.

.

El proteccionismo [36%] hunde toda tentación continuísta

Mis primeras impresiones:

  • Macron gana con solvencia [64-36; a las 23:30] gracias también a la ayuda de Los Republicanos y el Partido Socialista.
  • Marine Le Pen duplica el porcentaje que su padre obtuvo en 2002.
  • Melenchon se confirma como antiSistema al no apoyar a ninguno de los dos.
  • Abstención record desde 1969; record de nulos+en blanco: 12%.
  • En su discurso inicial y posterior, Macro apuesta por la unidad de Francia; por la reforma de la Unión Europea; por la defensa de nuestra civilización [sic]; por la protección de la República; por la seguridad de los ciudadanos; por la regeneración de la vida pública; por eliminar las razones que a tantos franceses han hecho votar a Le Pen [sic]; por la verdad, no a las mentiras.
  • Macron pidió a sus seguidores respeto para Le Pen. Y cuando algunos protestaban, insistió.
  • Si Macron ganara o consiguiera un buen resultado en las próximas legislativas de junio, sin tiempo para organizar su movimiento como nuevo partido, quedaría claro como el agua que los militantes no son tan importantes como dice ZPedro

Reconociendo la victoria de Macron, Le Pen ha dicho que ‘Los franceses eligen continuidad’.

Ella sabe que eso no es así. No habrá continuidad precisamente porque ella ha sido la contrincante. Y Macron dijo, anoche mismo, que tomaba buena nota de las causas de que tantos millones de franceses hayan votado proteccionismo, para tratar de atajarlas.

En cuanto a la derecha e izquierda tradicionales francesas, ya pueden ir buscando el rosario de sus madres porque su ausencia de proyecto y su complicidad con el neocapitalismo multicultural y globalizador y con la prensa palmera les ha llevado a la ruina.

Lo mismo está ocurriendo en Alemania: Merkel apuesta ahora por la cultura cristiana europea precisamente porque no quiere perder votos, el poder. También ayer, en Schleswig-Holstein, comenzó a recoger frutos de su giro proteccionista.

Y en Inglaterra, May adquiere cada vez más fuerza en el Reino Unido frente a los que decían que los británicos querían quedarse en la Unión Europea…

Queda claro que llegan nuevos tiempos en los que se recuperarán en gran parte los Estados-Nación y se revisará de arriba abajo la configuración de Bruselas tanto en su vertiente de loca academia de polícia fronteriza y transcultural como en obsesivos mimos burocráticos a los lobbys económicos mientras vive de espaldas a la ciudadania.

Afortunadamente. El dictador español que se murió en la cama llamaba a eso que ‘no hay mal que por bien no venga’.

También es verdad que hacerlo peor que Hollande es poco menos que imposible y que, indudablemente, Macron, proveniente de la prestigiosa cantera de L’École nationale d’administration francesa, de donde surgen muy brillantes funcionarios que, por si fuera poco, suelen tener la cabeza muy bien amueblada [nada que ver Patxi, ZPedro o Susana, un suponer].

EQM

Actualización. Resultados definitivos:

Absteneos, esclavos

Jorge Bustos en El Mundo, 080517.

De la agonía de Francia en brazos del nazismo a Chaves Nogales le admiró la sencillez del proceso, que fue de muerte natural. “Un pueblo puede caer en la esclavitud sin que el autobús haya dejado de pasar por la esquina a la hora exacta, sin que se interrumpan los teléfonos, sin que los trenes se retrasen ni los periódicos dejen de publicar una edición”.

Los teléfonos sobre todo: una caída de Whatsapp suficientemente prolongada causaría un levantamiento popular que las condiciones laborales del becario de un chef no logrará nunca. La rebelión de las masas no la desata la igualdad abstracta sino la incomodidad física generalizada. Venezuela hoy, por ejemplo, tras casi dos décadas de obvio despotismo.

Que los europeos del siglo XXI, desmemoriados por la absorbente juguetería electrónica, repitan el suicidio del XX solo depende de que siga consolidándose en ellos “la falta de imaginación colectiva” que ya adujo Chaves en 1940. La imaginación no es la facultad cursi del 68 sino un deber cívico, casi una premisa del sufragio. Alguien sin ilustración para figurarse distopías totalitarias no debería acercarse a una urna, y sin embargo todos necesitamos que se acerque.

A media tarde de ayer, la participación resultaba ridículamente baja tratándose de unas elecciones que decidían el futuro del continente. El francés medio sesteaba en casa, pulsando F5, esperando la emoción del peligro que moviera su culo hasta el colegio electoral. Una dictadura sentimental le lleva a confundir la democracia con Eurovisión.

El abstencionista a menudo se juzga superior al vulgo engañado por un sistema que no le representa, pero solo es otro esclavo mudo de la corriente mayoritaria. No es el elegante escéptico que se cree sino otro yonqui de la pureza, otro marginal tirado en la acera de una vieja ideología. Como si el juego no consistiera en votar el mal menor.

Sabemos desde T. S. Eliot que el mundo no termina con un estallido sino con un suspiro. No el de alivio que da el abstencionista cuando ve ganar a Macron en 2017, sino el de pena que dará en 2022 cuando gane Le Pen.

••

•••

 

Notas.-

Los enlaces en textos propios son aportados por EQM. En los ajenos sólo cuando así se indique. También son de EQM, por discutibles razones de legibilidad en internet, el incremento de párrafos en textos ajenos, respetando el contenido, que puede leerse en el original pinchando el enlace correspondiente.

Anuncios