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Lo que dan de sí una manita de escaños

Cuando lean lo que les adjunto infra ya no necesitarán más aclaraciones. Una indignidad total.

Se podía y debía haber evitado con ese preciso puñado de escaños para la aprobación del presupuesto si el PSOE se los hubiera cedido al PP exclusivamente a tales efectos y con el fin de que el nacionalismo no siga incrementando los privilegios vascos a costa de los impuestos del ‘Resto de España‘.

Pero ni el PP se los ha pedido ni el PSOE se los ha ofrecido. Inaudito. Con el interés general de España en juego. Para eso no hay pacto que valga.

Y Ciudadanos, que sí apoya los presupuestos, aceptando la desverguenza. Cuando no hace nada Rivera proclamaba a los cuatro vientos que la igualdad entre españoles pasaba por la eliminación de tales paraísos fiscales. Lean, lean:

2013

2012

Y ya saben: no es no nos lo dan a los demás, que también; es que lo que le dan de más a ellos lo detraen de lo que nos corresponde a los demás.

EQM

pd. Cataluña ya está recibiendo vía Fondo de Liquidez Autonómica [FLA] lo que los demás no recibimos. Imaginen ahora, después del escándalo vasco, qué no les ofrecerá Soraya la Vicepresidenta de los Catalanistas, para en cuanto dejen de joder con la pelota golpista.

Hispano-vasco

Arcadi Espada en El Mundo, 040517.

La diferencia principal entre Susana Díaz y Pedro Sánchez es que una no quiere y el otro no puede pactar con el partido Podemos. A efectos prácticos no hay gran diferencia. Por más que del mucoso bullshit que es capaz de soltar esa boca pueda deducirse lo contrario, Sánchez no podría pactar jamás con un partido que exige la liquidación de la soberanía constitucional.

La candidata Díaz ha perdido ahora una oportunidad de establecer una diferencia vigorosa con su adversario. Mientras Sánchez sigue instalado en su beocio, y un punto rumiante, no y no, la candidata debió defender una profunda negociación de los presupuestos con el partido que gobierna. Y debió hacerlo en nombre de la igualdad de los españoles, caro concepto de la tradición socialista. Quizá le habrían dicho que eso iba a dañar sus expectativas de victoria en las primarias. Pero también debió ser clara entonces su respuesta: no merece la pena dirigir un partido que no comprende que sus pasiones privadas no pueden sobreponerse a los intereses públicos.

Me invento una Susana Díaz, por supuesto, pero es libérrima facultad del columnista. Lo que no me invento es que la actitud de los socialistas respecto a la negociación presupuestaria no la pagarán ellos, al menos de inmediato, sino buena parte de los españoles. El pacto alcanzado entre el Pp y el Pnv es un nuevo capítulo de las sórdidas negociaciones y los sórdidos resultados que se producen cada vez que hay un gobierno español en minoría y los nacionalistas pueden echarle una mano al cuello.

Desde los nacionalistas hay poco que objetar. Por su naturaleza nunca han pensado en términos generales y la única cohesión social que les interesa es la de sus territorios, aunque muchas veces, ciertamente, confundan territorios con personas. Pero desde el gobierno del Estado sí hay mucho que objetar. El pacto es un ejemplo flagrante de bilateralidad y, en consecuencia, un ejemplo a imitar de injusticia retributiva.

El Pp deberá explicar con difícil claridad por qué conviene a los intereses de España este pacto, antes que una nueva convocatoria electoral. También C’s habrá de documentar qué se siente después de una primera vez con los nacionalistas. De quienes no se espera una palabra es de los socialistas: el pacto hispano-vasco es también obra suya y cualquier reproche a sus disposiciones sería un inconcebible y cínico reproche a sí mismos.

Collage de la portada de El País, hoy 040517

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CONCIERTO ECONOMICO

El acuerdo con el PNV para los Presupuestos incluye la rebaja del cupo y 3.380 millones para la alta velocidad

El Gobierno vasco consigue que el Estado rebaje el cupo y devuelva 1.400 millones de euros por las discrepancias de años anteriores

Pedro Gorospe, Fernando Garea en El País, 040517.

El acuerdo con el PNV para que apoye los Presupuestos Generales del Estado del Gobierno de Rajoy no solo incluye una cuantiosa rebaja del cupo y la devolución de 1.400 millones de euros sino también cerca de 4.000 millones de euros. La mayor partida es una inversión de 3.380 millones de euros hasta 2023 para la principal infraestructura ferroviaria, la denominada Y vasca que conectara las tres capitales en alta velocidad. De 2023 a 2025 se finalizarán además las obras en las estaciones de las tres capitales vascas: Bilbao soterrada, Vitoria parcialmente y San Sebastián en plataforma

Además, se impulsarán las plataformas logísticas en Lezo (Gipuzkoa), con unos 100 millones y la Intermodal de Jundiz, en Álava, con otros 120 millones de euros, entre otros trabajos.

Otro de los puntos del acuerdo es la rebaja tarifaria de la electricidad empezará a aplicarse en las empresas vascas y en las comunidades con el mismo tipo de líneas, a partir del uno de enero de 2018. El presidente del PNV, Andoni Ortuzar, interpreta que el ahorro para las firmas vascas será de 50 millones de euros anuales.

Tras presentar el pacto presupuestario, Ortuzar ha asegurado que los temas de autogobierno, paz y convivencia, y política penitenciaria, no han estado en la mesa de negociaciones. “Siempre están en la agenda del PNV, pero no han estado en esta negociación”, ha declarado. A partir de ahí, Ortuzar ha reconocido que el nuevo clima entre los dos partidos podría abrir nuevos escenarios. “Si el PP confía en el PNV para temas de gestión por qué no podría hacerlo para otro tipo de asuntos”, se ha preguntado. “Aparte de este acuerdo no hay más compromisos pero sí más confianza para hablar”, ha concluido.

1.400 millones de Cupo a devolver

“Un acuerdo excelente”. La administración central compensará a Euskadi con 1.400 millones de los 1.600 que le reclamaba por discrepancias desde 2007 en concepto de Cupo. Además, desde este año y para el próximo lustro, el cupo se ha fijado en 956 millones de euros, 569 menos que el de 2016, y pese a que en el presupuesto de 2017, todavía en debate, la cifra provisional era de 1.200 millones. El acuerdo se ha cerrado en vísperas del debate presupuestario en el Congreso de los Diputados y servirá para que los cinco diputados del PNV apoyen las Cuentas del Estado. La negociación se ha llevado a cabo entre el ministro Cristóbal Montoro y el consejero de Hacienda vasco, Pedro Azpiazu, y cierra diez años de incertidumbre financiera entre ambos gobiernos.

Los 1.400 millones se compensarán al Gobierno vasco en los próximos cinco años, con lo que el Ejecutivo autonómico ni siquiera pagará esos 956 pactados sino que serán, aproximadamente, 800.

El portavoz del PNV en el Congreso, Aitor Esteban, ha confirmado el acuerdo para apoyar los Presupuestos de 2017, que servirá para que el proyecto del Gobierno supere el primer escollo, el del debate de totalidad, con 175 votos de PP (137), Ciudadanos (32), los cinco de nacionalistas vascos y el de Coalición Canaria.

El acuerdo incluye medidas para rebajar la tarifa eléctrica de las empresas para mejorar la competitividad industrial; inversiones de infraestructuras en el País Vasco como las plataformas logísticas de Lezo-Gaintxurizketa y Jundiz, la terminal intermodal de Jundiz, en Álava y su conexión con los puertos de Bilbao y Pasaia; el fomento del vehículo eléctrico y de la I+D+i a través de distintas partidas presupuestarias y un compromiso de calendario para concluir las obras de la llamada “Y vasca” ferroviaria que conecta las tres capitales de la comunidad para que esté operativa en 2023 y conectada con Francia en 2025; medidas de coordinación de seguridad para, por ejemplo, incrementar la plantilla de la Ertzaintza y para que la policía vasca ingrese en los foros europeos de decisión y mejoras en la inspección de la Seguridad Social, entre otras.

Esteban ha asegurado que no se incluye ningún acuerdo sobre política penitenciaria o transferencia de prisiones al País Vasco, por la voluntad de ambas partes de sacar este asunto de la negociación. También ha rechazado que este acuerdo sirva para el apoyo de futuros Presupuestos como el de 2018 que empezará a tramitarse antes de verano.

“No es agradable negociar en estas circunstancias, pero no vemos otra alternativa”, ha señalado Esteban sobre el hecho de que se negocie con acusaciones de corrupción. “Somos gente seria”, ha dicho para garantizar que mantendrán el apoyo en todo el trámite, para el que solo falta el imprescindible voto del diputado de Nueva Canarias, Pedro Quevedo.

“Es un acuerdo excelente”, ha dicho Azpiazu. El ejemplo de cómo va a recuperar el País Vasco esos 1.400 millones es lo que va a suceder con el cupo de 2017. De los 956 millones pactados este martes entre las dos administraciones, se descontará 140, el 10%. Es decir, el Gobierno vasco transferirá 816, todavía 34 millones menos de los 850 que se había marcado como objetivo el Ejecutivo de Íñigo Urkullu. La senda de compensaciones se hará en 2018 con el descuento de otro 15% de los 1.400 millones y así sucesivamente con el 20%, el 25% y el 30% hasta la devolución completa.

El Cupo es el dinero que Euskadi paga al Estado por las competencias no transferidas. El método para calcularlo se establece en leyes quinquenales y, desde 1982 está fijado en el 6,24% de esas partidas de gasto. El porcentaje es, teóricamente, el peso de la economía vasca en la estatal. Ese índice del 6,24% no se ha tocado. Se aplica a las partidas de los gastos que hace el Estado en Euskadi por servicios que no están transferidos.

La última cantidad pactada fue la de 2007 con un acuerdo de pago de 1.565 millones de euros. Desde entonces ambos gobiernos no han podido renovarla por discrepancias en la metodología. El gobierno vasco considera que las diferencias se centran en la liquidación de los cupos correspondientes a los dos últimos quinquenios, los comprendidos entre 2007 y 2011 y entre 2012 y 2016. Así, considera que desde 2011 se han pagado 1.600 millones de más y que el Cupo debería rondar los 850 millones anuales, aunque el proyecto de presupuestos del Estado para este ejercicio elevaba esa cifra hasta los 1.202 millones.

El texto acordado entre ambos gobiernos será aprobado en una Comisión Mixta del Concierto Económico a celebrar en la segunda quincena de mayo. “El acuerdo abre un periodo de estabilidad financiera”, ha dicho el consejero.

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La paz del cupo

Emilio Campmany en LD, 020517.

Una de las bendiciones que iba a traer el adiós al bipartidismo era la de poder prescindir de los nacionalistas para formar mayorías. El ganador de las elecciones ya no tendría que comprar los votos de los nacionalistas vascos o catalanes, o de ambos, para poder ser investido. Se suponía que ya no tendríamos que pagar el precio que se ha estado pagando no sólo en dinero, también en generosas concesiones a la agenda nacionalista, que han hecho que en el País Vasco y Cataluña partes considerables de la Constitución no están vigentes de facto. Esto pareció confirmarse cuando Rajoy salió investido sin tener que negociar nada con los nacionalistas.

Sin embargo, llegado el momento de votar los Presupuestos, vuelven a ser decisivos los votos del PNV. Cuentan las crónicas que en el momento en que escribo está a punto de suscribirse un acuerdo por el que el PNV votará los Presupuestos a cambio de que se resuelvan a su favor las disputas pendientes sobre cuánto tenía que haber contribuido el País Vasco a los gastos del Estado en los dos últimos lustros y a cuánto ascenderá el cupo en los próximos cinco años. De nuevo nos hallamos en la situación de que unos españoles se beneficien en perjuicio del resto gracias a que votan a partidos nacionalistas.

Si todos hiciéramos lo mismo, el país sería ingobernable. Los partidos de ámbito nacional deberían imponerse que el chalaneo presupuestario se limitara a lo que es aplicable a toda España y no a lo que reciba cada territorio. El PNV puede legítimamente exigir que se gaste más en educación, en Extremadura y en el País Vasco, o en sanidad, en Andalucía y en Euskadi. Lo que no es legítimo es exigir más dinero, para lo que sea, con tal de que se gaste en su territorio. Y el Gobierno, de cualquier color, no debería permitirse descender a negociar en esos términos.

Lo terrible es que esto no es ni mucho menos lo peor. Junto a los beneficios económicos que los nacionalistas logren para los españoles que viven en su territorio están los acuerdos por los que el Gobierno se obligará a ceder soberanía en tal o cual ámbito, a veces forzando las costuras de la Constitución, cuando no rompiéndolas. Estarán además los acuerdos para retirar recursos de inconstitucionalidad pendientes y que sean formalmente constitucionales leyes y actos que no lo son o que al menos el Gobierno creía que no lo eran.

Y eso sin contar lo peor con diferencia, lo que acuerden respecto a la ETA, probablemente la transferencia de las competencias en materia de prisiones junto con el traslado de todos los presos etarras a cárceles del País Vasco. No es casualidad que Erkoreka diga que el acuerdo alcanzado traerá la “paz fiscal”, porque en lo que está pensando es en la paz etarra. Nuestro problema no es la ausencia de mayoría absoluta. El verdadero es de falta de dignidad.

¿Qué es el Cupo vasco?

El Cupo es el dinero que el Gobierno foral paga anualmente al Ejecutivo central por las competencias no transferidas que ejerce en dicha región.

Libre Mercado, 030517.

El Cupo es el dinero que el Gobierno foral paga anualmente al Ejecutivo central por las competencias no transferidas que ejerce el Estado en dicha región, como Defensa, Asuntos Exteriores e infraestructuras como puertos y aeropuertos.

El País Vasco es una región foral y, por tanto, no participa del sistema de financiación por el que se rigen las comunidades autónomas de régimen general. Las provincias vascas son las encargadas de recaudar los impuestos que pagan los contribuyentes (familias y empresas) residentes en la región, y, posteriormente, abona cada año al Gobierno central el coste estimado de las competencias que desempeña el Estado en el País Vasco a través del Cupo.

Desde que se aprobó la actual Constitución española en 1978, el método para calcular el Cupo se establece a través de leyes quinquenales, que abarcan cinco años, y, aunque su metodología es muy compleja, las cuantías resultantes se han negociado a lo largo de los últimos años de forma bilateral entre la Administración vasca y el Gobierno centra en función de intereses políticos y partidistas.

El último ejemplo de dicha negociación es el acuerdo alcanzado entre el PP y el PNV sobre la liquidación del cupo entre 2007 y 2016 y la actualización del mismo desde ahora hasta 2021, con el fin de lograr el apoyo de los nacionalistas a los Presupuestos Generales del Estado para 2017.

Viñeta de Ricardo [R.Martínez Ortega, Chile, 1956] en El Mundo, 040517.

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Viñeta de Gallego y Rey en El Mundo, 040517.

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Notas.-

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