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[En homenaje a ‘Ramón‘ -Ramón Gutiérrez Díaz, España- como recuerdo de su portada en ‘Hermano Lobo’, 020875]

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¿Susana o cierra España?

Por si no me he explicado suficientemente, para mí el caos es Pedro Sánchez [ZPedro]. Y el mal menor, Susana Díaz.

Las razones por las que ZPedro me parece un caos ya las he explicado repetidamente hasta la saciedad y hoy, a 24 horas de las primarias socialistas por la Secretaría General, sólo quiero subrayar que si él las ganara –que creo y espero que no– ello supondría la vuelta al poder del desnortado más grande que ha tenido como lider el PSOE en sus últimos 40 años de historia, superando incluso, que ya es decir, a su maestro en surrealismo ZP.

Los motivos para que un personaje de esta naturaleza tenga, a fecha de hoy, sólidas expectativas de volver a hacerse con el poder socialista, son muchas y muy variadas. Entre ellas, les recuerdo algunas:

  • Que en 2004 se permitiera ser Secretario General y Presidente del Gobierno a José L. Rodríguez Zapatero [ZP], origen del actual desvertebrador relativismo populista de nuestra socialdemocracia.
  • Que en 2014 Susana Díaz, entre otros, permitiera a Pedro Sánchez acceder a la Secretaría General de su partido, pensando que sus limitadas capacidades aportaba también ventajas.
  • Que el PSOE lleve ya décadas bloqueando la democracia interna de su estructura representativa, de tal modo que los militantes de base tengan conciencia absoluta que en el actual modelo no pintan nada -aunque parezca que sí- a la hora de elegir, por ejemplo, los cuadros intermedios o el proyecto político. La burocracia vitalicia y profesional copa, por tanto, la práctica totalidad de los cargos del partido.
  • Que lo anterior ha facilitado enormemente la instalación de la corrupción en su seno.
  • Que desde los inicios de la nueva etapa de la globalización económica mundial se han quedado sin proyecto socialdemócrata y ha sido invadido por políticos sumidos en la ignorancia y no sólo incapaces de abordar un nuevo modelo y de hacer frente al neocapitalismo sin fronteras sino también imposibilitados para percatarse de tales necesidades.
  • Que la vertebración social que le otorgaba el sindicalismo fraterno saltó hecha pedazos, en medio de la gemelar corrupción, burocratización, vacío programático e indefensión de trabajadores, parados y pensionistas.
  • Que, en su buenismo vacío y con ocasión de la última gran crisis, no sólo no han sabido combatir con eficiencia y distancia la invasión del populismo chavista y la supremacía de los poderes económicos y financieros sino que han tratado de imitar tal radicalismo izquierdista y han permitido que la ruina la pagara exclusivamente la clase media y la obrera, es decir, su tradicional nicho de votos.
  • Que, cesado estatutariamente Pedro Sánchez, bajo la suave forma de dimisión y cuando a punto estaba de implosionar el partido -y el país- con sus alianzas con independentistas y mochileros bolivarianos, no han sabido ejecutar el cambio al nombrar una Comisión Gestora, invadida de un buenismo infinito e incapaz de expulsar el peligro de su partido, que no ha hecho nada para evitar que los militantes históricamente ninguneados e intencionadamente analfabetizados incluso en torno a la historia más reciente de su partido y de su papel en la Historia de España, hayan sido convenientemente movilizados bajo la épica del asamblearismo y abajo los notables. Y eso que han tenido 7 largos meses para ello.
  • Que, apesar de la deriva nacionalista del PSC y su traición a los acuerdos del Comité Federal del PSOE, la Gestora no haya acordado con el bailarín prosanchista M. Iceta que, del mismo modo que los militantes de su partido no votan en la elección a los órganos del PSC, estos tampoco voten en las elecciones orgánicas del PSOE.

Podría seguir listando fundamentos que han conllevado a la actual ruina pero creo que ya he mencionado suficientes. Pero lo cierto es que esto está así y que el nivel de los candidatos es el que es y no otro.

Por el bien de un país que necesita la regeneración de un partido socialdemócrata moderado y de Gobierno, capaz de acordar, pactar, respetar, al partido conservador y capaz de pergeñar un programa que no se base en el odio al PP, la comprensión hacia el independentismo, la liquidación radical de la reforma laboral creadora de empleo, la inventada plurinacionalidad -cultural o mediopensionista-, o en los abrazos suicidas con el predicador coletas.

Sería, pues, muy bueno que los militantes prosanchistas trataran de reflexionar recordando a los votantes de los grandes momentos y se decidieran por Susana Díaz o votaran en blanco, aun con la boca pequeña y a regañadientes, con el fin de que -al menos y por el momento, queden a salvo los pocos pilares que todavía nos sostienen a todos y, por tanto, también a ellos mismos.

De no ser así, que Dios nos coja confesados.

No tardaremos es saber qué hay de lo nuestro.

EQM

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Viñeta de Ricardo [R.Martínez Ortega, Chile, 1956] en El Mundo, 190517.

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Primarias a la vista

Santiago González en El Mundo, 190517.

La campaña del PSOE para las primarias toca a su fin. Todo está preparado para que los afiliados expresen sus preferencias y lo harán en mayor proporción que los podemitas por su moción de censura. El susanismo anuncia victoria holgada de su candidatura, pero caben dudas. El pedrismo tiene sus bazas, aun a despecho de lo que pudieron ver y oír las bases el lunes en el triello que protagonizaron en Ferraz los candidatos. Un suponer, ese ejemplo de dirigente alternativa que es Francina Armengol, pedrista de primera hora que viró hacia el patxismo después del 1 de octubre y que vuelve al sanchismo precisamente después del debate que lo reveló como el más insustancial de los aspirantes.

Los pedristas debieron alarmarse al oír a su candidato que «por coherencia y credibilidad» está en el paro, razonamiento incoherente e increíble donde los haya. Hablaré por mí, que no soy un socialista de obediencia estricta: si a uno se le propone como líder, político, laboral o espiritual, un señor que en siete meses y medio ha sido incapaz de encontrar un empleo que le procure un sueldo para ir tirando, empezaría a maliciarse que no tiene el perfil idóneo para defender los intereses generales. ¿Cómo sería posible confiar en el increíble hombre menguante para ganar las elecciones al PP?

Sánchez trata de limar asperezas anunciando que no habrá represalias, aunque el aparato desconfía por los precedentes: si le mintió a Felipe, ¿por qué no lo va a hacer ahora? También se lo prometió Pizarro al inca Atahualpa, antes de mandar estrangularlo. En el debate anunció que si saliera elegido, lo primero que haría sería pedir la dimisión de Mariano Rajoy. Lo único que podría hacer sería acogerse al eslogan que Aznar repitió como leitmotiv en el Debate sobre el estado de la Nación de 1995: «Váyase, señor González», aunque el señor González hizo oídos de mercader y Aznar tuvo que ganarle las elecciones al año siguiente para que se fuese.

Total, que ahora Pedro anuncia una posible moción de censura contra el Gobierno. No quiere secundar la de Podemos, que va a manifestarse por ella mañana, no tanto para publicitar lo suyo como para arruinar al PSOE el numerito de las primarias. Pedro, que en todo se expresa un poco raro, dice que no está por la vía Iglesias, porque este ha convocado una moción que sabe que va a perder. Esto parece evidente, pero solo porque el PSOE no la va a secundar.

Es porque él reivindica las mociones «con carácter constructivo, que se ganan a base de diálogo». Tiene edad y experiencia para saber que las únicas mociones de censura legales son precisamente «las de carácter constructivo», que él reivindica como si fueran una preferencia, pero la única que podría ganar, presentada por él, sería la que negociara con Podemos en una hipótesis que él también ha negado.

Tengo para mí que Pedro es el peor de los tres candidatos, y aunque la razón me lo niega, no tengo por seguro que no vaya a ganar la Secretaría General. Ninguno de los tres puede salvar al PSOE del naufragio. Lo único que Pedro garantiza es la mayor velocidad del hundimiento.

Gana Pedro

Ricardo F. Colmenero en El Mundo, 190517.

Pongámonos en que gana Pedro Sánchez. Metámonos en esa fantasía. Imagínense al pobre cogiéndose los mocos y la risa en el discurso de la victoria, mientras da un mensaje de unidad, de integración de las otras candidaturas, sin represalias. El ascensor de Ferraz iba a drenar sangre como el de Kubrick en El resplandor. Los escaños del Congreso amanecerían con perfiles de tiza marcando cadáveres donde hubo diputados. El hombre se iba a quedar tan a gusto que igual ni se presenta a las elecciones.

Cómo tiene que estar el PSOE para creer que divididos en torno a Pedro les irá mejor que cuando estuvieron unidos en torno a Pedro. Disfrutaríamos la socialdemocracia más optimista de Europa, como aquel futbolista que dibujó Fontanarrosa: “Vamos últimos, tenemos la valla más vencida y la delantera menos efectiva. Pero hay algo muy positivo: acá nadie se siente figura”. Pongámonos en que gana Pedro, de hecho ya ha ganado, resucitó de entre los muertos y subió a su coche. Para ganar las primarias sólo le sobra el Partido Socialista. Después también.

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Notas.-

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