de la sociedad civil. Junqueras es uno de los interlocutores predilectos por parte de Madrid.

Esperanza Aguirre, en el III ‘Foro Pensar en España’ dedicado a la Educación. Fot. Javier Barbancho.

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Esperanza Aguirre tacha de “error” la España de 17 autonomías y pide “repensar la estructura territorial”

El Mundo, 280217.

La ex presidenta de la Comunidad de Madrid y líder del PP en el Ayuntamiento madrileño, Esperanza Aguirre, ha asegurado que el Estado autonómico surgido de la transición y que ha llevado a contar con 17 comunidades autónomas fue “un error”.

“Creo que habría que haber diferenciado a Cataluña y al País Vasco, que evidentemente son completamente distintas a lo que pueda ser La Rioja, Cantabria o incluso Madrid“, ha valorado en una entrevista de Catalunya Ràdio emitida este sábado y recogida por Europa Press.

Así, la ex presidenta del PP madrileño cree que “haber hecho 17 parlamentos con sus gobiernos a lo mejor no fue un acierto” ya que el Estado autonómico pretendía acomodar a catalanes y vascos y, ha dicho, cada vez se sienten más incómodos en España.

“A lo mejor tendríamos que repensar la estructura territorial de España” y singularizar a Cataluña, ha planteado, aunque ha matizado que es una idea que está analizando y aún no tiene desarrollada.

Preguntada por la apuesta del Gobierno catalán por la independencia, ha celebrado que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, “se ha comprometido a cumplir la ley y hacerla cumplir” y ha propuesto que el Estado pague directamente a los proveedores de la Generalitat en lugar de traspasarle fondos a través del Fondo de Liquidez Autonómica (FLA).

“Pondría una pagaduría en la Delegación del Gobierno para que pagara a las farmacias, a los médicos y a los profesores, pero desde luego no se lo daría a Puigdemont para que abra embajadas y canales de televisión”, ha asegurado.

Aguirre considera que la corrupción ha sido uno de los fenómenos que más ha dañado a su partido y ha defendido su dimisión como presidenta del PP de Madrid en febrero de 2016 por haber nombrado como secretario regional del partido a Francisco Granados, implicado en el caso Púnica.

“Yo podía haber vigilado y escrutado las cuentas pero no lo hice”, ha reconocido, pero se ha excusado en que tenía a cuatro personas encargadas de ello.

Ha erigido al ex presidente del Gobierno José María Aznar como referente en el PP y ha achacado que otras figuras del partido no lo reconozcan como tal a que “temen caer mal al dedo que les pone en las listas”.

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Las veinte banderas

Esperanza Aguirre en ABC, 250217.

Ignacio Camuñas Solís, el ministro para las Relaciones con las Cortes del Gobierno de Suárez, al que Umbral llamaba «Nacho de noche», quizás por su aspecto juvenil de entonces y por ser motero, publicó el pasado 13 de febrero una Tercera en el ABC a la que quiero prestar toda mi atención porque lo que en ese texto denuncia no puede pasar desapercibido para nadie que se preocupe hoy por la salud política de España.

Parte Camuñas, en su sugerente Tercera, del escándalo que le produjo la «foto de familia» de los presidentes de las comunidades autónomas en la conferencia que tuvo lugar en el Senado el pasado mes de enero. Una escándalo que no se debía a la imagen de los presidentes autonómicos, Rajoy, García-Escudero, Soraya Sáenz de Santamaría o del Rey, sino al ondear de veinte banderas, las de las comunidades, más las de Ceuta y Melilla y, como una más, la de España, que se encontraban detrás de los protagonistas.

Esas veinte banderas alineadas como si fueran las de «una importante conferencia internacional, quizá del área Asia-Pacífico» servían al exministro para desarrollar una serie de reflexiones sobre nuestro Estado Autonómico que no tienen desperdicio, y con las que es difícil no estar de acuerdo en gran medida.

A Camuñas, y a cualquiera, le chocaba que a esa reunión, convocada para hablar de financiación autonómica, no hubieran ido los presidentes de Cataluña y País Vasco, como si eso de la financiación no fuera con ellos.

Esa profusión de banderas, las más de ellas inventadas deprisa y corriendo para dar vida al Estado Autonómico, y ese desprecio con el que los representantes de Cataluña y País Vasco tratan, precisamente, a ese Estado Autonómico, nos deberían obligar a pensar si esa invención es útil hoy para los españoles.

Porque el Estado Autonómico fue un invento –con la perversión del «café para todos» incluida– que pretendía diluir las ansias que los nacionalistas catalanes y vascos tienen, desde finales del XIX, en un Estado como el que representado en la foto, un Estado de veinte banderas.

Y hay que reconocer sin paliativos que ese primer objetivo, que los nacionalistas catalanes y vascos se encuentren a gusto dentro de la gran Nación española, no se ha logrado, sino todo lo contrario. Y no hace falta insistir en cuál es la actual situación catalana para demostrarlo.

Al mismo tiempo, el «café para todos», ha desembocado, como dice Camuñas en un «Estado innecesariamente complejo que nos cuesta un ojo de la cara mantener».

Creo que ya es hora de decirlo tan claramente como lo dice el autor de este artículo valiente. La indiscutible variedad de las tierras de España no es razón suficiente para mantener 17 gobiernos, 17 parlamentos (con 1.248 diputados), 17 tribunales superiores de Justicia, y un montón de organismos multiplicados por 17. Por no mencionar la maraña de legislaciones y normativas que las 17 Comunidades producen, que se acerca al millón de páginas anuales, que se dice pronto.

¡Tantas diferencias hay entre un asturiano, un murciano, un leonés, un andaluz, etc, como para justificar este Estado carísimo que no ha solucionado el único problema que tenía que solucionar!

En abril de 2012 Rajoy estaba empezando a dar sus primeros pasos como presidente del Gobierno y, como tal, me convocó a una reunión oficial en La Moncloa para que yo, como presidenta de la Comunidad de Madrid, le expusiera los problemas de la Comunidad y le diera mis ideas para salir de la crisis, que estaba entonces en un momento álgido.

En esa entrevista, cordial como lo son todas con Rajoy, y desde mi experiencia entonces de nueve años al frente de Madrid, vine a decirle que sería bueno que se empezara a desmontar el inmenso tinglado del Estado de las Autonomías y que el Estado podría empezar a recuperar competencias. Incluso llevé un estudio, no muy exhaustivo pero sí riguroso, que cifraba en más de 50.000 millones de euros los que se podrían ahorrar si España fuera un Estado con sólo las autonomías de Cataluña, País Vasco y Galicia.

Sé, como Camuñas, que decir esto es remar contra corriente, pero alguien tiene que empezar a decirlo. Él, desde su experiencia y su patriotismo, lo ha dicho claramente. Yo siento que mi larga experiencia política y mi sentido de la responsabilidad me llevan a unir ahora mi voz a la suya. Hay que atreverse a revisar críticamente este Estado de las Autonomías, que es muy caro, que ha creado unas burocracias y unas clases políticas inmensas, que está inventando micronacionalismos que rozan el ridículo y que, además, no ha servido para integrar a los nacionalistas catalanes y vascos, que, a lo mejor, en un Estado que sólo a ellos les reconociera un estatus diferenciado estarían menos beligerantes.

Esperanza Aguirre, concejal del Partido Popular en Madrid y portavoz de su grupo.

De la ley y el coraje

De haberse impuesto la ley, la historia de España habría sido mucho más pacífica

Hermann Tertsch en ABC 280217.

ESPAÑA podría ser el único país del mundo desarrollado en el que reclamar el cumplimiento de las leyes lo convierten a uno en impertinente, temerario y, por lo general, enseguida en marginado y castigado. En España demandar públicamente el cumplimiento de la ley rompe la armonía basada en su incumplimiento impune y granjea, al osado que lo haga, la hostilidad tanto de los violadores sistemáticos de las leyes como la animadversión del poder que incumple, también sistemáticamente, su deber y su juramento de hacer cumplir las leyes.

Si eso siempre ha sido cierto en la España democrática, lo es más que nunca desde aquella catástrofe nacional que fue el 11-M, jamás del todo aclarada. La mayoría de los españoles acepta resignada esa armonía encanallada y mentirosa entre delito y poder, consciente de que cualquier denuncia o acción que pudiera alterarla conlleva inconvenientes en ocasiones muy serios. Aquellos que piden, exigen o claman en España por el cumplimiento de las leyes y la Constitución son por ello héroes. Lo son los españoles que ayer intervinieron en un acto de exigencia y demanda, precisamente en favor de la ley y la dignidad de toda la sociedad española.

Se celebró en Madrid como homenaje a unos españoles ejemplares por su coraje cívico, esa virtud tan escasa en España. Organizado por las Fundaciones Valores y Sociedad y Villacisneros, allí estaban desde Ortega Lara, para mí el mayor héroe español vivo, a Consuelo Ordóñez, Jorge Campos que lucha por los valores constitucionales en Baleares; Mariano Goma y Josep Bou o Dolores Agenjo, tres grandes nombres de la firmeza constitucional frente al golpismo separatista.

Convocados como sociedad civil para animar a los españoles a romper esa maldición de huida al nicho de la comodidad del «no significarse» que recomiendan las madres en este país. Para movilizarse, no para pedir beneficios ni privilegios, para demandar el respeto a nuestras leyes y derechos comunes como españoles. A liberarse de resignación y cobardía y unirse en ese coraje cívico a estos héroes españoles. Frente a los sentimientos manipulados, la clave está en el coraje en defensa de la ley. Allí estaban ayer los héroes patriotas, con la habitual ausencia de toda la España oficial, la que no cumple su deber.

Vamos a necesitar la ley y a los héroes que la defiendan. Porque una vez más se habla de un acuerdo para Cataluña a mitad de camino entre lo que es por un lado el respeto a la Constitución y el castigo de los delincuentes, y por el otro, la consumación de un golpe de Estado para una Cataluña independiente. Es la misma solución tramposa que llevamos acordando desde 1978. Con los resultados conocidos. Es tramposa ante todo porque la independencia es imposible. Es tan imprescindible dejar claro esto como lo es la aplicación estricta de la ley. Si la República no hubiera cometido estos mismos errores y hubiera aplicado todo el peso de la ley a los golpistas de 1934 es probable que no hubiera habido más.

De haberse impuesto la ley, la historia de España habría sido otra más pacífica. España nunca habría llegado a esa precariedad institucional entonces y ahora de haberse aplicado la ley desde un principio. Y si se hubiera aclarado ese siniestro malentendido sembrado por los nacionalistas, según el cual es posible una ruptura pacífica de España. No. No hay otra ruptura de España que la que nunca podrán conseguir por el uso de la fuerza. Todos deben saber por tanto que la ley se impondrá. Pero para que esta convicción desaloje al malentendido, la sociedad debe movilizarse con sus héroes por «el fortalecimiento del coraje cívico en la defensa de España». Y entre todos obligar al poder político a cumplir con su deber y su juramento.

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Notas.-

Enlaces [en azul cuando se trata de textos ajenos] y corchetes son aportados por EQM. También, por razones discutibles de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace.

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