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Artículo 155 de la Constitución Española:

1. Si una Comunidad Autónoma no cumpliere las obligaciones que la Constitución u otras leyes le impongan, o actuare de forma que atente gravemente al interés general de España, el Gobierno, previo requerimiento al Presidente de la Comunidad Autónoma y, en el caso de no ser atendido, con la aprobación por mayoría absoluta del Senado, podrá adoptar las medidas necesarias para obligar a aquélla al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones o para la protección del mencionado interés general.

El Presidente no tiene quien le entienda

El benefactor Mariano Rajoy está hecho un lío.

El pasado lunes -ese Presidente que ignora a los ciudadanos catalanes, y españoles que se sienten víctimas del golpe catalanista- estallaba en un amago teatral de cólera porque le resultaba ‘intolerable‘ el golpe que él no quiere deja de denominar ‘disparate‘ o ‘algarabía‘ aunque ya hace tiempo que los golpistas ya no le dejan que lo califique así.

Golpe que, a través de su máximo abanderado, Puigdemont, representante ordinario del mismísimo Estado en Cataluña, la abuela Carmena recibía en la casa municipal de todos lo madrileños, arropada por Iglesias, el coletas bolivariano. Mariano se hace cruces porque no comprende esa razón. Ni la del golpista ni la del coro de palmeros de la capital de España.

El propio Mariano, también ayer, se soltaba los pelos en el Congreso, clamando por tal ‘amenaza‘; ‘chantaje‘; ‘disparate jurídico, político y social‘. Y, al tiempo, enviaba a Soraya a Barcelona, a que acompañara al Rey -con Letizia, que sólo acude cuando de verdad ‘toca’- a entregar unas becas de Fundación La Caixa a buenos estudiantes catalanes, junto al golpista.

Saludos protocolarios y declaración de la Vicepresidenta  -con despacho dialogante en Barcelona- a los medios, diciendo que así no podeamos dialogar, por Dios… . El beatle le contesta desde la Generalitat que enviará a Madrit una cartita para Mariano con el fin de que quede constancia en Moncloa su voluntad permanente de diálogo y que están esperando a que el Presidente les reciba para acordar el referéndum antes de dar el golpe más anunciado y amenazante del mundo.

Ayer martes, Mariano mantenía su disgusto hasta incluso convencer a El País de que está en ‘una fase de responder con dureza y sin contemplaciones a todas las increpaciones que recibe de dirigentes nacionalistas catalanes’ y que ‘se acabó la diplomacia declarativa‘.

Más tarde, en el Senado, Rajoy le ha dicho a ERC que “Usted pretende saltar el Estado de derecho y que yo lo haga; que estamos ante una “cacicada” que asimila “a lo que pasa solo en las peores dictaduras‘, y’ España es, de momento, un Estado de derecho y lo vamos a preservar“. Y su caballeroso vocero, Méndez de Vigo, cumple órdenes y menos tilda la movida de “verdadero golpe de Estado“…

Como verán, para el benefactor intentar dar un golpe, ‘saltar el Estado de Derecho‘, tan pronto no es más que una algarabía, un disparate, una cacicada, como se trata de un verdadero golpe de Estado.

Es lo que tiene convertir el idioma español en puro chicle con el fin de administrar como estrategia que las aguas acabarán volviendo a su cauce y, mientras tanto, pagar el precio de no cumplir ni hacer cumplir nuestra Constitución.

De lo que se trata, pues, es hacer como si no supiera qué quiere decir el art 155 de la CE cuando establece que aquí me tiene vd cuando una Comunidad Autónoma ‘atente al interés general de España‘.

Porque Mariano, por muy tecnócrata que sea, sabe perfectamente de qué va ese interés, general y de España.

EQM

pd. Cospedal esplica que hasta ahora no han hablado de Golpe de Estado porque los impulsores no son militares

Ilustración de Sean Mackaoui [Suiza, 1969] en El Mundo, 220517

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Uno, dos, uno, dos

Cayetana Á. de Toledo en El Mundo, 220517.

El sábado, Sol. El domingo, Ferraz. El lunes, Cibeles. Y todos los días, Las Ventas. Hay semanas en que Madrid es pura luz y delirio, in crescendo. El acto de esta tarde en el Ayuntamiento de -posesivo- Carmena viene precedido por unas delicadas manifestaciones del siempre sugestivo Homs: «Hemos declarado la guerra democrática (sic) a España y tenemos la oportunidad de ganarla. No hay marcha atrás. En términos bélicos esto ya es: ¡a la carga!».

El inhabilitado Homs es un soldadito de plomo. Pero los periódicos anuncian la llegada del presidente Puigdemont a Madrid con una «oferta» bajo el brazo. Imaginativa. Irresistible. La ultimísima, eh. Ya han encargado las urnas para el referéndum de secesión. Ya han filtrado la fecha. Ya han retorcido el reglamento del Parlamento catalán para imponer la desconexión por la vía de urgencia. Pero qué dialogantes son.

La prueba es que hoy también intervendrá Sancho Junqueras, el interlocutor de la vicepresidenta del Gobierno en la prodigiosa Operación Diálogo, su esperanza en blanco. Aunque la estrella será, cómo no, Pablo Iglesias, el flamante candidato a la presidencia de la nueva Yugoslavia. Un político Maduro. Un rebelde subvencionado. Un patriota centrifugador. Cuatro reaccionarios y algunos demócratas, como Boadella, se han puesto nerviosos. Pero tranquil, Albert, tranquil. El Estado está en perfecto estado para hacer frente al desafío. Y si no, mira sus poderes.

El Poder Judicial es una garantista garantía. Puro oficio y prestigio. Ni cuando la ilegalización de Batasuna. El Congreso ha reprobado de un plumazo a los tres generales de la Brigada Aranzadi: el ministro de Justicia, el fiscal general del Estado y el fiscal jefe Anticorrupción. Los llamó siervos de un Gobierno tóxico y hasta cómplices de la corrupción. Con estos aliados, para qué necesitamos separatistas, pensaría el ministro.

Y también: «¿Cómo pueden acusarme de encubrir a mis compañeros de partido si la mitad están en la cárcel o políticamente destruidos? Más que por cómplice habría que reprobarme por incompetente». En efecto. Más abajo, la Audiencia Nacional refuerza día a día su autoridad moral. El juez Velasco, funcionario del mes, ha sido ascendido en reconocimiento a sus méritos como instructor. El principal, su sentido de la responsabilidad.

Se lo confesó a un amigo: «¿Cómo voy a excluir de los sumarios los informes policiales a los que no concedo ningún valor probatorio? Jamás. Para que luego las acusaciones me pidan explicaciones a mí…». Y la UCO y la Udef, a través de sus terminales mediáticas. Perro no come perro, pero sí come juez. Y así nos enteramos de las contrataciones de Cifuentes y el teleprompter de Rajoy. Claro que lo de Acebes es peor: el juez Andreu ha decidido distinguir su trayectoria frente a las de otros ex consejeros de Bankia. Al socialista Virgilio Zapatero no lo imputó porque llegó al consejo apenas 20 días antes de la salida a Bolsa, pero a Acebes, que llegó un mes después, quiere sentarlo en el banquillo. Ya lo absolverán.

El Legislativo también exhibe su poderío. El pleno en forma. Qué mayor prueba de la resurrección del Parlamento que una moción de censura. Aunque a estas alturas de la legislatura -agotados los besos y biberones, las performances cañameras y la artillería dialéctica (del «me la sopla» de Iglesias al «se la refanfinfla» de Soraya)-, una sola moción sabe a poco. Consultemos la Constitución. Artículo 113: una moción de censura requiere de la firma de al menos 35 diputados, que no podrán presentar otra durante el mismo periodo de sesiones.

Hagamos las cuentas: 350 diputados menos los 134 del PP son 216. Y 216 dividido 35 son 6,17. Formidable: seis mociones contra Rajoy. Qué oportunidad para comparar programas y perfiles. ¡Desfilando! El primero, Iglesias, claro. El segundo, Pedro Sánchez, el triunfador de la carnicería socialista: un reestreno en beauté. La tercera moción la merece, por su coherencia, el Macron español. La cuarta, por pedigrí democrático, Bildu, con la condición de que presente como candidato a De Juana Chaos. La quinta, para puro entretenimiento de la grada, se la encomendamos a Rufián. Y la sexta… La Sexta… pues al propio Puigdemont. Vuelta de tuerka perfecta al oh-qué-astuto ofrecimiento del Gobierno para que presente su plan de ruptura ante la sede de la estupefacta soberanía nacional.

En cuanto al Poder Ejecutivo, como un solo hombre. Literalmente. Flashback. Hace unas semanas, en un hotel europeo: el presidente Rajoy se ejercita en una cinta. Uno, dos, uno, dos. Mira la tele. De pronto, el locutor de TV5Monde anuncia en francés: «El presidente del Gobierno español deberá comparecer ante los tribunales por un caso de corrupción». ¡Oiga, que sólo voy de testigo! ¡Que la acusación popular la lideran dos viejos socialistas rencorosos! ¡Que la justicia está mediatizada! ¡Y cómo iba a saber yo en 2003 lo que hacían los ayuntamientos de Pozuelo y Majadahonda! ¡Que yo era entonces vicepresidente de Aznar! Vete a explicárselo al G-8.

El Gobierno va dando manotazos a lo King Kong. Nunca había sido tan evidente, y tan grave, la ausencia de un proyecto alternativo al que comparten la izquierda disolvente y el separatismo disoluto. Rajoy sabe ya que Homs y Mitterrand tienen razón: el nacionalismo es la guerra. Sabe también que no puede permitirse otro 9-N y que antes del otoño deberá pactar con el PSOE y Ciudadanos una posición común, que incluya, muy probablemente, una intervención policial de requisado de urnas. O incluso la aplicación del artículo 155 de la Constitución. Pero sigue sin levantar la cabeza ni una bandera.

Y ahora ha vuelto Sánchez, el de la nación de naciones. En su desesperación, los ministros se quejan de la pasividad de la sociedad civil. De la deslealtad de sectores de la Policía y de la Fiscalía. Del silencio resignado y cobarde de las élites ante los ataques al sistema. Pero ésta es su cosecha. Frente al relato de la oposición, poder sin poder, el Partido Popular no ha tejido las mínimas complicidades necesarias. Las que afloran y en su caso justifican penas de cárcel son de índole personal. Pero tramas no ha habido ninguna. Ni de afectos ni en beneficio de la nación común. El Estado democrático hace tiempo que languidece solo. Esta semana delirante vuelve a demostrarlo: el verdadero problema de España no es el desafío de Cataluña sino la abdicación de Madrid.

¿Y el cuarto poder? Los que crean que los medios tienen una grave responsabilidad en el devenir de un país también tienen su cita esta tarde en Madrid. Es a las siete y media en el Auditorio de la Mutua. Intervienen Carlos Herrera, Federico Jiménez Losantos, Bieito Rubido y el editor de este periódico, Antonio Fernández-Galiano. En esta otra gran época, en la que se profanan las palabras, en la que los hechos existen como noticia antes de producirse, en la que el ruido es más fuerte que la acción y en la que la sátira se convierte en un refugio, lo que digan será un indicio. Ya lo escribió Karl Kraus, citando a Bismarck: «Todo país será a la larga responsable de los cristales que rompa su prensa».

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Federico Jiménez Losantos: “Con los golpistas no se dialoga; se les encarcela y, después, se les juzga”

Jesús Fernández Úbeda en LD, 230517.

El Auditorio de la Mutua Madrileña ha albergado en la tarde de este lunes a 600 ciudadanos a quienes les duele nuestra nación o, al menos, les duele que esté en manos, tirando por el eufemismo, incompetentes. Acudieron a la quinta sesión del ciclo El necesario fortalecimiento de España, organizado por la Fundación Villacisneros y la Fundación Valores y Sociedad. El encuentro, llamado “El fortalecimiento de la conciencia de España“, contó con la presencia del director de Es la mañana de Federico y presidente de Libertad Digital, Federico Jiménez Losantos; el presidente de Unidad Editorial, Antonio Fernández Galiano; el director de La mañana de la COPE, Carlos Herrera, y el director de ABC, Bieito Rubido.

Los coordinaba la periodista Isabel San Sebastián, quien arrancó el acto señalando que “nos contraprograma el Ayuntamiento de Madrid con Puigdemont, que está desgranando, “bajo la hospitalidad de Manuela Carmena, su programa secesionista”. “Al frente del PSOE hay un secretario general que considera Cataluña una nación y que quiere reformar la Constitución para cuadrar el círculo de la nación de naciones”, añadió.

Durante el primer bloque, los ponentes expusieron su “diagnóstico” de la situación. El primero en hablar fue Fernández Galiano, quien apostó por “fortalecer España” evitando “la tremenda ceremonia de confusión a la que España está sometida”. El presidente de Unidad Editorial dijo que los ciudadanos “deben tener conciencia de España y de que forman parte de un Estado, que forman parte de una realidad jurídica, histórica y cultural” y, recordando las palabras de Jiménez Losantos, señaló que “España es una realidad previa al marco jurídico vigente que le da carta de naturaleza”.

Galiano lamentó que “hemos asistido pasivamente a una gestión desleal de competencias cedidas por el Estado a las Comunidades Autónomas: la educación, los medios… han estado al servicio del falseamiento de la idea de España”.

Carlos Herrera comenzó su relato diciendo que la nación española, a su “entender”, empieza “con la nación liberal, la nación de Cádiz, la de España y las Españas de ultramar”: “¿Cuaja? Sí, evidentemente cuaja. Pero desde ese mismo momento está a una serie de cuestiones que son recurrentes, casi cíclicas. Llega un momento en el que algunos preferimos los Estados a las naciones. Porque el Estado sé lo que es: que me atiendan sanitariamente, que me eduquen a los hijos, que funcionen los semáforos, que determinados cuerpos defiendan la ley… Y la nación es como cuando le preguntaron a Pedro Sánchez el otro día. Una nación es un sentimiento, una cultura… entonces, el Betis también“.

El periodista recordó que cuando él se crió en Cataluña “el separatismo siempre rondó al 20-25%, estaban más de moda, menos de moda… pero existía un separatismo agazapado en la forma de nacionalismo“. “Y este separatismo, que con la mano derecha gobernaba el 4% y con la izquierda adoctrinaba a las nuevas huestes, estaba esperando la oportunidad. Y ésta llegó”, añadió.

Federico Jiménez Losantos empezó didáctico: “España ha tenido muchas constituciones, pero estas constituciones han tenido una sola España. España, antes que un hecho nacional y constitucional, es un hecho de civilización romana y cristiana que tiene 2.000 años. Ahora no estamos vestidos con chilaba porque España como hecho de civilización, en nuestro caso, depende de una serie de valores y tradiciones muy anteriores a su conformación legal. Hemos tenido derecho romano, godo, mezcla de ambos… pero al final, cuando se instaura otra civilización, los españoles, que se sabían españoles, durante la Reconquista, está la idea de España“. Acto seguido, soltó el primer gancho: “Yo no es que sea muy católico, y menos por pasar por la COPE, ahora bien, la doctrina, a diferencia de los obispos me la sé. Y me asombra que haya obispos que predican el odio a España como parte de la manera de llegar a cardenales”.

El director de Es la mañana de Federico recordó una entrevista que hizo en 2004 a Jaime Mayor Oreja, donde el expolítico del PP le dijo: ‘Mira, Federico: lo que se están cargando es la Transición’”. Jiménez Losantos señaló que “hay una clase política que nunca ha admitido la legitimidad de España, y siempre la ha combatido” y, volviendo a 2004, relató: “Llega Zapatero y se carga la Transición mediante un engendro siniestro y que entonces firmó el novio de Corinna y que se llama Ley de Memoria Histórica. Supone cargarse, efectivamente, en el espíritu y en la letra, toda la Constitución, toda la Transición, toda la concordia, aquello que el PCE llamó “reconciliación nacional”. ¿Cómo es posible que el Jefe del Estado firme algo que le deslegitima como Jefe del Estado, que deslegitima el Estado? Claro, había cosas que ocultar”.

Después, el presidente de Libertad Digital dijo que cuando llegó el PP al poder con mayoría absoluta “con la promesa de derogar la Ley de Memoria Histórica, no lo hacen, y llegan al espectáculo de que la vicepresidenta del Gobierno ofrece a Cocomocho –Puigdemont- las Cortes. Y todos los medios dicen: “¡Qué lista la presidenta!”. ¿Cómo que qué lista?”.

Por su parte, Bieito Rubido clausuró este bloque señalando que “esta sala viene a evidenciar hoy que los buenos somos más. Pero, históricamente, las minorías gritonas y bullangueras se acaban imponiendo a una mayoría que suele ser cómoda y silenciosa. Y, en España, la mayoría es así. Lo de hoy es un acto excepcional. Que haya 600 personas preocupándose por el estado de España no es frecuente”. El director de ABC criticó que en España “no hay estrategia de país”: “Los medios de comunicación están en manos italianas, y ahora vamos a entregar las infraestructuras, incluido el satélite Hispasat, a las empresas italianas. Falta un proyecto para este país, no lo hay”.

Responsabilidad individual

En el segundo bloque, que orbitaba en torno al papel de los medios, Fernández Galiano apostó por “hacer autocrítica”: “Los políticos no pueden hacer aprendices de brujo. Ahí está la famosa frase de que “España es una nación de naciones culturales”. Tampoco los periodistas: debemos opinar, pero no de cualquier manera. He visto propuestas que me llaman muchísimo la atención. ¿Cómo es posible que desde los medios se proponga la reforma de la Constitución porque sí?”.

“Que los medios tengan una responsabilidad no exime de la responsabilidad individual” afirmó Jiménez Losantos. Acto seguido, señaló que “los más audaces son los más ignorantes siempre” y puso como ejemplos a Rodríguez Zapatero –”el más zote que hemos tenido”- y a Schz (Pedro Sánchez): “Este hombre ha descubierto Cataluña en los últimos meses, y ha descubierto que es una nación cultural. Vamos a ver, al menos serán dos naciones culturales: ha habido literatura en castellano y en catalán”. Tras criticar de nuevo a Soraya Sáenz de Santamaría por brindar el Parlamento a Puigdemont, sentenció: “Con los golpistas no se dialoga. A los golpistas se les encarcela y, después, se les juzga“. El auditorio se dejó las manos aplaudiendo.

Por su parte, Herrera dijo que “buena parte de la fauna política nacional debe perder complejos. Hay periodistas con percebes en las ingles y años de ejercicio que deberían perder complejos porque demuestran infantilismo en muchas cosas y, una de ellas, es el concepto de España”. Finalmente, Rubido lamentó que “como director de ABC, recibo críticas furibundas cada vez que hacemos una portada en la que se habla bien de España”.

“Sánchez le viene muy bien a Rajoy”

Para terminar el encuentro, Isabel San Sebastián preguntó a los ponentes por la elección de Pedro Sánchez como secretario general del PSOE. Carlos Herrera comentó que el “votante de izquierda europeo tiene una tendencia alocada al suicidio. De repente, quiere darse una pequeña fiesta y se castiga de una manera insospechada. De ahí que elijan a Hamon o a Corbyn, que dicen “qué de izquierdas somos”, pero luego no gustan a nadie. El PSOE se ha dado un autohomenaje en este sentido”.

Fernández Galiano describió al nuevo líder del PSOE como “un tipo voluble, es capaz de todo”, advirtiendo de cuánto más se ha radicalizado el PSOE en comunidades como País Vasco o Cataluña, “asumiendo tesis no propias, ha ido perdiendo la autonomía. ¿Qué queda de ese partido socialista en esas dos comunidades autónomas? ¿Qué puede ocurrir si el PSOE opta por lo que quieren las bases? Que el votante no se interesará por esa opción. Las bases pueden estar radicalizadas, pero los votantes no”.

Rubido alertó del “problema” que supone que “una persona con tan pocos criterios pueda ser presidente del Gobierno con la suma de todas las minorías del Congreso”. Terminó Federico Jiménez Losantos, señalando al PP y a Mariano Rajoy: “El problema de Sánchez no es lo que haga el PSOE. El PSOE es una maldición que los españoles arrastramos. También se acabó con la tos ferina: no pasa nada. El problema es qué va a hacer Pedro Sánchez el Gobierno. Para Mariano, cuanto peor sea la izquierda, mejor le va a ir no ya al PP, sino a él y a su grupo. Lo malo es que le ha venido a Dios a ver para seguir con su política”.

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Notas.-

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