.

.

Albert Rivera parece haber leído esta mañana el artículo de R10:

“Si lo que trae aquí el Gobierno, dentro de un tiempo, no ahora, es una votación para en vez de tener un cupo tener un cuponazo, pues votaremos en contra. Porque creemos que la solidaridad entre los españoles ya está bastante cuestionada como para que encima las competencias del Estado no las pague la Comunidad Autónoma Vasca”.

.

Nadie denunciará el último desfalco del Gobierno

Rosa Díez en El Mundo, 050517.

Nadie, absolutamente nadie, se levantará de su escaño y denunciará durante la tramitación de los Presupuestos el último desfalco perpetrado por el Partido Popular en compañía del Partido Nacionalista Vasco.

Nadie, absolutamente nadie, hará notar a sus señorías, sentadas en el Hemiciclo de la Carrera de San Jerónimo, que están allí para representar y defender los intereses de todos los españoles y no los de su partido y/o los de su circunscripción.

Nadie, absolutamente nadie, llamará la atención sobre el hecho de que la profundización en la brecha de la desigualdad entre españoles que se arrastra por un sistema económico y fiscal privilegiado para Navarra y el País Vasco tendrá serias consecuencias en la cohesión entre los territorios y los ciudadanos de nuestra nación.

Nadie, absolutamente nadie, destacará la incongruencia que supone que el Gobierno de España exija el fin de los privilegios fiscales para Gibraltar mientras perpetúa y acentúa los privilegios fiscales de los vascos.

Nadie, absolutamente nadie, precisará en el Hemiciclo que el sistema recaudatorio que se utiliza en Euskadi y en Navarra no podría extenderse y aplicarse en el resto de CCAA de España porque entonces las cuentas sumarían más de cien y el sistema quebraría.

Nadie, absolutamente nadie, explicará algo tan obvio como que un sistema económico que no puede aplicarse al conjunto de los españoles no es un derecho, sino un privilegio.

Nadie, absolutamente nadie, recordará que la aportación vasca lleva muchos años infravalorada; o sea, que los vascos llevamos años pagando menos de lo que nos corresponde para sostener las competencias del Estado.

Nadie, absolutamente nadie, recordará a sus señorías que el déficit de la Seguridad Social en Euskadi nos lo pagan los ciudadanos de Andalucía, los de Extremadura, los de Canarias, que cobran pensiones muy por debajo de la media vasca.

Nadie, absolutamente nadie, alzará su voz en el Congreso de los Diputados para llamar la atención sobre el hecho de que la igualdad de derechos entre todos los españoles y la soberanía del Congreso se está quebrando gravemente con el acuerdo que el Gobierno de Rajoy y Urkullu han realizado al margen de la Cámara.

Nadie, absolutamente nadie, alzará su voz ante esta nueva cesión al chantaje nacionalista en el que caen los sucesivos gobiernos de España a cambio de un puñado de votos. No lo harán los que se llaman de izquierdas; ni los que se creen a la izquierda de la izquierda; ni los que dicen ser republicanos y de izquierdas; ni los nacionalistas de otros lugares de España; ni los que se reclaman socialdemócratas; ni los que se llaman liberales… Unos y otros aprovecharán su turno para atacar o defender el Presupuesto que les presenta Montoro; pero nadie, absolutamente nadie, mencionará el mayor ataque a la igualdad y a la cohesión entre españoles que se ha pactado fuera de la Cámara para que las cuentas salgan adelante.

Nadie, absolutamente nadie, recordará los ratios de PIB de las comunidades autónomas; ni que la desigualdad entre comunidades es mayor que entre países de la UE; ni que la diferencia de inversión por ciudadano en Sanidad, en Educación, en Servicios Sociales… se incrementa año tras año.

Nadie, absolutamente nadie, pondrá en evidencia un pacto que va en contra de los criterios que se reclaman para Europa: unidad fiscal entre países para conseguir una política económica común y cohesión entre ciudadanos.

Nadie, absolutamente nadie, denunciará que ese acuerdo (el reconocimiento de una «deuda» del Estado de 1.400 millones de euros a cambio cinco votos del PNV) es un acto político de malversación de caudales públicos. Porque ese dinero es de todos los españoles y no puede ser utilizado para fines particulares, eso es, para que el Sr. Rajoy siga viviendo en La Moncloa.

Nadie, absolutamente nadie, incomodará a sus señorías recordando que aquel cálculo del 6,24 de lo recaudado por las tres diputaciones forales (Cupo Vasco) que se pactó en época de Suárez y Garaikoetxea era tan beneficioso para Euskadi que el negociador vasco, Emilio Guevara, se lo resumió al lehendakari Garaikoetxea con esta frase: «Lehendakari, con este cálculo vamos a poder comprar las porras a los ertzainas en Loewe…».

Nadie, absolutamente nadie, recordará estas cosas tan elementales en el Hemiciclo de la Carrera de San Jerónimo, en el Congreso de los Diputados. No lo harán porque ni siquiera son conscientes de lo que supone ser un diputado nacional y obrar en consecuencia. Lástima.

.

Hispano-vasco

Arcadi Espada en El Mundo, 050517.

La diferencia principal entre Susana Díaz y Pedro Sánchez es que una no quiere y el otro no puede pactar con el partido Podemos. A efectos prácticos no hay gran diferencia. Por más que del mucoso bullshit que es capaz de soltar esa boca pueda deducirse lo contrario, Sánchez no podría pactar jamás con un partido que exige la liquidación de la soberanía constitucional.

La candidata Díaz ha perdido ahora una oportunidad de establecer una diferencia vigorosa con su adversario. Mientras Sánchez sigue instalado en su beocio, y un punto rumiante, no y no, la candidata debió defender una profunda negociación de los presupuestos con el partido que gobierna. Y debió hacerlo en nombre de la igualdad de los españoles, caro concepto de la tradición socialista. Quizá le habrían dicho que eso iba a dañar sus expectativas de victoria en las primarias. Pero también debió ser clara entonces su respuesta: no merece la pena dirigir un partido que no comprende que sus pasiones privadas no pueden sobreponerse a los intereses públicos.

Me invento una Susana Díaz, por supuesto, pero es libérrima facultad del columnista. Lo que no me invento es que la actitud de los socialistas respecto a la negociación presupuestaria no la pagarán ellos, al menos de inmediato, sino buena parte de los españoles. El pacto alcanzado entre el Pp y el Pnv es un nuevo capítulo de las sórdidas negociaciones y los sórdidos resultados que se producen cada vez que hay un gobierno español en minoría y los nacionalistas pueden echarle una mano al cuello. Desde los nacionalistas hay poco que objetar.

Por su naturaleza nunca han pensado en términos generales y la única cohesión social que les interesa es la de sus territorios, aunque muchas veces, ciertamente, confundan territorios con personas. Pero desde el gobierno del Estado sí hay mucho que objetar. El pacto es un ejemplo flagrante de bilateralidad y, en consecuencia, un ejemplo a imitar de injusticia retributiva.

El Pp deberá explicar con difícil claridad por qué conviene a los intereses de España este pacto, antes que una nueva convocatoria electoral. También C’s habrá de documentar qué se siente después de una primera vez con los nacionalistas. De quienes no se espera una palabra es de los socialistas: el pacto hispano-vasco es también obra suya y cualquier reproche a sus disposiciones sería un inconcebible y cínico reproche a sí mismos.

.

Acuerdo fiscal PP-PNV: un atropello a la igualdad

Gorka Maneiro en HUFFPOST, 050517.

El PP de Mariano Rajoy acaba de firmar “15 años de paz fiscal” con Euskadi a cambio de los 5 votos del PNV a sus presupuestos; así que se acaba de blindar la desigualdad en España, a mayor gloria de las políticas nacionalistas que el PNV aplica en el País Vasco con el apoyo del PSE. Por mucho que supuestamente cambie el Congreso de los Diputados, hay cosas que nada cambian, como es el blindaje político del Concierto Económico gracias al cual, por la vía de los hechos y de los dineros, se perpetúa la desigualdad dentro del Estado… y lo peor es que nadie alzará la voz ni en el Congreso de los Diputados ni en el Parlamento Vasco en contra de este atropello.

Los que estábamos en esas instituciones representando a UPYD y a millones de españoles no sólo para clamar contra la corrupción política sino también para impulsar reformas igualitarias y defender el bien común fuimos barridos del mapa. Ahora algunos viven más tranquilos: los recortadores sociales, los corruptos, los falsos regeneradores, los que permiten la pervivencia de los “derechos históricos”… y los nacionalistas que quieren romper España. Estas palabras no son un lamento sino una evidencia.

El acuerdo es ya un hecho y supone el mayor acercamiento entre el PP y el PNV en más de una década. El Gobierno de Mariano Rajoy ha otorgado lo que el Ejecutivo de Urkullu ha denominado “15 años de paz fiscal” a Euskadi, al cerrar un pacto que permite liquidar las diferencias en el cálculo del Cupo que ambas administraciones arrastraban desde 2007. Se ha cerrado la cuestión como se ha solido cerrar históricamente y algunos hemos denunciado: a través de una negociación política. Mayor opacidad, imposible, puesto que supuestamente existe una fórmula matemática que permite concretar las cuantías.

Tal es la transparencia que, en lugar de hacer los cálculos con luz y taquígrafo, se acuerda en un despacho. El acuerdo es sobre el Cupo, pero ni el Concierto Económico ni el Convenio navarro han sido puestos nunca en cuestión por los principales partidos españoles hoy presentes en el Congreso de los Diputados. Y en Euskadi no habrá nadie que llevará la cuestión al Parlamento Vasco… al menos de momento. No hay progresistas presentes que alcen la voz ante tamaña injusticia; en este asunto, como en tantos otros, son todos reaccionarios.

Hubo un tiempo en el que distintas voces se alzaron para criticar este sistema, aunque fuera solo de boquilla y para lograr un puñado de votos: entre otros, el entonces secretario general del PSOE Pedro Sánchez, la presidenta de Andalucía Susana Díaz, el líder de los socialistas catalanes Miquel Iceta, el presidente de la Generalidad valenciana Ximo Puig, o la vicepresidenta y portavoz de esa misma comunidad autónoma, Mónica Oltra, de Compromís. Todos ellos criticaron el sistema de Concierto y el cálculo del cupo, dejando caer o diciendo abiertamente que supone una sobrefinanciación para los vascos respecto de los demás ciudadanos españoles. Hoy guardan silencio.

Hay antecedentes: ya en 2005, Antonio Mª Aguirre, miembro entonces del Comité Nacional del PSE, con motivo del 25 aniversario del Concierto Económico, afirmaba que “nuestra aportación al Estado no respeta los principios de igualdad, progresividad y solidaridad establecidos en la CE” y que “los socialistas tenemos que preguntarnos si queremos ejercer realmente el socialismo siguiendo los principios según los cuales se fundó el partido político más antiguo del País Vasco”. Hoy el PSOE ni está ni se le espera.

Ahí están además los artículos y trabajos de distintos intelectuales, economistas y especialistas en la materia: Mikel Buesa, Carlos Monasterio, Ángel de la Fuente, Javier Tajadura, Joseba Arregi, José María Ruiz Soroa o Alberto López Basaguren, quien llegó a definir el sistema como “un sistema privilegiado de obtención de recursos financieros”. Qué decir de UPYD, único partido que lo criticó abiertamente y llevó la cuestión tanto al Parlamento Vasco como al Congreso de los Diputados.

El sistema de Concierto Económico permite una fiscalidad propia para las provincias vascas, capacidad de la que carecen el resto de instituciones españolas. El cupo es la cuantía que Euskadi paga al Estado por los servicios que éste presta en la comunidad autónoma. El propio sistema conlleva un privilegio evidente y la práctica habitual, una sobrefinanciación para una parte de los ciudadanos españoles frente a los restantes. Quienes nos consideramos progresistas no podemos sino volver a alzar la voz y comprometernos a seguir denunciando este anacronismo histórico.

Según datos objetivos, “nuestra aportación al Estado no respeta los principios de igualdad, progresividad y solidaridad establecidos por la CE”. En palabras del economista Ignacio Zubiri, “incluso el cupo teórico daría lugar a una aportación a otras CCAA mucho menor que lo que pagan las comunidades ricas de régimen común” y “generalizar el sistema es imposible”; según Ángel de la Fuente, “el cupo es sustancialmente más bajo de lo que debería ser aplicando los criterios de la propia Ley”; y según López Basaguren, “País Vasco y Navarra no contribuyen en la nivelación interterritorial, al contrario que las CCAA con mayores ingresos fiscales”, producto de un régimen cuya extensión a Cataluña “haría estallar el sistema”. Si el PNV ha firmado es porque se mantiene el escarnio.

Hay quien dice en Euskadi que “son nuestros derechos”; sin embargo, cuando, dentro de un Estado, hay derechos que solo los disfrutan algunos ciudadanos frente a los restantes, ya no son derechos sino privilegios. Hay quien apunta a la diversidad cultural española… como si la diversidad cultural afortunadamente existente en España pudiera justificar diferencia de derechos.

Este anacronismo que hoy vuelve a estar de actualidad debe corregirse cuanto antes: se trata de modernizar profundamente España y reformar el Estado autonómico para ir hacia un Estado Federal simétrico y solidario a través de la indispensable reforma de la CE que garantice más derechos, más igualdad y más bienestar para todos.

Este acuerdo y el silencio de todos los partidos presentes en el Congreso de los Diputados nos recuerda que hoy, más que nunca, es indispensable una izquierda cívica que defienda la igualdad en España.

Financiación regional a competencias homogéneas, euros per capita, 2011 [Junio 2014]

“La financiación per cápita de las comunidades forales a competencias homogéneas e igual esfuerzo fiscal (columna [4]) es aproximadamente el doble de la que perciben las comunidades de régimen común.

Finalmente, la presión fiscal es también significativamente más baja en las comunidades forales, que a diferencia de las de régimen común, muestran un “sobreesfuerzo fiscal” negativo y muy considerable (columna [5]). Aunque tales rebajas fiscales reducen la financiación observada de las regiones forales, ésta sigue estando en torno a un 80% por encima de la media de las regiones de régimen común.”

Fuente: Un sistema de cuentas públicas territorializadas para España. Metodología y resultados para 2011. Junio 2014.

Este trabajo forma parte de un proyecto financiado por la Fundación SEPI, con el apoyo financiero del Ministerio de Economía y Competitividad a través de los proyectos ECO2011-28348 , ECO2012-36032-C03-01 y ECO2011-23248, así como con la ayuda de los servicios del Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas.

Enlace del documento completo [pdf]

EQM

••

•••

 

Notas.-

Los enlaces en textos propios son aportados por EQM. En los ajenos sólo cuando así se indique. También son de EQM, por discutibles razones de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace correspondiente.

Anuncios