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Tres eran tres

En un escenario de serie B más propio de canales dedicados a la televenta y con una moderadora que ejerció de mero testigo, el lamentable debate para la elección socialista de su Secretaría General, contemplado sólo por una parte de la sociedad española ya que se ha llevado a cabo en horario exclusivo para periodistas, amas de casa, pensionistas y parados.

Algo sensatamente inconcebible ya que una transmisión dirigida políticamente hacia quienes tienen el carnet de militantes del PSOE -o, estrafalariamente, del PSC y, en consecuencia, pueden votar, con ese horario les habrá resultado difícil poderlo disfrutar -salvo en el caso de Madrid, donde ayer era día festivo- salvo en el caso de pertenecer, también, a una de las categorías ya citadas y que no decidieran escoger una mejor opción.

En todo caso, creo que el error más grave de esta campaña ha sido darle al debate tal carácter de abierto a las televisiones, todo un suicidio político televisado en directo: porque la ciudadanía, cada vez más alejada de ese socialismo que los tres, por distintos motivos, representan, ha podido contemplar con todo lujo de detalles hasta qué punto se odian los que dicen amarse y, por tanto, hasta donde ha llegado la ruina y división del PSOE.

Hubiera bastado con una transmisión interna a las Agrupaciones Locales, aunque sólo fuera por evitar que bajo el triunfante pretexto de una lección de transparencia al resto de los partidos se haya puesto en escena el dramático estado de descomposición y analfabetismo intelectual en el que se encuentra el socialismo español desde la deriva iniciada por ZP y continuada, a peor, por ZPedro.

El Patxi, experto histórico en la navegación política rumbo al sol que más calienta, ha demostrado hasta qué punto es el que más tablas tiene y ha sabido transitar por la autopista que a su disposición le dejaba la reyerta de la verdadera lucha entre Susana y ZPedro por la herencia de los restos del partido.

ZPedro ha dado a su militancia podemizada -radicalmente contraria a la democracia interna representativa- la analfabeta demagogia que le demanda según amanezca el día, con la nación como sentimiento de Asturias patria querida y con la abolición de los órganos intermedios representativos -los ‘notables‘- como objetivo organizativo.

Susana, que parece no haber tenido tiempo, todavía, de mejorar su lenguaje corporal, se ha limitado a poner de relieve las toneladas de incongruencia y peligro que supone un personaje como ZPedro, para el que cualquier medio justifica su fin, personal, de ganar, demonizando a quienes no imitan su contrastado hábito de pensar sólo cuando buenamente puede y si no hay una ocurrencia que se lo impida.

Lucha de aparatos políticos, pues: uno viejo, vitalicio, con una estructura piramidal sectaria y endogámica; y el otro asambleario, dictador, trilero, apoyado en el ninismo de la idiocia orgullosa.

Mi pronóstico es que las primarias ganará Susana; ojalá no me equivoque; y lo hará tanto por el terror que produce ZPedro a los poderes fácticos y al aparato actual, como porque ella, al menos, no patrocina la España plurinacional y sí la supremacía del interés general. O eso dice. Algo es algo en un partido que se ha quedado sin cerebro porque, desde hace años, el que se mueve intelectualmente cava su tumba.

A ello contribuirá, sin duda, el Patxi, restándole votos a ZPedro y con la única ambición de seguir viviendo del cuento. Se ha postulado para acompañar al que gane -es decir, Susana– y ayudarle a lo primero que razonablemente debería hacer en cuanto tome el poder: llamar al guapito y comunicarle su inmediata expulsión.

Algo que tenía que haber hecho la Gestora aprovechando cualquiera de las múltiples ocasiones que le ha brindado el asambleario, y que nos hubiera evitado, por innecesario y contraproducente, el bochorno televisivo de hoy.

Lamentable también que tampoco la Comisión Gestora haya llevado a efecto su segunda obligación en el ejercicio del poder: explicarle a la ciudadanía la ruina que ha significado ZPedro y a qué interés general de España respondía apostar por la abstención para que gobernara el benefactor Mariano.

Aunque eso último me extraña poco porque de intereses comunes tampoco parece saber mucho un actual Presidente que no acaba de encontrar el motivo para explicar a los ciudadanos que el golpismo catalán atenta gravemente y de forma continuada contra al interés general de España, y para actuar en consecuencia.

Es lo que hay: pero a este partido ya no lo conoce ni la madre que le parió.

EQM

pd.

  • El empleo unánime de la violencia doméstica como instrumento de género feminista para ganarse el voto de las militantas da una idea del rango moral de esta colla de incompetentes.
  • Repugnante, también, que los tres eran tres, a falta de discurso propio y sobra de odio a terceros, se dedicaran a insultar y difamar gravemente al PP con el fin de que los miltantes odiadores no distingan, a la hora de elegir, cuál de los tres es más odiador.
  • Genial la pregunta del Patxi al ZPedro: el odiador que aporta un plus desvertebrador y antipatriota: – Pedro, ¿sabes lo que es una nación? Por supuesto, no tenía ni puta idea.

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Debate completo

Viñeta de Gallego y Rey en El Mundo, 160517.

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Transparencia, realmente

Arcadi Espada en El Mundo, 160517.

El debate de los candidatos socialistas habrá sido útil para los ciudadanos. Para los militantes de ese partido habrá sido un nuevo motivo de vergüenza. Los ciudadanos habrán vislumbrado el grave problema español que supondría que cualquiera de ellos llegara al Gobierno, obligatoriamente apoyados, además, en el nacional populismo. Incluso el más alienado de los militantes pensará exactamente lo mismo.

Los candidatos exhibieron con claridad su incompetencia y su manejo experto de la demagogia; y en su lenguaje respecto al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y al Partido Popular -“manzana podrida de la democracia”, “partido tóxico e infame”- dejaron en evidencia su elegante catadura moral. Y su acompasamiento: el ex ministro socialista Emmanuel Macron anunciaba, mientras tanto, que elegía de primer ministro a un dirigente de Los Republicanos.

Sin embargo, y más allá de las penosas condiciones de los participantes, la discusión reveló crudamente para qué sirven las primarias. En Occidente cualquier debate electoral entre partidos concreta la dificultad de elaborar programas de gobierno realmente alternativos. La derecha y la izquierda comparten innumerables decisiones de fondo políticas, económicas y culturales que no en vano han dado lugar a la llamada era del consenso.

Y que son una de las razones, por cierto, del relativo éxito propagandístico de los populismos: por fin hay alguien que dice cosas distintas; aunque, desde luego, las posibilidades de que luego haga lo que dice sean escasas o nulas. La similitud obliga a los candidatos a presidir el Gobierno a la sobreactuación o a marcar territorio en esquinas llamativas, pero alejadas del centro de los problemas. Difícilmente la paradójica síntesis entre coincidencia práctica y algarada verbal apea al ciudadano de la sospecha que lo que se dirime entre unos políticos y otros no es qué hacer con el poder, sino el poder mismo.

Cuando la pugna, en la que se usan retóricas y procesos mediáticos ya idénticos a los de las elecciones convencionales, se traslada al interior de cada uno de los partidos, es aún más complicado distinguir. Susana Díaz, Patxi López y Pedro Sánchez piensan lo mismo en todo, con la excepción del nombre de la persona que debe hacerse cargo del todo.

La consecuencia es que los tres mantuvieron una obscena discusión sobre el poder, siempre enrojecedora y a veces insoportable. Ésa fue, es y será toda la transparencia que se asocia bovinamente a las primarias.

Patxi le pregunta al ZPedro qué es una nación

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Debate goyesco

Santiago González en su blog, 160517.

Mi comentario de hoy a las 8:15 en Herrera en COPE

No había motivos para esperar otro debate entre Susana Díaz y Pedro Sánchez, con un tercer candidato que se esforzaba por hacerse presente en un choque de carneros y lo consiguió.

Los dos antagonistas se revelaron como ejemplares activistas de ‘La vida de Brian’: a los que de verdad odian, más que al Frente Judaico Popular, esos disidentes, es a los romanos. Volvió Sánchez a negar la decencia al presidente del Gobierno: “Rajoy es una manzana podrida en la cesta de la democracia”. Y Díaz dijo que “El PP es un partido tóxico e infame”, lo cual es muy notable en la secretaria general del partido de los Eres.

Para cualquier espectador desapasionado el debate lo ganó López. El minuto de oro fue cuando preguntó a Sánchez: “Pedro, ¿sabes lo que es una nación?” “Por supuesto”. “¿Sí?¿Qué es?” y un hombre que ha aspirado a presidir el Gobierno de España, respondió: “Un sentimiento que tiene muchísima ciudadanía.” La nación, esa cosa con plumas, la influencia de Emily Dickinson en el pensamiento Sánchez. No se había visto nada igual desde que Mitterrand planchó a Giscard d’Estaign en el debate 1974: “¿Cuánto vale un billete de metro en París?”

En la bronca entre los dos principales, fue más contundente Susana, con trucos, Pedro, cariño, no mientas, y con argumentos eficaces para desmontar el discurso de Sánchez: Pedro tú no fuiste presidente porque sacaste 85 escaños y al tildarlo reiteradamente de veleta.

Esto no permite saber quién va a ganar las primarias el próximo domingo y esa es la expresión más acabada de la crisis del PSOE: sus afiliados (militantes si ellos quieren) se mueven por filias, y sobre todo por fobias, fobias ajenas a los criterios y la lógica de sus conciudadanos.

Vamos a ver, Pedro

Santiago González en su blog, 160517.

El minuto de oro del debate de ayer lo provocó Patxi López con una pregunta letal:

Patxi López.- Pedro, ¿sabes lo que es una nación?

Pedro Sánchez.- Por supuesto.

Patxi López.- ¿Sí? ¿qué es?

Pedro Sánchez.- Un sentimiento que tiene muchísima ciudadanía, por ejemplo en Cataluña, por ejemplo en el País vasco, por razones culturales, históricas o lingüísticas.

Patxi López.- La nación es un término absolutamente moderno. No tiene ni 200 años. Y siempre ha habido dos corrientes históricas para definir lo que es una nación. Una nación en términos jurídico políticos, que es la nación política que conlleva soberanía y por lo tanto, la consecución de un Estado independiente a la que siempre estaremos opuestos los socialistas. Y una nación en términos culturales, que es el sentido de pertenencia a una lengua, a una historia, a una tradición que no lleva a la consecución de un Estado. Pero, ¿este es el debate de los socialistas?

La nación como sentimiento, esa cosa con plumas, que diría Emily Dickinson. No se había visto nada parecido desde que Mitterrand fumigó a Valery Giscard d’estaing al preguntarle: “¿Cuánto cuesta un billete de metro en París?” Hubo otras afirmaciones chocantes, incluso bizarras. “Yo no soy presidente porque Iglesias no quiso”, dijo Pedro Sánchez, a lo que Susana respondió: “No fuiste presidente porque sacaste 85 escaños, Pedro

Me impresionó vivamente Pedro Sánchez cuando dijo: “Por coherencia y por credibilidad, hoy estoy en el paro”. Habría que decirle con palabras de Susana: “No, cariño, estás en el paro por inútil”.

¿De verdad puede proponerse para dirigir el PSOE y el Gobierno de España un tipo que no puede encontrar un puesto de trabajo en siete meses y medio? Pero claro, es muy difícil que logre sus aspiraciones si no sabe qué es aquello sobre lo que pretende gobernar.

En materia de relaciones internacionales no está más impuesto. En enero de 2016 viajó a Lisboa para entrevistarse con António Costa y confesar su admiración por un pacto de izquierdas como el que gobierna Portugal. Ayer se ratificó, pero lo llamó António Soares.

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Un suicidio colectivo

Santiago González en El Mundo, 160517.

El debate que hoy va a enfrentar a los tres candidatos es lo que Sergio Leone llamaba il triello en la secuencia final de sus películas. La diferencia es que en el spaghetti western sobrevivían dos y aquí solo puede quedar uno, y de momento, ya veremos por cuánto tiempo.

Hay en el PSOE de esta hora una notable pulsión suicida, que no es siempre una inclinación individual. Los socialistas beben en el ejemplo de la secta fundada por Jim Jones, el Templo del Pueblo, cuyos 909 integrantes se suicidaron en Guyana en 1978. Pasar del Templo del Pueblo a la Casa del Pueblo sólo requiere un poco de imaginación y una pizca de laicismo.

Rabelais lo llevó al animalismo. Gargantua discute con un comerciante que tenía un rebaño de carneros. Para vengarse, le compra uno y lo tira al mar, lo que lleva a sus congéneres a tirarse por la borda tras el náufrago. Quizá esto del PSOE esté más inspirado en el Escuadrón suicida del Frente del Pueblo Judaico de La vida de Brian. En realidad, sólo cuentan dos. Patxi López acudirá con mucho pundonor, pero le pasa lo mismo que a Eli Wallach en Sad Hill: le han descargado el revólver. Es algo sorprendente que Zapatero, al igual que sus antecesores en Ferraz, esté con Susana, cuando ZP tiene en Pedro el más acabado admirador y continuador de su obra.

Sánchez ha perfeccionado las dos peores herencias de Rodríguez: el vicio de mirar al adversario como enemigo y el relativismo en el uso del lenguaje. La memoria histórica y aquella impresionante declaración de principios: “las palabras han de estar al servicio de la política; no la política al servicio de las palabras”.

Y en ello está, dando a sus palabras cada vez el sentido que conviene a sus necesidades de presente. Dos perlas: Pedro ha dicho este fin de semana que quiere dejar atrás el PSOE de los notables y abrir la puerta al PSOE de la militancia. Sin solución de continuidad añade que él defiende al PSOE de siempre. Pero gañán, el PSOE de siempre es el de los notables. El PSOE de siempre aún lamenta aquellas primarias entre Joaquín Almunia y Pepe Borrell, que le obligaron a apuntillar al candidato ganador. Quizá en ese episodio esté la explicación del agravio que ha llevado a Pepe al bando de Pedro: su rencor a los notables.

Pedro se agarra más a sus palabras que a los hechos. Y la socialdemocracia que él aspira a representar tiene como herencia un rosario de fracasos europeos: el Pasok en Grecia, lo del PS en Holanda, lo de Corbyn y lo del pobre Hamon, dos izquierdistas como él, en Reino Unido y Francia. Curiosamente, el SPD, que practica esa Grosskoalition que Pedro no llega a concebir, lleva sus derrotas con algo más de discreción. Y eso no es todo. Es que él tuvo una ocasión de oro cuando Rajoy perdió 63 escaños en una legislatura. Pedro no sólo no ganó ninguno, sino que perdió 20 diputados sobre el mínimo histórico de su partido. Y no dimitió y perdió otros cinco. Y se postula para las primarias. Si Pedro aspirase a presidir una empresa, ¿se imaginan que el consejo general de accionista le daría una oportunidad con esas cifras?

Los notables del PSOE tal vez piensen que se han precipitado al copiar las primarias de la designación de los candidatos en las presidenciales de EEUU. Allí tienen debates encarnizados, pero el derrotado se pone a las órdenes del vencedor. Recuerden las de Obama y Clinton en 2008, y luego él la nombró secretaria de Estado. De las nuestras los socialistas saldrán rotos y enemistados. No somos americanos. Lo decía un cineasta vasco cargado de razón: “Para hacer cine americano hay que ser americano. O parecerlo, que es todavía más difícil”.

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Díaz sitúa la crisis del PSOE en las derrotas y Sánchez en la abstención

La presidenta de Andalucía anuncia que dimitirá si no logra la remontada electoral del PSOE y el ex secretario general, si gana, pedirá la dimisión de Rajoy; Patxi López advierte que si antes no se produce la unidad, el partido puede desaparecer

Anabel Díez en El País, 150517.

Los ocho meses de enfrentamiento del PSOE, desde la dimisión de Pedro Sánchez el 1 de octubre, cristalizaron este lunes en el debate de los tres candidatos a la secretaría general. Susana Díaz responsabilizó a Pedro Sánchez de la crisis por no asumir su responsabilidad tras dos derrotas provocadas por los “bandazos” en sus propuestas.

Sánchez se centró en la abstención del PSOE para que gobernara Mariano Rajoy como la causa de que el partido haya dejado de ser el referente de la izquierda española a la que él quiere representar. Ese espacio también es el que defiende Díaz pero con un “rumbo cierto”. No habrá remontada con ninguno de los dos, advirtió Patxi López, a los que culpó de la fractura. Los tres dudan de que el debate vaya a mover el voto de manera significativa.

El próximo día 21 los militantes del PSOE decidirán entre Susana Díaz, Pedro Sánchez y Patxi López para dirigir un partido hondamente dividido, como quedó este lunes al descubierto en el debate celebrado en la sede federal, protagonizado por los tres candidatos. La existencia de la fractura es conocida, pero este lunes se visualizó por primera vez.

Los tres se situaron en el campo ideológico y político de la izquierda aunque López pidió a Díaz que reconociera que los tres eran “cien por cien PSOE”, que es uno de los lemas de la presidenta andaluza. El asunto es relevante ya que Sánchez acusa a Díaz de “haber dejado al partido en tierra de nadie”, personificando en ella la abstención en la investidura de Mariano Rajoy que aprobó el comité federal del PSOE en octubre.

Díaz pasó muy por encima por el capítulo “doloroso” de la abstención que en absoluto ha defendido como una decisión beneficiosa en sí misma sino que señaló “haber llegado a esta situación por los 85 diputados” que obtuvo el PSOE en las segundas elecciones tras perder cinco de los que sacó seis meses antes. “ a mí no me gustó esa decisión de abstenerse pero hay que pasar página”, recomendó Patxi López que consiguió su objetivo de abrirse paso en este debate para no quedar encajado entre Díaz y Sánchez.

Durante la primera parte hubo momentos claros en los que Díaz y López aparecieron juntos contra Sánchez lo que ambos corrigieron al final del mismo. No obstante, fue el político vasco quien desarmó a Sánchez al preguntarle de improviso qué entendía por nación. Lo cierto es que ambos comparten una concepción similar, al menos en sus postulados teóricos, en mucha mayor medida que con Susana Díaz. La presidenta andaluza iro´nizó sobre la “la creatividad” de Sánchez, al hablar de la existencia de “naciones culturales”.

Los socialistas vascos en el marco de la ponencia parlamentaria de autogobierno recogieron en enero de 2016 una definición del Consejo de Europa sobre nación. “La reivindicación como nación de una comunidad que se autodefine como tal por razones históricas, culturales o lingüísticas no presupone el derecho a consituirse en Estado”. Este hecho lo recoge el primer secretario del PSC, Miquel Iceta, en su último libro, “La Tercera vía”.

Esta discusión sobre el modelo territorial del PSOE condujo a cierta confusión sobre el modelo territorial aunque la presidenta de Andalucía trató situar la ortodoxia en la Declaración de Granada de 2013 que tras muchas dificultades concitó el apoyo generalizado de todos los socialistas.

“Pedro, tu entras y sales en Granada, según te venga bien”, reprochó Díaz. La líder andaluza fue al cuerpo a cuerpo con Sánchez, tratando de despojarle de armazón ideológico y político y acusarle de moverse solo por su interés personal. El tono fue formalmente contenido pero sin concesiones hacia Pedro Sánchez. “Pedro, el problema eres tú”, señaló la presidenta andaluza, que reprochó al líder socialista su ausencia de proyecto. “No creo que seas proPodemos o proCiudadanos, eres pro Pedro Sánchez y haces lo que te interesa, lo que te interesa a ti”, le ha espetado la presidenta.

Esta no ha querido dejar a Sánchez la defensa del espacio de la izquierda. La presidenta andaluza quiere liderar un partido que representará “la izquierda útil” que cambia la vida de los ciudadano. Durante muchos minutos de este debate, que moderó la periodista de La Vanguardia, Carmen del Riego, ni uno ni otro abandonó los argumentos que exhibien desde hace meses. Díaz, las derrotas electorales de Sánchez; y el ex secretario general, situar al PSOE junto a la derecha.

Alejarse del PP y de Podemos, es lo que defendió Patxi López, aunque los otros dos candidatos tampoco estuvieron dispuestos a dejarle abanderar la defensa de la autonomía del proyecto socialista. Durante hora y cuarenta y cinco minutos, los tres trataron de no dejarse arrebatar ninguna de las banderas que son queridas para los militantess. Los tres tuvieron en cuenta en todo momento que se dirigían a los 187.000 militantes que tienen derecho al voto.

Qué ocurrió en el comité federal del 1 de octubre, que terminó con la dimisión de Sánchez, admite dos versiones: La de Sánchez y la de Díaz, ya que Patxi López prefiere no adentrarse en esa jornada que él vivió del lado del ex secretario general. El relato de Sánchez incide en la ausencia “de lealtad” que atribuyó a a Díaz, y que empezó, según sus cuentas, solo tres meses después de haber sido elegido secretario general, cuando en una entrevista en EL PAÍS la presidenta andaluza declaró que no compartía la estrategia del secretario general.

Ambos volvían a sus principales elementos de ataque una y otra vez. “Susana, espero que reconozcas que la abstención ha sido la peor de las decisiones”. . “Tu problema no soy yo, tu problema eres tú y estamos aquí porque en las elecciones sacamos 85 diputados”, le dijo Díaz, que miraba más de frente que a Sánchez.

Se retirará

Los males del PSOE no vienen por la abstención a Rajoy, según Díaz, sino por los males resultados electorales. Y no hay más, según la presidenta andaluza que ha hecho un anuncio que es todo un compromiso: “Si el PSOE conmigo al frente no remonta electoralmente, me iré; no le voy a endosar la responsabilidad a nadie”. Por parte de Sánchez hubo otro anuncio. “Si soy secretario general, la primera medida será pedir la dimisión de Mariano Rajoy”.

A pesar de la dureza del enfrentamiento, el augurio de Patxi López de que el PSOE “corre el riesgo de desaparecer” si Sánchez y Díaz mantienen sus posiciones, fue rechazado por ambos. Los dos se ven con capacidad de unir. La presidenta andaluza puso como ejemplo lo que ella consiguió en el PSOE andaluz, que encontró fracturado. Si gana cumplirá su obligación “de mejorar el clima con generosidad” y fomentando aún más la participación de los militantes. Tras el debate, la tarde fue para apreciaciones de los tres equipos. En el entorno de Sánchez se reafirman en que los militantes saben que el mal resultado tuvo mucho que ver con la falta de apoyo interno. Los de Díaz en que era un mal candidato. Patxi López aspira a que ninguno de los dos consiga quitarle sus apoyos.

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Notas.-

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