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Autorretrato de Ignacio Pinazo en la puerta de su estudio en Godella [1898]. Instituto Valenciano de Arte Moderno / IVAM.

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En casa de Pinazo

El pasado jueves, día 27, tuve la oportunidad de visitar, en compañía de entrañables familiares, la Casa Museo del pintor Ignacio Pinazo Camarlench en Godella [Valencia, España]. Quiero subrayar que tuvimos el honor de ser minuciosa y brillantemente guiados por su bisnieto D. Jose Ignacio Casar Pinazo, arquitecto y actual Director del Museo de Bellas Artes de Valencia.

Lo cual me supuso poder profundizar y disfrutar del arte de este gran pintor español que, gracias a su gran versatilidad y capacidad evolutiva, fue uno de los artífices de la transición pictórica mediterránea hacia el modernismo y el impresionismo.

Algunos destacan su genialidad con el retrato, transcurriendo con enorme maestría desde desde el claroscurismo al expresionismo más luminoso, pero sus virtudes paisajísticas tienen, en mi opinión, tanto o más valor, si cabe.

De modo que aquí les dejo una introducción a la figura de un creador al que el propio Sorolla consideró una referencia en su propia tierra y un sustancial precedente de su propia obra.


Ignacio Pinazo Camarlench [Valencia, 1849 – Godella, 1916) fue un pintor español. Es uno de los más destacados artistas valencianos de fin de siglo, de estilo impresionista.

Pinazo nacido en el seno de una familia humilde, trabajó de platero, decorador de azulejos y pintor de abanicos. En 1864, ganándose la vida  como sombrerero, comenzó sus estudios en la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos de Valencia. En Barcelona, 1871, presentó obras en la Exposición Nacional de Bellas Artes. Viajó por dos veces a Roma; la primera (1873) gracias a la venta de un cuadro; y la segunda (1876-1881) becado por la Diputación de Valencia gracias a su cuadro histórico ‘El desembarco de Francisco I en la playa de Valencia‘ [1876].

En Italia, mienttras se interesaba por la pintura de los ‘macchiaioli‘, realiza como trabajo de pensión otra pintura de historia valenciana, los ‘Últimos momentos del Rey don Jaime I el Conquistador en el acto de entregar su espada a su hijo Pedro‘ [1881], una de las obras maestras del género, de la que realiza una réplica a gran tamaño que supone su primer éxito en las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes de Madrid, al premiarse en la edición de 1881 con una segunda medalla.

Últimos momentos del Rey don Jaime I el Conquistador en el acto de entregar su espada a su hijo Pedro‘ [1881]

Simultáneamente practicó una línea pictórica más íntima e impresionista y cuando regresó a su ciudad natal comenzó a pintar temas familiares, desnudos y escenas de la vida cotidiana. Se le considera precursor de Joaquín Sorolla y Bastida y de Francisco Domingo, tanto en el tema como en el estilo. De hecho, se dedicó sistemáticamente a llevar al lienzo o la tabla aquellas escenas de la vida cotidiana que observaba diariamente, como su obra Los Mayos (1898-1899; Museo Carmen Thyssen Málaga). En esta obra, los elementos realistas se funden con los simbolistas y una prioritaria obsesión por definir el espacio mediante el tratamiento del color y los juegos de luces y sombras.

En las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes, Pinazo logró, en 1881 y 1885, una medalla de plata; en 1897, medalla de oro con el ‘Retrato de don José María Mellado‘ [1896]; y 1899, medalla de oro con ‘La lección de memoria‘ [1898].

En 1896 ingresó como académico en la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos de Valencia. Consagrado como el primer retratista del país, realizó retratos oficiales como los del ministro Juan Francisco Camacho [1903], el presidente del Congreso de los Diputados, Francisco Romero Robledo [1904], y del entonces joven rey Alfonso XIII. En 1900 intervino en la decoración de la escalinata del palacete de Don José Ayora, en compañía de Antonio Fillol, Peris Brell, Ricardo Verde y Luis Beüt. En 1903 fue nombrado académico de San Fernando.

Ignacio Pinazo trabajó con colores oscuros, como el negro, el marrón y los colores terrosos, así como la brillante paleta típica del impresionismo. En sus obras, a menudo se reconocen pinceladas rápidas. Según explica Pérez-Rojas, el virtuosismo de Pinazo con técnicas afines al impresionismo parece deberse a sus humildes orígenes y a que, por tanto, en su juventud había trabajado en varios oficios, que, posiblemente, le familiarizaron con un manejo más directo de los materiales y de las formas.

Goya, Velázquez y Rivera fueron algunos de grandes referentes del pasado que interpreta de forma diferente a la de sus contemporáneos. Y, desde luego, el estudio de la afinidad con la pintura del aragonés universal es ineludible para introducirse en el universo de Pinazo.

A partir de su primera estancia en Italia, desarrolla en cascada visiones y anotaciones más impresionistas. Va desarrollando un informalismo emocional, autónomo y expresivo que, progresivamente, va dominando el conjunto de su obra. De ser una artista que bebe de la cultura del naturalismo, evoluciona hacia visiones y tensiones más psicológicas y emotivas con el cambio de siglo.

El mismo Pérez-Rojas como comisario de la exposición Ignacio Pinazo y las vanguardias, afinidades electivas, una de las varias celebradas en 2016 con motivo del centenario del pintor, analiza la intuición de Pinazo, y su capacidad de abstracción y su impulso creativo, el valor expresivo del gesto y la importancia y la autonomía de la pintura, así como su personalidad artística compleja y aglutinante.

Otra parte fundamental de su producción está compuesta por innumerables apuntes de niños, de los que fue verdadero especialista, así como esbozos de desnudos, figuras y escenas de playa, resueltos con extraordinaria libertad, que en su obra madura se convierten en meras manchas de color, aplicadas con una concepción esencialmente pictórica de la materia, rayana a veces en la abstracción.

Influido por el luminismo exaltado y colorista de la paleta mediterránea, nunca abandonó sin embargo el uso de los pardos y negros, fundamentales en toda su producción, dibujando con largos e insistidos trazos de pincel los perfiles y siluetas de los distintos elementos de sus composiciones, resueltas con tanta fogosidad y moderna desenvoltura que en ocasiones aparentan hallarse inacabadas.

Autorretrato del pintor en 1871. Casa Museo de Pinazo, en Godella. Fot. de EQM.

Entre otros museos, su obra puede contemplarse en el Museo del Prado (Madrid), Museo Nacional de Arte de Cataluña – MNAC (Barcelona), Museo de Bellas Artes de Valencia, Basílica de la Asunción en Cieza (Murcia) y Museo Nacional de Cerámica y Artes Suntuarias “González Martí”.

La mayor colección de obras de Pinazo se encuentra en el Instituto Valenciano de Arte Moderno – IVAM (Valencia), con más de cien cuadros y de seiscientos dibujos que, en parte, proceden de su familia.

EQM

Fuentes: Díez, José Luis en: Maestros de la pintura valenciana en el Museo del Prado, 1997; y otras:

El Guardavías [1877]. Museo de Bellas Artes de Valencia.

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Conferencia: Pinazo. De la gran tradición al modernismo. Francisco Javier Pérez Rojas, Catedrático de Historia del Arte de la Universidad de Valencia. Museo Nacional del Prado, 06 de noviembre de 2016. Vía Museo Nacional del Prado.

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D. Jose Ignacio Casar Pinazo, arquitecto y actual Director del Museo de Bellas Artes de Valencia, presenta la exposición [4 octubre 2016- 8 enero 2017] con la que conjuntamente el Museo y la Fundación Bancaja se adhirieron en 2016 a las celebraciones del Año Pinazo con motivo del centenario de la muerte de Ignacio Pinazo Camarlench (1849-1916).

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De la casa familiar en Godella

Un ricón de su estudio. Fot. MDM.

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De entre sus obras

Retrato de su hijo José [1880]. Museo de Bellas Artes. Valencia. España.

La Primavera / Retrato de María Jaumandreu [1885]

El Molino [1888]. Casa Museo de Pinazo, en Godella.

Playa [1890].

Escaleras del estudio [1891]. Casa Museo de Pinazo, en Godella.

La mereienda en la playa [1891]. Museo de Bellas Artes. Valencia. España.

Desnudo femenino [1894]. Museo del Prado.

Desnudo de mujer [1895]. Museo del Prado.

Retrato de don José María Mellado‘ [1896].  Casa Museo de Pinazo, en Godella.

La lección de memoria [1898]. Museo del Prado.

Ofrenda de flores [1898]. Museo del Prado.

Anochecer en la escollera III [s 1990]. Instituto Valenciano de Arte Moderno.

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Paralelismos de una época

Salida de Misa en Godella [1890], de Ignacio Panizo.

Detalle de la imagen de los obreros saliendo de la fábrica [1895]. Institut Lumière, Lyon, Francia.

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